SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO

SOLEMNIDAD DE CRISTO REY DEL UNIVERSO

 

1ªLct.:Daniel 7,13-14:Su poder es eterno, no cesará

Salmo 92,1ab.1c-2.5.:El Señor reina vestido de majestad

2ªLct.:Ap.1,5-8:A Jesucristo, a El la gloria y el poder por los siglos

Evangelio: Juan 18,33-37:Tu lo dices: soy rey.

Con la Solemnidad de Jesucristo Rey del universo, concluimos el Año litúrgico que en los distintos tiempos-Adviento-Navidad, Cuaresma, Pascua y Pentecostés- se han desplegado los misterios de Jesucristo, muerto y Resucitado, Señor y Rey del Universo.

Recientemente hemos celebrado también la Solemnidad de Todos los Santos y la Conmemoración de todos los fieles difuntos. La humanidad salvada por Jesucristo espera un cielo nuevo y una tierra donde brille la justicia, la verdad, el amor y la paz, ingredientes del Reino de Dios consumado.

La fiesta de hoy, pues, nos acerca a este Reinado universal de Jesús y que la Palabra de Dios nos ayuda a interpretar.

El profeta Daniel nos ofrece una visión en la que la figura del “hijo como de hombre” se acerca al anciano y recibe todo poder real y dominio sin fin.

Jesús a lo largo de los evangelios se apropia del término Hijo del hombre para desvincularse de todo aquello asociado a un Mesías terreno o rey poderoso y guerrero.

Por eso ,en el diálogo sostenido con el ofuscado Procurador Pilato afirmará ser rey y testigo de la verdad. «Y todo el que es de la verdad escucha mi voz».

Así se manifiesta el SER REY DE JESÚS, que sin guarniciones de ángeles o ejércitos que lo defiendan, entrega su vida cual rey pacífico.

Les había dicho a sus discípulos:» los jefes de las naciones  tiranizan a los pueblos pero no ha de ser así entre vosotros. El que quiera ser el primero, sea vuestro servidor.»

En el funeral por el rey Balduino el cardenal Daneels dijo: Hay algunos reyes que además son pastores de su pueblo.

Este es  el Rey, Jesucristo, el testigo fiel, el que nos ha librado de nuestros pecados por su sangre y nos ha convertido en un reino y nos ha hecho sacerdotes de Dios.A él la gloria y el poder.

Esta es la manifestación gloriosa de Cristo Rey, Alfa y Omega, Principio y Fin, el que era y viene. El que vendrá con poder al final de los tiempos y someterá la muerte.

Pero hoy Jesús vuelve a acercarse a nosotros, a ti y a mí y como a sus discípulos nos pregunta: Y vosotros ¿quién decís que soy yo?,¿quién dices tú que soy Yo?

Sabemos muchas cosas de Jesús ¡claro¡ Por eso estamos aquí como discípulos que aprenden. Pero no es lo mismo conocer a un personaje-Julio César, Alejandro Magno, Felipe II-que a su persona. Nosotros podemos conocer y saber muchas cosas de la persona de Jesús- y eso es maravilloso y necesario- pero no conocer a Jesús en persona.

San Pablo expresa así : “todo lo estimo pérdida con tal de conocerle a Él”( Flp.3,8).En este Él, en este pronombre se concentra toda la fuerza de la confesión de dos mil siglos de la persona de Jesús(Dios y hombre). “Conocerle a Él”. Conocer a Jesús en persona  .Por eso también se expresó S.Pablo así: “Me amó y se entregó por mí” (Gal.2,20).

Estas frases pueden ser los mantras o jaculatorias que hemos de repetirnos: “Conocerle a Él”, ”me amó y se entregó por mí”.

CONOCERLO A ÉL”. Cómo?. Ora  con la estrofa de la secuencia tan expresiva y elocuente  del Veni Creator Spíritus…”Per te sciamus da Padrem, noscamus atque Filium, te utriusque Spiritu creadus omni tempore”. Por ti, danos a conocer al Padre, conozcamos al Hijo y también al mismo Espíritu que procede de ambos ”. Con el Espíritu Santo. Invocamos : » Ven Espíritu Santo» …ininterrumpidamente. Amén  

TRIGESIMOTERCER DOMINGO ORDINARIO

TRIGESIMOTERCER DOMINGO ORDINARIO

1ªLct.:Dn.12,1-3:Entonces se salvará tu pueblo

Sal.15,5-8.9-10.11:Protégeme ,Dios mío que me refugio en ti

2ªLc.10,11-14.18:Cristo ofreció por los pecados un solos sacrificio.

