DOMINGO DE PENTECOSTÉS

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS

1ªLct.:Hch.2,1-11:Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron hablar en lenguas extranjeras.
Sal.103,1ab.24 ac.29bc-30.31 y 34:Envía tu Espíritu ,Señor y repuebla la faz de la tierra
2ªLct.:1ªCo.12,3b-7.12.13:Bautizados en un mismo Espíritu.
Evangelio: Jn.20,19-23:Como el Padre me ha enviado así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo.

Estamos celebrando la Solemnidad de Pentecostés( pentecosté eméra: al quincuagésimo día), a los cincuenta días de la resurrección de Jesús el Señor.Al fondo la fiesta semanal judía(Shavaut: fiesta de las semanas) durante la cual se celebra el quincuagésimo día de la aparición de Dios en el Sinaí y de la entrega de la ley(los mandamientos) a Israel.
¿Cuál es en realidad el mensaje cristiano de Pentecostés?¿Quién es el Espíritu Santo de cuya efusión o derramamiento sobre los apóstoles nos habla la Palabra de Dios proclamada hoy?
El relato de los Hechos de los Apóstoles nos refiere la venida del Espíritu Santo. Y al decir Espíritu Santo(ruah kadosh, agiu pneumatós) para designar a la tercera persona de la Santísima Trinidad nos referimos también al elemento natural: aire, viento,aliento; un fenómeno que no se ve pero se siente. La realidad del Espíritu Santo como persona divina escapa a nuestra comprensión inmediata pues nuestros sentidos están más habituados a lo sensible y tangible Nos resulta más accesible Jesús en su humanidad que nos remite al Padre y nos envía al Espíritu Santo, Señor y dador de vida.
El fragmento de hoy nos refiere que los apóstoles “reunidos” fueron tocados por unas lenguas de fuego(el fuego como el agua o el viento, principios de vida)”Y se llenaron todos de Espíritu Santo”. Experimentaron una conmoción. Se supone que estaban orando, estaban abiertos a la acción de Dios que al irrumpir con su Espíritu los arrebató a una oración intensa, inarticulada, como el balbuceo del niño que pretende comunicarse con sus padres. Una oración intensa de alabanza: ”hablaban en lenguas extrañas, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería” .A esta oración S.Agustín la designa de” júbilo”, como el tarareo de una canción que los viñadores contentos emiten mientras trabajan. Intentar expresar los inefable. Es lo que distintos pasajes de los hechos nos refieren cuando por la imposición de manos los cristianos reciben el Espíritu Santo.
El sáabado  3 de junio, el Papa Francisco acudió al Circo Massimo de Roma unos 32.000 católicos de 50 naciones se reunían para celebrar un encuentro de oración y de alabanza. Pertenecían a la corriente de gracia que atraviesa todas las iglesias, también a las protestantes y ortodoxas,denominada “renovación en el Espíritu Santo o renovación carismática” que es una renovación de la vida cristiana con el tono de la acción del Espíritu Santo, el acento en la oración de alabanza, renovación de los ministerios eclesiales: obispos, sacerdotes y diáconos, vida consagrada, familias cristianas… y el despertar de los carismas o gracias especiales al servicio de la iglesia .En un momento de intensa oración la asamblea enfervorizada canta y hay un momento en que se desencadena una melodía que va y viene por toda la asamblea de una profundidad y belleza tal que no puede ser sino fruto que del Espíritu Santo que alienta a las almas .Un bellísimo canto en lenguas , sonidos inarticulados que van y vienen hasta llegar a un momento de profundísimo silencio adorante. Este año celebra el 50º Aniversario del surgimiento de esta corriente de gracia
En el fragmento de los Hechos,S.Lucas a su vez se está refiriendo a la Babel o ciudad de la confusión de idiomas de la que nos habla Gn.11,1-9.La soberbia y engreimiento humano lleva a la confusión y disgregación. Los hombres ufanos por su progreso humano quisieron edificar una torre que llegase al cielo, de convertir al hombre en Dios. El resultado la confusión.
La humanidad que se busca a sí misma, que aspira a la salvación buscando la satisfacción del propio egoísmo por medio del poder económico sucumbe a la ley del egoísmo, cae en el enfrentamiento radical en el que nadie entiende a los demás.
El relato de Pentecostés del Nuevo Testamento toma esta idea. Es de la opinión de que la esencia de hombre actual es de la desunión, el estar unos junto a otros o enfrentados o que descansa en la idolatría de sí mismo. Que hace que al final el hombre no comprenda a Dios, ni al mundo, ni al prójimo ni a sí mismo.
Me contaba un joven que en el años 1989 había acudido a la Jornada Mundial de la Juventud en Polonia donde acudieron 700.000 jóvenes, que le había llamado la atención el orden, la armonía, el movimiento de tanta gente de distintas naciones, en paz y concordia: ”cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.” “Judíos, griegos, esclavos, libres hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo” Esa unidad era fruto del Espíritu. El Espíritu crea comprensión porque es amor y nace de la cruz, del desprendimiento de Jesús de sí mismo.
S.Agustín intentando condensar el núcleo de la narración de Pentecostés :”la historiade mundo es la lucha entre dos clases de amor: amor de sí hasta el punto de odiar a Dios y amor a Dios hasta la renuncia a sí mismo. Este segundo amor es la salvación del mundo y del propio ser..
Hoy es un día de súplica activa de deseo ardiente y de recepción gozosa:-”se llenaron de alegría al ver al Señor los que tenían las puertas cerradas por medio a los judíos ”-para que Jesús, en medio de nosotros actualice el acontecimiento pentecostal: ”Paz a vosotros…recibid el Espíritu Santo.
Hoy es el día del Señor, hoy ,ahora podemos acoger el aliento que exhaló sobre ellos y exhala sobre nosotros para confesar que Jesús es el Señor, nuestra alegría, nuestra vida y esperanza: ”nadie puede decir que Jesús es el Señor sino es bajo la acción del Espíritu Santo”. Hoy podemos sentirnos iglesia de Jesucristo con el don que cada uno hemos recibido para la edificación de su cuerpo viviendo la pluralidad y diversidad de dones y funciones en la unidad que es fruto “del amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado” .
“Derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy en el corazón de tus fieles aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica.

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