Palabras Frases
    Herejía

    El coro es la concordia de los cantos. Si cantamos en el coro, hagámoslo al unísono. En el coro de los cantores, una voz disonante ofende al oído y estropea el coro. Pues si una voz desentonada rompe la armonía, ¿cómo la herejía no desconcertará el concierto de los que alaban a Dios? (Enr. in ps. 149, 7).

    Gracia

    *  A unos invita, a otros excluye, a otros abandona, a otros se anticipa; pero a todos da poder participar de la gracia de Dios (De vera rel. 6, 10).

    * Todo lo hiciste, Señor, con sabiduría. Tuyas son todas las cosas, tú las hiciste; gracias a ti. Pero nos hiciste a nosotros sobre todas las cosas; gracias a ti. Porque somos imagen y semejanza tuya, gracias a ti. Pecamos; tú nos buscaste; gracias a ti. Fuimos negligentes, no fuimos negligidos; gracias a ti. Te despreciamos, no fuimos despreciados. Para que con nuestro olvido no perdiésemos tu divinidad, tú tomaste nuestra humildad; gracias sean dadas a ti (Denis, 20, 6)

    Felicidad

    * La verdadera felicidad no consiste en poseer lo que se ama, sino en amar lo que debe poseerse. (In ps. 26)

    * No es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita. (Regla de San Agustín a sus monjes).

    * La verdadera felicidad no se encuentra en los bienes, sino en los tesoros del alma y en la virtud, que nos hacen maestros de nosotros mismos. (De la vida feliz, 3, 22).

    * Toda alma anda en busca de descanso y de felicidad. Todo hombre grita que quiere ser feliz. (Misc. Ag. 12, 2)

    * Adán y Eva quisieron arrebatar la divinidad y perdieron la felicidad. (Enr. in Ps. 68; S. 1, 9)

    Sólo Dios es el bien que hace feliz a la criatura racional o intelectual (De Civ. Dei, 12, 1, 2)

    * Que vuestra fe vaya acompañada del amor, porque es posible tener fe y carecer de amor. No os exhorto a que tengáis fe, sino a que tengáis amor. (Serm. 90, 8)

    * La fe es la llave del corazón. (Serm. 177)

    * Hay algún dolor que merece aprobación; ninguno que merezca ser amado. (Conf. 3, 2, 4).

    * Te agrada el camino de los malos, porque es ancho y muchos andan por él; ves su anchura, pero no ves a dónde lleva. Pues su fin es el precipicio; su término es una profundidad infernal; los que pasean alegres por él acaban hundiéndose en ella. Pero tú no puedes aguzar tu vista y ver este paradero. Cree al que ve. Y, ¿quién es el hombre que ve? Seguramente, ningún hombre; pero el Señor vino a ti para que creyeras a Dios. (Enr. in ps. 145, 19).

    * Hablamos de Dios. ¿Por qué te admiras de que no le comprendas? Porque si lo comprendes ya no es Dios. Vale más la piadosa confesión de la ignorancia que la temeraria presunción de ciencia. Alcanzar apenas a Dios con la mente, ya es una felicidad. Pero comprenderlo es totalmente imposible. (Serm. 117, 3, 5).

    * Creer en Cristo es comer el Pan vivo. El que cree, ya come. (In Io. Evang. Tract. 26, 1).

    * No es gran cosa creer que murió Cristo; también los judíos, paganos y malvados, creen eso. Todos creen que murió; la fe de los cristianos es la resurrección de Cristo. Esto es lo grande: creer que resucitó (Enr. in ps. 120, 6)

    * El que cree, espera y ama; no por eso sólo ha de tenerse por salvo; porque importa qué cree, qué espera y qué ama, pues nadie vive en cualquier forma de vida sin estas tres afecciones del alma (Serm. 198, 2)

    * Uno puede entrar en la iglesia forzado, puede acercarse al altar forzado, puede recibir un sacramento forzado; pero no puede creer sino queriendo (In Io. Evang. Tract. 26, 2).

    * Para el hombre de fe que peregrina por este siglo no hay recuerdo más dulce que el de aquella ciudad de la que es peregrino; pero este recuerdo de peregrinos no carece de dolor y de suspiros (Enr. in ps. 145, 1).

