TRIGÉSIMO DOMINGO ORDINARIO

TRIGÉSIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

1ªLct.Jeremías 31,7-9:Congregaré a ciegos y cojos
Sal.125,1-2ab.2cd-3.4.-5.6:El Señor ha estado grande con nosotros ye estamos alegres.
2ªLct.:Hebreos 5,1-6:Tú eres sacerdote eterno según el rito de Melquisedec
Evangelio: Mc.10,46-52:Maestro que pueda ver.

El domingo pasado contemplábamos el rostro de Jesús, Siervo doliente que ha venido a servir y no para que le sirvan, inaugurando una corriente de discípulos y servidores de un mundo nuevo y reconciliado que transciende el mundo sometido por los grandes de la tierra.
Vuelve hoy la Palabra de Dios en la Carta a los Hebreos, a prolongar la revelación del rostro de Jesús que como Sumo y eterno sacerdote, lleno de debilidades, excepto del pecado, y por ello compresivo y compasivo, que se ofrece a Dios por la humanidad doliente. Lo que los sacerdotes de la antigua alianza hacían muchas veces: ofrecer sacrificios por el pueblo, Jesús, siendo sacerdote y víctima al mismo tiempo, lo ofrece de una vez para siempre(“ephafax”). El sacramento del sacerdocio ministerial pone de relieve que este hombre ordenado actúa en la persona de Jesucristo para celebrar los misterios de Dios y es llamado a configurarse con el estilo y vida de Jesús. El sacerdocio común de todos los cristianos diferente del sacerdocio ministerial es también llamado a participar activamente en el culto al Dios vivo de Jesucristo en el Espíritu Y es justamente aquí en la entraña del servicio y la donación ,del cumplimiento de la voluntad del Padre donde se encuentra la contenida la energía salvífica que como una onda expansiva irradia, luz, vida liberación, salud y plenitud.
El cristiano no busca el sufrimiento por el sufrimiento sino que en Jesús ,crucificado por amor, lo transciende en la vida gloriosa del Resucitado. Y así se une al alborozo del profeta: ”Gritad de alegría, regocijaos con el resto que se siente salvado y curado”. El Señor conduce a su pueblo entre consuelos :”ciegos y cojos, preñadas y paridas…una gran multitud…se marcharon llorando, los guiaré entre consuelos”. Dios nos consuela, está con el solo, con nosotros. Así que alguna vez hemos podido decir con el salmista:” Cuando el Señor cambió la suerte de Sión nos parecía soñar. La boca se nos llenaba de risas y la lengua de cantares .El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”. El profeta Jeremías como los demás profetas que han lamentado el desvarío, el pecado del pueblo, celebra y anima al pequeño resto de Israel y ahora a nosotros a gritar, alabar y regocijarse porque el deseo de Dios es la salvación de los hombres.
Esta historia de Dios con nosotros se hace como más visible en Jesús encontrándose con el ciego Bartimeo. Todos nos podemos imaginar la situación limitada y pobre de aquel hombre y la esperanza que anida en su corazón cuando le dicen que está pasando Jesús. Seguramente ha oído que Jesús de Nazareth ha curado a otros enfermos y se ha dicho así mismo:¿por qué no me va a poder curar a mi. Pensad en la fe que ponemos en la fama de algunos médicos y a lo que estamos dispuestos a hacer por la curación de un ser querido. Los Doctores Barraquer, Castroviejo,en el campo de la oftalmología y tantos otros¡cuanta admiración y agradecimento han despertado¡. Pues él sacando fuerza y coraje de su corazón comienza a gritar:¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mi¡ Como si todo su ser se concentrase en un punto y emitiese un dardo, jacula, una saeta disparado al corazón de Jesús. Algunos anacoretas del desierto cifran su oración en esta jaculatoria o corta y penetrante frase. Un impacto ardiente, confiado.
¿Qué quieres que haga por ti? Jesús realizó y continúa realizando un signo poderoso que le devuelve la vista rompiendo aquella situación triste como la de tantos enfermos. Este mundo a veces tan doliente es quebrado y abierto a otro santo libre, amoroso ,reconciliado. Un mundo abierto al Dios de la vida y de la alegría. Este el sentido profundo de los milagros y curaciones: abrirnos a un mundo restaurado, reconciliado salvado. Naturalmente que la medicina es el camino para restaurar a la naturaleza enferma pero a veces el Señor actúa como gracia para reparar nuestro cuerpo enfermo.
Bartimeo ha recibido una curación física una apertura de sus ojos al mundo exterior rico y fascinante, lleno de luz; ha visto a Jesús de quien había oído cosas admirables, ha sido tocado en sus ojos interiores por la grandeza de Jesús que aparece compasivo, misericordioso, atento a los que sufren. A él y a cuántos presencian el signo les suscita una honda pregunta y les regala respuesta grandiosa:¿Quién es éste?¡Magnífico quien da vista a los ciegos¡ Y luego el evangelio nos dice que Bartimeo le seguía por el cam ino,por un camino nuevo de fe, visión y salvación. Los milagros, las curaciones de Jesús mueven a la fe, al seguimiento, a la salvación integral.
Brota no solo la admiración ante el signo sino la luz de la amistaqd y el seguimiento de aquel que se manifiesta con tanto poder y tanto amor: ¡Jesús de Nazareth¡.
Aquí, ahora, hoy, nos reconocemos creyentes cansados, indiferentes, resignados. Jesús que es el mismo hoy, ayer y siempre, presente ahora aquí está pasando entre nosotros Por gracia hemos recibido la fe, una nueva luz, una amplitud de visión que nos impulsa al coraje y la audacia para vivir con esperanza y optimismo .Y nos dice: Pablo, Ainoa, Carmen, Joseba, Carlos ¿qué quieres que haga por ti? Respóndele libre y profundo. Manda al corazón de Jesús un deseo ardiente y audaz: Jesús Hijo de David, ten compasión de mí, que vea, que crea, que ame, que espere,que me cures..
Recientemente se expresaba un no creyente diciendo que encontraba pocos creyentes hablando de Dios. Conviene hablar de Dios, conviene recordar el desafío del gran escritor ruso Dostotoieski: Si Dios no existe, todo está permitido que otro creyente vierte en: Si Dios existe, todo es diferente. Y no para convertirlo en retórica o discusión de inteligentes sino para afirmar el sentido y la profundidad de la vida, del amor, del sufrimiento y de la muerte. La fe no es una carencia de conocimiento que un día la ciencia pudiera conseguir. Ella se mueve en un ámbito trascendente diferente al ámbito del conocimiento científico que tiene sus leyes y estrategias.
El gran dramaturgo español Antonio Buero Vallejo se sirve de personajes ciegos para describir la realidad trágica de la existencia y en algún momento llega a decir que la imagen con que mejor definiría a Dios sería la luz. La fe como “nuevo ojos para ver”
Tanto creyentes como no creyentes necesitamos una luz, una esperanza :pase lo que pase Dios está en la cruz y en la luz ,en la muerte y en la resurrección.
Vamos todos a la obra de la fe en el Dios vivo Padre de Ntro Señor Jesucristo que ha derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo. Que nos dediquemos, como dice San Agustín ,a la obra mayor de nuestra vida: “curar los ojos del corazón para ver a Dios”.
Señor aumenta nuestra fe, esperanza y caridad y para conseguir tus promesas concédenos amar tus preceptos.¡Que nuestra celebración sea para tu gloria y tu alabanza. Que un día poseamos plenamente cuanto celebramos ahora en estos ritos sagrados.

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