SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

NAVIDAD 2020

1ªLct.:Isa.52,7-10:Los confines de la tierra verán la victoria de nuestro Dios

Sal,97,1.2.-3ab.3cd-4.5.-6:Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

2ªLct.:Hebreos 1,1-6:Dios nos ha hablado pro su Hijo.

Evangelio: Juan 1,1-18: La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.

 

EL VERBO SE HIZO CARNE

En el principio del mundo Dios con su palabra creó esta realidad maravillosa donde vivimos. Dijo Dios:”Hágase la luz, el mar, la tierra, el sol, los animales E hizo al hombre a su imagen  y semejanza. Dios con su palabra, con su espíritu ordenó el Caos y lo transformó en Cosmos, lleno de sentido y de orden.

Pero las palabras tan llenas de posibilidades para crear, pueden ser torcidas, manipuladas, mentirosas, malignas y pueden trastornar el orden,  el sentido, pueden matar a la vida.

Las palabras destilan vida, amor, encanto, entusiasmo, orden ,sentido. Algunas generan odio, violencia, resentimiento.

En medio de esta ambigüedad de las palabras vuelve a sentirse presente la Palabra de Dios que desde la humildad del profeta anuncia la paz:¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz.¡El Señor consuela a su pueblo.

En la humildad de un niño en Belén” reflejo de su gloria e impronta de su ser”,Dios con su palabra poderosa sostiene el universo”.

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros y hemos contemplado su gloria. Y en la palabra había vida y la vida era luz de los hombres.

Vino a los suyos y no la recibieron .A los que la recibieron les da poder para ser hijos de Dios. Somos hijos de Dios, hemos sido creados, recreados para la vida, la verdad ,la plenitud. Y en este mundo frágil ,fragmentado, Jesús, la Palabra de Dios hecha carne que curó consoló ,perdonó, murió y resucitó nos dijo que El es “el Camino ,la verdad y la vida”,”quien cree en El tiene vida eterna”

Somos llamados por la Palabra de Dios a ser palabra de comunión , construcción del amor, del bien, de la dignidad de todos los hombres. En «Un hombre para la eternidad» sobre el testimonio de Tomás Moro hay un vibrante diálogo sostenido entre su hija Meg y Tomás Moro. Su hija le presiona para que jure aceptar el nuevo marimonio de Enrique VIII. Y le dice así:-Dios mira más los sentimientos del corazón que las palabras», me has dicho en ocasiones. Di las palabras del juramento y piensa en otra cosa.

Y replica Tomás Moro:-¿Y qué es un juramento sino palabras que decimos a Dios». Cuando un hombre presta juramento tiene a su propia persona en sus manos como si fuera agua y si se arriesga a abrir los dedos renuncia a la esperanza de volver a encontrarse. Hay hombres que son capaces de hacerlo pero sería horrible que tu padre fuera uno de ellos. Cuando la injusticia, la maldad están tan presentes en la humanidad más que la verdad y la caridad es preciso rebelarse aún a riesgo de ser héroe.”

Esta palabra de vida que hoy llama a nuestro corazón nos llama a realizar un gesto, una palabra visible de solidaridad y caridad con los necesitados a través  de tantos gestos. Hoy renovamos nuestro propósito de acudir al banquete de la Palabra de Dios. Dice S. Agustín sobre el milagro de la Palabra:

“Hablamos hoy del Verbo de Dios. ¿Cómo podía este Verbo, que creó las cosas y gobierna el universo coartarse y encogerse en las entrañas de la virgen ?¿Cómo podía dejar el mundo y abandonar a los ángeles y para encerrarse en el seno de una mujer ?No sabéis aún meditar en las osas de Dios. El Verbo de Dios- te hablo, ¡oh hombre ¡,de la omnipotencia del Verbo divino- todo lo podía, porque es omnipotente ;podía quedarse con el Padre y venir a nosotros; podía presentarse corporalmente entre nosotros, y estar latente en sí mismo…¿De qué te maravillas? Te estoy hablando de Dios. El mismo verbo humano puede ayudarnos en este aprieto; aunque muy disímil y no admite por su distancia comparación con Aquél, no obstante eso, nos insinúa una semejanza.

Mirad : esta  palabra, este verbo que es os estoy comunicando, ha estado guardado en mi pecho hasta ahora; y en este momento sale de mí para ir a vosotros, pero sin alejarse de mí. Ya comenzáis a participar de los que hasta ahora os faltaba; mas cuando procedió de mí, ofreciéndose a vosotros, no   abandonó el seno de mi espíritu. Mi palabra ha resonado en vuestros oídos sin apartarse de mi corazón .Mi verbo estaba dentro de mí y se encarnó en la voz :el Verbo de Dios estaba en el Padre y se hizo carne”(Serm.119,6,6)

Mi verbo quiere salir a vosotros y no halla un vehículo digno .el vehículo  del Verbo es el sonido de la voz. Lo que pienso dentro de mi, quiero comunicaros y me fallan las palabras. Pues pretendo hablar del Verbo de Dios. He aquí que estoy distribuyendo mi palabra que a todos llega .Mas ¿se divide acaso para esto? Si, en vez de refocilar vuestro espíritu con mi palabra, os repartiese panes, tendríais que dividirlos para que pudiesen llegar a todos. Y he aquí que reparto mi palabra y nadie queda privado de ellas; toda entera llega a todos .Cada uno la recibe entera y todos juntos reciben lo mismo¡ Oh maravillas de mi palabra ¡¿Qué será pues la palabra de Dios? Oíd otra cosa: He hablado y todo lo que os he comunicado a vosotros lo conservo dentro de mi .Ha llegado todo íntegro a nosotros, sin perder yo ni una migaja .Antes de hablar , todo lo tenía yo y vosotros carecíais de ello; he comenzado a hablaros y vosotros a participar de mi palabra sin yo perderla ¿Oh milagro de mi palabra ¡¿Qué es pues la palabra de Dios? De todas las cosas pequeñas conjeturad las grandes(Serm.120,3)

Que el Señor bendiga vuestros hogares, os colme de abundante bendición y ilumine  y unja vuestra palabra para ser constructores de la paz.Señor, concédenos compartir la vida divina de aquel que hoy se ha dignado compartir con el hombre la condición humana.»

 

 

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