CURSO PARA NOVIOS

El año 1982,en la parroquia Sta. Rita de Casia de Zaragoza encomendada a los Padres Agustinos, el nuevo párroco, Carlos Prieto González que tomaba el relevo del Jesús Valentín Espinosa, proseguía la tarea de reunir a matrimonios cuya misión fuese preparar a los novios para la recepción del sacramento del matrimonio. Así ,Andrés y María Luisa, Fernando y Matilde, Jaime e Isabel, Jaime y María Luisa, Juan Luis y Geles, Marcelino y Elvira, Dorita y Manolo, Goyo y Marina reuniéndose una vez cada tres semanas, fueron perfilando un estilo de acogida y acompañamiento de novios con una metodología de “encuentros matrimoniales” que estaba gozando de prestigio entre muchos matrimonios que dedicaban un fin de semana a revisar su modo de vivir el matrimonio. Así fue como a lo largo del año distintas parejas que se casaban en nuestra parroquia cuando hacían el expediente, iban recibiendo la acogida en la casa de estos matrimonios con una excelente aceptación. Al mismo tiempo, en el día de la boda ,el matrimonio que había acogdo a los novios, participaba en la liturgia del sacramento dándoles una cordial bienvenida al principio de la Eucaristía.
Con el correr del tiempo la pastoral de novios fue tomando la forma de “cursillos para novios” de día y medio de duración con unas conferencias preparadas e impartidas por matrimonios y el sacerdote.Eran seguidas por diálogos de parejas y de grupos de novios y puesta en común ,también con excelente resultado. Adolfo y Lydia, Ángel y Mari Tere, José Manuel y Mercedes, Víctor y Marina, Víctor y Yolanda, Jesús y Ana Belén, Pepe y Elvira,Ana y José Manuel ,Carlos y Sara acompañados ,a lo largo de los años,por los PP.Carlos, Manuel Ángel, Arrausi, Luis Casado, Arsenio Vime y Michel Olaortua.Desde 1997 han impartido a razón de 6 cursillos al año con una participación de 20 parejas cada cursillo. Una tarea hermosa a la que tanto cariño e ilusión han dedicado sacerdotes y seglares, pues esta es una preocupación pastoral de primer orden. A ellos un agradecimiento. Y para cuantos leáis estas exposiciones ,deseamos  os sirvan para animar grupos de novios y matrimonios.

CHARLA DE ACOGIDA

1. BIENVENIDA

Bienvenidos a todos los que nos acompañáis esta tarde en nombre de la Parroquia de Santa Rita, y de todos los componentes del equipo responsable de los cursillos.
Como veréis, el equipo está compuesto por los presentes y por otros matrimonios que se irán incorporando conforme se desarrollen los temas a tratar que luego indicaremos, coordinados por el sacerdote, Padre (quien corresponda).
Todos nos ponemos a vuestra disposición compartiendo nuestra fe y nuestras vivencias, con el empeño de serviros de ayuda para recibir el sacramento del matrimonio.
Tened presente que el cursillo lo “hacéis” vosotros, por y para vosotros se justifica su desarrollo y de vosotros dependerá su éxito; sois los protagonistas; vuestro trabajo en pareja y en grupo será la clave del provecho que obtengáis.

2. EXPOSICIÓN

Igualmente, trasmitiros nuestras felicitaciones por haber decidido contraer matrimonio por la Iglesia; el matrimonio católico ha evolucionado, y en la actualidad, ha llegado a convertirse en un uso social que se practica, no por el significado que entraña, sino por razones de otro tipo.
La experiencia de cursillos anteriores nos muestra que entre vosotros podremos encontrar tres tipos diferentes de actitudes ante la fe:
Personas que seréis no creyentes o simplemente indiferentes;
Personas que tenéis una educación en la fe, pero que actualmente mantenéis una actitud fría, distante o alejada de la Iglesia;
Personas que profesáis una fe viva, que actuáis dentro de la Iglesia y deseáis recibir el Sacramento en consecuencia a vuestra vivencia.
En principio, vuestra situación personal os atañe únicamente a vosotros; nosotros somos, los instrumentos que la parroquia de Santa Rita pone a vuestra disposición con el fin de ayudaros en la preparación de vuestro matrimonio, durante el mismo e incluso en un futuro lejano; nos consideraríamos muy reconfortados si así fuera y de nuestras experiencias pudierais extraer conclusiones positivas a aplicar en vuestra convivencia.

3. OBJETO Y FIN DEL CURSILLO

En cualquiera de las situaciones en que os encontréis, consideramos que a todos vosotros os será útil dedicad estas jornadas a la reflexión personal, en pareja y grupo; pretendemos que conozcáis las características del matrimonio cristiano desde el punto de vista religioso sacramental, amor conyugal que es proyección del amor de Dios a los hombres, y también desde el punto de vista humano, tal y como lo ven la antropología y la ética cristianas.

3.1.- POSICIONES

3.1.1. Creyentes: puede constituir un periodo de profundización en la fe, de reencuentro con Dios, con la fe que profesamos: un punto de partida.
3.1.2.- No creyentes: puede ser una oportunidad para conocer y valorar debidamente aquello en lo que no creéis, para descubrir las oportunidades y lo que os ofrece el Sacramento; quien sabe sino os ayudará a replantearos vuestras opiniones, algunas conductas, etc.
También puede constituir una oportunidad para pensar mejor la decisión que habéis adoptado, optando por el matrimonio civil por coherencia con vosotros mismo, y por respeto a la Iglesia y la comunidad de creyentes.

En cualquier caso, participad; exponed vuestras opiniones, vuestras dudas, vuestras convicciones con sinceridad y libertad; compartiendo entre todos, todos saldremos enriquecidos: ¡dedicaos el día!

3.2. CONTENIDO

El cursillo no es un conjunto de técnicas psico-sociales sobre la pareja sino que pretendemos que sea un breve pero intenso encuentro personal con Dios, a través de su Iglesia de la que formamos parte; que os sirva para madurar vuestra decisión, para recibir el Sacramento plenos de responsabilidad y libertad, conscientes de la importancia del compromiso que decidís contraer.

4.- ESTRUCTURA

4.1. DESARROLLO

El cursillo se desarrollará durante esta tarde y el día de mañana.
Consta de seis exposiciones distribuidas de la siguiente manera:

Tarde del viernes: “Conócete a ti mismo”
“Psicología de la pareja”

Mañana del sábado: “Amor y convivencia”
“Comunicación y diálogo”

Tarde del sábado: “Sexualidad y paternidad responsable”
“Matrimonio sacramento”

Cada uno de los temas se expondrá durante media hora aproximadamente; después y finalizada la exposición, se realizará diálogo en pareja sobre unos puntos que se os propondrán y que debatiréis en grupos de cuatro o cinco parejas moderados por los miembros del equipo; finalmente realizaremos una puesta en común en esta sala sobre todas las propuestas que hayáis realizado.
Este método de trabajo se desarrollará en el día de mañana puesto que hoy las exposiciones son de reflexión personal.
Finalizaremos el sábado por la tarde con la celebración de la Eucaristía que os servirá de catequesis y ensayo para la celebración de vuestro compromiso y como cumplimiento del precepto dominical.

4.2. OTRAS CONSIDERACIONES

4.2.1. Una vez finalizadas las exposiciones y entre sesión y sesión, habrá descansos de veinte minutos aproximadamente, donde podéis acudir al bar existente en los salones parroquiales.
4.2.2. No se puede fumar en las salas donde nos encontramos; igualmente, os rogamos respetéis el trabajo de los demás y que guardéis silencio mientras están trabajando las parejas y los grupos.
4.2.3. Mañana estaremos todo el día juntos; realizaremos la comida en los salones parroquiales; debéis pues, traeros la comida; debido al número de asistentes y para un mejor servicio, las consumiciones que realicéis durante la hora de comida no se abonarán en ese momento, si bien, al finalizar la tarde del sábado, se realizará una colecta para que cada pareja aporte voluntariamente lo que desee para cubrir el gasto realizado en el bar, y el resto del dinero invertido por la parroquia para el desarrollo del cursillo: fotocopias, suministros, etc.
4.2.4. Puntualidad a todos los actos, especialmente mañana que comenzaremos a las diez horas; tened presente que todos los temas están relacionados y que es muy conveniente no faltar a ninguna de las exposiciones salvo causa de fuerza mayor.

5. PRESENTACIONES

5.1. DE LOS MONITORES

5.2. DE LAS PAREJAS

UN PROYECTO COMÚN

UN PROYECTO DE VIDA EN COMÚN

En la familia es donde los seres humanos captan y aprenden a vivir gran parte de los valores que marcarán su forma de ser.
Es muy importante pensar qué modelo de familia queremos para nosotros y, que seamos concientes de que la educación de nuestros hijos ya está en marcha, en tanto que sus valores serán los que nosotros les propongamos vivir desde un principio.
Proyecto de vida en común es ver si existen valores compartidos que puedan configurar una forma de vida compartida.
Objetivos de nuestro proyecto: Los valores por los que merece la pena luchar en nuestra vida.
El proyecto de vida hay que revisarlo a lo largo de la vida en muchas ocasiones.
Valores tradicionales de la familia

La familia en sí misma: dentro de ella las relaciones son de amor.
Obediencia y respeto a los padres: “patria potestad”.
Amor y respeto al anciano: un lugar privilegiado para los abuelos.
Trasmisión del sentido trascendente de la vida: en ella se tenían las primeras experiencias religiosas.
Acogida, hospitalidad, fraternidad.
Valores que debemos potenciar

La coherencia: coherentes con nuestra forma de ser, obrar y actuar.
La libertad: libre es el que obedece a la voz de su conciencia y no a la voz del otro.
El discernimiento (o sentido crítico): atentos a no ser manipulados.
La paz: paz en nosotros mismos, en el seno de nuestra familia … aceptación.
Respeto y comprensión: ser tolerantes, desterrando actitudes de rechazo.
Esperanza: destierro del pesimismo y la desesperanza o Dios fuente de toda esperanza.
Fe en Dios: acogerle en nuestra vida y dejarnos querer por El.

UN PROYECTO DE VIDA EN COMÚN

Introducción

Estáis aquí porque vais a formar una familia más o menos pronto. Familia que, por mucho que se empeñen los que buscan sustitutivos actualmente, es el resultado de un componente natural y biológico formado por padre, madre e hijos, al que se añaden unos componentes culturales que según las épocas van configurando la manera de ser de la misma.
La sociedad está compuesta de familias. Todos hemos nacido en una y, por más o menos tiempo, hemos vivido en su ambiente para pasar luego a formar una nueva. Por eso se considera la célula básica de la sociedad porque es en ella donde los seres humanos captan y aprenden a vivir gran parte de los valores que marcarán su forma de ser. Por supuesto que estamos en un momento muy especial en el que la imposición de una información exterior desaforada parece decidir la manera de ser una gran parte de las familias. De ahí la importancia que tiene el que la familia esté atenta para captar esos condicionantes externos, aceptándolos o rechazándolos, formando así la personalidad de sus miembros. Por ejemplo, decimos que la sociedad es consumista porque son pocas las familias que no se enganchan al carro y a las modas impuestas por el consumo.
Ahora que estáis preparando vuestro matrimonio lo importante son dos cosas: una que penséis qué proyecto de familia queréis y otra, que seáis conscientes de que la educación de vuestros hijos está ya en marcha y de que los valores que vosotros vais a proponeros intentar vivir van a ser sus valores. De vosotros depende, ya, el que vuestra familia sea como marcan los medios de comunicación y el ambiente general o que tenga vuestro propio estilo.