    * Todos nosotros tenemos la misma alma porque tenemos la misma fe (Enr. in ps. 103, 2).

    * El entendimiento hace progresos para entender lo que cree y la fe avanza para creer lo que ha de entender; y para penetrar más y más en estas cosas, la mente desenvuelve las luces del entendimiento; pero esto no se logra con las propias fuerzas naturales, sino con la ayuda y don de Dios; al modo que el ojo dañado no recupera su vista por la propia naturaleza, sino con el remedio de la medicina (Enr. in ps. 118, S. 18, 3).

    * No es lo mismo "creer en Cristo" que "creer a Cristo". Sólo cree en Cristo el que pone su esperanza y su amor en él. El que tiene fe, pero carece de esperanza y amor, cree que él es el Cristo, pero no cree de verdad en él (Serm. 144, 2, 2).

    Evangelio

    * Boca de Cristo es el Evangelio; Él está en el cielo, pero no cesa de hablar en la tierra (Serm. 75, 1).

    Eucaristía

    * Vengan los pobres al banquete; nos invita quien siendo rico se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecer con su pobreza a los pobres. Vengan los enfermos, porque no han menester médico los sanos sino los que andan mal de salud. Vengan los cojos y díganle: 'acomoda mis pies a tus caminos'. Vengan los ciegos y digan: 'alumbra mis ojos para que nunca me duerma en la muerte'. He aderezado una gran cena, he dispuesto una gran casa y no sufro quede lugar alguno vacío. (Serm. 112, 8).

    * El pan que se come en el reino de Dios, ¿no es el mismo que dice: "yo soy el pan vivo que bajó del cielo"?. No apercibas la boca; apercibe el corazón. La verdadera entidad de nuestra cena está en que nosotros cuando recibimos a Cristo, creemos recibir a Cristo. La recepción es la exteriorización de nuestra fe. Recibimos una cosa menuda; sin embargo, nos engruesa el corazón, porque no alimenta lo que ven los ojos, sino la fe. (Serm. 112, 15).

    * Heos ahí aderezada la mesa; Cristo es la justicia; no la guisan cocineros ni la traen de allende los mares los mercaderes como las frutas extrañas; es la vianda de que gustan todos los paladares sanos, la vianda del hombre interior. (Serm. 28, 2).

    * Recomendándose Cristo a sí mismo, dice: "yo soy el pan de vida que bajé del cielo". Es manjar que restaura sin mengua, se toma y no se consume, sacia a los hambrientos y queda intacto. Cuando de aquí volváis a vuestras mesas, no comeréis nada semejante. Y, pues, habéis venido a este festín, hartaos; mas en yéndoos, digerid bien esta vianda. Come bien y digiere mal el que oye la palabra de Dios y no la practica; porque no asimila el jugo nutritivo; antes, la indigestión le vuelve a la boca el amargor del fastidio. (Serm. 28, 2).

    * Consuélete la fracción del pan. La ausencia del Señor no es ausencia; ten fe, y contigo está Aquel a quien no ves. (Serm. 235, 3).

    * Nuestro manjar lácteo es Cristo humilde, nuestra comida es el mismo Cristo, igual al Padre. Mama la leche para que te dé pan, porque ponerse en contacto espiritual con Jesús, es conocer su igualdad con el Padre. (In Io. Evang. 3, 1).

    * Esta es aquella leche de párvulos que adaptó a nuestro paladar pasando el pan por la carne. Pues en el principio aquel pan de ángeles era el Verbo; mas para que el hombre comiera pan de ángeles, el Creador de los ángeles se hizo hombre. Y así, el Verbo encarnado se nos hizo receptible a nosotros (Enr. in ps. 109, 12)

    Eternidad

    * El que une su corazón a la eternidad de Dios, se hace eterno con Él. (Enr. in ps. 41, 8)

    Esperanza humana

    * En este siglo, los hombres siempre andan con esperanzas, y apenas alcanzan lo que desearon; luego baja de precio lo conseguido. Y surgen nuevos deseos y nuevas esperanzas de cosas queridas; y también éstas, al poseerse, pierden sus encantos, porque son pasajeras. Porque a ti, ¡oh alma!, no te llena sino tu Creador. (Enr in. Ps. 125, 11)

    Envidia

    * La avaricia quiere poseer muchas cosas; pero tú sólo las posees todas. La envidia cuestiona sobre excelencia, pero ¿qué hay más excelente que tú? La ira busca venganza, pero ¿qué venganza más justa que la tuya? (Conf. 2, 6, 13).

