TERCER DOMINGO DE CUARESMA

TERCER DOMINGO DE CUARESMA

1ªLct.: Ex.3,1-8ª.13-15: Yo soy me envía a vosotros

Sa.102,1-2.3-4-.6-7.8 y 11:El Señor es  compasivo y misericordioso

2ªLct.:1ªCo.10,1-6.10-12:La vida de Israel en el desierto…

Ev.: Lc.13.1-9:Si no os convertís pereceréis.

¡Qué espléndida y elocuente revelación de Dios a Moisés¡ Desde la zarza ardiendo sin consumirse despierta su admiración y lo eleva a un amistoso y entrañable diálogo.

Trascendente e inaccesible, Dios ,no obstante deja oír su voz como la de un amigo y conocido:¡Moisés¡¡Moisés¡ Y El, Moisés, estupefacto contesta: Aquí estoy.

Esta misteriosa entrevista en una zona misteriosa, aunque real, no se puede traspasar: “No te acerques; quítate las sandalias pues el sito que pisas es sagrado”. Pero una cercanía y familiaridad tan inusual entre los dioses y los hombres pone de manifiesto la exquisitez y sabiduría del Dios de Israel: “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob”. Sí, El es el Dios que permanece y vive siempre. Yahvé, Yo soy, El que es. No es una definición que pone límite, ni un concepto filosófico. Es un nombre sobre todo nombre, trascendente, inasible y al mismo tiempo cercano, salvador, que sufre con su pueblo.

Cuando en mayo de 1968 las Universidades de Francia, imbuidas por filosofía freudianas y marxistas creyeron estar en situación óptima para dar un vuelco cultural y social más libre y solidario, a algún estudiante se le ocurrió escribir en un panel esta expresión. DIOS HA MUERTO, dijo Nietzsche. Pero a los pocos días otro estudiante más despierto le arrebató el protagonismo con la frase: NIETZCHE HA MUERTO, dice DIOS. Es decir: La vida triunfó de la muerte, la luz venció al infierno .El que vive está aquí acompañando a la familia humana de generación en generación. Es el Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob que supera todas las generaciones

Pues bien, el Dios vivo y trascendente, invisible y audible además revela a Moisés su corazón y sentimientos ante el sufrimiento:” He visto la opresión de  mi pueblo, me he fijado en sus sufrimientos, voy a librarlos”. Y así Yahvé se manifiesta salvador y protector.

Con toda una cascada de epítetos el salmista describe a su Señor: compasivo, misericordioso , lento a la ira, clemente, que perdona y cura.

Pero esta mirada graciosa y tierna de Dios que ama al hombre no se puede desfigurar como si Dios fuera “un abuelito que ignorase las insensateces infantiles de su nieto”.

Dios que llora la suerte de su pueblo esclavizado  es también celoso de su alianza con el pueblo que en el desierto se rebela. Ha recibido el maná, alimento para el camino, y agua de la roca y no ha reconocido a su Señor. La suerte de muchos “que no agradaron al Señor” fue” quedar tendidos en el desierto”. Así interpreta S.Pablo la respuesta rebelde de muchos a la gracia de Dios. Hace caer en la cuenta a la comunidad de Corinto  de las situación de tentación en que podemos encontrarnos en nuestra vida .Y avisa: “El que se cree seguro ¡cuidado no caiga¡

Todos podemos sentirnos tentados, podemos rebelarnos contra Dios que permite situaciones dolorosas y desconcertantes. Una familia a quien a un hijo una hija le sucede una depresión o una enfermedad grave, se siente acosada y turbada y a pedir cuentas a Dios por esta situación. Sorprendidos, desorientados miran al cielo y no perciben una respuesta de auxilio. El Señor se hace presente en el dolor pero se percibe como ausente y carente de sentimientos. La mirada ardiente de Dios resulta dolorosísima e insoportable y sin embargo es El que vive, el Dios de nuestros padres, nuestro Dios que acrisola y limpia nuestros deseos egoístas  e interesadas imágenes que de Él tenemos.

Jesús, en el evangelio, da un toque de alarma. Ante aquellos que se presentaron a Jesús para contarle un suceso luctuoso: la muerte de unos galileos y que ellos atribuían a sus pecados, vuelve a mostrar su sabia pedagogía: no centrarse en la asociación culpa y castigo como cuando le preguntaron sobre aquel ciego:¿quién pecó él o sus padres?.El contestó: ni él ni sus padres. Ahora en su curación se muestran las obras de Dios .Pues en el asunto de los galileos o en el de aquellos que murieron aplastados por la torre de Siloé, no interesa su culpabilidad  o su no culpabilidad. Interesa que “si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera”.

El don gratuito y abundante de la gracia de la salvación de Dios una vez acogido ha de llevar a una respuesta libre y responsable por parte del hombre quien ayudado por la gracia de Dios debe movilizar todas sus resistencias hacia el Dios de la vida. Esta es la conversión ,un cambio profundo en el corazón del hombre “pues Dios que te creó sin ti no te salvará sin ti” en feliz expresión de S.Agustín.

Sta.Teresa del Niño Jesús confesaba que Dios era misericordioso con ella pues aunque no hubiese cometido crímenes horrendos como  los grandes pecadores a ella Dios la había prevenido por misericordia de haberlos cometido.

Señor, Padre  misericordioso ,mira con amor y restáuranos a los que estamos hundidos  bajo el peso de las culpas .Que nos perdones para que perdonemos. Que se haga realidad  en nuestra vida lo que hemos recibido en este sacramento.    

 

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