PSICOLOGÍA DE LA PAREJA

PSICOLOGÍA DE LA PAREJA

Seguro que la principal aspiración que llevamos todos a nuestra futura vida en común es el ser lo más felices que podamos. El que lo logremos o no, va a depender de muchos factores, pero sobre todo de que sepamos entendernos.
Esto nos lleva a que para ser felices, el primer paso que tendremos que dar es conocernos a nosotros mismos, para así poder llegar a una compenetración dentro de la pareja. Una vez que nos conozcamos nosotros estaremos en condiciones de conocer al otro.
Tenemos que conocernos a nosotros mismos para conocer mis valores y defectos, mis aptitudes y limitaciones, y todos mis recovecos más íntimos y personales. Cuando nos miremos dentro de nosotros tendremos que hacerlo con sinceridad, reconociendo cuales son nuestras limitaciones, y con sencillez y humildad. Si lo hacemos así estaremos en condiciones de superar nuestras limitaciones.
Pero no es fácil conocernos bien. Las claves para poder realizar este análisis pueden ser:

1. Una actitud de recogimiento para poder escuchar lo que hay en nuestro interior.

Para poder escucharnos tenemos que colocarnos en una situación en al que la euforia, los problemas y las preocupaciones no interfieran en el análisis.

1. Un reconocimiento sincero: ¿quien soy?, ¿que quiero?. Saber cuáles son mis virtudes y mis defectos…

Para reconocernos tendremos que ver cual es nuestra escala de valores: ¿Que lugar ocupa Dios en nuestra vida?, la familia, el dinero, el poder, el trabajo, los amigos el tiempo libre etc. Ocurre a veces que esos valores los ponemos en un determinado orden y la realidad no concuerda con el lugar de la escala.

Si este análisis no lo hacemos será la sociedad y los medios de comunicación los que nos irán marcando las pautas de nuestro comportamiento. Tenemos que saber cuales son nuestros sentimientos. Los sentimientos no son ni buenos ni malos. Todos tenemos sentimientos, hay que conocerlos y controlarlos, desde la ética y la fe hacia una reacción buena.

1. Una aceptación.

Hay que aceptarse partiendo de nuestro físico (lo importante es la persona no el físico), el carácter, conocerlo, aceptarlo y tratar de mejorarlo, el lugar que estamos ocupando en la sociedad. Tenemos que asumir nuestra historia pasada y nuestros errores. etc…

Llegados a este punto ahora tenemos que conocer al otro para saber que piensa, que criterios fundamentales cimentan su vida, que carácter tiene, como reacciona ante los problemas, dificultades, etc… Conocer no es sólo saber del otro/a, sino comprenderlo, disculparlo y no ser severo al analizarlo. Lo fundamental de conocer al otro es saber cómo apoyarle. Cuando nos conozcamos a nosotros mismos podremos conocer las características de cada sexo, y no tratar de ver cual es mejor o peor, porque los dos son buenos.

Estamos metidos de lleno en la cultura del “unisex”, en un afán obstinado de negar cualquier diferencia entre la psicología del hombre y la mujer. La igualdad de derechos no lleva consigo la igualdad de los sexos.

No podemos interpretar al otro según nuestras propias formas, masculina o femenina, de pensar, sentir, obrar y amar sin exponernos a una lamentable equivocación. DEBEMOS PONERNOS EN LUGAR DEL OTRO.

No debemos intentar cambiar a nuestra pareja para que sea como nosotros. Tenemos que mejorar, comprender y ayudar al otro y aceptarlo tal y como es.

Así por ejemplo, sobre la manera de ser del hombre y de la mujer, hay muchos tópicos, se dicen muchas cosas, a veces en broma, otras en serio, que nos van informando de lo que se piensa en general sobre este tema.

El ejemplo de la ayuda en casa: Punto de vista del hombre. Punto de vista de la mujer

El se ha enrollado en una larga y bien documentada explicación sobre las características del último modelo de coche/tractor.

