DOMINGO DE RAMOS

DOMINGO DE RAMOS 2017-CICLO A

MT.21,1-11:¡BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR¡

Hemos escuchado el fragmento del evangelio de S.Mateo en que se nos describe la entrada de Jerusalén, una entrada triunfal, alborozada, feliz pero a lomos de una borrica con su pollino como expresión de una actitud humilde de quien es el Mesías que nada tiene de pretencioso como potencia amenazante de los caballos carros y carretas de guerreros. Así es la sencillez pacífica de Jesús que ahora despierta gritos de júbilo y alegría:¡Bendito el que viene en nombre del Señor¡¡Bendito el Hijo de David ¡Viva el Altísimo¡Y luego la gente preguntando pero ¿Quién es éste? Otros decían :Es Jesús el profeta de Galilea ¡
Al realizar este ejercicio procesional, como recuerdo de lo que hace tantos años sucedió en un minúsculo país del mundo, Israel, que como cualquier anécdota de la vida pudo caer en el anonimato de los siglos , nosotros, ahora ,hoy de Dios, que estamos por gracia en el camino cristiano creyente, mientras hacemos el movimiento físico de caminar somos animados por el Espíritu de Jesús a volvernos a preguntar. Pero ¿Quién es este Jesús de Nazaret?¿Qué pretendía con sus palabras y gestos, a veces provocadoras y desconcertantes que le llevarán a la condena y a la muerte de cruz? ¿Qué digo yo de É?¿Qué confieso y proclamo porque he sido tocado y afectado por su persona?¿Porqué hay también otras personas que confiesan lo mismo que yo?¿Quién es Jesús para el mundo? ”Decid a la hija de Sión: Mira a tu rey que viene a ti humilde”.

LITURGIA DE LA PALABRA

1ªLct.:Is.50,4-7: No ocultó su rostro a insultos y sé que no quedaré avergonzado.
Sal.21,8-9.17-18ª:Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?
2ªLct.:Flp.2,6-11: Se rebajó a así mismo,por eso Dios lo levantó sobre todo.
Evangelio. Pasión según S.Mateo 26,14-27,66.

Fue traicionado por uno del grupo de discípulos, Judas. Durante la cena de despedida, instituye la Eucaristía y el Sacerdocio y explica lo que acontecerá: ”derramar su sangre para el perdón de los pecados”. En Getsemaní, durante una oración angustiosa y violenta doblegará su voluntad humana ante el Padre antítesis de la lucha que Jacob sostuvo en la noche con el ángel para doblegar su voluntad y le diera su nombre.
Jesús ,que en otras ocasiones se escabullo de la asechanza de sus enemigos, pasando con una dignidad asombrosa ante ellos(“no había llegado su hora” porque ”nadie me quita la vida sino que yo la entrego),ahora sí, se deja apresar para que se cumplan las Escrituras. Y se manifiesta como el enviado de Dios, el Cristo y el Hijo del hombre Majestuoso y Transcendente que viene con gloria. Pero Pedro, uno de los íntimos, el amigo, niega y reniega de Jesús por miedo a los judíos. También Pilato, desconcertado y oportunista lo muestra como el Ecce Homo, indefenso, justo y sin embargo lo condena porque le piden:¡crucifícalo¡¡crucifícalo¡. Y así fue de cruel, lo llevaron al Gólgota y lo crucificaron entre dos malhechores, con este argumento escrito en la cruz: ES EL REY DE LOS JUDÍOS.
Y ahora sí:”Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz…Recordáis la proposición del tentador en el alero del templo: “Arrojate de aquí porque vendrán a sostenerte los ángeles…?A otros ha salvado, que se salve a sí mismo…Las mismas tentaciones: cuando ante la muerte de Lázaro aalguien exclama …”y uno que ha abierto los ojos a un ciego no podía haber impedido que muriera éste? “…O el rico epulón que desde el infierno clama porque envíen algún profeta que alerte del peligro a sus familiares y Abraham responde: “ni aunque resucite un muerto le creerán.” ”Si no creéis en mí, creed en mis obras”. El Padre y Jesús su Hojo, ante el mal y el pecado del mundo no reaccionan con potencia y violencia anulando la libertad del hombre, sino cargando con el peso del mal y del pecado . Jesús había asumido así este destino de muerte e interiorizando su soledad y desconsuelo clamó: ”Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? y como el justo injustamente perseguido también, confiando en el Padre,:”Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu “.Y junto a este desenlace he aquí que un centurión,un extranjero al ver todo aquello exclama: Realmente éste era Hijo de Dios…que si bien no pudiera ser una todavía una confesión explícita de la divinidad de Jesús, reconociendo su inocencia y su perdón para los que le sacrifican, llegará a ser una expresión contenida de energía de la futura confesión de fe de tantos creyentes:Jesús es el Hijo de Dios,el Señor,el Mesias Salvador.
Quisiste, Señor, que nuestro Salvador se hiciese hombre y muriese en la cruz para mostrar una vida sumisa a tu voluntad…que su pasión nos sirva de testimonio y un día participemos en su gloriosa resurrección. Por la pasión de tu Hijo se propicio(favorable, inclinado al bien) a tu pueblo. Que la celebración que actualiza el único sacrificio de Cristo, nos dé la misericordia que no merecen nuestros pecados. Fortalecido por los santos misterios recibe esta súplica :del mismo modo que la muerte de Cristo nos ha hecho esperar lo que nuestra fe nos promete, que su resurrección nos alcance la plena posesión de lo que anhelamos