Valores tradicionales de la familia

Con ocasión del Año Internacional de la Familia en 1994, la ONU promovió a través de la UNESCO una reflexión entre organizaciones no gubernamentales de todo el mundo. Se trataba de tomar el pulso a la familia en el mundo de hoy y “predecir” su futuro. A pesar de las diferencias culturales y religiosas de los distintos continentes y civilizaciones, se coincidía en unos valores que a lo largo de la historia prevalecen en la familia:

LA FAMILIA EN SÍ MISMA era el primer valor. Las relaciones dentro de la familia eran relaciones de amor. Se nos quiere por uno mismo, tal cual somos, y en caso de necesidad, la familia se mueve al unísono para ayudar.
OBENCIA Y RESPETO A LOS PADRES que ejercen la autoridad en el hogar. Eran quienes tomaban las decisiones y tenías la “Patria Potestad”.
EL AMOR Y EL RESPETO AL ANCIANO. Los abuelos han tenido tradicionalmente un lugar privilegiado. Su presencia ha marcado, en general, positivamente, el crecimiento de los niños y ha sido el soporte para los padres. Podríamos decir que en algunas culturas se les ha venerado.
LA TRASMISIÓN DEL SENTIDO TRASCENDENTE DE LA VIDA. Era en el seno de la familia donde se tenías las primeras experiencias religiosas. La oración en familia era tradicional en muchas familias cristianas.
LA FAMILIA ERA LUGAR DE ACOGIDA, DE HOSPITALIDAD Y DE FRATERNIDAD. En la sociedad cristiana dominaban también los valores trascendentes: la verdad, la honestidad, el respeto a todo ser humano, la solidaridad, la sencillez, la alegría, la fecundidad, etc.. También es verdad que no todas las familias vivían estos valores al cien por cien pero era, más o menos, lo que teóricamente definía a una familia cristiana.

Nuevos valores que debemos potenciar

Vivimos en una sociedad de cambios constantes y tiempos inciertos. Los valores tradicionales deberían seguir vigentes pero, la irrupción del consumismo y sus leyes del mercado, la evolución de la ciencia, la técnica, el cambio de costumbres, ideologías, etc. han influido en la sociedad y también en la familia. Los modelos familiares de vuestros abuelos y padres son de difícil reproducción, por admirables que fueran. Por eso es preciso que vuestra familia encuentre, sin menospreciar los valores tradicionales mencionados, unos valores nuevos, más acordes a los tiempos que os tocan vivir, y que intentéis vivirlos para trasmitirlos a vuestros hijos, si queréis que el día de mañana sean unos hombres y mujeres felices. Ahora bien, de nada servirá hablarles de valores si no os ven a vosotros vivirlos. No olvidéis nunca que los hijos aprenden no por lo que oyen, sino por lo ven.
Ya sabemos que no es fácil, porque la sociedad está ahí y no podemos suprimirla de un plumazo. Tampoco hay recetas mágicas que nos quiten el problema. A nuestro alrededor se detectan manifestaciones y se proclaman “SEUDOVALORES” que distorsionan nuestra forma de ser y muchas veces dificultan a los padres su labor educativa. Hay que tomar conciencia de ello y actuar con valentía y coherencia. Teniendo siempre presente que lo transmitimos con nuestra propia vida tiene más eco, ya que predicamos con el ejemplo.
Os vamos a decir algunos valores de los cuales nuestra sociedad está más necesitada que nunca:
LA COHERENCIA
Debemos ser coherentes con nuestra forma de ser, obrar y actuar. Os vais a casar por la Iglesia y supongo que el día que tengáis hijos los llevaréis a bautizar. Al bautizarlos os comprometéis a educarlos en la fe cristiana, pero no es labor de los colegios (ahora aún será más difícil) ni de los curas ni de las monjas. Os incumbe a los padres iniciarlos en su despertar cristiano hablándoles de Dios, enseñándoles a rezar, yendo a Misa, etc..
LA LIBERTAD
¿Creéis realmente que somos libres? Si nos paramos a meditar un poco con seriedad y sinceridad veremos que nos condicionan muchísimo los medios de comunicación, el ambiente, los amigos, etc.. Todos hablamos de que vivimos en una sociedad de consumo, pero no nos queremos privar de nada o de que se ha sacado del tiesto las bodas, bautizos, comuniones, etc. pero cuando nos toca no queremos quedarnos atrás. Sin embargo, LIBRE ES EL QUE OBEDECE A LA VOZ DE SU CONCIENCIA Y NO A LA VOZ DEL OTRO.
EL DISCERNIMIENTO (O SENTIDO CRÍTICO)
Para ayudar a nuestros hijos a tener sentido crítico hace falta que nosotros seamos los primeros que sepamos discernir. Nos bombardean sin cesar y sin darnos cuenta nos van “edulcorando” lo que manifiestamente es malo (aborto, eutanasia) haciéndonos ver que en determinados casos es hasta “bueno”.
Enseñad a vuestros hijos desde pequeños a discernir. La sociedad consumista necesita esclavos que digan “sí” a cuanto se les ofrece. Enseñadles, sobre todo, a no aceptar el criterio universalmente asumido por nuestras generaciones jóvenes de “todos lo hacen”, “todos lo tienen”, “a todos les dejan”. Habituemos a nuestros hijos a preguntarse el por qué de los que se les antoja o de lo que se les propone.
LA PAZ
Vivimos en un mundo violento. Basta con ver los telediarios o leer el periódico. La inmensa mayoría estamos en contra de la guerra, hacemos manifestaciones pacifistas, pero sin embargo no somos capaces de vivir “en paz” en el seno de nuestra familia, pues cada vez hay más divorcios , más violencia de “género” – como se llama ahora -. Aquí algo falla. Hay una frase que dice: “La paz está en lo alto; la paz está dentro de ti”. No podemos cambiar la historia, pero sí podemos hacer que nuestra familia haya paz; que nuestros hijos crezcan en un hogar ausente de peleas, discusiones, enfrentamientos, y eso se consigue estando en paz contigo mismo (aceptación de ti); de la familia, de ese hijo, de esa nuera, etc..
RESPETO Y COMPRENSIÓN
Vivimos en una sociedad multicultural, en contacto con culturas a veces muy diferentes de la nuestra. Aprender a ser tolerantes, aguantarse porque no queda otro remedio, es muy poco. Hay que ir más allá en el respeto, comprender a todos, sin distinción de razas, colores de piel, religión… procurando borrar de nuestro lenguaje y conducta todo lo que pueda indicar menosprecio, desterrar actitudes de rechazo, sin embargo es preciso que tengamos muy claras nuestras señas de identidad.
ESPERANZA
Esta virtud quizá ha sido siempre necesaria, peor hoy es imprescindible. La lluvia de mensajes negativos, de actitudes de pesimismo y desesperanza que reciben los niños a través, sobre todo, de los medios de comunicación y por esa especie de morbo colectivo que nos hace buscar lo que significa escándalo, no lo han recibido los niños de otras generaciones, pues no tenían televisión. Incluso los mayores cuántas veces sin darnos cuenta les trasmitimos mensajes negativos con expresiones como: “qué asco de vida”, “hay que ver qué mal está el mundo”…
Alguien podrá preguntar de dónde sacar la ilusión, esa esperanza. Cada cuál sabrá dónde la encuentra. Lo que está claro es que la vida no puede crecer sin alegría, como el pez no puede vivir sin agua. El mismo amor conyugal es una fuente permanente de ilusión y esperanza. Si se es creyente es aún más fácil, porque en Dios está la fuente de toda esperanza.
LA FE EN DIOS
No solo se han perdido los valores religiosos, sino que la sociedad se empeña en erradicar todo aquello que nos recuerde nuestras raíces cristianas. Asistimos a tantas campañas de descrédito de los valores morales y religiosos que ya es fácil acostumbrarse a pasar de ellos y, a veces, es como si tuviéramos vergüenza de manifestar ese sentido de la trascendencia que el hombre lleva adentro. Hay una frase poco feliz que dice que le estamos quitando a la sociedad el alma y nos está resultando una sociedad de desalmados. No hay que mirar ni el telediario ni el periódico. Y es que vivimos aturdidos dejando que piensen por nosotros y nos manejen.
Sin embargo, el hombre aún inconscientemente tiende a Dios, por eso buscan tantos jóvenes las sectas, o el Reiki, etc.. Hemos sido creados por Dios y tendemos a El. San Agustín dice: “Nos hiciste para Ti, Señor, y nuestra alma anda inquieta hasta que descanse en Ti”.
Tener fe en Dios quiere decir que le acoges en tu vida, que no le cierras la puerta y os dejáis querer por El, porque Dios no es un ser abstracto y lejano, sino alguien Real y muy cercano que nos ama inmensamente y que a través de nuestro sacramento del matrimonio se compromete con nosotros para ayudarnos con su gracia a superar las dificultades y a vivir con entusiasmo nuestra vida de familia. Yo os aseguro que si tenéis fe en El vuestra vida, vuestro matrimonio será feliz, a pesar de las dificultades o los contratiempos que puedan surgir.

PSICOLOGÍA DE LA PAREJA

PSICOLOGÍA DE LA PAREJA

Seguro que la principal aspiración que llevamos todos a nuestra futura vida en común es el ser lo más felices que podamos. El que lo logremos o no, va a depender de muchos factores, pero sobre todo de que sepamos entendernos.
Esto nos lleva a que para ser felices, el primer paso que tendremos que dar es conocernos a nosotros mismos, para así poder llegar a una compenetración dentro de la pareja. Una vez que nos conozcamos nosotros estaremos en condiciones de conocer al otro.
Tenemos que conocernos a nosotros mismos para conocer mis valores y defectos, mis aptitudes y limitaciones, y todos mis recovecos más íntimos y personales. Cuando nos miremos dentro de nosotros tendremos que hacerlo con sinceridad, reconociendo cuales son nuestras limitaciones, y con sencillez y humildad. Si lo hacemos así estaremos en condiciones de superar nuestras limitaciones.
Pero no es fácil conocernos bien. Las claves para poder realizar este análisis pueden ser:

1. Una actitud de recogimiento para poder escuchar lo que hay en nuestro interior.

Para poder escucharnos tenemos que colocarnos en una situación en al que la euforia, los problemas y las preocupaciones no interfieran en el análisis.