Evang.:Mc.:13,24-32:Verán venir al Hijo del Hombre

 

 

Conforme nos vamos acercando al final del año litúrgico nuestra madre la Iglesia nos ofrece la Palabra de Dios que ilumina y da sentido a nuestro  final de la vida, nuestra muerte. Una vida sin fin nos suspendería del aburrimiento y escepticismo, una vida sin sabor y sin concierto. Nosotros esperamos un  cielo nuevo y una tierra nueva de amor y felicidad.

Próximos al tiempo de Jesús,  la Revelación de Dios sobre el más allá de la muerte, sobre la resurrección de lo muertos y la retribución personal de los justos adquiere una relevancia muy notable. El pobre Jeremías, acosado, martirizado y obligado a denunciar los pecados del pueblo, no tenía conciencia de una retribución final en el caso de morir. Su única defensa: el Señor.

Vemos como en el libro de la Sabiduría 3,1-9:los justos esperaban seguros la inmortalidad ;4,7-15: el justo aunque muere prematuramente, tendrá el descanso. Importantísimo el fragmento  del 2º libro de los Macabeos. 7,1,20-31:la madre y sus siete hijos mártires a los que asegura una esperanza después de la muerte por parte de Dios; En 2º Mac.12,43-46:El valeroso caudillo  Judas organiza una colecta  para el sacrificio por los pecados de los caídos en la batalla.  No hubiera tenido sentido orar por los muertos  sin la esperanza de una retribución más allá de la muerte. Hoy, ahora, el fragmento del profeta Daniel 12,1-3: de los que duermen en el polvo,muchos despertarán; unos para la vida otros para la muerte; responden a la pregunta por el destino del justo y su retribución después de la muerte.

Así el texto del Daniel 12,1-3 que ha sido proclamado nos dice: De los que duermen en el polvo, los muertos, muchos despertarán. Unos para la vida perpetua, otros para la ignominia.

Es decir: el premio, la retribución personal del justo es la vida plena, la resurrección. En cambio el castigo es la muerte, permanecer en el polvo.

¿ Cuántos se salvarán? ¿Cuándo vendrá el Hijo del hombre? A la primera pregunta Jesús no contesta sino que indica. Vosotros entrad por la puerta estrecha que lleva a la vida. A la segunda Jesús responde: Ni los ángeles ni el Hijo del Hombre sino el Padre.

En el evangelio según S. Marcos Jesús con un trepidante ropaje literario describe la venida del Hijo del Hombre con poder y majestad para reunir a los elegidos. También Jesús como intentando que los discípulos no se distraigan con lo espectacular y asombroso del momento centra el acontecimiento en la venida del Hijo del Hombre y en los que lo reciben.

Invita Jesús a interpretar nuestra vida y sus signos. Así como en la vida de la naturaleza, la higuera verde, nos indica  que se aproxima el tiempo de los frutos, así la vida del hombre ha de irse preparando para la llegada del Hijo del Hombre, el final de la existencia, del que nos sabemos ni el día ni la hora. Aquí y ahora vamos preparando

Lo definitivo es que mientras todo pasará, las palabras de Jesús, la verdad de Jesús  no pasará: Jesús ha ofrecido un sacrificio, de una vez para siempre, para derribar la muerte.

Porque es  la esperanza en la vida eterna, el estar con Dios para siempre el impulso que nos anima a hacer este mundo más amable , humano y solidario:”tengo siempre presente al Señor con Él a mi derecha no vacilaré”. La esperanza en la vida eterna con Dios nos mueve a vivir con ilusión y solidaridad la presente: se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas y mi carne descansa serena”

Y esta es nuestra esperanza:” No me entregarás a la muerte ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me enseñarás el sendero de la vida ,me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha” ”Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento y los que enseñaron a muchos la justicia como las estrellas por toda la eternidad”

Es como si dijéramos que el amor de Dios que nos atrae y nos lleva fuese indestructible y por tanto su amor, su potencia nos llevase más allá de la finitud, más allá de la muerte. ”Y aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad porque con la muerte la vida no termina, se transforma”.