    Encarnación

    * El Verbo se hizo carne para que de esta forma la carne participe del Verbo. (En. in ps. 121, 5).

    * Por ti se hizo Cristo temporal, para que tú seas eterno. (In com. epist. Ioan, 10, 25)

    * Se hizo hombre el que creó al hombre; pero permaneció sin inmutarse Dios y mejoró al hombre. (In Io. Evang. 52, 3).

    * Da, pues, leche a los párvulos para dar comida de sabiduría a los mayores. El párvulo no puede con la comida que hay en la mesa; y ¿qué hace la madre? Encarna la comida y la convierte en lecho. Hace lo que podamos tomar. Así, el Verbo se hizo carne para que nos alimentásemos de leche los que no podíamos, por ser infantes, con la comida. (Serm. 117, 16)

    * Así como la madre toma el alimento para que, pasándolo por la digestión carnal, lo comunique al infante convertido en leche, análogamente el manjar de los ángeles, Dios Verbo, se hizo carne y se convirtió en leche. Y así, dando leche, descendió a los pequeñuelos. (Enr. in ps. 119, 2)

    * Vino a pasar hambre y a dar hartura; vino a tener sed y a dar de beber; vino a vestirse de hábito de muerte y a revestir de inmortalidad; vino de pobre para hacer ricos. (Enr. in ps. 49, 19).

    * Esta es aquella leche de párvulos que adaptó a nuestro paladar pasando el pan por la carne. Pues en el principio aquel pan de ángeles era el Verbo; mas para que el hombre comiera pan de ángeles, el Creador de los ángeles se hizo hombre. Y así, el Verbo encarnado se nos hizo receptible a nosotros (Enr. in ps. 109, 12)

    * Mira al Niño en el pesebre. Mira al Creador convertido en criatura. Mira a Dios hecho hombre.
    En virtud de este maravilloso intercambio, el Pan está ahora hambriento. La Fuente tiene sed. La Luz está en tinieblas. El Camino está cansado. La Verdad está puesta en vergüenza por testigos falsos. El Juez de vivos y muertos, sentenciado por nuestros vivientes. La Justicia condenada por injustos. La Disciplina, castigada con la fusta. La Piedra angular, colgada de un madero. La Virtud, escarnecida. La Salud, enferma. La Vida se está muriendo (Serm. 191, 1, 1)

    * De tal manera nos amó, que por nuestra causa se hizo hombre en el tiempo el que es hacedor de los tiempos. Se hizo hombre el que hizo al hombre. Fue creado de una madre a la que Él creó. Lloró en un pesebre, en mudez infantil, el que es la Palabra sin la cual toda elocuencia es muda (Serm. 188, 2, 2).

    * Reposa en un pesebre, pero contiene el mundo. Se nutre de pechos humanos, pero es el alimento de los ángeles. Está envuelto en pañales, pero viste a los hombre de inmortalidad. NO encuentra posada en el mesón, pero hace su morada en el corazón de los creyentes. Para que la debilidad se hiciera fuerte, la misma fuerza se hizo debilidad (Serm. 190, 3, 4).

    * Se dignó compartir nuestra mortalidad para que nosotros pudiésemos compartir su divinidad. Haciéndose partícipe con muchos de la muerte, nos hizo a todos partícipes en Uno de la vida (In ps. 118, 19, 6).

    * Alégrense los varones. Y también las mujeres. Cristo ha nacido varón, pero ha nacido de mujer. Pase al hombre segundo el que había sido condenador en el primero. Una mujer nos había llevado a la muerte. Una mujer nos ha traído a la vida (Serm. 184, 4)

    * Cristo se ha hecho temporal para que tú seas eterno. Tú te hiciste temporal por el pecado. Él se hizo temporal para perdonarte el pecado (In epist. Joan. 2,10

    * Si no hubiese perecido el hombre, no hubiera venido el Hijo del hombre. Se perdió el hombre, vino Dios al hombre y fue hallado el hombre. Se perdió el hombre por su libre voluntad. Vino Dios al hombre por su gracia liberadora (Serm. 194, 2).

