TRIGÉSIMO SEGUNDO DOMINGO ORDINARIO

TRIGÉSIMO SEGUNDO DOMINGO ORDINARIO

 

1ªLct.:Sab.6,13-17:Encuentran sabiduría los que la buscan

Sal.62,2.3.-4.5-6.7-8:Mi alma está sedienta de ti, Dios mío.

2ªLct.:1ªTs.4,12-17:A los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con él.

Evangelio: Mt.25,1-13:¡Que llega el esposo, salid a recibirlo¡

 

LLEGA EL ESPOSO,SALID A RECIBIRLO

Todos conocemos personas a los que en su edad adulta, a veces avanzada, notamos como colmados, serenos, que saben dar importancia las cosas esenciales y desdramatizan restando  importancia a lo que no la tiene. A esas personas les brilla en los ojos la sabiduría. Son sabios que han descubierto lo esencial, por lo que merece la pena vivir y han desarrollado sus habilidades y destrezas en aras de un fin grandioso: la familia, la profesión, el hacer el bien, su vocación.

Detrás de su vida ha habido esfuerzo, sacrificio, desinterés, gozo compartido. Su vida donada hoy se siente colmada, plena, realizada. Como la palabra de Jesús cumplida: “quien pierde la vida la recupera”

“Radiante e inmarcesible es la sabiduría” ,”quien temprano la busca no se fatigará” ,”ella misma busca por todas las partes a los que son dignos de ella”.

De ahí que el sabio pueda exclamar con el salmista:¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria ¡Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis la bios¡

Se cuenta que el Hermano Reginaldo, secretario de Sto.Tomás de Aquino, insigne filósofo y teólogo, al final de sus días le instaba a que continuase escribiendo y Sto.Tomás le replicaba que después de haber experimentado y saboreado le parecía paja todo lo que había escrito. El sabio que sabe ,que saborea y da sabor

Por eso se encuentran en una precisa disposición para afrontar la pregunta fundamental de nuestra existencia:¿Cuál es el sentido de mi vida?¿Cuál es el sentido de la muerte?¿qué será de mí cuando me muera?

Así S.Pablo en la carta a los Cristianos de Tesalónica responde a los creyentes inquietos y preocupados que preguntan sobre el después de la muerte. El pensaba que la venida de Jesús era inminente y cree que los muertos resucitarán y los vivos irán al encuentro con Él en el aire. Pero lo que le interesa resaltar como en la Carta a los Corintios es que el enigma, el misterio de la muerte se resuelve en el misterio de Jesús muerto y resucitado, si creemos :”a los que han muerto en Jesús Dios los llevará con Él”. De ahí la sabiduría cristiana: ”no os aflijáis como los hombres sin esperanza”, ”consolaos mutuamente con estas palabras”.

Esta pregunta y su respuesta es personalísima, intransferible. Nadie se muere por mi, nos morimos solos. Por eso Jesús se adelanta: Si crees, verás la gloria de Dios, yo soy la Resurrección y la vida.

De ahí que al escuchar la parábola del Evangelio Jesús orienta la atención a las insensatas doncellas  frente a las prudentes. El centro de atención es el aceite, la vida, la energía, la responsabilidad, el amor de cada uno a quien se le ha regalado la vida y sus cualidades y aptitudes. El Reino de Dios es un regalo, una gracia que destaca la iniciativa de Dios que viene al encuentro del hombre. Su cumplimiento y plenitud son como una boda con el Señor .Pero es preciso recordar “que Dios que te creo sin ti no te salvará sin ti”. Jesús en su humanidad entregada es modelo de la humanidad que asciende que responde al amor divino. Dios no es un abuelito que ignore la infantilidad e inmadurez del nieto a quien ha de educar y conducir hacia su pleno desarrollo aunque a veces no lo comprenda.

En domingos pasados se nos mostró un texto del profeta Ezequiel donde se ponía de manifiesto la irrepetibilidad, libertad y responsabilidad de la persona humana, no perdida en el anonimato de la colectividad. ¡El que la hace la paga…Por eso la ayuda y el apoyo de las personas solidarias y caritativas tienen un límite. Después es preciso la colaboración de la persona. La parábola de las vírgenes prudentes y las vírgenes necias…nos recuerda la actitud que debemos cuidar 

La cautela, la atención ,la vigilancia no es temor paralizante, sino esperanza confiada en el Señor que ya llega para invitarnos a la fiesta de la boda, de la “vida eternamente feliz”

“Aparta de nosotros todos los males”, ”podamos cumplir libremente tu voluntad” ”que el espíritu Santo mantenga siempre vivo el amor a la verdad”.  

 

 

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