Una simpática leyenda medieval pero de nuevo ,actualizada  por un escritor alemán moderno ,nos ayuda a tener un sentido de la vida eterna más que todos los intentos de explicación racional. En un monasterio medieval vivían dos monjes unidos entre sí por una profunda amistad espiritual. Uno se llamaba Rufus y el otro Rufinus. En todo su tiempo libre no hacían otra cosa que tratar de imaginar y describir cómo sería la vida eterna en la Jerusalén celestial. Rufus, que era capataz, se la imaginaba como una ciudad con puertas de oro, constelada de piedras preciosas; Rufinus que era organista, como toda resonando melodías celestes.

Al final hicieron un pacto: el que de ellos muriera primero volvería la noche siguiente, para garantizar al amigo que las cosas eran precisamente como las habían imaginado. Habría bastado una palabra. Si era como habían pensado, diría simplemente: taliter!, es decir, precisamente así; si —pero la cosa era totalmente imposible— fuera otra cosa, diría: aliter, distinto!

Una tarde, mientras estaba al órgano, el corazón de Rufino se paró. El amigo veló tembloroso toda la noche, pero nada; esperó con vigilias y ayunos durante semanas y meses, y nada. Finalmente, en el aniversario de la muerte, de noche, en un halo de luz, el amigo entra en su celda. Viendo que calla, es él quien le pregunta, seguro de la respuesta afirmativa: taliter? Es así ¿verdad? Pero el amigo sacude la cabeza en signo negativo. Desesperado, grita: aliter? ¿Es diferente? De nuevo un signo negativo con la cabeza. Y finalmente de los labios cerrados del amigo salen, como en un soplo, dos palabras: Totaliter aliter: ¡Totalmente distinto! ¡Es algo muy diverso! Rufus entiende volando que el cielo es infinitamente más de lo que habían imaginado, que no se puede describir, y poco después muere también él, por el deseo de alcanzarlo .

El hecho, naturalmente, es una leyenda, pero su contenido es al menos bíblico. «El ojo no vio ni oído oyó, ni nunca entró en el corazón de hombre lo que Dios ha preparado para aquellos que lo aman» (cf. 1 Cor 2,9). San Simeón, el Nuevo Teólogo, uno de los santos más queridos en la Iglesia Ortodoxa, tuvo un día una visión; estaba seguro de que había contemplado a Dios en persona y, seguro de que no podía haber nada más grande y radiante de lo que había visto, dijo: «¡Si el cielo no es más que esto, me basta!» El Señor le respondió: «Verdaderamente eres muy mezquino, si te contentas con estos bienes, porque, en relación con los bienes futuros, ellos son como un cielo pintado en papel, en comparación con el cielo verdadero» .

Cuando se quiere atravesar un estrecho, decía san Agustín, lo más importante no es quedarse en la orilla y aguzar la vista para ver qué hay en la orilla opuesta, sino subir a la barca que lleva a la orilla. Y también para nosotros lo más importante no es especular sobre cómo será nuestra vida eterna, sino hacer lo que sabemos que nos conduce a ella. Que nuestra jornada de hoy sea un pequeño paso hacia ella

Señor, concédenos vivir alegres en tu servicio, porque en servirte a ti consiste el gozo pleno y verdadero. Que esta ofrenda sea agradable a tus ojos y nos consiga los gozos eternos. Que el memorial que tu Hijo nos mandó celebrar aumente la caridad en todos nosotros

 

 

TRIGESIMOSEGUNDO DOMINGO ORDINARIO

TRIGESIMOSEGUNDO DOMINGO ORDINARIO

 

1ªLct.:1º Re 17,10-16:La viuda hizo un panecillo y se lo dio a Elías

Sal.145,7.8-9ª.9bc-10:El Señor sustenta al huérfano y a la viuda.

2ªLct.:Hebreos 9,24-28: Cristo se ha ofrecido una sola voz para quitar los pecados del mundo.

Evang..:Mc.12,38-44:Esa pobre viuda ha echado más que nadie.

 

En una situación de grave necesidad ,una mujer viuda de Sarepta está dispuesta a compartir con Elías, un hombre de Dios, el poco de pan  que disponen ella y su hijo y luego esperar pacientemente  la muerte. La reacción del profeta que ve más allá de lo inmediato es afirmar que “el Señor no permitirá que la orza de harina se vacíe y la alcuza de aceite se agote hasta el día en que el Señor envíe lluvia sobre la tierra”

Dios puja por entrar en la corriente sanguínea de la vida no con la estrategia del poder y la fuerza, del prestigio y la apariencia sino de los sencillo y humilde haciendo comprender que lo “pequeño  hermoso”.

