Palabras Frases
    Iglesia

    * Todo fiel instruido en la santa Iglesia debe saber de dónde somos ciudadanos y conocer el lugar en que peregrinamos, y que la causa de nuestra peregrinación es el pecado, y la recompensa de nuestro retorno es el perdón y la justificación de la gracia de Dios. También habéis oído y sabéis que entre tanto dos ciudades, mezcladas corporalmente y separadas en el espíritu, corren, parejas a la lo largo de los siglos hasta el fin, la una, cuyo fin es la paz eterna, se llama Jerusalén; la otra, que pone su felicidad en la paz temporal, se llama Babilonia. Jerusalén significa "visión de paz"; Babilonia, "confusión" (Enr. in ps. 136, 1)

    * Nuestro primer nacimiento fue de varón y de hembra; el segundo es de Dios y de la Iglesia (Serm. 121, 4)

    * Si guardas la caridad no padecerás escándalo ni en Cristo ni en la Iglesia. Pues quien abandona la Iglesia, ¿cómo está en Cristo no estando en los miembros de Cristo? Y ¿cómo está en Cristo quien no está en el cuerpo de Cristo? Luego padecen escándalo los que dejan a Cristo o a su Iglesia (In Io. Epist. Tract. 1, 12)

    * La Madre Iglesia es también made de tu madre. Esta os concibió de Cristo; ella os parió con la sangre de los mártires; ella os alimentó y alimenta con la leche de la fe y os prepara manjares más fuertes (En. in ps. 142, 8)

    * Tiene, hermanos, y florecen en el vergel del Señor, no sólo rosas de martirio, sino también lirios de virginidad, la hiedra del matrimonio y las violetas de la viudez. No hay género de vida, amadísimos míos, no hay estado entre los hombres que deba desesperar de su vocación; por todos sufrió Cristo, de quien dice la Escritura: "quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (Serm. 304, 2)

    * Todo justo que vive en la Iglesia ruega por los que están fuera de ella (Morin, 13, 1).

    * Todos estamos embarcados; unos trabajan en la nave, otros son conducidos, pero en la tempestad todos igualmente peligran y en el puerto todos están a salvo (Enr. in ps. 106, 12).

    * No podemos negar que hay muchos malos, y tantos que entre ellos no se ven los buenos, como los granos no se dejan ver en la era. El que mira la era puede creer que todo es paja. Imagínate un hombre inexperto, y piensa que allí los bueyes no hacen nada, ni los que sudan bajo el calor del estío para trillar el bálago; pero allí está la masa de grano que se ha de limpiar. Entonces aparecerá la abundancia de trigo oculto bajo la abundancia de las pajas. ¿Quieres tú ahora encontrar buenos? Sé u no de ellos y los encontrarás.

    * La Iglesia de Dios tiene almas fuertes, tiene almas flacas; no pueden faltar en ella los fuertes ni los débiles (Serm. 76, 3).

    * Vosotros debéis, en el seno de la santa madre Iglesia de Cristo, alimentaros y destetaros, y aspirar a platos más fuertes; espirituales, no corporales. Aprended a discernir la diferencia que hay entre una luz que ilumina y otra que recibe su luz (In Io. evang. trac. 35, 3).

    *¿Qué es la ciudad de Dios sino la santa Iglesia? Pues los hombres, amándose a sí mismos y a Dios, que en ellos habita, forman la ciudad para Dios. Porque la ciudad está gobernada por cierta ley; la ley de éstos es la caridad, y la caridad es Dios, como claramente se afirma: 'Dios es caridad'. Quien está lleno de caridad, está lleno de Dios; y muchos llenos de caridad forman la ciudad de Dios. Esta ciudad se llama Sión; ella es la Iglesia (Enr. in ps. 98, 4).