    * El Hijo de Dios ora por nosotros, ora en nosotros y es orado por nosotros. Ora por nosotros como nuestro Sacerdote. Ora en nosotros como nuestra Cabeza. Y es orado en por nosotros como nuestro Dios (In ps. 85, 1).

    * Ha nacido Cristo. Dios de Padre. Hombre de Madre. Ha nacido de la inmortalidad del Padre, de la virginidad de la Madre. Del Padre, sin madre. De la Madre, sin padre. Del Padre, sin tiempo. De la Madre, sin semen. Del Padre, principio de ida. De la Madre, fin de la muerte. Del Padre, ordenador de los días. De la Madre, consagrador de este día (Serm. 194, 2).

    * Es el día de Navidad porque ha nacido El Día (Serm. 196,1)

    Se hizo "Dios con nostros" para que nosotros fuésemos "dioses con él". El que para estar con nosotros se hizo de nosotros, ha hecho que nosotros estemos con él, haciéndonos uno con él (In ps. 145, 1).

    * En virtud de la caridad, él está con nosotros en la tierra y nosotros con él en el cielo. Él esta con nosotros en la tierra por la compasión de su amor. Nosotros estamos con él en el cielo por la esperanza del mismo amor (In ps. 122, 1).

    * En María la virginidad dio a luz a Cristo. En Ana la viudez reconoció a Cristo en el niño. En Isabel la castidad conyugal se sirvió como amor. Todos los miembros del cuerpo colaboran con la Cabeza según sus propias habilidades (Serm. 192, 2, 2).

    * La Virgen lo formó en su seno: formándole nosotros en nuestro corazón. La Virgen estuvo grávida por la encarnación de Cristo; que nuestras almas estén grávidas por la fe en Cristo. La Virgen dio a luz al Salvador; demos nosotros a luz la salvación y la alabanza. No seamos estériles; seamos fértiles para el Señor (Serm. 189, 3, 3).

    * Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciese Dios. El Señor tomó la forma de siervo para que el siervo llegase a ser señor. El habitador del cielo habitó la tierra para que el habitador de la tierra habitase el cielo ( Serm. 371).

    Dolor

    * Señor, para que no me haga insensible al dolor, dame la gracia de saber llorar. (Serm. 152)

    * Hay algún dolor que merece aprobación; ninguno que merezca ser amado. (Conf. 3, 2, 4).

    * Toda esta miseria del género humano en que gime el mundo, sabed que es un dolor medicinal, no una sentencia condenatoria. Veis que reina el dolor por todas partes, por todas partes, el miedo; por todas partes, la necesidad; por todas partes, trabajos (Enr. in ps. 138, 13)

    * Muchos son mártires en la cama, muchos. Yace el cristiano en el lecho, lo atormentan los dolores, reza, no se le escucha, o más bien, se le escucha, pero se le prueba, se le ejercita, se la flagela para que sea recibido como hijo. Se hace mártir en la cama, y le corona el que por él estuvo pendiente en la cruz (Serm. 286, 7)

    * Mejor es en el cuerpo una herida con dolor que una gangrena sin dolor (De la naturaleza del bien, 20)

    * Malo es dolor corporal, pero peor es el fuego eterno (Serm. 156, 9)

    Dios en su búsqueda

    * Y a ti, Señor, de qué modo te puedo buscar. Porque cuando te busco a ti, Dios mío, la vida bienaventurada busco. Búsquete yo para que viva mi alma, porque si mi cuerpo vive de mi alma, mi alma vide de ti. (Conf. 10, 20)

    * A Dios no lo ves; mas ama y lo tienes (Serm. 34, 5)

    * Busca a Dios; que su conocimiento llene tu existencia, y su amor colme tu corazón.

    * Amando a Dios nos endiosamos; amando al mundo, nos hacemos mundo y nos llamamos mundo (Serm. 121, 1).