También Ester con su valor ante Asuero, Judit con su audacia ante Holofermes y María ante el ángel de Dios con su actitud sencilla y confiada hacen posible que Dios actúe haciendo posible lo imposible  al hombre. ”El Señor ha hecho obras grandes porque ha mirado la humillación de su sierva”.

Pues el “Señor abre los ojos al ciego, endereza a los que se van  a doblar, ama a los justos, sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados”

El justo afirma que Dios también está en el momento de la desgracia y del sufrimiento y Dios confirma la actitud valiente y decidida de quien hace lo que sabe que debe hacer y deja que Dios luego actúe.

La Palabra de Dios que llega hasta las últimas junturas del alma descubre la intencionalidad profunda de la persona como el de la mujer de Sarepta y la halla digna de sí porque es capaz de dar la vida por los demás.

“Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”, dichosos los transparentes y sinceros porque de ellos es el reino de los cielos.

He aquí cómo Jesús nos muestra a una pobre anciana encarnando el evangelio del Reino en su prodigalidad pues “ha echado en el cepillo más que nadie porque ha echado todo lo que tenía para vivir” y “ha echado sin que la mano izquierda sepa lo que ha hecho la derecha”. Y Dios que ve en lo oculto le premiará., ”pues ningún vaso de agua dado por el reino de Dios quedará sin recompensa”

Jesús nos ayuda a ensayar la irrupción del Reino con un corazón quebrantado y humillado , un corazón sincero lleno de la sabiduría que ha venido a servir y no a ser servido .

Como la viuda de Sarepta, como la anciana viuda del evangelio que donaron lo que necesitaban para vivir, Jesús  ,que siendo de condición divina se anonadó, se vació, “se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos” ”El se ha manifestado una sola vez, en el momento culminante de la historia  para destruir el pecado con el                     sacrificio de sí mismo”

Lo grandioso, lo inaudito, lo escandaloso de parte de Dios es que en un punto perdido en el universo, en una nación pequeña, en una ciudad Belén,y luego  Nazareth, apareció un hombre, Jesús que en su humanidad fue manifestando la dimensión de su divinidad, el Hijo amado del Padre a quien con confianza infinita se dirigía: Abba¡ Padre y llenaba de admiración a sus apóstoles por esta confianza filial. Con signos de poder y misericordia, con autoridad grandiosa y sin aspavientos este hombre de las bienaventuranzas fue condenado injustamente a morir en una cruz y se apareció glorioso a sus apóstoles desconcertados que desde la fuerza del Espíritu Santo emprendieron la misión de anunciar humildemente que la cruz es poder de salvación para cuantos creen y fuente de vida eterna.

La fe, la confianza en Dios de aquellas dos viudas se ha expresado en la donación, en el amor hasta el extremo. Jesús que alabó admirado aquella secreta intención de la mujer del templo también entregó su vida como expresión del “amor hasta el extremo” y quien cree, espera y ama como humilde discípulo de Jesús , sabe que lo pequeño y lo humilde es grandioso y salvífico.

Y esta es la tarea y acción pastoral de la Iglesia, comunidad de creyentes en Jesucristo sobre el fundamento de los apóstoles: anunciar al mundo que Jesucristo es el Señor que nos salva y da la vida. En esta jornada de la Iglesia Diocesana nos ponemos en manos del Espíritu para anunciar, celebrar y vivir en la caridad. Sí, esta iglesia santa y pecadora, necesitada de conversión y purificación, de la que formamos parte. Como un templo que al contemplarlo  desde fuera sus paredes, muros y ventanales nos parecen insípidos y fríos pero si entramos en su interior vemos la belleza de la luz y del color que entran en las vidrieras. A Erasmo de Rotterdam le decían que como permanecía en la iglesia tan débil y quebrada. El respondía que si él tenía que soportarla era porque la iglesia también le soportaba a él.     

 Señor, imploramos de tu misericordia que el Espíritu Santo mantenga siempre vivo el amor a la verdad en quienes han recibido la fuerza de lo alto” ”Que al celebrar la pasión de tu Hijo en este sacramento, gocemos de sus frutos en nuestro corazón” .Que podamos libremente cumplir tu voluntad”.