1. Un reconocimiento sincero: ¿quien soy?, ¿que quiero?. Saber cuáles son mis virtudes y mis defectos…

Para reconocernos tendremos que ver cual es nuestra escala de valores: ¿Que lugar ocupa Dios en nuestra vida?, la familia, el dinero, el poder, el trabajo, los amigos el tiempo libre etc. Ocurre a veces que esos valores los ponemos en un determinado orden y la realidad no concuerda con el lugar de la escala.

Si este análisis no lo hacemos será la sociedad y los medios de comunicación los que nos irán marcando las pautas de nuestro comportamiento. Tenemos que saber cuales son nuestros sentimientos. Los sentimientos no son ni buenos ni malos. Todos tenemos sentimientos, hay que conocerlos y controlarlos, desde la ética y la fe hacia una reacción buena.

1. Una aceptación.

Hay que aceptarse partiendo de nuestro físico (lo importante es la persona no el físico), el carácter, conocerlo, aceptarlo y tratar de mejorarlo, el lugar que estamos ocupando en la sociedad. Tenemos que asumir nuestra historia pasada y nuestros errores. etc…

Llegados a este punto ahora tenemos que conocer al otro para saber que piensa, que criterios fundamentales cimentan su vida, que carácter tiene, como reacciona ante los problemas, dificultades, etc… Conocer no es sólo saber del otro/a, sino comprenderlo, disculparlo y no ser severo al analizarlo. Lo fundamental de conocer al otro es saber cómo apoyarle. Cuando nos conozcamos a nosotros mismos podremos conocer las características de cada sexo, y no tratar de ver cual es mejor o peor, porque los dos son buenos.

Estamos metidos de lleno en la cultura del “unisex”, en un afán obstinado de negar cualquier diferencia entre la psicología del hombre y la mujer. La igualdad de derechos no lleva consigo la igualdad de los sexos.

No podemos interpretar al otro según nuestras propias formas, masculina o femenina, de pensar, sentir, obrar y amar sin exponernos a una lamentable equivocación. DEBEMOS PONERNOS EN LUGAR DEL OTRO.

No debemos intentar cambiar a nuestra pareja para que sea como nosotros. Tenemos que mejorar, comprender y ayudar al otro y aceptarlo tal y como es.

Así por ejemplo, sobre la manera de ser del hombre y de la mujer, hay muchos tópicos, se dicen muchas cosas, a veces en broma, otras en serio, que nos van informando de lo que se piensa en general sobre este tema.

El ejemplo de la ayuda en casa: Punto de vista del hombre. Punto de vista de la mujer

El se ha enrollado en una larga y bien documentada explicación sobre las características del último modelo de coche/tractor.

LO QUE PIENSA EL
No está mal; parece que le interesa. Al final terminaré por hacerle comprender algo

LO QUE PIENSA ELLA
¡Qué bien habla!. Cuantas cosas sabe, pero por que llevará siempre ese jersey tan feo.

Un domingo por la tarde el la deja sola para irse a un partido de fútbol.

LO QUE PIENSA EL
No piensa nada raro porque lo encuentra normal

LO QUE PIENSA ELLA
Es como los demás, en cuanto hay fútbol yo no cuento para nada.

Como veis, posturas distintas. Por eso si conocemos un poco la psicología masculina y femenina, nos ayudará a allanar caminos, a comprender comportamientos, y a ser más benévolos el uno con el otro, en una palabra, a solucionar problemas.

Dios ha hecho al ser humano diverso, lo ha hecho hombre y mujer. Hombre y mujer son dos formas desde las que se es PERSONA. LA PAREJA ES UN SER QUE SE COMPLEMENTA.

Hemos dado un paso importante. Hemos pasado de la persona (uno) a la pareja (los dos).

La pareja tiene una misión común con distintos papeles para cada persona, diferencias de comportamiento, de enfocar las cosas, o de reaccionar ante situaciones…….; y la experiencia nos dice que esas diferencias son muchas veces, causa de conflictos en la pareja. Por eso nos parece importante analizar esas diferencias, porque esta charla, al igual que todas las del cursillo tienen el mismo objetivo, que es el de intentar ayudaros en vuestra futura convivencia como esposos. Cada una de ellas está orientada a una faceta concreta de esa convivencia, aunque normalmente se van solapando entre ellas.

Al hablar de la psicología típicamente masculina y femenina, sólo vamos a exponer las tendencias generales: esto no quiere decir que alguna de las características masculinas que mencionemos, no puedan aparecer en algunas mujeres y al contrario. (Por ejemplo no todas las personas que hablan mucho son mujeres, ni todas aquellas que son muy reflexivas son hombres): son solamente tendencias generales, pero que pueden ayudarnos a comprender mejor a nuestra pareja.

DIFERENCIAS BIOLÓGICAS

Nosotras tenemos una dependencia de los factores biológicos que no tiene el hombre: menstruación, ovulación, embarazo…que influyen en nuestra psicología (mayor irritabilidad en determinadas fechas, cambios bruscos de humor…) El desconocimiento de estas situaciones por parte del marido puede ser el inicio de enfriamientos o conflictos en las relaciones de la pareja.

DISTINTO RITMO

Podemos afirmar que hombre y mujer tenemos “una velocidad diferente”. El ritmo de la mujer es de menos prisas, el del hombre más precipitado. Así en la sexualidad la mujer requiere más ambientación, más tiempo, para ir reaccionando y llegar a su climax. El hombre es más “precoz y vehemente” , y por eso resulta tan difícil en los comienzos la satisfacción en el encuentro sexual. El trabajo amoroso, la dedicación de tiempo, el aprendizaje del diálogo de los cuerpos en la ternura, irán reduciendo la distancia de los ritmos.
Pero no sólo en lo sexual tenemos distinto ritmo. En los rituales de vestirse. La mujer necesita más tiempo y le otorga más valor que el hombre. Desde el “¿Qué me pongo? No tengo que ponerme” (el armario está lleno de ropa) hasta el “cuando estés preparada me avisas y entonces me preparé yo” hay un anecdotario extenso en cada pareja.
El hombre tiene la sensación de que por ella llegan tarde siempre a todas partes; ella de que el marido es un tranquilo, que si se preocupara más de las cosas de la casa, que es de los dos, le sobraría tiempo.
Para comprar la mujer necesita más tiempo, miramos mucho más las cosas, tardamos en decidirnos. Unas veces por el sentido del ahorro, otras por la estética y muchas veces porque para nosotras es un placer comprar. Los hombres acusan a las mujeres de ser rencorosas y las mujeres a los hombres de ser egoístas. La mujer guarda las cosas, les da vueltas, necesita más tiempo para digerirlas. El hombre las olvida fácilmente y eso ella no lo puede comprender.
En otro orden de cosas, cuando nuestras necesidades económicas están cubiertas, tomamos mayor conciencia de nuestras necesidades emocionales, ya no valoramos tanto el tener sino el estar juntos.

DISTINTA NECESIDAD DE EXPRESIÓN

Es innegable que por lo general, los hombres tenemos poca necesidad de expresarnos y las mujeres mucha. Debemos esforzarnos por satisfacer esa necesidad de la mujer, y por lo menos saber escuchar.
Saber escuchar es esencial. Es importante hacerlo en el momento adecuado, recordando siempre que la convivencia es una negociación en la que cada parte expone su parecer para llegar a una solución en común.
Nosotros no sentimos la necesidad de que la mujer nos diga que nos quiere. Nos basta con que nos lo demuestre cada día con su vida. Pero la mujer necesita que se lo digas y repitas, que se lo expreses con palabras, con gestos, con actitudes. Necesita que se lo evidencies.
A la hora de dialogar nosotros lo hombres decimos lo que sentimos, y por lo general no solemos usar mucha diplomacia; por ello, la mujer no debe buscar segundas intenciones en nuestra palabras. Por el contrario, la mujer no suele expresar abiertamente sus pensamientos, va circunvalando hasta llegar al grano. “¿A dónde querrá llegar?”, te preguntas cuando una mujer empieza a hablarte. Muchas veces prefiere insinuarlo, sintiéndose dichosa si ve que nosotros la comprendemos y sabemos adivinar sus deseos y decepcionada si no adivinamos lo que está pensando.
Esto entra de lleno en el campo de las expectativas. Hay que:

⦁ Saber que es lo que se espera del otro
⦁ Las expectativas tienen que ser razonables
⦁ Ser claro cuando se expresa lo que se espera del otro
Muchas veces se da por sentado que la pareja sabe lo que el otro quiere y entonces uno no se molesta en explicarle. Pero es muy común que lo que se desea no coincida con lo que el otro ofrece. Es frecuente oír a parejas que dicen que cuando tienen que pedir es porque algo va mal en su relación. La verdad es que no se puede confiar en la adivinación del pensamiento de la otra persona. Cuando se pide algo y el otro responde, le está demostrando amor y compromiso.

(Importancia del diálogo y la comunicación)

La comunicación de los sentimientos es para muchas parejas un campo intocable. Al hombre le cuesta más comunicar su interior, y la mujer necesita expresarlo. Por eso se siente más desilusionada en la comunicación, porque exige más. Pero desde un profundo respeto, sin agobios, es necesario ir acercándose.
Los hombres nos sentimos mejor solucionando nuestros problemas y las mujeres hablando de ellos.
Cuando un hombre tiene un problema se encierra en si mismo, y cuanto más grande sea mayor será su hermetismo. En esos momentos no se puede contar con el. Cuando el hombre tiene un problema tiende a olvidarse que sus amigos también pueden tener problemas. El instinto le dice que para poder ocuparse de otros primero hay que ocuparse de uno mismo.
Para nosotros es una satisfacción examinar los detalles de un problema y llegar a su solución, para la mujer es una satisfacción comentar los detalles de los problemas y cuantos más detalles mejor. Esto puede aburrir al hombre y para evitarlo la mujer puede anticiparle la solución y después comentarle los detalles.

DIFERENTES IDIOMAS

Además de tener distintas necesidades de expresión, hablamos distintos idiomas. Por ejemplo cuando una mujer dice: “ nunca salimos”, quiere decir “tengo ganas de que salgamos juntos, llévame a cenar, al cine ……” O cuando dice “ya no me quieres” quiere decir “hoy me siento un poco insegura, dime te quiero necesito oírlo”. He visto un traje muy bonito
Así como para un hombre uno de los principales retos es interpretar las palabras de una mujer, para una mujer lo más complicado es interpretar los silencios del hombre. La mujer sólo callará cuando no quiera tener nada con alguien o cuando lo que tenga que decir pueda molestar o hacer daño al otro. El hombre calla porque está intentando solucionar un problema que le preocupa.
Un caso típico que si no se conocen estas diferencias puede terminar en una discusión es el siguiente:

⦁ La mujer pregunta: ¿Te ocurre algo?. El contesta: no.
⦁ Ella dice: ¿Se que te pasa algo, dime que es?. El vuelve a contestar: ¡no me pasa nada!
⦁ Ella insiste: Seguro que sí. Te preocupa algo. El contesta :déjame en paz, no me pasa nada.
⦁ Ella le dice: ¿ porque me tratas así?, ¿si no me cuentas lo que te pasa como voy a saber lo que te ocurre?.

