SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y DE LA SANGRE DE JESUCRISTO

SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y SANGRE DE JESUCRISTO

 

1ªLct.:Dt.8,2-3.14b-16ª:Te alimentó con el ,maná que tu no conocías ni conocieron tus padres

Sal.147,132-13.14.16.19-20:Glorifica al Señor,Jerusalén.

2ª.Lct.:1ªCo.16-17:El pan es uno y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo.

Evangelio: Jn.6,51-59: Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida.

 

Todos ,de una u otra manera, nos hemos sentido contagiados con el esplendor de las procesiones del Corpus Christi en pueblos y ciudades. El tiempo primaveral, o veraniego como en este año, las flores, lo  cánticos, el fervor de los creyentes, el entusiasmo de los niños de primera comunión…Todos nos hemos sentido emocionados cantando “El amor de los amores…Dios está aquí”

El Espíritu Santo de Pentecostés reciente, el impulso de Jesús resucitado nos mueve a adorarlo en su Cuerpo y Sangre eucarísticos.

Más con la actitud de adoración de honor y alabanza nos sentimos orientados al momento de la institución del sacramento de la Eucaristía en el día de Jueves Santo: TOMAD Y COMED , ESTO ES MI CUERPO QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.»TOMAD Y BEBED ESTA ES MI SANGRE QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS”. Una poderosa confesión de fe en la Presencia real y sustancial de Jesucristo en las especies de pan y vino consagradas. ”El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros y hemos contemplado su gloria”. Dios se hizo hombre y continúa haciéndose de modo supereminente presente en el sacramento de la Eucaristía: ”presencia verdadera, personal, real y sustancialmente”. Jesús también está presente en la Palabra proclamada, en la comunidad reunida en su nombre, en el ministerio de los sacerdotes y en la caridad. En las Escrituras y en la fracción del pan lo reconocieron los de Emaús

Jesús se ofrece, se entrega, se parte, se reparte de modo que “El que me come vivirá por mí” pues “mi carne es vida para el mundo”.

De nuevo la pedagogía amorosa de Dios y de Jesucristo conducen al hombre a la plenitud de la vida, a saciar el hambre y la sed de Dios, impresas en su corazón a pesar de sus torpezas, confusiones e idolatrías.

El fragmento del libro del Deuteronomio nos recuerda los cuarenta años de Israel por el desierto afligido por mil calamidades pero sobre todo por el hambre y la sed con la intervención portentosa de Dios en su favor con “el maná del desierto” y la “roca de agua viva”, y lo que es más con la advertencia rigurosa de “que no sólo de pan vive el hombre sino de todo cuanto sale de la boca de Dios”.No olvides que Dios te sacó de Egipto, no olvides que el Señor es tu Dios que no puedes llenar tu corazón atiborrándolo con placeres efímeros y engañosos. Se vive por el sentido y con la hondura de la vida es comunión y participación. La comida como necesidad natural , superando la glotonería y el placer egoísta, eleva su tono en la celebración de la fiesta, en el compartir y comunicar la alegría de vivir.  

De modo que Jesús nos invita a “HACED ESTO EN MEMORIA MÍA”, ”Cada vez que coméis este pan y bebéis de este cáliz anunciáis la muerte del Señor hasta que vuelva”.

Jesús lavó los pies a sus discípulos y les dijo que el siervo no es más que el amor así que haced vosotros lo mismo. ”HACED ESTO EN MEMORIA MÍA. TOMAD Y COMED”.

Vitalmente Jesús nos impulsa a hacer lo mismo con nuestra vida: “TOMAD, COMED. ”Nos impulsa a dar a comer nuestra vida en memoria de Jesús.

Pero este es el escándalo la piedra de tropiezo. ¿Cómo puede darnos Éste a comer su carne? ¿Cómo puedo y entregar mi vida, partir mi vida si siempre hay personas avaras e insaciables dispuestas a aprovecharse?. Seguramente en vuestro entorno habéis visto personas generosas, altruistas, dispuestas a ayudar. Esos testigos del amor, la amistad, la generosidad nos sitúan en el ámbito de Dios amor y de Jesús, el hijo de Dios echo carne para salvarnos, redimirnos y saciar nuestra vida de felicidad eterna.

En la celebración del Cuerpo y Sangre de Jesús entregado como alimento salvífico recordamos que alguien en la historia con su vida entregada expresó el amor de Dios por nosotros hasta morir en la cruz. Pero Dios le dio razón resucitándolo.

Y por eso tantas personas que en su vida no han hecho otra cosa que darse, sufriendo injusticias por amor a la familia, a la verdad, a la justicia son reconocidas por el “AMOR DE LOS AMORES”.

Mas también Jesús Eucaristía es un impulso a la unidad de los cristianos pues  en esto reconocerán que sois mis discípulos “si os amáis”.El pan que partimos ¿no nos une a todos en el cuerpo de Cristo? El pan es uno y así nosotros, aunque somos muchos formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan”.

¡Qué bien entiende la Iglesia que junto a la palabra y  la Eucaristía vive ejerciendo la caridad compartiendo sus bienes .Este es el gran sentido de Caritas Universal, Nacional, Diocesana ,Parroquial o Congregacional.

¿Cómo sucederá esto?¿Cómo puede darnos este a comer su carne?.Dice Jesús: “Yo vivo por mi Padre, del mismo modo que quien me come vivirá por mi”.

Tomad y comed, esto es mi cuerpo, tomad y bebed esta es mis sangre. Haced esto  en memoria mía.

Al recibir el cuerpo y la sangre eucarísticos “el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura”. Cuando participamos en el banquete eucaristíco se nos da una prenda, pignus, un anticipo del banquete eterno. ¡Qué mejor imagen de la felicidad eterna que un banquete de bodas, una comida familiar sana y festiva en la que la alegría plena sea completa porque  el Padre,el Hijo y el Espíritu Santo nos han reunido en el amor y la fiesta.

«Señor, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención». «La comunión de tu cuerpo y tu sangre, signo del banquete del reino, nos llene del gozo eterno de tu divinidad»

 

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