 

 

 

CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS

CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS

 

1ªLct.:Isa.25,6ª.7-9:El Señor enjugará las lágrimas de todos los ojos.

Sal.26,1.4.7.8b.9ª.13-14:El Señor es mi luz y mi salvación.

Ev,Mt.11,25-30:Has escondido estas cosas a los sabios y se la has revelado a la gente sencilla.

1ª Misa:

1.Lament.3,17-26: Es bueno esperar en silencio la salvación

Rm.6,3-9: La vida nueva

Sal.129:Desde lo hondo a ti grito,Señor

Jn.14,1-6:En la casa de mi Padre hay muchas estancias

2ª Misa:

1.Rm.8,31-35.37-38: ¿Quién nos separará del amor de Cristo?

Sal.114: Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida

Jn.17,24-26:Que donde esté yo estéis también vosotros

 

3ª Misa:

Rm.14,7-9:Ya vivamos,ya muramos,somos del Señor

Sal102: Bendice,alma mía al Señor

Mt.25,31-46:Juicio final.Venid,benditos de mi Padre.

Cuando visitamos las sepulturas de nuestros seres queridos y las adornamos con flores y oraciones ,reconocemos que allí yacen sus restos, que  pertenecen a un nombre y apellidos con una historia a la que está unida nuestra vida personal. Por eso el amor y la fe nos lleva a imaginar que están vivos en el ámbito del Dios de la vida y del amor.

Ellos son “como una bóveda invisible de amor” que nos acompaña hasta que lleguemos a su misma región.Así se expresaba el filósofo de la existencia y de la esperanza,Gabriel Marcel.

Anhelamos que la Palabra poderosa de Dios actualice la que  el ángel dirigió  a María Magdalena junto al sepulcro de Jesús :”No busquéis entre los muertos a la vida”,”No está aquí, ha resucitado”.Porque si Cristo no ha resucitado nosotros tampoco resucitaremos y seríamos unos mentirososos pero no,confiesa S.Pablo:» Cristo ha resucitado,primicia de los que resucitarán».Esta es la gran noticia que nos confirma y consuela y nos impulsa a homenajear a nuestros difuntos.Ellos ,seres queridos, forman parte de nuestras raíces; nosotros ,somos porción de su heredad y nuestro amor pugna por sobreponerse a la muerte que como enemigo  está siempre al acecho.La nada,el vacío,el sinsentido son como un vértigo que nos tienta y oscurece.

“Aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad pues la vida de los que en ti creemos no termina, se transforma” reza el prefacio de la misa de difuntos que nos impulsa a elevarnos más allá de nuestras percepciones inmediatas.

Necesitamos abrirnos al mundo de lo invisible con los ojos de fe. S. Agustín respondía a un joven catecúmeno, Cecilio, que tenía dificultades en la fe:”seguramente has soñado muchas veces y luego narras con precisión que en sueños has visto …¿Con qué ojos has visto tales sucesos  si los tenías cerrados durante el sueño? .Así también hay una realidad más amplia ,trascendente,sobrenatural,que la que pueden captar nuestros sentidos.

La visión de la fe y del amor que hemos recibido como regalo de Dios ha sido al precio “de la sangre del cordero” que “muriendo destruyó nuestra muerte y resucitando restauró nuestra vida”.

El enjugará las lágrimas de nuestros ojos porque “al contemplarte como tú eres, Dios nuestro ,seremos para siempre semejantes  a ti”.Así oramos en la plegaria eucarística III cuando recordamos a los difuntos. Nuestra madre la Iglesia ha recogido el sentimiento humano que expresan las lágrimas por una la persona fallecida   para sublimarlo en el amor consolador de Dios que al contemplarlo nos curará

¡Qué hermoso recordar el destino de nuestros difuntos y el propio:”Nuestra vida está escondida con Cristo en Dios”.

Celebrar el memorial de la muerte y resurrección de Jesucristo , banquete comunitario de su Cuerpo y Sangre es participar anticipadamente del Banquete eterno al que somos llamados.

Jesús, lleno de la alegría en el Espíritu Santo, da gracias al Padre por todos los que con sencillez de corazón acogen esta revelación.

