Religiosidad en la selva amazónica peruana.

Río MarañónEl pueblo Kukama y el Urarina son dos grupos étnicos que se encuentran dentro de los límites de la parroquia Santa Rita de Casia (río Marañón -Perú). Los dos grupos tienen en su propio ser la religiosidad. Mi primera llegada a la comunidad nativa de Santa Rita de Castilla fue estando próxima la celebración de Semana Santa. En ella pude ver cómo la intensidad de las tradiciones católicas había arraigado profundamente en la devoción popular. El fervor del viacrucis a las seis de la mañana, la procesión del Cristo yacente y la expresión de recogimiento en las caras que observaba me hizo pensar para mis adentros que Dios para esta gente era muy importante en sus vidas. Y este pensamiento se ha ido reafirmando a lo largo de los años.

La muerte de un conocido es un punto de inflexión que nos hace recapacitar más allá de nuestra propia existencia terrenal. Cuántas conversaciones he escuchado de personas que se dicen no creyentes, pero ante el fallecimiento de un ser querido se replantean con comentarios que indican una búsqueda de sentido a tal sin sentido como es la muerte, estando el más allá presente en la plática. Al primer velorio que fui aquí, en la selva, me dejó fascinado la familiaridad con que se trataba la muerte. Los niños correteando al lado del féretro, la gente conversando y, a la vez, algunos guardando el silencio que exige tal momento. El dolor estaba presente; pero a la vez, la gente sabía que su ser querido no se había ido del todo. Y aquí es donde empecé a conocer cómo los espíritus son la esencia de la vida en la selva.

Cuando un morador se adentra al monte (selva) lo primero que hace es santiguarse yAnimadores cristianos del río Urituyacu pedir permiso para entrar, como me comentaba el animador cristiano de la comunidad nativa de Cuninico, César. Si uno va a cortar un árbol se le pide permiso al espíritu del árbol para que no suceda lo que me decía Miguel, animador de la comunidad nativa de Maypuco, que le apretó el árbol a un morador, es decir que se le vino encima, por no pedir el correspondiente permiso. El lugar donde van a pescar hay una madre. Ella es la encargada de guardar el equilibrio natural. Si se sacan más peces de la cuenta pueden suceder que se seque o que ataque. Hablando con los moradores, la madre es la boa negra, lo que comúnmente denominamos anaconda. Su función como madre es proteger.

El mal es un hecho que nos desconcierta y queremos darle explicación de por qué suceden tales cosas. Si el mal es visible y tiene nombre y apellidos nos sacia el porqué. Pero muchas veces no sucede. En la selva el mal se le atribuye al “tunchi malo”. Un espíritu que va haciendo el mal. Pero también los espíritus toman rasgos de animales como el otorongo que aparece en sueños para perturbar la tranquilidad, como me comentaba el animador Ribelino de la comunidad nativa de Santa Clara. Los demonios también están presentes y su función principal es hacerte adentrar en la selva y que no vuelvas a salir nunca, como me decía Carlos, animador de la comunidad Nativa de Rocafuerte.

La religiosidad por medio de los espíritus y cómo influyen está muy presente. No se puede vivir una vida cristiana con el pueblo Kukama y Urarina estando ajeno a lo expuesto anteriormente. Entender su visión del mundo abre el camino para plantear una pastoral cercana a la realidad. Es un desafío para la iglesia amazónica. Camino arduo pero que nos llevara a vivir de una manera más autentica nuestra fe en el Dios de Jesús.

Te invito a que visiones los siguientes videos si quieres conocer un poco más de la espiritualidad en la selva.

https://parroquiasantarita.com/index.php/multimedia/video1/category/cosmovision

 

La movilidad en el Marañón.
 

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Sábado, 25 Septiembre 2021

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