Palabras Frases
    Debilidades humanas

    * La indolencia apetece el descanso; pero, ¿qué descanso cierto hay fuera del Señor?. El lujo apetece ser llamado saciedad y abundancia; mas tú sólo eres la plenitud y la abundancia indeficiente de eterna suavidad. La prodigalidad vístese con capa de liberalidad; pero sólo tú eres el verdadero y liberalísimo dador de todos los bienes. (Conf. 2, 6, 13)

    * La avaricia quiere poseer muchas cosas; pero tú sólo las posees todas. La envidia cuestiona sobre excelencia, pero ¿qué hay más excelente que tú? La ira busca venganza, pero ¿qué venganza más justa que la tuya? (Conf. 2, 6, 13).

    * Dame un amor ocioso y que nada haga... Perezosos, muertos, detestables, infelices seréis si no amáis nada (Enr. in ps. 31, S. 2, 5).

    * Mirando a nosotros, nos basta la conciencia; mirando a vosotros, nuestra fama no debe ser denigrada, sino tener crédito ante vosotros. Entended lo que digo y distinguid: dos cosas son la conciencia y la fama; la conciencia es para ti; la fama para el prójimo. El que fiándose de su conciencia no cuida su fama, es cruel (Serm. 355, 1).

    Deseo de Dios

    Nos hiciste, Señor, para Ti; y nuestro corazón estará inquiero hasta que descanse en Ti. (Conf. 1, 1)

    ¡Tarde te amé, Hermosura siempre antigua y siempre nueva, tarde te amé! ¡Cómo he podido vivir sin abrazarme a ti! Me tocaste, y mi ser entero sólo aspira al abrazo de tu paz. (Conf. 10, 27)

    Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti. (Conf. 1)

    Que yo, Señor, te busque invocándote y te invoque creyendo en ti, pues me has sido ya predicado. (Conf. 1, 1, 1)

    Buscaba qué amar amando el amar y odiaba la seguridad y la senda sin peligros, porque tenía dentro de mí hambre del interior alimento, de ti mismo, ¡oh Dios!, aunque esta hambre no la sentía yo no porque estuviera lleno de ellos, sino porque, cuando más vacío, tanto más hastiado me sentía. (Conf. 3, 1, 1).

    En este siglo, los hombres siempre andan con esperanzas, y apenas alcanzan lo que desearon; luego baja de precio lo conseguido. Y surgen nuevos deseos y nuevas esperanzas de cosas queridas; y también éstas, al poseerse, pierden sus encantos, porque son pasajeras. Porque a ti, ¡oh alma!, no te llena sino tu Creador. (Enr in. Ps. 125, 11)

    Dinero

    * Ten siempre presente que la obsesión por el dinero es veneno que mata toda esperanza.

    * Lo superfluo de los ricos es lo necesario de los pobres. Se poseen cosas ajenas cuando se poseen cosas superfluas (En in ps. 147, 12).

    Dios

    * ¿Qué es, entonces, mi Dios?: sumo, óptimo, poderosísimo, omnipontentísimo, misericordiosísimo y justísimo; secretísimo y presentísimo, hermosísimo y fortísimo, estable e incomprensible, inmutable, mudando todas las cosas; nunca nuevo y nunca vieje; renueva todas las cosas y conduce a la vejez a los soberbios sin ellos saberlo; siempre obrando y siempre en reposo; siempre recogiendo y nunca necesitando; siempre sosteniendo, llenando y protegiendo; siempre creando, nutriendo y perfeccionando; siempre buscando y nunca falto de nada. (Confe. 1, 4, 4)

    * Señor, amas y no tienes pasión; tienes celos y estás seguro; te arrepientes y no sientes dolor; te aíras y estás tranquilo; mudas de obra pero no de consejo; recibes lo que encuentras y nunca has perdido nada; nunca estás pobre y te gozas con los lucros; no eres avaro y exiges usuras; te ofrecemos da más para hacerte nuestro deudor; pero ¿quién es el que tiene algo que no sea tuyo, pagando tú deudas que no debes a nadie y perdonando deudas, sin perder nada con ello? (Conf. 1, 4, 4).

    *Tú, Señor, eres la vida de las almas, la vida de las vidas que vives por ti misma y no te cambias; la vida de mi alma. (Conf. 3, 6, 11).

