TRIGESIMOSEGUNDO DOMINGO ORDINARIO

TRIGESIMOSEGUNDO DOMINGO ORDINARIO

 

1ªLct.:1º Re 17,10-16:La viuda hizo un panecillo y se lo dio a Elías

Sal.145,7.8-9ª.9bc-10:El Señor sustenta al huérfano y a la viuda.

2ªLct.:Hebreos 9,24-28: Cristo se ha ofrecido una sola voz para quitar los pecados del mundo.

Evang..:Mc.12,38-44:Esa pobre viuda ha echado más que nadie.

 

En una situación de grave necesidad ,una mujer viuda de Sarepta está dispuesta a compartir con Elías, un hombre de Dios, el poco de pan  que disponen ella y su hijo y luego esperar pacientemente  la muerte. La reacción del profeta que ve más allá de lo inmediato es afirmar que “el Señor no permitirá que la orza de harina se vacíe y la alcuza de aceite se agote hasta el día en que el Señor envíe lluvia sobre la tierra”

Dios puja por entrar en la corriente sanguínea de la vida no con la estrategia del poder y la fuerza, del prestigio y la apariencia sino de los sencillo y humilde haciendo comprender que lo “pequeño  hermoso”.

También Ester con su valor ante Asuero, Judit con su audacia ante Holofermes y María ante el ángel de Dios con su actitud sencilla y confiada hacen posible que Dios actúe haciendo posible lo imposible  al hombre. ”El Señor ha hecho obras grandes porque ha mirado la humillación de su sierva”.

Pues el “Señor abre los ojos al ciego, endereza a los que se van  a doblar, ama a los justos, sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados”

El justo afirma que Dios también está en el momento de la desgracia y del sufrimiento y Dios confirma la actitud valiente y decidida de quien hace lo que sabe que debe hacer y deja que Dios luego actúe.

La Palabra de Dios que llega hasta las últimas junturas del alma descubre la intencionalidad profunda de la persona como el de la mujer de Sarepta y la halla digna de sí porque es capaz de dar la vida por los demás.

“Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”, dichosos los transparentes y sinceros porque de ellos es el reino de los cielos.

He aquí cómo Jesús nos muestra a una pobre anciana encarnando el evangelio del Reino en su prodigalidad pues “ha echado en el cepillo más que nadie porque ha echado todo lo que tenía para vivir” y “ha echado sin que la mano izquierda sepa lo que ha hecho la derecha”. Y Dios que ve en lo oculto le premiará., ”pues ningún vaso de agua dado por el reino de Dios quedará sin recompensa”

Jesús nos ayuda a ensayar la irrupción del Reino con un corazón quebrantado y humillado , un corazón sincero lleno de la sabiduría que ha venido a servir y no a ser servido .

Como la viuda de Sarepta, como la anciana viuda del evangelio que donaron lo que necesitaban para vivir, Jesús  ,que siendo de condición divina se anonadó, se vació, “se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos” ”El se ha manifestado una sola vez, en el momento culminante de la historia  para destruir el pecado con el                     sacrificio de sí mismo”

Lo grandioso, lo inaudito, lo escandaloso de parte de Dios es que en un punto perdido en el universo, en una nación pequeña, en una ciudad Belén,y luego  Nazareth, apareció un hombre, Jesús que en su humanidad fue manifestando la dimensión de su divinidad, el Hijo amado del Padre a quien con confianza infinita se dirigía: Abba¡ Padre y llenaba de admiración a sus apóstoles por esta confianza filial. Con signos de poder y misericordia, con autoridad grandiosa y sin aspavientos este hombre de las bienaventuranzas fue condenado injustamente a morir en una cruz y se apareció glorioso a sus apóstoles desconcertados que desde la fuerza del Espíritu Santo emprendieron la misión de anunciar humildemente que la cruz es poder de salvación para cuantos creen y fuente de vida eterna.

La fe, la confianza en Dios de aquellas dos viudas se ha expresado en la donación, en el amor hasta el extremo. Jesús que alabó admirado aquella secreta intención de la mujer del templo también entregó su vida como expresión del “amor hasta el extremo” y quien cree, espera y ama como humilde discípulo de Jesús , sabe que lo pequeño y lo humilde es grandioso y salvífico.

Y esta es la tarea y acción pastoral de la Iglesia, comunidad de creyentes en Jesucristo sobre el fundamento de los apóstoles: anunciar al mundo que Jesucristo es el Señor que nos salva y da la vida. En esta jornada de la Iglesia Diocesana nos ponemos en manos del Espíritu para anunciar, celebrar y vivir en la caridad. Sí, esta iglesia santa y pecadora, necesitada de conversión y purificación, de la que formamos parte. Como un templo que al contemplarlo  desde fuera sus paredes, muros y ventanales nos parecen insípidos y fríos pero si entramos en su interior vemos la belleza de la luz y del color que entran en las vidrieras. A Erasmo de Rotterdam le decían que como permanecía en la iglesia tan débil y quebrada. El respondía que si él tenía que soportarla era porque la iglesia también le soportaba a él.     

 Señor, imploramos de tu misericordia que el Espíritu Santo mantenga siempre vivo el amor a la verdad en quienes han recibido la fuerza de lo alto” ”Que al celebrar la pasión de tu Hijo en este sacramento, gocemos de sus frutos en nuestro corazón” .Que podamos libremente cumplir tu voluntad”.

 

 

 

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