LO QUE PIENSA EL
No está mal; parece que le interesa. Al final terminaré por hacerle comprender algo

LO QUE PIENSA ELLA
¡Qué bien habla!. Cuantas cosas sabe, pero por que llevará siempre ese jersey tan feo.

Un domingo por la tarde el la deja sola para irse a un partido de fútbol.

LO QUE PIENSA EL
No piensa nada raro porque lo encuentra normal

LO QUE PIENSA ELLA
Es como los demás, en cuanto hay fútbol yo no cuento para nada.

Como veis, posturas distintas. Por eso si conocemos un poco la psicología masculina y femenina, nos ayudará a allanar caminos, a comprender comportamientos, y a ser más benévolos el uno con el otro, en una palabra, a solucionar problemas.

Dios ha hecho al ser humano diverso, lo ha hecho hombre y mujer. Hombre y mujer son dos formas desde las que se es PERSONA. LA PAREJA ES UN SER QUE SE COMPLEMENTA.

Hemos dado un paso importante. Hemos pasado de la persona (uno) a la pareja (los dos).

La pareja tiene una misión común con distintos papeles para cada persona, diferencias de comportamiento, de enfocar las cosas, o de reaccionar ante situaciones…….; y la experiencia nos dice que esas diferencias son muchas veces, causa de conflictos en la pareja. Por eso nos parece importante analizar esas diferencias, porque esta charla, al igual que todas las del cursillo tienen el mismo objetivo, que es el de intentar ayudaros en vuestra futura convivencia como esposos. Cada una de ellas está orientada a una faceta concreta de esa convivencia, aunque normalmente se van solapando entre ellas.

Al hablar de la psicología típicamente masculina y femenina, sólo vamos a exponer las tendencias generales: esto no quiere decir que alguna de las características masculinas que mencionemos, no puedan aparecer en algunas mujeres y al contrario. (Por ejemplo no todas las personas que hablan mucho son mujeres, ni todas aquellas que son muy reflexivas son hombres): son solamente tendencias generales, pero que pueden ayudarnos a comprender mejor a nuestra pareja.

DIFERENCIAS BIOLÓGICAS

Nosotras tenemos una dependencia de los factores biológicos que no tiene el hombre: menstruación, ovulación, embarazo…que influyen en nuestra psicología (mayor irritabilidad en determinadas fechas, cambios bruscos de humor…) El desconocimiento de estas situaciones por parte del marido puede ser el inicio de enfriamientos o conflictos en las relaciones de la pareja.

DISTINTO RITMO

Podemos afirmar que hombre y mujer tenemos “una velocidad diferente”. El ritmo de la mujer es de menos prisas, el del hombre más precipitado. Así en la sexualidad la mujer requiere más ambientación, más tiempo, para ir reaccionando y llegar a su climax. El hombre es más “precoz y vehemente” , y por eso resulta tan difícil en los comienzos la satisfacción en el encuentro sexual. El trabajo amoroso, la dedicación de tiempo, el aprendizaje del diálogo de los cuerpos en la ternura, irán reduciendo la distancia de los ritmos.
Pero no sólo en lo sexual tenemos distinto ritmo. En los rituales de vestirse. La mujer necesita más tiempo y le otorga más valor que el hombre. Desde el “¿Qué me pongo? No tengo que ponerme” (el armario está lleno de ropa) hasta el “cuando estés preparada me avisas y entonces me preparé yo” hay un anecdotario extenso en cada pareja.
El hombre tiene la sensación de que por ella llegan tarde siempre a todas partes; ella de que el marido es un tranquilo, que si se preocupara más de las cosas de la casa, que es de los dos, le sobraría tiempo.
Para comprar la mujer necesita más tiempo, miramos mucho más las cosas, tardamos en decidirnos. Unas veces por el sentido del ahorro, otras por la estética y muchas veces porque para nosotras es un placer comprar. Los hombres acusan a las mujeres de ser rencorosas y las mujeres a los hombres de ser egoístas. La mujer guarda las cosas, les da vueltas, necesita más tiempo para digerirlas. El hombre las olvida fácilmente y eso ella no lo puede comprender.
En otro orden de cosas, cuando nuestras necesidades económicas están cubiertas, tomamos mayor conciencia de nuestras necesidades emocionales, ya no valoramos tanto el tener sino el estar juntos.