    Dios creador

    * Contemplas la tierra y ves su hermosura, su fecundidad, sus energías, la generación de las semillas, la fertilidad de los campos, que, sin sembrar, reverdecen; contemplas, y con tu examen la interrogas, en cierto modo; la misma indagación es una pregunta. Cuando has indagado lleno de admiración y escudriñado, has hallado la cantidad de sus energías, la grandeza de su hermosura, la excelencia de su poder; enseguida te ha venido a la mente la idea de que no ha podido hacerse a sí misma y que viene de aquel Creador. Y lo que has encontrado en ella es como la voz de su confesión para que alabes al Creador. (Enr. in ps. 144, 13)

    * Injurio al Creador negando la hermosura (Serm. 159, 4)

    * Se hizo hombre el que creó al hombre; pero permaneció sin inmutarse Dios y mejoró al hombre. (In Io. Evang. 52, 3).

    * Nadie hace bienaventurado al hombre sino el que creó al hombre (Epist. 155, 2)

    * Bien sabe lo que ha de hacer de ti el que te creó. Pues, ¿tienes a tu Creador por tan inepto que, sabiendo darte la existencia, se olvida de seguirte con cuidado? Antes de que existieras, pensó en ti; luego, antes que existieras, pensó en tu ser, y ahora que existes, permaneces, vives y le sirves. ¿Te va a olvidar y despreciar? (Serm. 21, 8)

    * Todo lo hiciste, Señor, con sabiduría. Tuyas son todas las cosas, tú las hiciste; gracias a ti. Pero nos hiciste a nosotros sobre todas las cosas; gracias a ti. Porque somos imagen y semejanza tuya, gracias a ti. Pecamos; tú nos buscaste; gracias a ti. Fuimos negligentes, no fuimos negligidos; gracias a ti. Te despreciamos, no fuimos despreciados. Para que con nuestro olvido no perdiésemos tu divinidad, tú tomaste nuestra humildad; gracias sean dadas a ti (Denis, 20, 6)

    Dios

    * ¿Qué es, entonces, mi Dios?: sumo, óptimo, poderosísimo, omnipontentísimo, misericordiosísimo y justísimo; secretísimo y presentísimo, hermosísimo y fortísimo, estable e incomprensible, inmutable, mudando todas las cosas; nunca nuevo y nunca vieje; renueva todas las cosas y conduce a la vejez a los soberbios sin ellos saberlo; siempre obrando y siempre en reposo; siempre recogiendo y nunca necesitando; siempre sosteniendo, llenando y protegiendo; siempre creando, nutriendo y perfeccionando; siempre buscando y nunca falto de nada. (Confe. 1, 4, 4)

    * Señor, amas y no tienes pasión; tienes celos y estás seguro; te arrepientes y no sientes dolor; te aíras y estás tranquilo; mudas de obra pero no de consejo; recibes lo que encuentras y nunca has perdido nada; nunca estás pobre y te gozas con los lucros; no eres avaro y exiges usuras; te ofrecemos da más para hacerte nuestro deudor; pero ¿quién es el que tiene algo que no sea tuyo, pagando tú deudas que no debes a nadie y perdonando deudas, sin perder nada con ello? (Conf. 1, 4, 4).

    *Tú, Señor, eres la vida de las almas, la vida de las vidas que vives por ti misma y no te cambias; la vida de mi alma. (Conf. 3, 6, 11).

    *Tú estabas dentro de mí, más interior que lo más íntimo mío y más elevado que lo más sumo mío. (Conf. 3, 6, 11).

    *Dios es inefable. Más fácilmente decimos lo que no es que lo que es. Piensa en la tierra: eso no es Dios. Imaginas el mar: no es Dios. Te representas los hombres y animales terrenos: no son Dios. Piensa en los ángeles, potestades, virtudes, dominaciones, tronos: no son Dios. Pues, ¿qué es? ¿Sólo he podido decirte lo que no es? Pero, ¿qué es? ¿Buscas lo que es?: lo que ni ojo vio, ni oído oyó, ni logro barruntar corazón de hombre. (Enr. in ps. 85, 12).

    Dinero

    * Ten siempre presente que la obsesión por el dinero es veneno que mata toda esperanza.

    * Lo superfluo de los ricos es lo necesario de los pobres. Se poseen cosas ajenas cuando se poseen cosas superfluas (En in ps. 147, 12).