SOLEMNIDAD DE LA SMA.TRINIDAD

SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

1ª.Ex.34,4b-6.8-9:Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso.

Salmo: Dan.3,52.53.54.55.56:A ti gloria y alabanza.

2ªLct.:2ª Co 13,11-13:La gracia de Jesucristo, el amor de dios y la comunión del Espíritu Santo.

Evangelio: Jn.3,16-18: Dios mando a su Hijo al mundo para que se salve por Él.

Jesús a quien imaginamos tan cercano y misericordioso ”pues ungido por el Espíritu santo pasó haciendo el bien y curando toda dolencia” como nos refieren los evangelios, lo escuchamos complacidos por su sabiduría y verdad pues “ no habla como los escribas y fariseos sino con autoridad” y además cautiva a la gente:”¿Quién es éste que manda callar a los espíritus inmundos?””¿Quién es éste que calma la mar?”.

Su manera de hablar y actuar es una feliz pedagogía humana y divina que revela esplendorosa la verdad llena de vida y de amor sobre el Padre- «Mi Padre y vuestro Padre»- Con una intimidad dulce nos revela :”El Padre y yo somos una misma cosa”. ”Quien me ve a mi ha vito al Padre”, ”Nadie puede ir al Padre sino es por mi”.”Vosotros, decid así Padre nuestro…”Pero también con gravedad y hondura :”He aquí que estoy para hacer tu voluntad”. ”Aparta de mi este cáliz pero no se haga mi voluntad sino la tuya”. Al mismo tiempo nos sentimos sobrecogidos en su presencia invisible.

En otros momentos más solemnes y nostálgicos por su inmediata ausencia, Jesús dirigirá la atención de sus discípulos a la presencia de otra persona, el Espíritu Santo de la verdad: ”conviene que yo me vaya para enviaros de parte el Padre el Espíritu Santo, Defensor que permanecerá siempre con vosotros”.” Me voy pero volveré a vostoros” ”El os enseñará todas las cosas y os recordará todas mis palabras”. ”Comprenderéis que yo estoy en mi Padre y que vosotros estáis en mí y yo en vosotros”.

Así los apóstoles, la Iglesia de todos los tiempos se ha convertido en cauce humilde y fuerte del torrente de vida y amor que es la familia divina: Padre, Hijo y espíritu Santo.

La persona humana entiende  que no se puede sostener sin el amor, la amistad ,la intimidad compartida. Somos seres relacionales. La soledad es su propia condena, el infierno. “Dios  es uno pero no es solitario”(S.VII-6ºConcilio de Toledo).,sino tripersonal.

Resulta precioso recibir esta gran noticia del Dios de la vida que se manifiesta como comunidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Luego los teólogos han derrochado talento ,arte e inteligencia ,amor, para hacernos comprensible este misterio de amor trinitario para que el hombre viva por el amor, lo confiese por la fe y lo explique con la razón. S.Agustín que dedicó un libro a este misterio” De Trinitate” recurrirá a una analogía de las facultades humanas de la persona: memoria, inteligencia, voluntad permaneciendo en la unidad de la persona son distintas. Un pálida imagen del misterio pero uno intento estupendo de dar razón de nuestra fe trinitaria.

Se cuenta que el Hermano Reginaldo, secretario de Santo Tomás de Aquino le apremiaba al santo a que escribiese más y el contestó: Desde que he experimentado me parece nada cuanto he escrito”.

El misterio de la Santísima Trinidad no es uno ámbito para la elucubraciones y lucimientos intelectuales, aunque tengamos que dar razón de nuestra fe en su misterio, sino para el agradecimiento pues “el Señor es compasivo, misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad “,“dichosa la nación cuyo Dios es el Señor” que se acerca hasta nosotros como se acercó hasta Moisés para que tengamos vida eterna, vivamos en el amor y en reconocimiento mutuo.

Frente al ateísmo que amenaza con condenar al hombre a su soledad y  frustración, el cristiano da testimonio de que “Dios entregó a su Hijo único para que los que creen el tengan vida eterna” .

Confesamos la fe en el misterio la Santísima Trinidad y en su comunión y relación íntima” que nos ha sido revelada y apreciamos que “el amor de Dios y el Espíritu Santo derramado en nuestros corazones”, ”nos hace templos de su Espíritu”, es decir “inhabitados por la Santísima Trinidad”. ”Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos”, pues lo somos y aún no se ha manifestado lo que seremos…La santa Isabel de la Trinidad, carmelita de Dijon, contemporánea de Sta Teresa del Niño Jesús, descubrió su vocación profunda ser “alabanza de la gloria” 

Señor, concédenos profesar la fe verdadera, conocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar su unidad todopoderosa.

“Que la gracia de Ntro…Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con vosotros”. ”Tened uno mismo sentir y vivid en paz”

 

 

 

 

 

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