VIGÉSIMO PRIMER DOMINGO

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO
1ªLct.Josué 24,1-2ª.15-17.18b.:Serviremos al Señor porque El es nuestro Dios
Sal.33,2-3.16-17.18-19.20-21:Gustad y ved qué bueno es el Señor.
2ªLct.Ef.5,21-32:Este es un gran misterio y yo lo refiero a Cristo y a su iglesia
Evangelio:Jn.6,61-70:¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna

NADIE PUEDE IR AL PADRE SINO ES POR MÍ

El juez Josué, dirigiéndose a las tribus de Israel les recuerda su identidad como pueblo: Dios les libró de la esclavitud de Egipto y los sacó de aquel pueblo con signos y prodigios para conducirlos a la tierra prometida.
Esto nos hace suponer que el contacto con otros pueblos a algunos los llevó a contaminarse con la idolatría y el politeísmo .De ahí la energía con que Josué proclama que él y su casa servirá al Señor.
En la historia de aquel pueblo pequeño y frágil siempre aparecerá la tentación de olvidarse de Dios y caer en la idolatría. Y en todo momento aparecerán hombres de Dios, iluminados, profetas que denunciarán estas situaciones.
También nosotros hoy nos sentimos tentados por tantos dioses o ídolos que la sociedad del bienestar nos ofrece. Es sospechoso que nuestro rostro se ilumine más ante cualquier bien(Casa, propiedad, coche…) que ante un gesto de solidaridad, gesto ,a veces heroico, de dedicación con un necesitado, un anciano. Cada uno de nosotros seguramente tendrá pruebas en su vida que le lleven a decir lo mismo que a Josué: ”Lejos de mi abandonar al Señor para servir a dioses extranjeros. El Señor es nuestro Dios. Nosotros serviremos al Señor porque Él es nuestro Dios”. Y también en las circunstancias adversas ,como las pruebas de la enfermedad, el dolor u otras circunstancias difíciles pues :” Aunque el justo sufra muchos males, de todos los libra el Señor; él cuida de todos sus huesos y ni uno solo se quebrará” Y en fe podemos decifr :”Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor”.

Para el creyente, Dios no es una hipótesis o una realidad intranscendente que en nada afecte a su vida. El Dios vivo modela su conducta, su forma de vivir: “…que la relación con vuestras esposas se caracterice por una santa reverencia no dominados por la pasión como hacen los gentiles que no conocen a Dios”(ITesa.3,4).En cambio ,al entrar Dios en el contexto de una vida ,Él llega hasta lo más íntimo y personal de las relaciones humanas. El desconocimiento de Dios, el ateísmo, se expresa en concreto en una falta de reverencia y respeto del hombre al hombre. Conocer a Dios significa ver al hombre con ojos nuevos”(Ratzinger, teoría de los principios teológicos, p.78)
Observamos que en una sociedad como la nuestra pluricultural, relativista, permisiva resulte llamativo que un hombre y una mujer, movidos por la gracia celebren y vivan una alianza matrimonial, un sacramento, donde siendo “una sola carne” se abra responsable a la vida y educación de los hijos. Dios, Jesucristo, al hacerse presente en una realidad tan viva como el amor humano entre hombre y mujer, lo elevan a la categoría de sacramento o signo de su amor de Dios al Hombre y de Jesucristo a su Iglesia. Más aún: ”amar a su mujer es amarse a sí mismo y nadie jamás ha odiado su propia carne sino que le da alimento y calor como Cristo hace con su Iglesia”
Ya Jesús ante la trampa que le tendieron los fariseos sobre la licitud del divorcio les contestó que Moisés lo había permitido pro la terquedad del corazón pero que al principio no fue así: Dios los creó para ser una sola carne. Y ante la insinuación de Pedro: más vale no casarse”,Jesús le responde: Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios.
Con esta misma tonalidad que en los evangelios de domingos anteriores, prolonga Jesús su predicación sobre el pan de vida elevando el listón de su seguimiento:” Si no coméis mi carne y no bebéis mi sangre no tendréis vida en vosotros”. Jesús se da cuenta de que algunos no le comprenden y lo abandonan:”este modo de hablar es inaceptable,¿quién puede hacerle caso?” Jesús es admirado y aplaudido y hasta lo buscan para hacerlo rey por las multiplicación de los panes pero Jesús lleva al extremo su manifestación de ser enviado del Padre y entonces algunos de sus discípulos se resisten y lo critican y se van. Jesús no es sólo un gran profeta o modelo moral a quien admirar.Jesus tiene conciencia de ser el Hijo de Dios,objeto de seguimiento y elección: “Quien me ve a mi ha visto al Padre””Nadie puede ir al Padre sino es por mi”.”El que no toma su cruz y me sigue no puede ser discípulo mío” Este es el gran misterio: en el hombre singular Jesús se revela Dios. Fijaos que en el evangelio hasta los demonios reconocen que Jesús es el Ungido:”¿Qué tienes que ver con nosotros, Hijo de Dios?¡ no nos atormentes¡”.Pero lo que no hacen los demonios es confesar que Jesús es el Señor porque no lo aceptan en su propia vida. Reconocer que Jesús es el Señor es confesar objetivamente que Dios lo ha resucitado lo ha constituído Mesías pero es también aceptarlo como el Señor de toda nuestra vida lo que significa creer en Él ,entregarse a Él, dejarse afectar por Él que además es nuestro Salvador y nuestro amigo. Y esto ocurre por gracia, por don:”Por eso os he dicho que nadie puede venir a mi si el Padre no se lo concede” Y muchos discípulos se echaron atrás y no volvieron a ir con Él”.Así continúa siendo signo de contradición Jesús en el mundo de hoy.¿Cómo un hombre,de un país insignificante puede ser el Salvador de la Humanidad?
Con audacia y desafío dirigiéndose a los íntimos les dice Jesús ¿También vosotros queréis dejarme? Y Pedro ,a quien también le resultaría difícil aquel lenguaje como cuando les hablaba de servir y no ser servidos, portavoz en aquella situación difícil, le responde :Señor,¿a quien vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna.
Ellos, aunque pobres e ignorantes han gustado ya de la amistad y presencia de Jesús.
Seguramente que cada uno de nosotros ha visto realizado en su vida esta palabra del Salmo: Gustad y ved qué bueno es el Señor.¡Que buen amigo,cercano,confidente y descanso ha sido para mi y para ti¡
Nuestra fe no es una carrera de obstáculos con leyes y normas que nos pidan un heroísmo frío y desencarnado. Es una relación de confianza personal, de gracia con Dios, con Jesucristo en el Espíritu Santo que nos ama y nos sostiene.
Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida que ilumina, sostiene nuestra vida que desde la gracia nos ayuda en la seriedad y exigencia de su seguimiento. Tentados por tantos ídolos y felicidades podemos decir: Sé de quien me he fiado. He gustado qué bueno es el Señor .En una iglesia de Milán,un sacerdote recibiío a una mamá y a su hijo de 5 años.El niño le pregunta al sacerdote ante un gran crucifijo.Y ese que está ahí¿quién es?.Al sacerdote admirado ante singular pregunta, le vinieron mil respuestas a su mente:el catecismo,el dogma,la palabra de Dios…Pero ¿cómo responder a un niño de cinco años?. Ah¡ respondió el sacerdote:Este es el que ha llenado mi corazón de felicidad muchas veces.El numeroso público que lo escuchaba rompió en un encendido aplauso.y a él se le ascaparon las lágrimas.
Señor, inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos y la esperanza en tus promesas para que en medio de las vicisitudes el mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría.
Señor, por el único sacrificio de Cristo Unigénito te has adquirido un pueblo de hijos; concédenos propicio los dones de la unidad y de la paz en tu iglesia”.También somos intercesores por cuantos han perdido la fe o no la han encontrado pues estamos unidos a tantos hermanos por tantos motivos como Pablo que prefiere ser anatema de Cristo con tal de que su pueblo se salve.”lleva en nosotros a plenitud la obra salvadora de tu misericordia…que en todo sepamos agradarte”.

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