SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

1ª Lct.: Gn.15,5-12.17-18: Dios hace alianza con Abrahán

Sal 26,1.7-8ª.8b.-9abc.13-14: El señor es mi luz  y mi salvación.

2ª Lct.: Filip.3,17-4.1.: Cristo nos transformará según el modelo de su cuerpo glorioso.

Evang.: Lc.9,28b-36: Mientras oraba el aspecto de su rostro cambió.

                           SE TRASNFIGURÓ DELANTE DE ELLOS

¿Qué pueblo hay que tenga un Dios tan cercano como Israel? se preguntarán los pueblos extranjeros. Esta percepción ,  de Yahvé,  Dios  de Israel, es la que se aprecia en el diálogo sostenido con Abrahán. Como si de dos amigos se tratase, Dios insta a Abrahán a contemplar la hermosura de una noche estrellada porque así será su descendencia. Una promesa y una tierra.

Dios amigo cercano y salvador: ”el Señor te sacó de Ur de los caldeos” y al mismo tiempo trascendente pues su revelación se verifica ante un sueño profundo y un  terror intenso. El sentimiento de presencia personal de Dios y su pacto de amistad, su alianza suscita la admiración que el salmista ha logrado expresar: ¡Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que el se escogió como heredad ¡Y es también el salmista quien corrobora que “El Señor es mi luz y mi salvación, el Señor es la defensa de mi vida ¡ El anhelo del hombre: buscad mi rostro y su dicha: el rostro del Señor, “gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.”

Abrahán vive de la fe en Dios de quien se fía y a quien obedece. Y “la fe es garantía de lo que se espera; prueba de las realidades que no se ven”(Hb.11,1)

Nuestro caminar con Jesús hacia la Pascua, ayunando, dando limosna y orando no es rectilíneo y ascendente. Se nos presentan momentos grises, insípidos. Tenemos momentos de desánimo, desierto y también nos sentimos tentados a evitar cualquier aspecto doloroso de nuestra vida.En la segunda lectura que hemos escuchado ,S.Pablo advierte: ”hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo…sólo aspiran a cosas terrenas” Hasta que, de pronto, se siente iluminada nuestra vida, nos sentimos más expeditos y libres, ligeros de equipaje, se nos abre una ventana hacia la gloria de Dios.

Esta es la sorpresa conmovedora que da Jesús hoy en el evangelio a Pedro Santiago y Juan y  que actualiza para nosotros sus amigos. Sube al monte Tabor, se transfigura ante ellos convoca a dos amigos de Dios de la antigua alianza: Moisés y Elías y desencadena también en sus discípulos un sueño reparador y transformante que hace exclamar a Pedro  ¡Qué bien se está aquí¡ Jesús tan pedagogo como siempre les abre el ventanal que abre a su Resurrección y glorificación porque el Amigo, Amado, el Escogido, a quien se ha de escuchar: ”Este es mi Hijo, el amado, escuchadlo”, va a ser juzgado y triturado por el sufrimiento de la cruz. Ellos bajaron y no dijeron nada a nadie

Todos cada uno a su manera hemos vivido y vivimos entre trabajos ocupaciones y preocupaciones, problemas, momentos de alegría y fiesta y satisfacciones humanas .Como creyentes participamos en nuestra día a día de la cruz y la resurrección de Jesucristo. Pero la promesa de Dios, de Jesucristo es firme. Así como es grave y serio dar la vida por otros, sufrir incluso por ellos, así como es grave la cruz y muerte de Jesús es firme y total la promesa de la Resurrección : ”Somos ciudadanos del cielo, moradores de la casa de Dios, caminamos hacia el Padre en el Señor por el Espíritu”. Nuestra vida es como un ensayo, una preparación para la eternidad, para la resurrección: “Cristo nos transformará según el modelo de su cuerpo glorioso”. En modo alguno nos inhibe de hacer esta tierra más amable y habitable, mientras anhelamos un cielo y una tierra nueva.

Muchos de vosotros habéis llegado a la jubilación bien merecida y todavía hacéis muchas cosas. La vida os ha purificado y madurado. Sabéis porque cosas importantes merece la pena dar la vida, amar y sufrir. Hasta vuestra mirada irradia serenidad. La vida glorificada del más allá comienza a manifestarse en el aquí. Se cumple la palabra del Apocalipsis:  ”Estos son los que viene de la gran tribulación y ahora están junto al cordero”

Un abad de uno de los monasterios del monte Athos nos ofrece un bellísimo testimonio de la celebración de la Transfiguración del Señor, fiesta que se celebra el 6  de agosto. En la cima del Monte Athos a 2000 metros sobre el nivel del mar , hay una ermita. Allí peregrinan monjes de todos los monasterios de la montaña. Al atardecer por distintos sendas al son del tintineo  de los animales que portan útiles para la celebración, los peregrinos van cantando salmos inspirados. Durante toda la noche una gran Liturgia se celebra en aquella cima conmemorando la Transfiguración del Señor. Cuando regresan a sus monasterios o casas-dice el abad- y aprecian destellos de luz tabórica en sus rostros.

“Señor, alimenta nuestro espíritu con tu palabra; así con mirada limpia, contemplaremos gozosos la gloria de tu rostro.”. ”Al darnos en este sacramento el cuerpo glorioso de tu Hijo nos haces partícipes ya en este mundo e los bienes eternos de tu reino”     

 

 

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