DISTINTA NECESIDAD DE EXPRESIÓN

Es innegable que por lo general, los hombres tenemos poca necesidad de expresarnos y las mujeres mucha. Debemos esforzarnos por satisfacer esa necesidad de la mujer, y por lo menos saber escuchar.
Saber escuchar es esencial. Es importante hacerlo en el momento adecuado, recordando siempre que la convivencia es una negociación en la que cada parte expone su parecer para llegar a una solución en común.
Nosotros no sentimos la necesidad de que la mujer nos diga que nos quiere. Nos basta con que nos lo demuestre cada día con su vida. Pero la mujer necesita que se lo digas y repitas, que se lo expreses con palabras, con gestos, con actitudes. Necesita que se lo evidencies.
A la hora de dialogar nosotros lo hombres decimos lo que sentimos, y por lo general no solemos usar mucha diplomacia; por ello, la mujer no debe buscar segundas intenciones en nuestra palabras. Por el contrario, la mujer no suele expresar abiertamente sus pensamientos, va circunvalando hasta llegar al grano. “¿A dónde querrá llegar?”, te preguntas cuando una mujer empieza a hablarte. Muchas veces prefiere insinuarlo, sintiéndose dichosa si ve que nosotros la comprendemos y sabemos adivinar sus deseos y decepcionada si no adivinamos lo que está pensando.
Esto entra de lleno en el campo de las expectativas. Hay que:

⦁ Saber que es lo que se espera del otro
⦁ Las expectativas tienen que ser razonables
⦁ Ser claro cuando se expresa lo que se espera del otro
Muchas veces se da por sentado que la pareja sabe lo que el otro quiere y entonces uno no se molesta en explicarle. Pero es muy común que lo que se desea no coincida con lo que el otro ofrece. Es frecuente oír a parejas que dicen que cuando tienen que pedir es porque algo va mal en su relación. La verdad es que no se puede confiar en la adivinación del pensamiento de la otra persona. Cuando se pide algo y el otro responde, le está demostrando amor y compromiso.

(Importancia del diálogo y la comunicación)

La comunicación de los sentimientos es para muchas parejas un campo intocable. Al hombre le cuesta más comunicar su interior, y la mujer necesita expresarlo. Por eso se siente más desilusionada en la comunicación, porque exige más. Pero desde un profundo respeto, sin agobios, es necesario ir acercándose.
Los hombres nos sentimos mejor solucionando nuestros problemas y las mujeres hablando de ellos.
Cuando un hombre tiene un problema se encierra en si mismo, y cuanto más grande sea mayor será su hermetismo. En esos momentos no se puede contar con el. Cuando el hombre tiene un problema tiende a olvidarse que sus amigos también pueden tener problemas. El instinto le dice que para poder ocuparse de otros primero hay que ocuparse de uno mismo.
Para nosotros es una satisfacción examinar los detalles de un problema y llegar a su solución, para la mujer es una satisfacción comentar los detalles de los problemas y cuantos más detalles mejor. Esto puede aburrir al hombre y para evitarlo la mujer puede anticiparle la solución y después comentarle los detalles.

DIFERENTES IDIOMAS

Además de tener distintas necesidades de expresión, hablamos distintos idiomas. Por ejemplo cuando una mujer dice: “ nunca salimos”, quiere decir “tengo ganas de que salgamos juntos, llévame a cenar, al cine ……” O cuando dice “ya no me quieres” quiere decir “hoy me siento un poco insegura, dime te quiero necesito oírlo”. He visto un traje muy bonito
Así como para un hombre uno de los principales retos es interpretar las palabras de una mujer, para una mujer lo más complicado es interpretar los silencios del hombre. La mujer sólo callará cuando no quiera tener nada con alguien o cuando lo que tenga que decir pueda molestar o hacer daño al otro. El hombre calla porque está intentando solucionar un problema que le preocupa.
Un caso típico que si no se conocen estas diferencias puede terminar en una discusión es el siguiente:

⦁ La mujer pregunta: ¿Te ocurre algo?. El contesta: no.
⦁ Ella dice: ¿Se que te pasa algo, dime que es?. El vuelve a contestar: ¡no me pasa nada!
⦁ Ella insiste: Seguro que sí. Te preocupa algo. El contesta :déjame en paz, no me pasa nada.
⦁ Ella le dice: ¿ porque me tratas así?, ¿si no me cuentas lo que te pasa como voy a saber lo que te ocurre?.

A partir de aquí el “bollo” o la discusión.

Entonces, ¿Qué puede hacer la mujer cuando el hombre está encerrado en si mismo?. Dejar de presionarle y esperar a que haya solucionado el problema para poder intentar dialogar.
Una frase que puede solucionar problemas y que tiene el mismo significado en el idioma de los hombres y de las mujeres es “no es culpa tuya”.

DIFERENTE PERCEPCIÓN DE LA REALIDAD

Para llegar al conocimiento de una verdad hay dos caminos: El razonamiento y la intuición.
Normalmente el hombre utiliza el primero. Razona, va a lo esencial, ordena ideas, descuida los detalles, tiene una visión de conjunto.
La mujer suele ser más intuitiva. Suele tener eso que se llama ojo clínico. Se fija en los detalles. Su modo de describir a alguien pasará por el color de su pelo, su modo de vestir, sus peculiaridades…
Al ser más intuitiva se da cuenta fácilmente de cualquier cosa. Lo percibe hasta en el modo de abrir la puerta o de saludar. Con frecuencia también es capaz de ir “más allá de las cosas”, de las intenciones, lo que no siempre corresponde con la realidad; en el buen sentido es “más maliciosa, más bruja”.
El hombre en cambio, es “más inocente, menos malicioso”, no se da cuenta de las cosas, incluso de problemas graves. Un problema fuerte de un hijo, es casi inmediatamente percibido por la madre, y el padre, sin embargo, puede estar en el “la higuera”, sin sospechar siquiera nada.
El juicio de la mujer suele ser más rápido, el del hombre más seguro.
El hombre, antes de emitir un juicio pensará los pros y los contras y no decidirá hasta conocer todos los aspectos de la cuestión, con lo cual su conclusión tiene más garantías de ser verdadera.

DISTINTA MOTIVACIÓN

Los hombres se motivan cuando se sienten necesarios y las mujeres cuando nos sentimos queridas. El secreto para que vayan bien las relaciones entre hombres y mujeres es que ganemos los dos, no que gane uno y pierda otro.
Las mujeres somos felices cuando nos sentimos apoyadas por alguien que nos quiere. Nos sentimos inclinadas a dar permanentemente, aunque a veces nos cansamos de dar y necesitamos a alguien que nos anime. El hombre tiene que aprender a responder a su pareja y estar dispuesto a dar más.

DIFERENTE SENSIBILIDAD

Generalizando, podemos afirmar que la mujer tiene más sensibilidad que el hombre. Todo en nuestro ser está dispuesto para la acogida, para la maternidad, por lo mismo somos más solidarias, y en consecuencia, más sensibles a lo humano, al ser.
Esta mayor sensibilidad nuestra nos lleva a comprender mejor a los débiles: niños, enfermos, ancianos, etc.
Al orientar nuestra vida hacia los demás, damos más importancia a lo personal y a la familia. Somos felices cuando nuestra familia (marido, hijos) lo son (la mujer como centro de familia).”Corazón de la familia”. (Poner ejemplo de sus familias.).
Dando vueltas a estos argumentos, se puede observar que la mujer sufre más por cualquier cosa, es más dada a dar interpretaciones erróneas y a ver dobles intenciones. Es más dependiente de lo que se dice y de cómo se dice, y por lo general mucho más susceptible ante gestos, palabras, tonos de voz; detalles que para el hombre pasan desapercibidos; por eso podemos pasar con facilidad de la alegría al enfado.
El hombre, en general, es más pobre en sensibilidad, da menos importancia al sentimiento, es más dado a lo periférico, es más independiente, menos dado a lo personal; no le importa lo que de él opinen los demás (nosotras por el contrario damos una gran importancia a la valoración que hacen de nosotras), y por eso sufre menos por ese tipo de cosas, que le resbalan más fácilmente. Es más objetivo, más frío. La mujer también es más dada al cotilleo, a la crítica, a entrar en la vida ajena para bien o para mal.