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA

 

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA

1ªLct.:Ez.37,12-14:Os infundiré mi espíritu y viviréis
Sal.129,1-2.3-4ab.4c-6.7-8.:Del Señor viene la misericordia y la redención copiosa
2ª Lct.:Rm.8,8-11:El Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros.
Evangelio: Jn.11,1-45:Yo soy la resurrección y la vida.

A Jesús lo hemos contemplado en el desierto de las tentaciones ordenando a Satanás:”al Señor tu Dios adorarás y a él solo darás culto” pues “no sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”
Lo hemos contemplado transfigurándose ante sus amigos a quienes mandó:”no contéis a nadie esta visión hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos”.
En el tercer domingo de cuaresma Jesús dirigiéndose a una mujer samaritana a quien ayuda a cambiar su vida desordenada le ofrece:”Si conocieras el donde Dios y quién es el que de pide dame de beber, le pedirías tú y el te daría agua viva”.
El domingo pasado desde el estupor y la sorpresa ante un ciego a quien devuelve la vista, Jesús nos enviaba a la última dimensión de nuestra vida: reconocerlo como el Hijo del Hombre, enviado por Dios. Así: ser creyente es “ver con ojos nuevos”
Hoy contemplamos a Jesucristo ante el suceso diario ,radical y definitivo de la vida del hombre que es la muerte con tantas circunstancias como la rodean y angte la cual tenemos que guardar silencio antes de dar una palabra de interpretac ión y compprensión.Jesús acompaña,en este caso por amistad,la tristeza de una familia y nos va preparando para realizaqr un gesto, un signo portentoso más fuerte y traascendente que la contundencia de morir una persona. Resucita o reanima a su amigo Lázaro, que lleva ya cuatro días y huele mal”según comenta la hermana Marta” y ante lo cual no hay ningún remedio .Después de asistir al duelo y llanto de la familia por la muerte de su amigo Lázaro y después de haberse conmovido llorando también él, elevando los ojos al Padre y dándole gracias,gritó con voz potente: “Lázaro, ven afuera”. Le devolvió la vida como al hijo de la viudad de Naim,a la hija de Jairo quienes de nuevo volverían a morir y abrió a aquella gente y a nosotros los ojos para una mirada esperanzada y luminosa ante el destsino del hombre con su final terreno que irrevocable es la muerte.Ante aqquella intervención:“Muchos judíos habían venido a casa de María al ver lo que había hecho Jesús creyeron en él”.
Una visita a los hospitales siempre supone una cura de humildad para nuestras arrogancias y altanerías. La enfermedad grave nos sobrecoge. Recuerdo el combate espiritual librado por una joven que en un accidente de coche había quedado tetrapléjica. Con qué fe suplicaba a Jesús su curación y cómo después de una oración intensa quedaba tranquila y serena. Al poco tiempo murió habiendo donado sus órganos para ser transplantados a otros necesitados.