Intercedamos para que nadie se cierre a la gran revelación de Dios que “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad»

Hay algo que traigo a la memoria y me da esperanza:que la misericordia del Señor no termina y no se acaba su compasión»»Es bueno esperar en silencio la salvación del Señor»(Lm1,17-26)»Creemos que Jesús ha muerto y ha resucitado,del mismo modo a los que han muerto,Dios por medio de Jesús los llevará con él»(Iª Ts 4,14).»Salvame,Señor y tocaremos nuestras arpas todos nuestros días en la casa del Señor»(Is.38,10-14;17-20)»Mi alma aguarda al Señor porque en Él está la salvación»(Sal.129)

«Os llevaré conmigo para que donde estoy yo estéis también vosotros»(Jn.14,1-6).Este es el cielo,estar con Jesús y con todos los que nos han querido y hemos querido y con los que el Señor ha asociado a nuestra vida.

Que al confesar la resurrección de Cristo,tu Hijo, se afiance nuestra esperanza de que todos tus hijos resucitarán…Que nuesstros hrmanos difuntos puedan llegar a la mansión de la luz y de la paz.

 

 

 

 

 

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

 

1ªLct.:Apoc.7,2-4.9-14Unas muchedumbre inmensa que nadie podría contar

Sal.23,1-2,3-4ab.5-6:Estos son los que buscan a al Señor

2ªLct.:Jn.3,1-3:Veremos a Dios tal cual es.

Evangelio: Mt.5,1-12ª: Estad alegres y contentos porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

 

La Solemnidad de Todos los Santos y la Conmemoración de todos lo fieles difuntos el 1 y 2 de noviembre tienen una gran resonancia en la vida de los creyentes cristianos que se movilizan por ciudades y pueblos para rendir un homenaje cordial a los familiares y amigos difuntos.

Ambas celebraciones gozan de una gran preeminencia en el ordenamiento litúrgico de las celebraciones de la Iglesia.

La expresión “Todos los santos” la asociamos a lo que entendemos por uno santo o una santa ,a  aquellos a los que la Iglesia después de un importante proceso , son considerados dignos de un reconocimiento y veneración públicos. Leyendo la historia de sus vidas vemos el estilo y el tono de un comportamiento acorde con el evangelio de Jesús.

 Pero además nuestra Madre la Iglesia, al declarar la fiesta de Todos los Santos, está diciéndonos que hay muchas personas anónimas, no declaradas santas oficialmente, que verdaderamente han llevado una vida con coherencia y virtud. Su vida ha sido lograda, plena porque han amado a Dios y al prójimo con toda la mente y el corazón.

Y así Jesús en el evangelio nos muestra esa correine de santos y bienaventurados que han  sido pobres, misericordiosos, pacíficos, limpios de corazón, perseguidos por su  

Honradez, por seguir a Jesús.

Y estos están comprendidos entre niños, jóvenes, solteros, casados, viudos, sacerdotes, consagrados que han seguido “las huellas del Cordero”.

Así que entonces, el Señor nuestro Dios abre las cortinas del cielo para que aparezca el cortejo celestial de las “bodas del Cordero” en donde miríadas de bienaventurados no cesan de alabar, bendecir y adorar la Cordero: “Digno es el cordero degollado de recibir el honor, la gloria y la alabanza…Santo, Santo es el Señor.

El Señor nos ofrece signos del futuro que nos espera: la alabanza, la gloria el, gozo eterno de la alabanza…S.Agustín apostilla en las Confesiones que el corazón encuentra el gozo en la alabanza porque nos hiciste, Señor para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”.

S.Agustín recibe la confidencia del joven converso Cecilio que tenía sus dudas sobre la vida eterna.Una noche durmiendo Cecilio dice tenr un sueño en que uno ángel le acompañaba a un prado donde se escuchaba  una música preciosa ,armónica, pletórica. Eso le convenció de la vida eterna…¿Dónde estabas?…habitación durmiendo…¿Cómo tenías los ojos?…cerrados…

Y oíste y viste ¿Cómo? …Con los sentidos  interiores que nos permiten captar la realidad transcendente que nos desborda.

Una llamada a la esperanza de la vida eterna gloriosa que nos  rompe nuestros escepti cismo y nuestra acidia.

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre…Aún no se ha manifestado lo que seremos, cuando se manifieste, seremos semejantes a Él porque lo veremos tal cual es.

Queremos estar con todos los bienaventurados y con Jesús resucitado como de forma tan sapiencial se expresa S.Bernardo en su sermón sobre la fiesta..