VIGÉSIMO DOMINGO ORDINARIO

VIGÉSIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

1ªLct.:Isaías 56,1.6-7:A los extranjeros les traeré a mi monte santo.

Sal.66,2-3.5.6 y 8:¡Oh Dios¡,que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

Rm.11,13-15.29-32:Los dones y la llamada de Dios son irrevocables para Israel.

Evangelio: Mt.15,21-28: Mujer ¡qué grande es tu fe¡

 

El profeta Isaías abre una oquedad en la conciencia nacionalista de Israel que se siente el pueblo elegido y amado de Dios:”a los extranjeros que perseveran en mi alianza los traeré a mi monte santo y los alegraré en mi casa de oración”. “¡Oh Dios que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben ¡Que le teman hasta los confines del orbe¡¡Qué Dios es tan grande como nuestro Dios¡

El apóstol Pablo sin embargo señala una trágica brecha entre Dios y su pueblo que ha rechazado a Jesús: ”siento una gran pena y un dolor incesante pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza y sangre ,quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo”(Rm.9,1-5) aunque a la vez una esperanza ”si su reprobación es reconciliación   del mundo ,¿qué será su reintegración sino un volver de la muerte a la vida?” .Aun doliéndose por esta situación de su pueblo mantiene la esperanza de su vuelta al Señor. “Pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables” Pues “Dios nos encerró a todos en desobediencia para tener misericordia de todos”. “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen a al conocimiento de la verdad”.

Jesús en el Evangelio manifiesta la conciencia salvífica particular que el pueblo de Dios tiene sobre sí mismo: ”El les contestó: Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel”. El apóstol Mateo que habla a cristianos venidos del judaísmo señala esta limitada conciencia de Israel porque el mismo Jesús en su diálogo con la samaritana amplia el ámbito de culto a Dios  “Llegará un tiempo en que ni en Jerusalén ni en Garizim  daréis culto al Padre”, ”los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Jn.4,7-24)

Más aún, Jesús muestra su corazón y el “sin acepción de personas”, y ”rico en misericordia”. Ante el grito lastimero de una mujer cananea con la pesada carga de su hija gravemente enferma: ”Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David”, Jesús tocado por la poderosa fe de aquella mujer exclama: ¡qué grande es tu fe¡ ,que se cumpla lo que deseas.

La fe, la oración del creyente encuentra aquí un estilo de relación vigorosa con el Dios de la vida especialmente en los momentos difíciles y duros de la existencia. Es confiada sin condiciones, es audaz, atrevida y constante. Es como una saeta lanzada con fuerza al corazón de Dios. En la espiritualidad cristiana las jaculatorias, iacula: saeta, avivan  y resumen el contenido de nuestra oración y fe: Ten compasión de mi, Jesús hijo de Dios vivo¡. ”Madre del Buen consejo, ruega por nosotros¡ Dirijamos nuestra oración confiada así al Señor.

Frente a nuestro tedio y fastidio, frente a nuestra rutina incluso en nuestra prácticas religiosas, es precisa una fe ardiente, vigorosa, vibrante, una fe que mueve montañas: ”si tuvieras fe como un granito de mostaza…tú le dirías a la montaña, muévete, muévete…”Una mujer había acudido a una gran asamblea de cristianos del movimiento de la Renovación carismática en Rímini(Italia) Había reunidos alrededor de unos 20.000 católicos .Durante  la comunión un sacerdote emite palabras de conocimiento anunciando curaciones que el Señor  realizaba en la asamblea y…una mujer de 47 años ha venido afligida a este retiro de oración y sufre de dolor de cabeza pues hace un año su hijo se suicidó y ella teme por su condenación…Pues alégrate, mujer ,tu hijo en el último momento se arrepintió y está con el Señor. Esta noche notarás cuando llegues al hotel que ya no te duele la cabeza. Al tercer día de la asamblea en Rímini(Italia) uno de los servidores anunció que se había presentado ante los organizadores del retiro la mamá del hijo que se había suicidado tal como el P.Emiliano Tardif había anunciado. Y la asamblea estalló en un aplauso de acción de gracias. JESÚS está vivo, querido hermanos y está actuando también aquí entre nosotros. Hoy le pedimos que renueve nuestra fe, la haga la ardiente y vigorosa.

Siempre en cualquier familia alguno de sus miembros ha abandonado la fe y las madres son las primeras heridas por ese desacierto de sus hijos. Y son las que van a lograr ese milagro de Dios .Recuerdo que al visitar el Santuario dedicado a Sta Rita en Milán, centro de peregrinaciones y de gracias como lo es del de Casia, en la bajada a la cripta del santuario junto a una hornacina donde había una pequeña imagen de la santa ,vi de soslayo el rostro atribulado y al mismo tiempo fervoroso de una mujer que suplicaba silenciosamente. Me impactó aquella escena y me convencí de que Dios estaba respondiendo a aquella mujer que seguro estaba intercediendo por algún hijo.

Todos somos intercesores, también por lo que no nos caen bien., por nuestros adversarios  pues así nos parecemos a Dios “que hace llover sobre justos e injustos, malos y buenos”

“Señor, infunde tu amor en nuestros corazones para que amándote en todo y sobre todo consigamos alcanzar las promesas que superan todo deseo”. Pues esta es nuestra recompensa: ”al ofrecerte lo que tú nos diste ,merezcamos recibirte a ti mismo”  

 

 

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