SEGUNDO DOMINGO DE NAVIDAD

SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE NAVIDAD

 

1ª Lct.:Eclesiástico 24,1-4.12-16:La sabiduría habita en medio del pueblo elegido

Sal.147,12-13.14-15.19-20:La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

2ªLct.:Efesios 1,3-6-.15-18:Nos predestinó a ser hijos suyos por Jesucristo.

Evangelio. Juan 1,1-18:La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

 

A todos nos agrada el escuchar a personas ya mayores, cargadas de méritos y sabiduría a los que se les nota con una visión realista de la vida pero con un tono de optimismo esperanzador. Con trabajo y esfuerzo han alcanzado metas llenas de sentido, han disfrutado y han sacado partido de lo sencillo. Han hecho el bien, se alegran por sus hijos y sus familias.Se les iluminan los ojos cuando se les escucha. Digamos que son sabios, hablan con sabor que contagia optimismo.El fragmento del Eclesiástico que hemos escuchado hace un elogio de la Sabiduría de Dios que es como uno de los atributos o propiedades del ser y hacer de Dios.Y el autor sagrado reconoce esta propiedad al Dios de Israel, de Sion,  al Creador del Universo: ”me estableció en la ciudad escogida y me hizo descansar en Jerusalén; echó raíces en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad”

El mismo salmista se admira del don de la Sabiduría que Dios ha regalado a su pueblo: Anuncia su palabra a Jacob…con ninguna nación obró así ni les dio a conocer sus mandatos”.

En la plenitud del tiempo, la Sabiduría de Dios se visibilizó en su Palabra hecha carne, su Hijo Jesús: ”A Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo único que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer”. ”Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien se

lo quiera revelar”.Y en la Palabra había vida y la vida era la luz de los hombres. Por medio de la Palabra se hizo todo y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.La Palabra vino a los suyos y no la recibieron. He aquí el drama de la Humanidad pecadora que quiso aprisionar a la palabra y a la luz. Así pareció ser el dramático final de Jesús, Palabra eterna del Padre, llena de gracia y verdad. Jesús resucitado por el Padre continúa siendo la Palabra salvadora. Cada vez que nos reunimos para celebrar la Eucaristía participamos en el banquete de la Palabra y del Cuerpo y Sangre de Jesús. Cada domingo al escuchar la Palabra de Dios por el fuerza del Espíritu Santo Dios nos habla al corazón, nos llena de sabiduría y nos ayuda en el conocimiento y comprensión del misterio que nos da vida.

Celebrado el Sínodo mundial de los Obispos sobre la Palabra de Dios en la vida de la iglesia, el Papa ha promulgado una Exhortación ”Verbum Domini”,Palabra del Señor en la que se nos estimula a la lectura ,meditación y contemplación de la Palabra de Dios para nuestro alimento espiritual.En muchas parroquias de las diócesis españolas se distribuyen los evangelios de cada día con una repercusión notable.

San Agustín, con su maestría habitual nos habla de la riqueza de la palabra de Dios Mi verbo estaba dentro de mí y se encarnó en la voz : el Verbo de Dios  estaba

en el Padre y se hizo carne”(Serm.119,6,6).Mi verbo quiere salir a vosotros y no halla  un vehículo digno .El vehículo del Verbo es el sonido de la voz. Lo que pienso dentro de mi, os lo quiero comunicar y me fallan las palabras. Pues pretendo hablar del Verbo de Dios. He aquí que estoy distribuyendo mi palabra que a todos llega .Mas ¿se divide acaso para esto? Si, en vez de refocilar vuestro espíritu con mi palabra  os repartiese panes, tendríais que dividirlos para que pudiesen llegar a todos.Y he aquí que reparto mi palabra y nadie queda privado de ellas; toda entera llega a todos .Cada uno la recibe entera y todos juntos reciben lo mismo ¡ Oh maravillas de mi palabra ¡¿Qué será pues la palabra de Dios? Oíd otra cosa : He hablado y todo lo que os he comunicado a vosotros lo conservo dentro de mi .Ha llegado todo íntegro a nosotros, sin perder yo ni una migaja .Antes de hablar , todo lo tenía yo y vosotros carecíais de ello; he comenzado a hablaros y vosotros a participar de mi palabra sin yo perderla.¿Oh milagro de mi palabra ¡¿Qué es pues la palabra de Dios? De todas las cosas pequeñas conjeturad las grandes(Serm.120,3) Esta es nuestra confianza: la última palabra la tendrá el amor y la alegría a pesar de los difíciles vericuetos que atraviese la historia humana.Lo que nos queda es que el Señor nos dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, ilumine los ojos de nuestro corazón para comprender  cuál es la esperanza a la que os llama y cuál la esperanza de gloria que da a los santos

“Dios, luz de los que en ti creen, que la tierra se  llene de tu gloria y que te reconozcan los pueblos por el esplendor de tu luz”, ”por el nacimiento de tu Hijo nos has señalado el camino de la verdad y nos has prometido la vida de la gloria”, ”que la eficacia de este sacramento nos purifique de nuestros pecados y de cumplimiento a nuestros mejores deseos”,  

 

 

 

SOLEMNIDAD DE STA.MARIA,MADRE DE DIOS.

