DECIMOSÉPTIMO DOMINGO ORDINARIO

DECIMOSÉPTIMO DOMINGO ORDINARIO

SACIAS DE FAVORES A LOS VIVIENTES

1ªLct.2º Reyes 4,42-44:Comerán y sobrarán
Sal.144,10-11.15-16.17-18.:Abres tú la mano y nos sacias.
2ªLct.:Ef.4,1-6:Un solo cuerpo,un Señor, una fe,un bautismo
Evangelio.Jn6,1-15:Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron.

El profeta Eliseo , lleno de espíritu, ordena a Bal-Salisá entregar el pan de las primicias y grano reciente a la gente para que coman y así “ Dios que es abundante y generoso” contagia al hombre para que esté a favor de todo viviente.
En un mundo de tanta pobreza, Dios que es abundante, llama al hombre a poner a prueba esta faceta :”dáselos a la gente para que coman”,”comerán y sobrará”.El profeta Elías que pidió pan a la pobre viuda de Sarepta en tiempo de hambruna y ésta compartió el pan con su hijo y con él, probó el auxilio y la abundancia de Dios para con el hombre
La tragedia de nuestra humanidad se encuentra en el corazón del hombre que en vez de compartir y abrirse se encierra en su ego. A un productor de maíz le dieron un premio por la calidad del mismo. ¿Cómo lo logra usted?-le preguntaron. Comparto mi semilla con los vecinos para que cuando llegue la polinización todos nos sintamos beneficiados unos de otros,fue su respuesta. Los entendidos nos dicen que en el mundo hay riqueza para todos pero el drama es que la gente muere de hambre. Se han presentado muchas utopías, a veces perversas. Sólo la utopía del Reino que pasa por la conversión del corazón y el amor gratuito puede realizar un mundo más justo.
Por eso la colaboración que el cristiano ofrece al mundo es :”que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Humildad, amabilidad, comprensión, sobrellevándoos con amor. Esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz”.
Con el mismo tono se presenta Jesús en el evangelio: una multitud ávida de alimento de sentido y amor y ávida de pan de pan para comer. También Jesús que realiza signos de poder curando a los enfermos, recreando un mundo herido ,se atreve a realizar un signo de multiplicación del pan material, profecía del sacramento eucarístico..
Dios quiere uno mundo abundante de pan y de vida , que sobre y no se desperdicie. Por eso Jesús que multiplica el pan insta a los discípulos:”dadles vosotros de comer” pues que duda cabe que un modo de dar de comer al hambriento es la solidaridad y el compartir. En la famosa obra de teatro del autor italiano Diego Fabri “Proceso a Jesús”, hay un momento en que el fiscal se encara con los apóstoles para echar por tierra los milagros en concreto al multiplicación de los panes.En todo caso el milagro estuvo en que Jesús suscito la solidaridad para compartir el alimento la gente que le seguía.¡Y no fue poco milagro¡ exclama irónico el fiscal. Los apóstoles no aceptaron el argumento y testificaron que Jesús hacía obras admirables. “porque Dios estaba con él” Entonces porqué no creisteis en él y le abandonasteis. Nuestra fe murió al morir Él. Sí Jesús realizó signos y continúa realzando signos para que se vea que Dios está con nosotros a quienes pide la colaboración en la recreación de un mundo nuevo de vida, sentido, amor y pan.
Es digno de mención el milagro de la multiplicación del arroz por la intercesión de S.Juan Macías hermano dominico de Extremadura y afincado en Perú.

Todo sucedió un frío 23 de enero de 1949. El hambre y la pobreza de la posguerra está presente en toda España.Gracias a los comedores benéficos regentados por religiosas la gente pobre puede comer un poco. Entre estos lugares está la Institución Benéfica de San José, en Olivenza, pequeño pueblo de la provincia de Extremadura.Leandra Rebollo, la cocinera del hospedaje, no está hoy de buen humor. Las donaciones a la institución en los últimos días han sido prácticamente inexistentes y se encuentra ante la tristeza de tan solo tener tres tazas de arroz (750 grs) para verter en la enorme olla. .
Mientras vierte el arroz en la olla, le viene a la mente la imagen del beato Fray Juan Macías, místico natural de Ribera del Fresno, pueblo cercano donde había nacido la propia Leandra, a la vez que pronunciaba las palabras:“Hoy, beato, los pobres sin comida”.
Dejando el arroz cociendo, salió de la cocina para realizar otras tareas y al rato, cuando volvió para moverlo un poco, quedó totalmente perpleja ante lo que había sucedido: la enorme olla en la que estaba cocinando su exigua cantidad de arroz, se encontraba totalmente llena, aunque no se había derramado ni un solo grano
Leandra salió nerviosa en busca del sacerdote para relatarle lo ocurrido, Todavía estupefacta por el milagroso hecho, distribuyó el arroz de la primera olla en otra similar, porque tal cantidad no habría podido cocer bien en una sola. Ante el revuelo montado en la cocina, otras mujeres de la comunidad acudieron prestas y fueron también testigos de lo que continuó ocurriendo. Ante sus ojos, observaron como el arroz de ambas ollas volvió a crecer hasta dejarlas de nuevo rebosantes. Algunas salieron a las calles de Olivenza al grito de “¡Milagro, milagro!”, y la noticia corrió como la pólvora en toda la localidad.Los prodigiosos hechos no tardaron en llegar, vía Obispado de Badajoz, al Vaticano. El papa Pío XII puso en marcha dos comisiones de investigación; una a cargo del dominico Benito Gangoiti y otra constituida por un tribunal del propio Obispado de Badajoz.
San Agustín comentando la multiplicación de los panes y los peces recurre a la imagen de la palabra y del discurso que guarda en su corazón y que al comunicarlo los oyentes gozan de su sabiduría y él no pierde el gusto de lo que ha comunicado. Así es la multiplicación de la bondad y el amor. “Cristo no quita nada, lo da todo” dice Benedicto XVI.
El Señor es abundante, distribuye el pan eucarístico para que teniendo vida abundante podamos compartir nuestros bienes con los necesitados de tal modo “ nos sirvamos los bienes pasajeros que podamos adherirnos a los eternos”.En este tiempo de crisis económica vemos a la Iglesia ejercitar este compartir a través de las acciones de cáritas parroquiales y otras instituciones benéficas.
Abres tú la mano, Señor y sacias a todo viviente”

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