SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS

 

1ªLct.:Hch.2,1-11:Se llenaron todos de Espíritu Santo

Sal.103,1ab.24ac.:Envía tu espíritu y repuebla la faz de la tierra

2ªLct.:1ªCo.12,3b-7.12-13:Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu

Evangelio Jn.20,19-23:Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.

Todos recordamos ,por la Historia Sagrada, la construcción de la Torre de Babel(Bill o Bibl=embrollar)que dio lugar al nombre de Babilonia(=”puerta de Dios”).

“Ea, se dijeron los hombres, edifiquemos una ciudad y una torre con la cúspide en los cielos y hagámonos famosos por si nos desperdigamos por toda la faz de la tierra.

Pero Dios confundió su lenguaje y los desperdigó por la tierra. Según el autor sagrado Dios ve en esta actitud un pecado de soberbia y de orgullo y el castigo es la confusión y la diversidad de lenguas.

De ahí que el Evangelista San Lucas nos narra el acontecimiento de Pentecostés, de la Venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia como el don, la gracia, el regalo que crea la unidad entre los que hablan distintos idiomas, cuando narran las maravillas de Dios ,o cuando se comunican desde el amor de Dios. El Espíritu Santo los pone de acuerdo.

Estaban reunidos orando juntos .De pronto un viento recio(ruah=viento, aliento; no se ve pero se siente) resuena en toda la casa y unas “lenguas como llamaradas”(el fuego como elemento destructor pero también forjador, purificador, cauterizador)posándose en cada  uno de ellos.

Todos quedaron “llenos de Espíritu Santo” empezando a hablar en lenguas extranjeras ,cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. Judíos de todos las partes del mundo conocido les oían hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia.

Pentecostés, la Venida del Espíritu Santo, es la acción poderosa de Dios que renueva, repara, reconstruye, vivifica, cauteriza hace nuevas las cosas, hace nueva a la humanidad.

El creyente con el salmista reconoce: Les retiras el aliento y expiran y vuelven a ser polvo; envías tu aliento y los creas y repueblas la faz de la tierra.

Por eso nadie puede decir “Jesús es el Señor” sino es bajo la acción del Espíritu Santo. Y cuando los creyentes se abren a la acción del Espíritu Santo, quedan llenos de El, felices, agraciados, sirviendo al evangelio y a la comunidad de múltiples formas: pastores, sacerdotes,  catequistas, lectores, educadores, sirviendo a los pobres(atentas mesas de caridad) padres y madres de familia cristiana, educadores de sus hijos ,consagrados por el Reino de Dios. Son dones del Espíritu Santo que a quienes los posen y a quienes reciben de ellos su bien ,los llena también de alegría, paz, gozo, serenidad. Son los frutos del Espíritu Santo.

Como los discípulos de Jesús hoy nos encontramos en el cenáculo, en este lugar de culto. Y hoy también nos pide abrir las puertas de nuestra casa para recibir su Santo Espíritu. ”Paz a vosotros” ”Recibid el Espíritu Santo”. El resucitado nos enseña sus llagas cicatrizadas y gloriosas que señalan el lado doloroso de la vida pero nos regala su Espíritu para soñar una ciudad reconciliada y alegre. Hoy también se renueva la oración sacerdotal de Jesús del precioso capítulo 17 del evangelio de S.Juan…”Padre, te ruego por ellos y por los que han de creer en la palabra de ellos…”Aquí estamos todos los creyentes de tantas y tantas generaciones de cristianos.

Hoy le pedimos al Señor :“no dejes de realizar en el corazón de sus fieles, aquella mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica ” y por el Espíritu Santo  nos haga comprender la realidad misteriosa de este sacrificio y nos lleve al conocimiento pleno de toda la verdad revelada” ”Que el Espíritu Santo sea siempre nuestra fuerza y la Eucaristía acreciente en nosotros la salvación”      

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *