FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA: JESUS, MARIA Y                                                JOSÉ

 

1ªLct.:Eclesiástico 3,3-7.14-17ª:El que teme al Señor honra a sus padres

Sal.127,1-2.3.4-5:Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos

Col.3,12-21:La vida de familia vivida en el Señor.

Evangelio :Lc.2,41-52:Lo encuentran en medio de los doctores.

 

Nuestra madre la Iglesia después de haber celebrado la Solemnidad del Nacimiento de Jesús, nos invita a acercarnos a la  humilde familia de Nazareth: Jesús, María y José y así acercarnos también a nuestras familias con amor e inteligencia, iluminados por la luz que viene de la Palabra de Dios.

El fragmento del libro del Eclesiástico ha puesto de relieve la autoridad del padre y de la madre sobre los hijos, recordando el cuarto mandamiento de la ley de Dios: ”honrarás a tu padre y a tu madre” y elogia la actitud de los hijos que ante sus padres ancianos que ya flaqueen, cuidan de ellos y les siguen honrando. Es como una limosna, un donativo a fondo perdido que redundará incluso sobre el perdón de los pecados.

Con el salmo responsorial ensalzamos la belleza y bendición de un hogar con una madre fecunda de hijos y con una actitud familiar importante: el temor de Dios y el respeto.

S.Pablo después de mostrar las actitudes cristianas que se derivan de una fe vigorosa y sincera: entrañas de misericordia, comprensión, perdón que tienen como cima el amor y están sostenidos por la paz de Cristo, insta a recibir la Palabra, la sabiduría, la acción de gracias, el cántico inspirado del corazón. Luego la palabra para el matrimonio…”maridos y mujeres amaos; hijos, obedeced; padres actuad sin exasperación hacia vuestros hijoss”.

Las primitivas comunidades cristianas dejaban un aura de elevada moralidad, que su testimonio facilitaba, entre otras circunstancias, a la expansión de la fe cristiana.

Algunos estudiosos de las ciencias antropológicas ponen de relieve que las ideas judeocristianas a lo largo de los siglos, sobre el amor intersexual y el matrimonio, han ido propiciando la categoría de este ideal. Han liberado de matrimonios forzados, realizados por intereses y han alentado y propuesto la libre elección de los esposos movidos por el afecto y la apertura a los hijos.

Pero sabemos de las dificultades que sufre  la institución familiar en este mundo postcristiano que adora en extremo el progreso técnico-científico(bueno en sí siempre que no se trastorne que no vaya de la onda a la bomba atómica tan destructiva. Con el bisturí podemos cuidar o quitar la vida. La ciencia y la técnica sin ética puede ser peligrosas…  ).Dolorosamente al progreso científico-técnico no le acompaña un progreso moral que es actitud y conquista de la persona y ahí le duele a la sociedad en lo que se manifiesta de  descreída y soberbia.

No hay recetas, no tenemos la varita mágica para arreglar complicadas situaciones. Nuestra madre la iglesia y nosotros y tantos matrimonios y familias nos podemos ofrecer como mediadores, intercesores con oración, con testimonio y con el diálogo y la comunicación. Ayer escuchaba en la radio el testimonio de un matrimonio humilde ceilandés o Sri Lanka que después de la reconstrucción de su matrimonio actúa con gran amor y dedicación al servicio de otros matrimonios.

S.Agustín apunta en las confesiones que su madre, excepcional confidente de sus vecinas, siempre ponderaba las actitudes mejores de ellas y evitaba la murmuración y el chismorreo. Su confidencia honrada evitaba males mayores a sus amigas.    

Movimientos familiaristas, grupos de matrimonios y de novios, cursos de preparación para el matrimonio, -el mejor cursillo para novios comienza en casa-, mediadores, abogados, médicos en favor de la familia y otros… son bienvenidos.

Siempre doy gracias por el regalo de mis padres y mis hermanos que me han dado lo mejor.

Las dificultades de los padres de Jesús en su visita al templo. El reproche de la madre y los proyectos de Jesús:”los asuntos del Padre” iluminan también nuestras dificultades familiares. Jesús permanecía en obediencia y crecía en sabiduría y sus padres también crecían en el conocimiento de su hijo al que no acababan de comprender.

Concédenos que imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. El cielo que hemos experimentado en nuestra casa, en nuestra familia ampliado, sanado, plenificado por el gozo en el hogar del cielo.No existe la felicidad dec´ía  el descreído Berrtolucci,»menos en casa de mi madre».¡Dulce y templado hogar para todos sin excepción¡ 

Por María y José guarda nuestras familias en tu gracia y en tu paz. Después de las pruebas de esta vida podamos gozar en el cielo de su compañía ¡ Admirable compañía¡

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