A partir de aquí el “bollo” o la discusión.

Entonces, ¿Qué puede hacer la mujer cuando el hombre está encerrado en si mismo?. Dejar de presionarle y esperar a que haya solucionado el problema para poder intentar dialogar.
Una frase que puede solucionar problemas y que tiene el mismo significado en el idioma de los hombres y de las mujeres es “no es culpa tuya”.

DIFERENTE PERCEPCIÓN DE LA REALIDAD

Para llegar al conocimiento de una verdad hay dos caminos: El razonamiento y la intuición.
Normalmente el hombre utiliza el primero. Razona, va a lo esencial, ordena ideas, descuida los detalles, tiene una visión de conjunto.
La mujer suele ser más intuitiva. Suele tener eso que se llama ojo clínico. Se fija en los detalles. Su modo de describir a alguien pasará por el color de su pelo, su modo de vestir, sus peculiaridades…
Al ser más intuitiva se da cuenta fácilmente de cualquier cosa. Lo percibe hasta en el modo de abrir la puerta o de saludar. Con frecuencia también es capaz de ir “más allá de las cosas”, de las intenciones, lo que no siempre corresponde con la realidad; en el buen sentido es “más maliciosa, más bruja”.
El hombre en cambio, es “más inocente, menos malicioso”, no se da cuenta de las cosas, incluso de problemas graves. Un problema fuerte de un hijo, es casi inmediatamente percibido por la madre, y el padre, sin embargo, puede estar en el “la higuera”, sin sospechar siquiera nada.
El juicio de la mujer suele ser más rápido, el del hombre más seguro.
El hombre, antes de emitir un juicio pensará los pros y los contras y no decidirá hasta conocer todos los aspectos de la cuestión, con lo cual su conclusión tiene más garantías de ser verdadera.

DISTINTA MOTIVACIÓN

Los hombres se motivan cuando se sienten necesarios y las mujeres cuando nos sentimos queridas. El secreto para que vayan bien las relaciones entre hombres y mujeres es que ganemos los dos, no que gane uno y pierda otro.
Las mujeres somos felices cuando nos sentimos apoyadas por alguien que nos quiere. Nos sentimos inclinadas a dar permanentemente, aunque a veces nos cansamos de dar y necesitamos a alguien que nos anime. El hombre tiene que aprender a responder a su pareja y estar dispuesto a dar más.

DIFERENTE SENSIBILIDAD

Generalizando, podemos afirmar que la mujer tiene más sensibilidad que el hombre. Todo en nuestro ser está dispuesto para la acogida, para la maternidad, por lo mismo somos más solidarias, y en consecuencia, más sensibles a lo humano, al ser.
Esta mayor sensibilidad nuestra nos lleva a comprender mejor a los débiles: niños, enfermos, ancianos, etc.
Al orientar nuestra vida hacia los demás, damos más importancia a lo personal y a la familia. Somos felices cuando nuestra familia (marido, hijos) lo son (la mujer como centro de familia).”Corazón de la familia”. (Poner ejemplo de sus familias.).
Dando vueltas a estos argumentos, se puede observar que la mujer sufre más por cualquier cosa, es más dada a dar interpretaciones erróneas y a ver dobles intenciones. Es más dependiente de lo que se dice y de cómo se dice, y por lo general mucho más susceptible ante gestos, palabras, tonos de voz; detalles que para el hombre pasan desapercibidos; por eso podemos pasar con facilidad de la alegría al enfado.
El hombre, en general, es más pobre en sensibilidad, da menos importancia al sentimiento, es más dado a lo periférico, es más independiente, menos dado a lo personal; no le importa lo que de él opinen los demás (nosotras por el contrario damos una gran importancia a la valoración que hacen de nosotras), y por eso sufre menos por ese tipo de cosas, que le resbalan más fácilmente. Es más objetivo, más frío. La mujer también es más dada al cotilleo, a la crítica, a entrar en la vida ajena para bien o para mal.

DIFERENTES NECESIDADES EMOCIONALES

Las necesidades afectivas primarias de hombres y mujeres son diferentes

Las mujeres necesitan recibir
Los hombres necesitan recibir
CARIÑO CONFIANZA
COMPRENSIÓN ACEPTACIÓN
RESPETO APRECIACIÓN
DEVOCIÓN ADMIRACIÓN
VALORACIÓN APROBACIÓN
SEGUIRIDAD ÁNIMO

El hombre suele cometer el error de creer que una vez que las necesidades afectivas primarias de la mujer están cubiertas y ésta se siente feliz y segura, ya no hay que volver a preocuparse de ella.
El amor falla a veces porque damos lo que necesitamos, no lo que necesita el otro.
El mejor método que tiene un hombre para satisfacer las necesidades primarias de la mujer es la comunicación.
Los hombres tienen que aprender a escuchar y las mujeres tienen que aprender a dar confianza al hombre y el secreto está en no intentar cambiarlo.

AFICIONES

El ideal es tener unas aficiones en común, pero hay que respetar las diferencias de cada uno en este terreno (fútbol, escaparates). Renunciar alguna vez en favor del otro.

DISTINTA ESPIRITUALIDAD

La mujer, al ser más sensible, es más idealista y se sitúa ante la religión de una manera más unitaria. Al tener un mayor influjo sentimental está más expuesta a tener un montón de devociones diversas a veces sin conexión entre ellas y su vida.
El hombre al ser más razonador, se sitúa ante la religión como ante un saber científico y no acepta una moral impuesta porque sí. Su fe reviste una mayor dificultad por su tendencia natural a buscar el porqué de las cosas. Pero cuando tiene fe, ésta es firme y profunda.
DIFERENCIAS ACTUALES

En nuestros días hay una serie de factores que pueden modificar la tradicional psicología masculina y femenina, como son, el ambiente y la educación.
Al acceder la mujer a la vida cultural y laboral e incluso política ha habido muchos rasgos que se consideraban propios del hombre, que descubrimos ahora en la mujer. Realmente se camina hacia un mayor igualdad hombre – mujer y con ello hacia una nueva concepción de la familia basada en mutuos derechos y obligaciones de los esposos.
Para terminar, quisiéramos una vez más, relativizar lo dicho. Todo está en todos, aunque en distintas intensidades.
Somos conscientes de no haberlo dicho todo. Os hemos querido transmitir simplemente unas observaciones, cuya meditación os puede ayudar a comprenderos mejor y a respetaros más.

El amor falla a veces porque damos lo que necesitamos, no lo que necesita el otro.

CONCLUSIONES
⦁ Hay unas diferencias que hay que aceptar.
⦁ Aprovechar estas diferencias para complementarse.
⦁ Que la distinta forma de actuar del otro, es porque es distinto a mí.
⦁ Esforzarse por conocer y comprender al otro (necesidad del diálogo). El éxito del matrimonio está en el amor, respeto, diálogo y voluntad de quererse para TODA LA VIDA. No la idea que algunas parejas tienen de “MIENTRAS DURE”, pues en ese caso cuando se presenten problemas, pueden pensar que es el final del amor. Hay que luchar y esforzarse por superar los obstáculos.
⦁ Hacer crecer el amor cada día y confiar en que Dios a través del Sacramento del Matrimonio está en nuestras vidas ayudándonos a entendernos, amarnos, y ayudarnos en nuestra vida de casados y en nuestra familia.

AMOR Y CONVIVENCIA

QUERER QUERERSE”

AMOR Y CONVIVENCIA

¿Qué es para vosotros el amor?

A través de la historia, filósofos, científicos y poetas han intentado definir o describir el fenómeno del amor.

Unos dicen que el amor es la quinta esencia de la vida. Lo que le da sentido y valor.
Otros, que todos hemos nacida para amar y ser amados. Que este es precisamente la finalidad de la vida humana.

Hay quienes sostienen que sólo el amor nos puede hacer felices. Que una vida sin amor no tiene sentido. Que el dinero, el placer o el poder jamás podrán llenar nuestras vidas.

Lo cierto es que se habla mucho de amor, pero uno tiene muchas veces la sensación de que se nos escapa el significado pleno de esta palabra. Es muy posible que utilicemos la palabra amor con tanta frecuencia como ambigüedad: (HACER EL AMOR).

Una de las distorsiones más corrientes es la tendencia a identificarla o confundirla con el sexo, como aparece claramente en esta expresión, tan usada por todos y en todas partes.

Hay una ignorancia de lo que es auténtico amor y no digamos nada del amor conyugal. Todo tiende a ridiculizar la institución matrimonial: los medios de comunicación, las películas, los amigos, el ambiente que nos rodea…. No oímos otra cosa que parejas que se separan (Las que permanecen unidas no somos noticia), parejas que se juntan, uniones sentimentales, etc. Este ambiente repercute bastante en los jóvenes, imitadores de lo que ven, que unido a una insensibilización religiosa y falta de ideales les produce una inseguridad y miedo a un compromiso para toda la vida.

Yo creo que hay crisis de amor a todos los niveles, que se manifiesta en egoísmo, agresividad, competencia, ese querer subir a cualquier precio aunque haya que pisar a los demás; se abandono de los ancianos porque dan quehacer; ese suprimir vidas antes de nacer porque pueden limitar la libertad, etc.

Todos sabemos que estamos metidos en una sociedad materialista donde TANTO TIENES, TANTO VALES, donde no sólo el dinero, sino la sensualidad y el deseo de placer son valores de altísima cotización. Una sociedad en la que el pudor y la fidelidad están pasados de moda; una sociedad egoísta que favorece que cada uno se encierre en su YO sin abrirse a los demás, y, por supuesto, sin abrirse a Dios, también pasado de moda. ¿Qué extraño tiene, pues, que estas crisis de amor se reflejen en la pareja o en el matrimonio cuya esencia debe ser precisamente el amor?
Todo esto se complica con el género de vida actual, de mayor libertad de costumbres y del trabajo de la mujer, del que no estamos en contra, pero que lleva consigo el contacto de personal de otro sexo por largos periodos de tiempo, en los cuales a veces estamos tentados de ver lo que en nuestro cónyuge echamos en falta.
Lo que pasa es que estamos en la época de los LIGHT o de los SUCEDANEOS, porque una cosa es ENAMORARSE Y otra cosa es amar. Una gran mayoría de amores tienen en realidad poco de amor. Hay en ellos pasión, deseo, interés…
Es fácil enamorarse (belleza, encanto, simpatia) pero sí solo quieres a la persona por sus cualidades físicas, es muy difícil mantenerse enamorado, y no digamos llegar al verdadero amor, pues las circunstancias pueden cambiar (enfermedad, accidente, años, etc)…
Cuando se construye una casa se ponen los cimientos: la base. Estais a punto de construir vuestra casa, pues bien, el fundamento y la base del matrimonio es el AMOR.
Como hemos visto antes una de las tendencias contemporáneas más corrientes sobre la naturaleza del amor es confundirlo con el instinto y la atracción sexual. Pero eso es un error, ya que una de las características del verdadero amor es la LIBERTAD y los INSTINTOS NO SON LIBRES.
Tampoco los sentimientos y emociones pueden ser la esencia del verdadero amor, porque son incontrolables y cambiantes. Es evidente que para amar a una persona debemos conocerla, pero no la amamos por el mero hecho de conocerla. Eso depende de nuestra libre voluntad.
Definitivamente la ESENCIA DEL AMOR ESTA EN LA VOLUNTAD , la capacitad que poseemos de aceptar o rechazar libremente la realidad que descubrimos con nuestro entendimiento. Por tanto EL CORAZÓN DEL AMOR ES LA DECISIÓN DE LA VOLUNTAD o sea, la aceptación de la persona tal cual es. Vamos a detenernos en esos actos de voluntad en los que se basa el amor:
AMAR ES DEJAR SER :
Dejar ser es respetar lo que es real en el otro. Ayudarle a potenciar sus cualidades, a desarrollar su creatividad, sus capacidades. DEJAR SER Y RESPETARLE ES AYUDARLE A SER LIBRE Y A SER PERSONA.