Admiramos a los médicos que con estudio e ingenio investigan la naturaleza humana para conocerla e imitarla y aplicar sus descubrimientos al campo de la salud. Pero hemos de reconocer que nuestro organismo enfermo llega un momento en que no puede dar más de sí, ya no sirve como maravilloso instrumento para contener nuestra alma humana y nos morimos.
Había una niña de 10 años que con un tumor cerebral decía : “mamá, me confieso y luego dejadme morir”. La misma niña ,por la noche, suplicaba a su mamá que llamase a la Hermana Adoración para que la acompañara porque temía que al dormirse se muriera y ella quería vivir. Anhelamos una vida plena.
Jesús que nos ha llamado amigos con todo su corazón “no puede impedir que muriera este”, que mueras tú, que muera yo. Nos morimos .La amistad con Jesús que nos muestra sus llagas gloriosas como señal de los clavos y del sufrimiento nos indica el camino del morir “para resucitar con El””…”pues el que resucitó de entre los muertos a Jesús vivificará vuestros cuerpos mortales por el mismo Espíritu que habita en vosotros”
Así como este mundo maravilloso es fruto de acción creadora de Dios, nuestro cuerpo glorificado será fruto de la acción recreadora de Dios. Acogemos las palabras de Jesús a Marta y las interiorizamos: “-Marta, si crees, verás la gloria de Dios”,”el que cree en mi aunque haya muerto vivirá”.
En realidad,ante las enfermedades,ante la muerte, tememos y nos angustiamos y nos defendemos con tantos recursos de la naturaleza,de los médicos y sin embargo nuestro anhelo de vivir y no morir pone de manifiesto el deseo de una vida plena que solo Jesús,”Resurrección y vida eterna”, nos puede regalar.”Si crees verás la gloria de Dios”,le dice a Marta que espera la resurrección al final del tiempo” pero que Jesús desde el drama actual le dice que aquí y ahora puede ya constatar que esto es así ya ahora y que llegará a su plenitud al final de nuestros días.Se le pide “creer,fiarse,entregarse ,unirse a la vida y a la palabra eterna que ha creado el mundo,lo ha recreado por Jesús y lo llevará a su consumación final.Así es la promesa en Ezequiel:”abriré vuestros sepulcros,os infundiré mi espíritu y vivireis y sabréis que yo soy el Señor”O S.Pablo:”el que resucitó a Jesús de entre los muertos vivificará atambién vuestros cuerpos mortales”.Por eso “si Jesús ha resucitado(lo Mayor),también nosotros(algo menos) resucitaremos para estar con Jesús.
Señor, que vivamos siempre de aquel mismo amor que movió a tu Hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo..Tú que nos ha iniciado en la fe cristiana purifícanos por este sacrificio.Que nos cuentes siempre entre los miembros de Cristo cuyo cuerpo y sangre hemos comulgado.Amén,.