SOLEMNIDAD DE STA MARÍA MADRE DE DIOS

 

EL SEÑOR ILUMINA SU ROSTRO SOBRE NOSOTROS.

1ªLct.:Números 6,22-27:Invocarán mi nombre y los bendeciré.

Sal.66,2-3.5.6 y 8:El Señor tenga piedad y nos bendiga.

2ªLct:Ga.4,4-:Dios envió a su Hijo nacido de mujer.

Evangelio: Lc.2,16-21:Encontraron a María, a José y al niño.

Se nos dice en la Historia de la Iglesia que al anochecer, enterada la comunidad cristiana de Éfeso (a.431) ,con antorchas acudió al lugar donde los padres conciliares habían declarado solemnemente que al ser María, madre de la persona del Verbo, Dios y hombre, María era Madre de Dios-Teotokos.

Al confesar la maternidad divina de María confesamos la humanidad y divinidad de Jesús, el sublime consorcio de Dios con el hombre Acampando entre nosotros se reveló “que por nuestra salvación bajo del cielo”.

Nacido de una mujer, nacido bajo la ley para rescatarnos a los que estábamos bajo la ley, para que pudiéramos ser hijos nos ha dicho San Pablo en la carta a los Gálatas. Dios entrando en la corriente de la vida humana impregnada por la ley del pecado, en su Hijo Jesús,  el Hijo de mujer ,quiebra el embrollo y confusión de la humanidad  herida para elevarla a “la plenitud de los hijos de Dios” si creen en Él, como se nos manifiesta en le prólogo al evangelio de San Juan.

Una vez más en la Maternidad divina de María celebramos el don, lo que Dios hace por nosotros sin nuestra intervención. Dios viene a nosotros ,nos desconcierta con su amor, grandeza y entrega.

  1. S.Agustín se expresa en estos términos ante el misterio de la maternidad divina de María.”Antes de dar a luz a su Hijo ya ha sido discípula de Jesús. Formémosle en nuestro corazón”(Serm.215,4)

María conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón. No es pura pasividad la suya sino asentimiento y reconocimiento de Dios en sus obras grandes.

María José, los pastores dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído son expresión del estupor, la admiración del impacto, la gloria que desprende el misterio de Dios, manifestado en Jesucristo.

Si no nos sentimos impactados y admirados ante el misterio quizá podamos tener obturada nuestra sensibilidad espiritual para lo que nos trasciende: la gracia, el don, la alegría. Si nuestra mirada humana se ilumina más ante una riqueza humana: dinero, poder, prestigio, placer, que ante un gesto de solidaridad, de perdón o compasión, algo falla en nuestra urdimbre humana y necesitemos el fuego del Espíritu para acrisolar nuestra alma. Porque nuestra vida está llamada a ser divinizada por el encanto de Dios hecho hombre.

Por eso hemos sido bendecidos por Dios bendito. Dios dice bien de nosotros, Está a nuestro favor: «El Señor te bendiga, te proteja, ilumine su rosto y te conceda su favor».»Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré».

Qué bien recibimos las palabras amables, alentadoras, amistosas o agradecidas que sinceramente nos dan los personas. Son una bendición, son un bien decir que nos edifican y construyen ¡Qué destructivas las palabras fuertes, maliciosas…son malditas y a veces hacen mucho daño¡ Por eso ante la gran noticia de que Dios se ha hecho hombre en el seno de María Virgen: «por nuestra salvación bajó del cielo y se encarnó en María Virgen» y a Dios le podemos llamar con confianza filial: Abba Padre, expulsando todo temor y a María ,Madre de Dios y Madre nuestra ¡nos unimos a la alabanza infinita, a la bendición, que se inicia aquí en la tierra con palabras que Dios nos regala:¡Que canten de alegría las naciones, que todos los pueblos te alaben, que Dios nos bendiga¡

Ayer en la oración después de la comunión, le pedíamos al Señor que sostenidos por el consuelo de las cosas temporales nos ayude a aspirar con confianza a los bienes eternos. Que no perdamos de vista que  el desarrollo y uso de los bienes de la tierra ha de estar iluminados por el amor Absoluto de Dios Creador a fin de que no nos cieguen y deslumbren a nosotros criaturas y colaboradores de Dios.

Ahora también le pedimos al Señor nos conceda experimentar la intercesión de aquella de quien hemos recibido a tu Hijo Jesucristo el autor de la da, Príncipe de la paz.

Que así como nos llena de gozo el comienzo de la salvación, nos alegremos un día de alcanzar su plenitud.