    *Tú estabas dentro de mí, más interior que lo más íntimo mío y más elevado que lo más sumo mío. (Conf. 3, 6, 11).

    *Dios es inefable. Más fácilmente decimos lo que no es que lo que es. Piensa en la tierra: eso no es Dios. Imaginas el mar: no es Dios. Te representas los hombres y animales terrenos: no son Dios. Piensa en los ángeles, potestades, virtudes, dominaciones, tronos: no son Dios. Pues, ¿qué es? ¿Sólo he podido decirte lo que no es? Pero, ¿qué es? ¿Buscas lo que es?: lo que ni ojo vio, ni oído oyó, ni logro barruntar corazón de hombre. (Enr. in ps. 85, 12).

    Dios creador

    * Contemplas la tierra y ves su hermosura, su fecundidad, sus energías, la generación de las semillas, la fertilidad de los campos, que, sin sembrar, reverdecen; contemplas, y con tu examen la interrogas, en cierto modo; la misma indagación es una pregunta. Cuando has indagado lleno de admiración y escudriñado, has hallado la cantidad de sus energías, la grandeza de su hermosura, la excelencia de su poder; enseguida te ha venido a la mente la idea de que no ha podido hacerse a sí misma y que viene de aquel Creador. Y lo que has encontrado en ella es como la voz de su confesión para que alabes al Creador. (Enr. in ps. 144, 13)

    * Injurio al Creador negando la hermosura (Serm. 159, 4)

    * Se hizo hombre el que creó al hombre; pero permaneció sin inmutarse Dios y mejoró al hombre. (In Io. Evang. 52, 3).

    * Nadie hace bienaventurado al hombre sino el que creó al hombre (Epist. 155, 2)

    * Bien sabe lo que ha de hacer de ti el que te creó. Pues, ¿tienes a tu Creador por tan inepto que, sabiendo darte la existencia, se olvida de seguirte con cuidado? Antes de que existieras, pensó en ti; luego, antes que existieras, pensó en tu ser, y ahora que existes, permaneces, vives y le sirves. ¿Te va a olvidar y despreciar? (Serm. 21, 8)

    * Todo lo hiciste, Señor, con sabiduría. Tuyas son todas las cosas, tú las hiciste; gracias a ti. Pero nos hiciste a nosotros sobre todas las cosas; gracias a ti. Porque somos imagen y semejanza tuya, gracias a ti. Pecamos; tú nos buscaste; gracias a ti. Fuimos negligentes, no fuimos negligidos; gracias a ti. Te despreciamos, no fuimos despreciados. Para que con nuestro olvido no perdiésemos tu divinidad, tú tomaste nuestra humildad; gracias sean dadas a ti (Denis, 20, 6)

    Dios en su búsqueda

    * Y a ti, Señor, de qué modo te puedo buscar. Porque cuando te busco a ti, Dios mío, la vida bienaventurada busco. Búsquete yo para que viva mi alma, porque si mi cuerpo vive de mi alma, mi alma vide de ti. (Conf. 10, 20)

    * A Dios no lo ves; mas ama y lo tienes (Serm. 34, 5)

    * Busca a Dios; que su conocimiento llene tu existencia, y su amor colme tu corazón.

    * Amando a Dios nos endiosamos; amando al mundo, nos hacemos mundo y nos llamamos mundo (Serm. 121, 1).

    Dolor

    * Señor, para que no me haga insensible al dolor, dame la gracia de saber llorar. (Serm. 152)

    * Hay algún dolor que merece aprobación; ninguno que merezca ser amado. (Conf. 3, 2, 4).

    * Toda esta miseria del género humano en que gime el mundo, sabed que es un dolor medicinal, no una sentencia condenatoria. Veis que reina el dolor por todas partes, por todas partes, el miedo; por todas partes, la necesidad; por todas partes, trabajos (Enr. in ps. 138, 13)

    * Muchos son mártires en la cama, muchos. Yace el cristiano en el lecho, lo atormentan los dolores, reza, no se le escucha, o más bien, se le escucha, pero se le prueba, se le ejercita, se la flagela para que sea recibido como hijo. Se hace mártir en la cama, y le corona el que por él estuvo pendiente en la cruz (Serm. 286, 7)

    * Mejor es en el cuerpo una herida con dolor que una gangrena sin dolor (De la naturaleza del bien, 20)

    * Malo es dolor corporal, pero peor es el fuego eterno (Serm. 156, 9)