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

DOMINGO CUARTO DE CUARESMA

1ªLct.:1º de Samuel 16,1b.6-7.10-13ª:David es ungido rey de Israel
Sal.22,1-3ª.3b-4.5.6:El Señor es mi Pastor nada me falta.
2ªLct.:Ef.5,8-14:Levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz.
Evangelio: Jn.9,1-41:Fue ,se lavó y volvió con vista.

José Ramón, habiendo sido un joven vitalista, desenfadado, a la edad de 40 años comenzó a perder la vista hasta quedar completamente ciego .El Señor lo puso en el camino de mi ministerio sacerdotal para acompañarlo en el combate espiritual en que se encontraba y combatir con él en Jesucristo. Recibió una visita especial de un obispo santo que lo confortó y el día de la visita Pepe junto con sus padres ,hermanos y sobrinos ,se pusieron de fiesta porque era algo especial aquella visita. En algunos momentos de nuestra conversaciones hasta se permitía hacer ejercicio de un sano humor. Otro amigo sacerdote ciego, Jose Ignacio, me confió que a duras penas pudo terminar la carrera sacerdotal ,quedando ciego.”Al principio los golpes que me daba contra puertas y ventanas suponían una gran humillación hasta llegar al equilibrio y serenidad”. Impartía muchas tandas de ejercicios espirituales y se le veía “feliz y contento”.Otro sacerdote, Manuel ,quedó ciego al tiempo de jubilarse y junto con José Ignacio, el día de Sta Lucía, patrona de los ciegos, celebraban la Eucaristía para muchos ciegos y en la homilía bromeaban diciendo que “eran invidentes transitoriamente” porque esperaban volver a ver y verse en el cielo.
Hemos escuchado un elocuente evangelio en el que el Señor cura a un ciego.A los que maliciosamente le preguntan por su nueva situación, el que antes era ciego, responde: sólo sé que yo era ciego y ahora veo”.
En esta misma expresión adivinamos todo un mundo cargado de dramatismo en los que no ven y el regocijo y estupor de quienes recobran la vista pudiendo acoger la maravilla de la luz, los colores ,la vida plena.
El drama de aquellos judíos, la ceguera de los mismos encarnando un mundo oscuro de tinieblas, se ve en el enfrentamiento con Jesús, luz del mundo. Y comienzan por no aceptar lo evidente, lo que se ve: alguien que no veía ahora ve pues intuyen que Jesús autor de signo realizado les remite a Dios y les llama a convertirse a volverse aunque se manifiesta su resistencia y oposición:”vino a los suyos y no lo recibieron”
Las palabras, los gestos, los silencios de Jesús, referidos a la vida ordinaria de los hombres nos trasladan ,a su vez ,a otro plano de la existencia donde recibimos luz, sentido, orientación, gracia. En ese mundo invisible de la luz y de la vida, el creyente aprende a ver más y mejor a interpretar, a caminar en la luz y en la verdad.
¿Qué dices del que te ha abierto los ojos? Que es un profeta. Jamás se oyó decir que nadie que le abriera los ojos a un ciego si éste no viniera de Dios.
Y luego, lo más sorprendente :¿Crees tú en el Hijo del Hombre?¿Quién es para que crea en Él? Jesús le contestó: El que está hablando ése es.
El creyente vive una experiencia de relación con Dios de quien parte la iniciativa y a la que responde con su confianza. Decimos que ser creyente cristiano es una gracia, un don que se acoge en liberad y se ejercita con esperanza y amor
Me contaba un compañero de estudios que tuvo un amigo ciego que le confiaba que “veía por dentro”,había aceptado su condición y se movía con gracia y libertad en la vida.
¿Cuál es el testimonio de nuestra fe? Después de lo que he vivido ,del encuentro con tantos creyentes y tantas personas honradas estimo que lo definitivo es conocer a Jesucristo que me revela al Padre y al Espíritu Santo y me enseña amar ,a perdonar, que me consuela y nada puede llenarme de tanta felicidad como El.
“Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz”.
Se trata de “ver no como los hombres en apariencia sino como Dios que ve el corazón”
“Ilumina,Señor, nuestro espíritu con la claridad de tu gracia para que nuestros pensamientos sean dignos de ti y aprendamos a amarte de todo corazón.”
“Ayúdanos a celebrar estos santos misterios con fe verdadera y saber ofrecértelos por la salvación del mundo.”

DOMINGO TERCERO DE CUARESMA

TERCER DOMINGO DE CUARESMA

1ªLct.:Ex.17,3-7:Danos agua para beber.
Sal.94,1-2.6-7.8-9:Escucharemos tu voz, Señor.
2ªLct.:Rm.5,1-2.5-8:El amor de Dios derramado en nuestros corazones.
Evangelio: Jn.4,5-42:Un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.