AMAR ES ACEPTAR AL OTRO TAL Y COMO ES Y ASUMIR SU FRAGILIDAD
Aceptar al otro tal y como es, con sus grandezas y sus miserias, sus manías y genialidades, con sus limitaciones y humores, es amarlo. AMAR ES DARSE
No nos cuesta ser generosos dando cosas: regalos sofisticados, obsequios deslumbrantes ,pero nos cuesta darnos. Amar no es dar cosas, es DARNOS. Darse uno mismo es una actitud profunda en el ser que renuncia a vivir en función de sí, sino que está atento al otro y busca la felicidad del otro, sin esperar nada a cambio, porque otra característica del verdadero amor es que es GRATUITO.

AMAR ES COMPARTIR
Lo más importante que comparten los que se aman es la intimidad. Pero también se deben compartir los bienes espirituales y materiales. Es importante revisar con frecuencia qué cosas compartimos, pues este será un buen indicador del contenido de la relación.

AMAR ES PERDONAR
El perdón es un ingrediente inseparable de cualquier relación de amor. QUIEN NO PERDONA, NO AMA. Aprender a borrar las limitaciones y defectos del otro, sin tenerlas en cuenta, sino quitarles importancia.

AMAR ES SACRIFICARSE
(SACRIFICARSE=ACTO DE ABNEGACIÓN INSPIRADO POR EL CARIÑO) y (AGUANTAR: TOLERAR A DISGUSTO ALGO MOLESTO O DESAGRADABLE)
No se estila esta palabra en nuestro genero de vida, pero sí realmente queremos hacer feliz al otro, tendremos que olvidarnos de nosotros mismos, salir de nuestro egoísmo (que es la muerte del amor) y de nuestra comodidad.
AMAR ES CONFIAR
Cuando se ama realmente a una persona nos fiamos de ella, no dudamos de ella y mucho menos dejamos que los celos invadan nuestro corazón.

AMAR ES COMPRENDER Y CONOCER
Es conocer al otro de tal manera que nos ponemos en su lugar y entendemos sus puntos de vista. (Si supiéramos comprender, no necesitaríamos perdonar). Es quizá una de las consecuencias más importantes del verdadero amor, en cuanto supone una clara disposición a valorar al otro, saliendo de uno mismo. Aquí entra también el respeto, pues aunque alguna vez no estemos de acuerdo, nunca deberá faltar el respeto al otro.
El amor como cosa viva aumenta que hay que nutrirlo día a día, sino se apaga. Tiene que ser cierto, aunque suene cursi la frase de: HOY TE QUIERO MÁS QUE AYER, PERO MENOS QUE MAÑANA.
Una de las principales dificultades que a la larga presenta el amor es la :CONVIVENCIA DIARIA.

La convivencia es un trabajo costoso que exige comprensión y generosidad constante por parte de los dos.
Convivir es ante todo compartir. Tomar parte en la vida ajena, y hacer participe de la propia. (Pasar del YO, TU, al NOSOTROS).
La convivencia es un arte que debe cultivarse en los pequeños detalles:
_Interesarse por el otro, ser comprensible con el
_Compartir sus preocupaciones. Hacer propios los problemas del otro.
_Hacerle la vida amable. Esforzarse en pulir las diferencias que dificultan la relación cotidiana.
_Disculpar siempre. Respeto y tolerancia mutua.
_Desdramatizar los pequeños contratiempos.
_Luchar por no tener una susceptibilidad a flor de piel que dificulte el trato.
_Cuidar el amor (el mejor amor se desmorona, se viene abajo, se oxida si no se le cuida; es un trabajo de día a día a base de pequeñas cosas).
_Compartir sentimientos, ideas y creencias.
_Evitar la rutina.
_Potenciar la ESPIRITUALIDAD. Hoy existe una clara represión de la espiritualidad, y sin embargo es difícil mantener el amor conyugal sin espiritualidad. (Lo físico tiende a degradarse en alguna medida. Con lo espiritual sucede justamente lo contrario) Enrique Rojas en su libro “El amor inteligente” dice que el amor debe estar regido por el corazón y la cabeza (VOLUNTAD) pero unidos ambos por la espiritualidad.
Los que estamos aquí estamos convencidos que el amor autentico es maravilloso, pero exige esfuerzo. No terminamos nunca de querernos; va evolucionando, purificándose. Pero también es cierto que sabemos que hay crisis. Desconocer que a lo largo de cualquier relación conyugal, por estable y positiva que sea, han de darse algunas crisis, es un gran error. Estas crisis no pueden ser la muerte del amor, sino el crisol que lo purifica. No puede haber crecimiento sin crisis y la ley del amor es CRECER O MORIR.
Ninguna pareja suele romper de repente, sino que hay un proceso lento de ruptura. Cuando una persona esta enferma lo fundamental es encontrar los síntomas para establecer el diagnostico y obtener la curación. Lo mismo ocurre con las enfermedades del amor en las que también hay unos síntomas que hay que buscar y poner el remedio oportuno.

LOS SINTOMAS PUEDEN SER. :
_Tristeza :En el amor tiene que haber alegría; cuando aparece la tristeza habitual, algo va mal. “Un amor triste es un triste amor”.
_El silencio: cuando no hablamos, no se pregunta, no nos interesamos por las cosas del otro, y hay desinterés (pájaro que no canta, algo tiene en la garganta)
_La falta de educación: Nunca la pareja debe faltarse al respeto, ni poner en evidencia al otro delante de los demás, o llevarle la contraria por sistema.
Seria bueno que además de reflexionar sobe estos síntomas o causas de desamor, aprovechéis el cursillo para hacer una revisión de temas, con vistas a vuestro matrimonio, que son muy importantes y no pocas veces suelen ser causa de desunión en la pareja.
TRABAJO: El de el y el de ella, buscar conjuntamente la felicidad nuestra y de la familia, no para ganar más o cambiar de ambiente.
ECONOMIA Y DINERO:¿ falta o sobra? El dinero lo ganamos los dos, aunque solo trabaje uno. ¿Cómo lo empleamos? Austeridad y sencillez.
TIEMPO: Jerarquía de valores para organizarlo. .
AMBIENTE FAMILIAR : Tiene que ser alegre y acogedor. La casa es para estar, no para enseñarla. ¿Hay malestar? Causas. Apertura sin exagerar.
FAMILIA DEL OTRO : A nuestros padres y familiares los necesitamos y nos necesitan, pero hace falta tener independencia de ellos .
HIJOS : Hemos de ir de acuerdo en la procreación y educación, siempre con generosidad. (De esto ya os hablarán )
AMISTADES Y TERCERAS PERSONAS : Las amistades que tenemos ¿nos unen o nos separan? ¿Debemos renunciar a alguna
Os hemos hablado del amor en general, ahora vamos a hablaros brevemente del amor conyugal y sus características.
El amor conyugal no es una meta, algo dado y acabado en un momento concreto, como puede ser el día de la boda, sino un camino a recorrer y como una tarea y afán de cada día. EL AMOR QUE NO SE RENUEVA CADA DÍA SE VUELVE HÁBITO Y UNA ESCLAVITUD. Lo que da frescura al amor conyugal es vivir descubriendo nuevos horizontes, nuevas metas y posibilidades. Porque para ser felices no es menester una vida cómoda, fácil y sin obstáculos, sino tener un corazón enamorado. Un corazón que se esmera en mantener ese fuego día a día, cueste lo que cueste

CARACTERÍSTICAS DEL AMOR CONYUGAL
_ Un amor total: El amor conyugal exige donación plena, sin reservas, compartiendo todo: las cosas materiales (dinero etc.) los valores psicológicos (la personalidad, los gustos ), los aspectos espirituales como la oración, los sacramentos, el compromiso cristiano etc.
_Un amor fiel y para siempre: El amor que no surge como un proyecto para siempre no es verdadero, ya que el amor, por su propia exigencia intrínseca, quiere y espera que sea algo definitivo. En esto no hay escapatoria: o nos decidimos a amar en fidelidad y para siempre o no amamos de verdad.
_Un amor fecundo: Hablar de fecundidad en el matrimonio parece significar en exclusiva hablar de hijos y del número de hijos. Pero aunque esto también abarca la fecundidad, hay otras acepciones del término fecundidad. La fecundidad conyugal no sólo hace referencia a los hijos, sino también a lo que doy y a o que me doy, a lo que damos y a lo que nos damos. La pareja debe transmitir vida. No sólo vida física, sino todas las otras vidas: LA DEL CORAZÓN, LA DEL PENSAMIENTO, LA DEL ESPIRITU (la fe, la gracia etc.) En la medida en que la pareja se da vida uno a otro, dan vida a sus hijos, dan vida a su entorno, en esa medida son fecundos.
PROGRESAR EN EL AMOR

Os hemos hablado de que hay que cuidar el amor. EL AMOR NO ES ALGO ÚNICO QUE SE SIENTE, EL AMOR ES ALGO QUE SE HACE. Las parejas que mantienen vivo su amor y lo hacen progresar, son las que realmente cuidan de su matrimonio. Progresar juntos: esto es en realidad el amor. Pero como podéis comprender, progresar en esta relación no sucede sin más, esto se hace DÍA TRAS DÍA.
1._ REALIZANDO DIARIAMENTE MANIFESTACIONES DE AMOR
Son un testimonio vivo de nuestro amor, porque brotan del fondo de nuestro corazón. Igual pasa en el amor (besos, piropos, teléfono, flores, ).

2._EXPRESANDO APRECIO Y AGRDECIMIENTO. No considereis vuestra entrega mutua como algo ya merecido. Alimentad la propia estima de vuestro marido/mujer, ensalzando sus talentos o cualidades. Buscad oportunidades para ALABAR AL CONSORTE EN PÚBLICO, especialmente delante de los hijos, parientes, amigos. CRITICAD POCO O NADA. Decid “MUCHAS GRACIAS” POR CADA GESTO DE AMOR.
3._ MEJORANDO VUESTRA COMUNICACIÓN
Como de esto os van a hablar a continuación no os vamos a decir nada.
RESUMIENDO
El buen amor se hace como el buen vino: necesita reposo y buenas cubas donde criarse, una temperatura adecuada y tiempo; pero lo más importante es la calidad de la uva. Igual pasa en el amor. LO IMPORTANTE NO ES CUÁNTO OS QUEREIS, SINO LA CALIDAD DE VUESTRO AMOR.