DIFERENTES NECESIDADES EMOCIONALES

Las necesidades afectivas primarias de hombres y mujeres son diferentes

Las mujeres necesitan recibir
Los hombres necesitan recibir
CARIÑO CONFIANZA
COMPRENSIÓN ACEPTACIÓN
RESPETO APRECIACIÓN
DEVOCIÓN ADMIRACIÓN
VALORACIÓN APROBACIÓN
SEGUIRIDAD ÁNIMO

El hombre suele cometer el error de creer que una vez que las necesidades afectivas primarias de la mujer están cubiertas y ésta se siente feliz y segura, ya no hay que volver a preocuparse de ella.
El amor falla a veces porque damos lo que necesitamos, no lo que necesita el otro.
El mejor método que tiene un hombre para satisfacer las necesidades primarias de la mujer es la comunicación.
Los hombres tienen que aprender a escuchar y las mujeres tienen que aprender a dar confianza al hombre y el secreto está en no intentar cambiarlo.

AFICIONES

El ideal es tener unas aficiones en común, pero hay que respetar las diferencias de cada uno en este terreno (fútbol, escaparates). Renunciar alguna vez en favor del otro.

DISTINTA ESPIRITUALIDAD

La mujer, al ser más sensible, es más idealista y se sitúa ante la religión de una manera más unitaria. Al tener un mayor influjo sentimental está más expuesta a tener un montón de devociones diversas a veces sin conexión entre ellas y su vida.
El hombre al ser más razonador, se sitúa ante la religión como ante un saber científico y no acepta una moral impuesta porque sí. Su fe reviste una mayor dificultad por su tendencia natural a buscar el porqué de las cosas. Pero cuando tiene fe, ésta es firme y profunda.
DIFERENCIAS ACTUALES

En nuestros días hay una serie de factores que pueden modificar la tradicional psicología masculina y femenina, como son, el ambiente y la educación.
Al acceder la mujer a la vida cultural y laboral e incluso política ha habido muchos rasgos que se consideraban propios del hombre, que descubrimos ahora en la mujer. Realmente se camina hacia un mayor igualdad hombre – mujer y con ello hacia una nueva concepción de la familia basada en mutuos derechos y obligaciones de los esposos.
Para terminar, quisiéramos una vez más, relativizar lo dicho. Todo está en todos, aunque en distintas intensidades.
Somos conscientes de no haberlo dicho todo. Os hemos querido transmitir simplemente unas observaciones, cuya meditación os puede ayudar a comprenderos mejor y a respetaros más.

El amor falla a veces porque damos lo que necesitamos, no lo que necesita el otro.

CONCLUSIONES
⦁ Hay unas diferencias que hay que aceptar.
⦁ Aprovechar estas diferencias para complementarse.
⦁ Que la distinta forma de actuar del otro, es porque es distinto a mí.
⦁ Esforzarse por conocer y comprender al otro (necesidad del diálogo). El éxito del matrimonio está en el amor, respeto, diálogo y voluntad de quererse para TODA LA VIDA. No la idea que algunas parejas tienen de “MIENTRAS DURE”, pues en ese caso cuando se presenten problemas, pueden pensar que es el final del amor. Hay que luchar y esforzarse por superar los obstáculos.
⦁ Hacer crecer el amor cada día y confiar en que Dios a través del Sacramento del Matrimonio está en nuestras vidas ayudándonos a entendernos, amarnos, y ayudarnos en nuestra vida de casados y en nuestra familia.

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