El relato del libro del Éxodo describe la situación desesperada de los israelitas y Moisés “que se mueren de sed” tentando a Dios con una pregunta inquietante:”¿Está o no está el Señor en medio de nosotros? ¿Nos has hecho salir de Egipto para morir de sed a nosotros,a nuestros hijos y a nuestros ganados?”.¿No es verdad que en nuestro foro interno en alguna ocasión, en situaciones dolorosas ha pasado por nuestro corazón esta misma pregunta? La presencia del mal sacude la conciencia del hombre que no puede controlar ni dominar lo que es causa del sufrimiento y ardorosamente busca respuestas.Ante tal queja y tentación ,el Señor interviene:”toma el cayado y golpearás la peña y saldrá de ella agua pra que beba el pueblo”.Nombrá a aquel lugar Masá y Meribá como recuerdo de la reyerta de Israel y la tentación:”¿Está el Señor o no está con nosotros?.Y luego con el salmista:Venid,aclamemos a la Roca que nos salva,no endurezcáis el corazón como en Meribá…”Pues siempre el Señor es nuestro pastor que ha realizdo grandes obras.
San Pablo en el fragmento de la carta a los Romanos se muestra contento, justificado, lleno de gracia, porque “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado”.Y lo que se le ha pedido es “creer” ”la fe”,apropiarse de la gracia.A la tentación de “¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?, S. Pablo responde que lo asombroso de nuestro Dios, la prueba de que Dios nos ama y está con nosotros-algo inaudito e inesperado -es que siendo injustos y pecadores, un justo, Jesús, murió por nosotros”.Por eso:”Venid, aclamemos al Señor, no endurezcáis el corazón porque El es nuestro Dios”.
La paciencia y la intercesión de Moisés ante Dios, su liderazgo y pastoreo con el rebelde pueblo de Israel encuentra su perfección en Jesús tal como hoy lo muestra en el Evangelio.
El encuentro de Jesús con la samaritana ha dado ocasión a los escritores espirituales para unos sabrosos comentarios y lúcidas interpretaciones. San Agustín ve en la mujer samaritana la figura de la Iglesia aún no santa que recibe el don del Espíritu Santo, el agua viva.Y además es figura de la Iglesia de pueblos extranjeros, no judíos.
Nosotros mismos en este tiempo de cuaresma, de conversión y penitencia, de escucha asidua de la Palabra de Dios nos sentimos sorprendidos por este diálogo en que captamos el sentido pedagógico de Dios y de Jesús que conduce suavemente a la persona al ámbito de la fe que salva.
Jesús, Dios sediento de agua y necesitado de ayuda para beber, desafía los imponderables de la convivencia y se dirige a una mujer, samaritana, enemiga de los judíos.
Atravesado este primer umbral, haciéndola caer en la cuenta de la realidad de la sed y la necesidad de beber ,le impulsa a reconocer otra necesidad no menos real que la anterior reprimida o camuflada entre deseos, desdenes, autosuficiencias que desvían la atención:”Si conocieras el don de Dios y quién te dice dame de beber, le pedirías el agua viva”.
Así es nuestra condición humana. Vemos la realidad inmediata, nos conformamos con lo que entra por nuestros sentidos que en tantas ocasiones también nos engañan en su apariencia hasta que otras personas nos ayudan a descubrir los matices y detalles de la realidad. Nos ayudan a conocer mejor la vida, su riqueza.¡Cuánto no debemos a nuestros padres, maestros, gentes de bien.
Jesús lleva a la mujer hasta el fondo de sí misma, le ayuda conocerse y a reconocerse ,y al convertirse y cambiar, al experimentar convirtiéndose y fiándose la exclamación sublime:”¡He visto al Mesías¡”.
Da testimonio de la visto, creído y experimentado y sus convecinos también se sienten sorprendidos:”ya no creemos por lo que nos dices sino por lo que vemos”.
Jesús, hoy también está aquí presente resucitado aunque velado bajo tantos signos y símbolos eucarísticos: palabra, pan, vino, color, vosotros mismos, yo mismo…
Hemos de reconocer que cautivados por lo inmediato ,somos perezosos ,nos resistimos al mundo de lo invisible porque nos supone esfuerzo.
Seguramente que hemos oído hablar de los pescadores de perlas que se lanzan hasta el fondo en el agua que tira de ellos hacia arriba. Ellos bucean y bucean e intentan con gran esfuerzo llegar hasta el fondo para pescar una perla que los llena de alegría y satisfacción.
El camino creyente a veces se hace fatigoso pues nos resistimos a ir donde el Señor nos quiere para hacernos felices dándonos el agua viva. De ahí que nos ofrece el don del Espíritu Santo.
Pedimos al Señor nos ayude a realizar la experiencia de caminar con El siendo restaurados por su misericordia. Haz, Señor que cada uno nos convirtamos en surtidor d agua que salta hasta la vida eterna.”Alimentados ya en la tierra con el pan del cielo,prenda de la eterna salvación,te pedimos Señor,que se haga realidad en nuestra vida lo que hemos recibido en este sacramento.”

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

1º1ª Lct.:Génesis 12,1-4ª:Vocación de Abrahán, padre del pueblo de Dios.
Sal.32,4-5.18-19.20 y 22:Que tu misericordia venga sobre nosotros.
2ªLct.:2ªTimoteo.1,8b-10:Dios nos llama y nos ilumina
Evangelio: Mateo,17,1-9:Su rostro resplandeció como el sol.