PATERNIDAD RESPONSABLE

MATERNIDAD Y PATERNIDAD RESPONSABLE

Los hijos en el proyecto de matrimonio

INTRODUCCIÓN

Sabemos que la sexualidad en el matrimonio tiene tres funciones básica: la erótica, la comunicativa y la reproductiva. La erótica es la que tratamos habitualmente. La que aparece en los medios de comunicación, en las conversaciones con amigos, etc. Sobre la función comunicativa y unitiva os hablarán (os han hablado) en la en la charla sobre comunicación y diálogo. En esta comunicación nos centraremos en esta última función, aunque ampliando en los conceptos de maternidad/paternidad responsable, de fecundidad del matrimonio y de planificación familiar.
¿Pensáis tener hijos?
¿Cuántos de vosotros pensáis tener 4 o más hijos?
¿Cuántos de vosotros pensáis tener solamente 1 hijo?
¿Y 2 o más hijos?
¿Cuántos hijos creéis que dice la Iglesia que tenemos que tener?

Bueno, hablaremos también, dentro del concepto de paternidad responsable, sobre el número de hijos
Habréis oído ya la frase de Antoine Saint Exupéry: Amar no es mirarse el uno al otro, sino mirar en la misma dirección. Es decir, en este tema, debemos mirar hacia los hijos y hacia la familia.
El día de vuestra boda, durante el escrutinio, una de las preguntas que os hará el sacerdote será:
¿Estáis dispuestos a recibir de Dios responsablemente y amorosamente los hijos y a educarlos según la ley de Cristo y de su Iglesia?
Los novios responden que sí porque de lo contrario no habría matrimonio, pero ¿qué implica verdaderamente esta afirmación? ¿A qué nos estamos comprometiendo ante Dios, nuestras familias y la comunidad?. Aunque la pregunta parece simple, tiene muchas implicaciones que los novios deben discernir antes de su boda.
Todos alguna vez hemos soñado o imaginado cómo serán nuestros hijos. Ellos también deben formar parte de nuestro proyecto de vida en común.
Las primeras preguntas que os deberíais hacer y que deberías contestar, primero individualmente, y después en pareja son:
¿Deseamos realmente tener hijos?
¿Qué razones profundas nos llevan a tomar esta decisión?
¿Qué sentido tiene para mi y para nosotros la familia?
¿Qué tipo de familia deseamos formar?
¿Qué ambiente familiar queremos para nuestros hijos?
¿Cómo queremos formar, educar e instruir a nuestros hijos?
¿Qué valores esperamos fortalecer en ellos?
¿En qué condiciones deseamos tenerlos y criarlos?

El Papa Juan XXIII dijo: Me parece fácil que un padre tenga hijos, pero me parece muy difícil que los hijos tengan un verdadero padre.
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que los hijos son un regalo de Dios. Dios los pone en nuestras manos y nuestro gran desafío es educar personas felices, valiosas, con valores y capaces de dar sentido a sus vidas.
Los hijos nos ayudan a crecer. A través de sus ojos vuelves a descubrir el mundo. Todo les maravilla. Los árboles, los animales, la lluvia, la luna… Cosas que por cotidianas nos pasan desapercibidas.
También nos hacen ver nuestras propias limitaciones e incoherencias. Por ejemplo, cuando le decimos que no alce la voz para pedir algo y, seguidamente, cuando está haciendo alguna travesura, lo primero que hacemos es alzarle la voz. Es cuando te das cuenta de lo necesario que es plantearse una educación coherente. Donde lo que decimos y prodigamos es lo que hacemos. Los niños aprenden de lo que ven y no de lo que se les dice.
Nguyen van Thuan en su libro El camino de la esperanza dice: la educación de los hijos es una “escuela de perfección” para los padres. Afirma además, que los hijos tienen una visión crítica: son agudos observadores. Nos obligan a desarrollar nuestro papel con sinceridad ayudándonos así a mejorar.
Y ¿qué es lo que demanda un niño?. Recuerdo que cuando íbamos al ginecólogo, en la sala de espera, había un televisor donde constantemente pasaban vídeos con publicidad sobre todas las cosas que hacen falta para criar y educar a un niño. En las revistas de la sala de espera un tanto de lo mismo. Cuando íbamos a los comercios especializados te daban listas con la cestilla. Si vas a comprar un chupete te dicen ¿cuál quiere?, pues no sé contestas. Ante la avalancha de modelos (silicona, goma, silicona super-turbo, …) te quedas con la boca abierta y dices: déme uno de cada. La cuestión fue que nuestra hija nunca usó chupete.
Te venden alfombras o parques de actividades para que el niño tenga un desarrollo psicomotor adecuado. Miles de juguetes que van a colaborar en el desarrollo del niño.
A la hora de la verdad, el niño utiliza un par de juguetes y se entretiene con cualquier cosa (una caja, las pinzas de la ropa,…).
Lo que sí demanda un niño es tiempo. Quiere afecto, que juegues con el, que estés con el. Quiere correr contigo, reír contigo. Necesita cuidado y atención constante.
En relación con la paternidad podemos identificar diferentes posturas que podríamos sintetizar de la siguiente forma:
Indefinida
Materialista
Egoísta
Pesimista
Esperanzada

La postura indefinida es aquella que poco antes de la boda manifiestan que es un tema que todavía no han tratado, que aún no han llegado a un consenso o incluso que habiendo hablado sobre el número de hijos no se han puesto de acuerdo. Tal vez el hecho de que la mayoría de las parejas se plantean disponer de un período más o menos prolongado de convivencia sin hijos, para “disfrutar” del matrimonio, sea la causa por la cual tratan de diferir en el tiempo la discusión, pensando que el momento de decidir está todavía muy lejos.
La postura materialista es sin duda la más común hoy en día. Aunque es evidente la importancia de la economía familiar en la decisión sobre el número de hijos, parece que la sociedad de consumo en la que vivimos nos influye de tal manera que los ingresos económicos son los que guían en exclusiva nuestra vida. Sin duda el trabajo de ambos cónyuges, la hipoteca a la que hay que hacer frente y los gastos de una casa son elementos condicionantes pero, seguramente, no son los únicos o no son los más prioritarios para nuestro discernimiento.
Las actitudes egoístas son también bastante comunes. Es una actitud similar a la anterior ya que se fundamenta en el materialismo pero, en este caso, la prioridad de la pareja es mantener o incrementar su nivel de vida (mejor vivienda, mejor coche, vacaciones, etc.) en detrimento del número de hijos o, incluso, habiendo decido antes de casarse el no tenerlos.
La visión pesimista es aquella en que pensando en las guerras, la falta de posibilidades económicas, el detrimento experimentado en los niveles de educación y un sin fin de calamidades que afectan a nuestra sociedad, inclinan al matrimonio a decidir no traer niños a un mundo tan caótico.
Por último tenemos la visión esperanzada de algunos novios. Se trata de parejas que, ponderando todas las dificultades, tienen la fe y la esperanza suficientes como para decidir ser padres.

DEFINICIONES SOBRE EL TEMA

¿Cuánto hijos tenemos que tener? ¿Qué dice la Iglesia al respecto? Nadie, ni las modas, ni la sociedad, ni la familia, ni los amigos; deben condicionarnos sobre el número de hijos que vamos a tener. Es una decisión propia e intransferible del matrimonio. Son el hombre y la mujer los que deben formarse un juicio recto sobre esta cuestión. La Iglesia tampoco nos va a decir el número de hijos que debemos tener. La Iglesia lo que nos dice es que tengamos los hijos que tengamos lo hagamos con responsabilidad humana y cristiana. ¿Qué significa responsablemente? Que la decisión sobre el momento de tener los hijos y sobre el número de hijos a tener debe fundamentarse en criterios objetivos de dignidad. Para ello debemos tener en cuenta el bien de la madre, del matrimonio, de los hijos ya nacidos y de los hijos por nacer (Cfr. GS 50).
La decisión de una madre de traer al mundo un hijo a los 67 años, probablemente está fundamentada en el bien de la madre. Tuvo muchos años de su vida para pensar y con toda certeza ese hijo le hará mucho bien. Ahora bien, si fue el mejor momento para el niño lo dirá el paso del tiempo.
Qué entendemos cada uno de nosotros y cada matrimonio por condiciones de vida dignas es algo que difícilmente podamos llegar a definir. Eso sí, podemos decir que no son condiciones dignas el tener un mejor coche, más juguetes, muchos videojuegos, una casa en la montaña, etc..
Para poder decidir en qué condiciones queremos educar a nuestros hijos debemos discernir sobre las circunstancias de los tiempos y del estado de vida, tanto materiales como espirituales.

FECUNDIDAD

Según nos relata el Génesis Dios nos bendijo y nos dio el mandato de multiplicarnos y de ser fecundos (Cfr. Gen 1:26-28). ¿Qué entendemos por ser fecundos? Muchas veces, esta palabra se relaciona con la procreación. En este caso no es así. Tengamos o no tengamos hijos, tenemos la obligación como matrimonio y como familia de ser fecundos.
Para que nuestro matrimonio pueda considerarse fecundo, además de atender al bienestar de nuestra propia familia, debemos considerar qué actividades podemos desarrollar encaminadas a la ayuda espiritual y material a otras familias (especialmente a las más necesitadas de ayuda y apoyo), a los pobres, los enfermos, los ancianos, los minusválidos, los huérfanos, las madres solteras, etc. Es decir, debemos definir cuál será nuestro apostolado como familia. Porque, de lo contrario, un matrimonio que se encierra en sí mismo, aún teniendo hijos, no debería considerarse fecundo.

ESTERILIDAD / PROBLEMAS PARA LA CONCEPCIÓN / ADOPCIÓN

También nos gustaría hacer una pequeña reflexión para aquellas parejas que llegado el caso puedan tener dificultades para tener hijos. Entre los matrimonios nos encontramos cada vez más con problemas de infertilidad, algo que casi ningún novio lógicamente se plantea. Cuando el matrimonio intenta tener hijos y no puede hacerlo, ve frustrados todos aquellos planes de tener “la parejita”. Comienza para el matrimonio un largo periplo por consultas médicas y visitas a distintos especialistas. Llegados a este punto nos encontramos con que esas ansias o a veces esa obsesión por tener un hijo nos lleva a despreocuparnos por los medios que nos ofrece la ciencia para conseguir nuestro objetivo y nos solemos olvidar del respeto a la vida.
No es nuestra intención profundizar en este tema en un curso de preparación prematrimonial, pero sí queremos transmitir a los novios que si en un futuro deben someterse a cualquier técnica de fertilización deben, previamente, informarse adecuadamente para poder discernir sobre su conveniencia o no, respetando siempre el derecho a la vida y a la dignidad de la persona.
“No son lícitas las técnicas que provocan una disociación de la paternidad por intervención de una persona extraña a los cónyuges (donación del esperma o del óvulo, préstamo de útero) ya que lesionan el derecho del niño a nacer de un padre y una madre conocidos de él y ligados entre sí por el matrimonio” (Cfr. CIC 2376).
Debemos ser concientes de que no todo vale con el fin de llegar a ser padres. Lo mismo ocurre con las adopciones. Es admirable el matrimonio que adopta un niño, tenga o no hijos propios, pero debe asegurarse que dicha adopción se hace con todas las garantías y respeto a la dignidad del niño.

LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

Decíamos anteriormente que en el escrutinio nos comprometíamos a educar a nuestros hijos conforme a la ley de Dios y de su Iglesia. Esto significa que debemos vivir la vida conforme a nuestras creencias, ser responsables de la formación cristiana de nuestros hijos, ayudarles en la maduración de su fe (Cfr. FC 71).
Esto no lo conseguiremos simplemente bautizando a nuestros hijos, llevándolos a un colegio católicos o acompañándolos “hasta la puerta” de la catequesis de primera comunión.
Desde que nació nuestra hija rezamos con ella. Con menos de dos años reconocía a Jesús, a María a José, le da un beso a Jesús antes de acostarse y dice amén cuando terminamos de rezar. Si queremos educar en la fe, nuestros hijos deben vivir la fe en familia.
Debemos decidir qué valores queremos que se vivan en nuestra familia y tenemos que “hacer vivir” esos valores en nuestro hogar. Si para nosotros es importante la solidaridad, deben ver en nosotros a personas solidarias. Si queremos que sean personas responsables, poco a poco tenemos que darles responsabilidades y aunque se equivoquen apoyarles. Si queremos que sean personas felices debemos amarlos y deben ver en todo momento que sus padres se aman.

PLANIFICACIÓN FAMILIAR

En la vida matrimonial llegará un momento en que decidamos no tener hijos. Es lo que se ha dado en llamar planificación familiar. Es el momento de discernir sobre el método más apropiado para utilizar. Aquí no vamos a hablar de los métodos anticonceptivos en particular. Lo que sí debemos deciros es que consideramos esencial que el matrimonio se informe sobre los diferentes métodos. Parece que sabemos mucho al respecto, pero si vemos algunos estudios, descubrimos que cada año, casi la mitad de todos los embarazos entre las mujeres en Estados Unidos, no son planeados. Alrededor de la mitad de estos embarazos no planeados, 1.3 millones cada año o un 24% de todos los embarazos, son terminados por aborto.
Los abortos en aragonesas se multiplicaron por 10 en menos de veinte años. En 1987 se realizaron 223, frente a los 2.542 que se contabilizaron en 2004. De éstos, sólo 281 se realizaron a chicas menores de 20 años.
Muchas parejas descartan de plano los métodos naturales de planificación familiar desde el desconocimiento. El conocimiento de los métodos naturales no solamente ayudará a los cónyuges a evitar el embarazo, el correcto conocimiento de los ciclos de la mujer también puede ayudar a aquellos matrimonios que tienen dificultades para concebir un hijo. Eso sí, no se aprenden de un día para el otro. Se requiere constancia y conocimiento mutuo.
Muchas personas cuidan su dieta y luego utilizan “química” para evitar embarazos. No todos los métodos tienen la misma efectividad. Podemos pensar, por ejemplo, que los preservativos son infalibles. Sin embargo, si nos informamos un poco sobre el tema, veremos que algunos estudios indican entre las desventajas de los condones que las tasas de embarazos no deseados tienden a ser más altas que con los métodos hormonales debido, en parte, a la rotura ocasional de los mismos o a un mal uso o colocación.

CONCLUSIÓN

Por último, según las estadísticas, por cada 2,3 matrimonios que se producen en España uno se rompen. Lo que significa que de los que estamos aquí, aproximadamente la mitad acabaremos separados. Es muy duro fracasar en el proyecto de matrimonio. Y si fracasamos, fracasa también nuestro proyecto de familia. En nuestras manos está la voluntad de amar, de formarnos y de buscar la ayuda apropiada cuando sea necesario.

FRASES SUELTAS Y QUÉ DICE LA IGLESIA

Los antiguos griegos dieron el nombre de eros al amor entre hombre y mujer, que no nace del pensamiento o la voluntad, sino que en cierto sentido se impone al ser humano. El amor se expresa también con la palabra agapé, que denota sin duda algo esencial en la novedad del cristianismo, precisamente en su modo de entender el amor. Agape hace referencia al amor fundado en la fe (cfr. carta encíclica
Deus Caritas Est, 3-7). En nuestro proyecto de vida en común y de cara a los hijos, amar será una decisión y no sólo un sentimiento.

El aborto mata la paz del mundo… Es el peor enemigo de la paz, porque si una madre es capaz de destruir a su propio hijo, ¿qué me impide matarte? ¿Qué te impide matarme? Ya no queda ningún impedimento (Beata Madre Teresa de Calcuta).

Cada niño, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios no ha perdido todavía la esperanza en los hombres (Rabindranath Tagore).

El hacer del padre por su hijo es hacer por sí mismo (Miguel de Cervantes Saavedra).

En las cosas necesarias, la unidad; en las dudosas, la libertad; y en todas, la caridad. (San Agustín de Hipona).

Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida (Pitágoras).

Una casa sin niños es una colmena sin abejas (Víctor Hugo).

“Dijo Dios hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza,… y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó. 
Y los bendijo Dios, y les dijo: sed fecundos y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla” (Gen 1:26-28).

“Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gen 2:24).

El Papa Juan Pablo II nos dice “El amor conyugal fecundo se expresa en un servicio a la vida que tiene muchas formas, de las cuales la generación y la educación son las más inmediatas, propias e insustituibles” (FC 41).

“Realmente, tomar la decisión de tener un hijo es embarcarse en una aventura maravillosa, de final desconocido y, además, para siempre”. Es una decisión irrevocable y en nuestras manos está el hacerla fructífera, educando a personas felices, valiosas, con valores y capaces de dar sentido a sus vidas. (Cómo elaborar un proyecto en pareja. Isabel Frías y Juan Carlos Mendizábal).

El Concilio Vaticano II pide a los esposos que cumplan su misión de transmitir la vida con responsabilidad humana y cristiana. Los hijos deben ser fruto del amor maduro y responsable de los cónyuges. Corresponde al matrimonio decidir con responsabilidad sobre su fecundidad. Para ello deben esforzarse personalmente, de común acuerdo y ante Dios por formarse un juicio recto.

Para poder decidir en qué condiciones queremos educar a nuestros hijos debemos discernir sobre las circunstancias de los tiempos y del estado de vida, tanto materiales como espirituales y tener en cuenta el bien de la comunidad familiar, de la sociedad temporal y de la propia Iglesia. Este juicio, en último término, deben formarlo ante Dios los esposos personalmente (Cfr. GS 50) pensando siempre que la decisión que tomemos no debe perjudicar a nuestra familia ni al hijo por nacer.

Al hacernos padres, los esposos recibimos de Dios el don de una nueva responsabilidad. Su amor paterno está llamado a ser para los hijos el signo visible del mismo amor de Dios. Sin embargo, no se debe olvidar que incluso cuando la procreación no es posible, no por esto pierde su valor la vida conyugal. La esterilidad física puede dar ocasión a los esposos para otros servicios importantes a la vida de la persona humana, como por ejemplo la adopción o la acogida, las diversas formas de obras educativas, la ayuda a otras familias, a los niños pobres o minusválidos, etc. (Cfr. FC 14).

Debemos vivir la vida conforme a la ley divina en todos sus aspectos, ser responsables de la formación cristiana de nuestros hijos, ayudarles en la maduración de su fe, educarlos en la castidad, prepararlos para la vida preservándoles de los peligros ideológicos y morales por los que a menudo se ven amenazados, insertarlos gradual y responsablemente en la comunidad eclesial y civil, con la asistencia y el consejo en la elección de la vocación y contando con la mutua ayuda entre los miembros de la familia para el común crecimiento humano y cristiano de la familia (Cfr. FC 71).

“No son lícitas las técnicas que provocan una disociación de la paternidad por intervención de una persona extraña a los cónyuges (donación del esperma o del óvulo, préstamo de útero) ya que lesionan el derecho del niño a nacer de un padre y una madre conocidos de él y ligados entre sí por el matrimonio” (Cfr. CIC 2376).

Un hijo no es un “derecho” sino un “don”. El don más excelente del matrimonio es una persona humana. El hijo no puede ser considerado como un objeto de propiedad, a lo que conduciría el reconocimiento de un pretendido derecho al hijo. A este respecto, sólo el hijo posee verdaderos derechos. El derecho de ser el fruto del acto específico del amor conyugal de sus padres, y tiene también el derecho a ser respetado como persona desde el momento de su concepción (Cfr. CIC 2378).

El Concilio Vaticano II afirmó claramente que “cuando se trata de conjugar el amor conyugal con la responsable transmisión de la vida, la índole moral de la conducta no depende solamente de la sincera intención y apreciación de los motivos, sino que debe determinarse con criterios objetivos, tomados de la naturaleza de la persona y de sus actos, criterios que mantienen íntegro el sentido de la mutua entrega y de la humana procreación, entretejidos con el amor verdadero; esto es imposible sin cultivar sinceramente la virtud de la castidad conyugal” (GS 51).

Pablo VI afirmó, que la doctrina de la Iglesia “está fundada sobre la inseparable conexión que Dios ha querido y que el hombre no puede romper por propia iniciativa, entre los dos significados del acto conyugal: el significado unitivo y el significado procreador” (HV 12).

“Cuando los esposos, mediante el recurso al anticoncepcionismo, separan estos dos significados que Dios Creador ha inscrito en el ser del hombre y de la mujer y en el dinamismo de su comunión sexual, se comportan como «árbitros» del designio divino y «manipulan» y envilecen la sexualidad humana, y con ella la propia persona del cónyuge, alterando su valor de donación total”. […] “En cambio, cuando los esposos, mediante el recurso a períodos de infecundidad, respetan la conexión inseparable de los significados unitivo y procreador de la sexualidad humana, se comportan como ministros del designio de Dios y se sirven de la sexualidad según el dinamismo original de la donación total, sin manipulaciones ni alteraciones” (FC 32).

