Palabras Frases

    * Que vuestra fe vaya acompañada del amor, porque es posible tener fe y carecer de amor. No os exhorto a que tengáis fe, sino a que tengáis amor. (Serm. 90, 8)

    * La fe es la llave del corazón. (Serm. 177)

    * Hay algún dolor que merece aprobación; ninguno que merezca ser amado. (Conf. 3, 2, 4).

    * Te agrada el camino de los malos, porque es ancho y muchos andan por él; ves su anchura, pero no ves a dónde lleva. Pues su fin es el precipicio; su término es una profundidad infernal; los que pasean alegres por él acaban hundiéndose en ella. Pero tú no puedes aguzar tu vista y ver este paradero. Cree al que ve. Y, ¿quién es el hombre que ve? Seguramente, ningún hombre; pero el Señor vino a ti para que creyeras a Dios. (Enr. in ps. 145, 19).

    * Hablamos de Dios. ¿Por qué te admiras de que no le comprendas? Porque si lo comprendes ya no es Dios. Vale más la piadosa confesión de la ignorancia que la temeraria presunción de ciencia. Alcanzar apenas a Dios con la mente, ya es una felicidad. Pero comprenderlo es totalmente imposible. (Serm. 117, 3, 5).

    * Creer en Cristo es comer el Pan vivo. El que cree, ya come. (In Io. Evang. Tract. 26, 1).

    * No es gran cosa creer que murió Cristo; también los judíos, paganos y malvados, creen eso. Todos creen que murió; la fe de los cristianos es la resurrección de Cristo. Esto es lo grande: creer que resucitó (Enr. in ps. 120, 6)

    * El que cree, espera y ama; no por eso sólo ha de tenerse por salvo; porque importa qué cree, qué espera y qué ama, pues nadie vive en cualquier forma de vida sin estas tres afecciones del alma (Serm. 198, 2)

    * Uno puede entrar en la iglesia forzado, puede acercarse al altar forzado, puede recibir un sacramento forzado; pero no puede creer sino queriendo (In Io. Evang. Tract. 26, 2).

    * Para el hombre de fe que peregrina por este siglo no hay recuerdo más dulce que el de aquella ciudad de la que es peregrino; pero este recuerdo de peregrinos no carece de dolor y de suspiros (Enr. in ps. 145, 1).

    * Todos nosotros tenemos la misma alma porque tenemos la misma fe (Enr. in ps. 103, 2).

    * El entendimiento hace progresos para entender lo que cree y la fe avanza para creer lo que ha de entender; y para penetrar más y más en estas cosas, la mente desenvuelve las luces del entendimiento; pero esto no se logra con las propias fuerzas naturales, sino con la ayuda y don de Dios; al modo que el ojo dañado no recupera su vista por la propia naturaleza, sino con el remedio de la medicina (Enr. in ps. 118, S. 18, 3).

    * No es lo mismo "creer en Cristo" que "creer a Cristo". Sólo cree en Cristo el que pone su esperanza y su amor en él. El que tiene fe, pero carece de esperanza y amor, cree que él es el Cristo, pero no cree de verdad en él (Serm. 144, 2, 2).

    Felicidad

    * La verdadera felicidad no consiste en poseer lo que se ama, sino en amar lo que debe poseerse. (In ps. 26)

    * No es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita. (Regla de San Agustín a sus monjes).

    * La verdadera felicidad no se encuentra en los bienes, sino en los tesoros del alma y en la virtud, que nos hacen maestros de nosotros mismos. (De la vida feliz, 3, 22).

    * Toda alma anda en busca de descanso y de felicidad. Todo hombre grita que quiere ser feliz. (Misc. Ag. 12, 2)

    * Adán y Eva quisieron arrebatar la divinidad y perdieron la felicidad. (Enr. in Ps. 68; S. 1, 9)

    Sólo Dios es el bien que hace feliz a la criatura racional o intelectual (De Civ. Dei, 12, 1, 2)