El pasado domingo contemplábamos a Jesús en el desierto sometido a la tentación de abandonar el camino de Dios y asintiendo a su voluntad responde al maligno: Sólo a Dios adorarás.
Hoy seguimos a Jesús que sube al monte Tabor acompañado de Pedro, Santiago y Juan y ante ellos se trasfigura:” su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz”. Recuerdo la preciosa escena de la película “Jesucristo Superstar” en que la imagen de Jesús azotado y flagelado se va transformando en un Jesús radiante y majestuoso y transcendente que abraza a todo el mundo.
Se les aparecieron dos figuras relevantes de la Antigua Alianza: Moisés a quien el Señor le entrego la Ley y Elías, el profeta de fuego .Pedro, admirado exclama:¡Qué bien se está aquí¡ Es como decir: podríamos vivir siempre así:”hagamos tres tiendas” para vivir eternamente felices.
Al mismo tiempo se oye la voz del Padre: ESTE ES MI HIJO, ESCUCHADLE. Recordad que estas palabras cuando el Bautismo en el Jordán: ¡Este es mi Hijo¡
Este Hijo, Jesús, ahora transfigurado, lleno de gloria, adelantando su Resurrección es quien dice a sus discípulos: Vamos a Jerusalén a morir. Ellos no lo entienden y menos Pedro a quien Jesús recrimina: Apártate de mi Satanás. Como no entendieron cuando discutían sobre quién sería el primero en el reino y tuvo que mostrarles a un niño para tener un corazón sencillo como él o “el que quiera ser el primero sea vuestro servidor”
Jesús les abre un tanto el horizonte para que gusten del futuro de Dios y vuelvan fortalecidos a anunciar “el evangelio de la gracia de Jesucristo que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal”
En la encíclica Spe Salvi, Benedicto XVI sintetiza la sustancia de la esperanza diciendo:” La fe no es solamente un tender de la persona hacia lo que ha de venir, y que está todavía totalmente ausente; la fe nos da algo. Nos da ya ahora algo de la realidad esperada, y esta realidad presente constituye para nosotros una « prueba » de lo que aún no se ve. Ésta atrae al futuro dentro del presente, de modo que el futuro ya no es el puro « todavía-no ». El hecho de que este futuro exista cambia el presente; el presente está marcado por la realidad futura, y así las realidades futuras repercuten en las presentes y las presentes en las futuras.
Nuestro caminar cristiano no es primero un superar obstáculos, órdenes y leyes para conseguir el cielo, la gracia. Recibimos la gracia, la luz, la transfiguración, momentos de luz y de gozo para que en el camino de la vida surcado por dificultades y oscuridades no nos escandalice la cruz de Jesús y sea el impulso para llegar como Jesús a dar la vida por amor. Es bueno sentarse con Jesús y en momentos de gracia y plenitud también poder decir:!qué viene se está aquí” y ver realizadas sus palabras: Venid a mi si os sentís cansados y agobiados que yo os aliviaré”. A veces nos puede ocurrir en la iglesia, en la oración solitaria o a veces en el fárrago del trabajo cotidiano que experimentamos “un no sé qué que queda balbuciendo” como diría Juan de la cruz. Son hermosos los testimonios de hombres y mujeres, de cualquier estado y condición social que aunque fugaz han experimentado ese toque de Dios imborrable felizmente para toda la vida .Un montañero en una altura elevada con algún dedo congelado ha sido tocado por Dios.
Como Israel, como Abraham impulsado por Dios a salir de su casa y de su tierra en pos de la tierra prometida, así también nosotros somos llamados realizar la experiencia de Dios, a gustar a Dios, a dejarnos transfigurar por El como Agustín, Francisco, Teresa de Ávila y de Calcuta y tantos otros para que sin huir de nuestras responsabilidades diarias podamos transfigurar el mundo “ tomando parte en las duras trabajos el evangelio”, pues Dios nos dio su gracia por Jesucristo antes de la creación, desde tiempo inmemorial,no por nuestros méritos y nos llamó a una vida santa”
Martin Luther King, el líder de los derechos de los negros escribía:”Días difíciles…Pero no significa nada, he estado en la cumbre de la montaña… Como a todos los hombres me gustaría vivir largos años..Es bello ser viejo…Pero no me preocupo…Sólo quiero hacer la voluntad de Dios…Él me ha permitido ascender a la montaña., he mirado, he visto la tierra prometida. No temo. Mis ojos han visto la gloria del Reino de Dios que viene ¡Qué hermoso es estar aquí¡
Hagamos la experiencia .Contemplemos al Señor para tomar parte en los duros trabajos del evangelio según las fuerzas que Dios nos dé.
“Señor, que nos has mandado escuchar a tu Hijo ,el predilecto, alimenta nuestro espíritu con tu palabra; así con mirada limpia, contemplaremos gozosos la gloria de tu rostro” “Que esta oblación borre nuestros pecados,santifique los cuerpos y las almas de tus siervos y nos prepare para celebrar dignamente la Pascua”.
“Señor, te damos gracias porque al darnos en este sacramento el cuerpo glorioso de tu Hijo nos haces ya partícipes en este mundo, de los bienes eternos de tu reino”.