En nuestros días, en un mundo frecuentemente extraño e incluso hostil a la fe, las familias creyentes tienen una importancia primordial en cuanto faros de una fe viva e irradiadora. Por eso el Concilio Vaticano II llama a la familia, con una antigua expresión, “Ecclesia domestica” (LG 11; cf. FC 21). En el seno de la familia, “los padres han de ser para sus hijos los primeros anunciadores de la fe con su palabra y con su ejemplo, y han de fomentar la vocación personal de cada uno y, con especial cuidado, la vocación a la vida consagrada” (LG 11). (CIC 1656).
BIBLIOGRAFÍA

Constitución Pastoral Gaudium et Spes, 1965
Carta Encíclica Humanae Vitae, 1968
Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, 1981
Catecismo de la Iglesia Católica
Frías I, Mendizábal JC. Como elaborar un proyecto de pareja. Madrid, 1994
Carta pastoral sobre el respeto a la vida humana. Arzobispado de Zaragoza, 2004
Carta encíclica Deus Caritas Est, 2005

ANEXO:  tomado  de Internet :  JOSÉ MARÍA IRABURU, El matrimonio en Cristo, EDIBESA nos ofrece estas direcciones sobre  MÉTODOS NATURALES de Regulación de la fertilidad

” En estas relaciones de Centros, médicos o monitores, especializados en métodos naturales de regulación de la fertilidad, pueden darse algunos errores u omisiones, tanto en las referencias de España como sobre todo en las del Extranjero, que deben ser atribuidos a nuestro desconocimiento. Rogamos, pues, que nos comuniquen las correcciones que pudieran requerir las siguientes relaciones.
-Alicante 03007: José Antonio Muñoz Puller, c/ Plaza Navarro Rodrigo 12, bajo (Tfno. 96/592.07.03).
-Badajoz, 06200 Almendralejo: Margarita Jiménez García, c/ La Cruz 1, 3 A y B (Tfno. 924/66.08.49).
-Baleares, 07006 Palma de Mallorca: Candelas Cardero de la Puente, c/ Juan Maragall 37, 1º, 1ª (Tfno. 971/27.41.03).
-Barcelona 08034: Asociación Española de Profesores de Planificación Familiar Natural, Bonaplata 42, 54 – 08034 Barcelona (Tfno. 93/280.56.83 – Fax 93/ 204.72.14).
-Barcelona 08022: Policlínica Tibidabo, Teodoro Roviralta 3 (Tfno. 93/ 418.24.00).
-Barcelona 08013: CODIPLAN, Françoise Soler, c/ Valencia 499 A (Tfno. 93/246.35.81 y 265.14.40 despacho 4-7).
-Bilbao: Centro de Planificación Familiar Natural, Concepción Rodríguez, c/ Diputación 8, 6º, 1ª – 48008 Bilbao (Tfno. 94/ 416.72.12).
-Bilbao 48005: María del Carmen Ruíz Tutor, Plaza Nueva 5, 3º izda, Apto. 8º (Tfno. 94/415.67.90).
-Burgos 09002: María Concepción García Tejerina, c/ San José, planta baja, s/n. (Tfno. 947/26.40.14).
-Granada: M. José y Juan Diego Chica Mestre, 1º Transversal, Paseo de la Bomba, Edificio «La Rojal», Duplex 6 (Tfno. 958/22.69.37).
-Jaén, 23620 Mengibar: M. Dolores Chica Mestre, c/ Travesía de Linares 4 (Tfno. 953/37.11.21).
-La Coruña 15006: Helvia Temprano Alonso, Dpto. Tocoginecología Hospital M. I. “Teresa Herrera” (Tfno. 981/17.80.00-ext. 20156).
-León 24003: Centro Orientación Familiar, Franca Tonini Zaccarini y Purificación Blanco Melón, c/ Cardenal Landázuri 27 (Tfno. 987/23.10.20).
-León, 24400 Ponferrada: Asunción Quirós Alvarez, Monasterio de Carracedo 3-11 C (Tfno. 987/41.26.89).
-Lérida 25002: Centro Médico de Regulación Natural de la Fertilidad, Noelia Mas, Av. Blondel 70, 1ª (Tfno. 973/27.40.61).
-Lérida 25008: Juan Viñas, Pintor Benseny 7 (Tfno. 973/24.50.33).-Lérida 25006: Arancha Merino Thomas, Obispo Irurita 12, esc. 9, 3, 1ª (Tfno. 973/27.35.30).
-Madrid 28003: Centro de Regulación Natural de la Fertilidad, San Francisco de Sales 34 (Tfno. 91/533.56.59).
-Madrid 28015: Virgen de Olaz, Centro de Orientación, Promoción y Formación de la Familia, Meléndez Valdés 36,1º D (Tfno. 91/543.30.17).
-Madrid 28028: Centro Billings Coordinador en España, Ana Mercedes Rodríguez, c/ Francisco Zea 9, ent. (Tfno. – Fax 91/726.48.26).
-Madrid 28028: Ana Mercedes Rodríguez, c/ Francisco Zea 9, entrepl. (Tfno. 91/256.48.26; Fax 91/726.48.26).
-Málaga 29016: Centro de Planificación Familiar Natural, clínica Parque San Antonio, dir. Joaquín Fernández-Crehuet Navajas, paseo Pintor Sorolla 2 (Tfno. 95/222.43.67 – Fax 95/221.10.59).
-Málaga 29071: Joaquín Fernández-Crehuet, Departamento de Medicina Preventiva, Facultad de Medicina, Campus Universitario de Teatinos (Tfno. 95/213.15.15 y 213.16.08).
-Murcia 30009: Cándida Vicente Gil, Av. Ronda Norte 9, 4 dcha., esc. izda. (Tfno. 968/29.96.06).
-Murcia, 30820 Alcantarilla: Mikaela Menárguez, Mayor 202 (Tfno. 968/80.15.26).
-Orense 32001: Hermelinda Esteve Rial, Quintela de Canedo, porto 11 (Tfno. 988/21.57.58).
-Pamplona 31002: Gabinete de Métodos Naturales, Carlos III , 7 (Tfno. 948/22.15.17): Adriana Masó (Tfno. 948/17.27.26), Mª Teresa Jaurrieta (Tfno. 948/22.90.94).
-Pamplona 31007: Jokin de Irala, Sancho el Fuerte 69, 9º B.
-Salamanca, 37220 La Fregeneda: Pablo Pascual Villoria, c/ La Plaza s/n (farmacia) (Tfno. 923/51.50.12).
-San Sebastián 20013: Centro de Planificación Natural Familiar «Itsas-Berri», Mikel Gardoki 3, 1º izda. (Tfno. 943/27.81.93 ).
-Santa Cruz de Tenerife 38007: Mª Luz Fariña González, c/ Santiago Beyro 15 (Tfno. 922/21.49.63).
-Segovia 40004: Juana Alonso Barbolla, Carretera de Palazuelos 1 (Tfno. 921/44.27.37 y 44.38.66).
-Sevilla 41009: María del Carmen de la Cuadra Liró, Aptdo. 6213 (Tfno. 95/490.50.19).
-Sevilla 41011: Alfredo Montaño, c/ Monte Carmelo 53 (Tfno. 95/427.47.22).
-Soria 42190: Carlos Soria y Conchita Martínez, Las Casas (Tfno. 975/22.47.13).
-Tarragona 43003: José Miguel Martínez, c/ Pau Casals 11, 5º (Tfno. 977/21.82.62).
-Tarragona, 43202 Reus: Mª Carmen Payà Martí, Pº Boca de la Mina 14, 5º, 3ª (Tfno. 977/31.14.76).
-Teruel, 44600 Alcañiz: M. Jesús Fuster, Carretera de Zaragoza 23 (Tfno. 974/83.05.48).
-Toledo 45007: Mª Carmen Ramos Peñalver, Av. Guadarrama 8, 5º B (Tfno. 925/23.27.68).
-Valencia 46003: María Argaya Roca, c/ Salvador 6, Bajo dcha. (Tfno. 96/391.85.45).
-Valencia 46021: Ana Otte, Rubén Darío 18-pta., 15 (Tfno. 96/362.53.67).
-Valencia, 46950 Xirivella: Antoni Martínez, c/ Lepanto 16, 14º piso (Tfno. 963/79.07.03).
-Valladolid 47014: Centro Médico de Regulación Natural de la Fertilidad, Joaquín Velasco Martín 5 (Tfno. 983/33.30.32).
-Valladolid 47003: Centro Médico Paraíso, Nieves González Rico, c/ Paraíso 3, 1º, dcha. (Tfno. 983/25.30.07).
-Zaragoza 50008: Pilar Traver Cabrera, c/ Doctor Casas 12, 2º dcha. (Tfno. 976/23.37.55 y 49.91.96).

Planificación Familiar Natural en el extranjero
-Australia: -Ovulation Method Centre, 27, Alexandra Parade, North Ptzroy, Melburne 3068, Victoria. -Billings Ovulation Method Centre, Corner Belmore Road and Silver Street, Randwick, Sidney 2031, New South Wales.
-Canadá: -Natural Family Planning Association, 3050 Yonge Street, Suite 205, Toronto, Ontario MAN 2K4. -N.F.P.A., 1531 Grafton Street-Halifax, Nova Scotia B3J 2Y3. -SERENA-CANADA, 6646 Rue St. Denis, Montreal H2S 2R9.
-Chile: Dr. Luis Jensen, Cruz del Sur 133, of. 303, Santiago (Tfno. 242.87.29 y 206.70.23).
-Colombia: Centro Asesor de Acción Familiar (antes Fundación Carvajal), Dr. Armando Cifuentes, Carrera 41 nº 5-A, 24, Cali, Colombia.
-Estados Unidos: -Family of the Americas Foundation Inc.: 1150 Lovers lane, Mandeville-Louisiana 70448, USA. -Pope Paul VI Institute for the Stydy of Human Reproduction: 6901 Mercy Road-Omaha, Nebraska 68106, USA. -Twin Cities N.F.P.Center, St. Mary’s Hospital, 2414 So. 7th Street, Mineapolis, Minesota 55454. -Federación Internacional para la Promoción de la Vida Familiar (FIDAF-IFFLP), 1511 K Street, Suite 700, Washington DC 20005, USA.
-Filipinas: Ovulation Method Centre, Family Life Education Office, Kamague Iligan City.
-Francia: -CLER (Centre de Liaison des Equipes de Recherche). Etablissement d’information, d’éducation et de conseil conjugal et familial, 65, bd. de Clichy, 75009 París (Tfno. 874.87.60). -Dr. Sentis, A.N.P.F.E.C., 55c rue de Port-Royal, 78470 St. Remy-Le-Chevreuse.
-Guatemala: Ovulation Method Centre, 4 Calle 3-57, zona 1, Guatemala.
-India: Tamil Nadu Family Life Centre, 37 Allithurai Road, Aruna Nagar, Puthur – Tiruchirapalli, 620017.
-Inglaterra: -Ovulation Method Centre, Oakfield Farm, Wineham Lane, Bolney, Wst Sussex, RH17 SSD. – Catholic Marriage Advisory Council, Clitherow House, 1 Blythe Mews, Blythe Road, London, W14 ONW (Tfno. 01-371.13.41).
-Irlanda: Ovulation Method Advisory Centre, 19 Lower Mount Street, Dublin 2.
-Italia: Centro Studi e Ricerche, Regolazione Naturale della Fertilità, L.go Agostino Gemelli 8, 00168 Roma.
-Suiza: Centro per il M.D.O. Billings, Sentiero Vinorum 5, 6900 Massagno.
-Uruguay: Ovulation Method Centre, Lavallega 2115, Montevideo.
-Venezuela: Avemo Billings – Centro Nacional, Aptdo. de Correos 80505, Prados del Este, Caracas.