VIGÉSIMO SÉPTIMO DOMINGO ORDINARIO

VIGÉSIMO SÉPTIMO DOMINGO ORDINARIO

 

1ª Lct.:Habc.1,2-3;2,2-4:El justo vivirá por su fe

Sal.94,1-2.6-7.8-9:Escucharemos tu voz, Señor.

2ªLct.:2ªTim. 1,6-8.13-14:Aviva el fuego de la gracia que recibiste.

Evangelio: Lc.17,5-10: Si tuvieras fe como un granito de  mostaza.

 

   CONFÍA EN EL SEÑOR PARA QUE TE CONCEDA LA FE QUE SUPERA  LAS FUERZAS    HUMANAS

Un obispo italiano: cada día soy como un humilde y pequeño ateo que lucha por creer en Jesús como mi Señor.

El profeta Hababuc  se lamenta por la situación en que vive el pueblo. El contexto apunta a la opresión de los caldeos:”¿Por qué la justicia y la bondad de Dios toleran el triunfo del impío?

La respuesta de Dios indica que se han de trascender los acontecimientos y se ha de acoger la visión, la promesa que no fallará. El injusto, el incrédulo que tiene el alma hinchada, que se aferra a su propia visión, que no sabe leer e interpretar no verá. Pero el justo “vivirá por la fe”. Aquí la nota distintiva de la fe es la fidelidad y confianza que implican también visión.

La fe, la visión de lo invisible, la convicción de que Dios actuará, el comportamiento en justicia y honradez serán las respuestas del creyente a la promesa de Dios  que realizará.

Cada vez vamos comprendiendo que no se cree de una vez para siempre, que nuestra  fe se siente tentada por la incredulidad o que nuestra fe a veces es interesada o calculadora. Podemos experimentar el desierto, la prueba, la purificación ,la maduración.

De ahí las palabras enérgicas y llenas de poder en el Espíritu Santo con que exhorta S.Pablo. “Aviva el don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos, porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde sino un espíritu de energía amor y buen juicio”.

Cualquiera que sea nuestra historia personal o el momento y la hora en que nos encontremos, hoy al escuchar esta Palabra de Dios, aceptemos que se realice una nueva efusión de su Espíritu Santo con poder que  renueve nuestra fe: ”Guarda este tesoro con ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros”.

Hoy También nos cabe decir: ”Señor, auméntanos la fe”. Pues Jesús a sus discípulos les advierte de la riqueza extraordinaria de la fe que, sin fanatismo, puede llegar a realizar lo que ordena:”si tuvieráis fe como un granito de mostaza diríais a esa morera:arráncate de raíz y plántate en el mar, y os obedecería. Es la fe que los teólogos llaman carismática, revestida de una potencia singular o virtud que contagia y realiza signos; la potencia del Espíritu Santo que se manifiesta en orden a cumplir la voluntad de Dios, no obstante toda resistencia natural. Luego la franqueza que pide Jesús a sus discípulos es como la del servidor con su amo: hace cuanto está de su parte sin esperar recompensa. Porque la mejor recompensa es el mismo Señor

La seguridad que Jesús mismo mostró en su ministerio ante su amigo Lázaro muerto de cuatro días: Padre, te doy gracias porque siempre me escuchas…Lázaro,sal fuera¡¡¡ La fe del centurión que Jesús alaba: en Israel no he visto tanta fe(Mt.8,10) o en la cananea: Mujer, qué grande es tu fue(Mt.15,28).”El que crea en mi hará obras mayores que yo”(Jn.14,12).La orden que Jesús da a los endemoniados: ¡Sal de él¡¡Cállate¡La fe de Pedro y Juan al subir al templo a orar y dirigirse al paralítito: En el nombre del Señor,levántate y anda¡

San Cirilo de Jerusalén hablando sobre la fe que realiza obras dice:”Procura llegar a aquella fe que de ti depende y  que conduce al Señor a quien la posee, y así el Señor te dará aquella fe que actúa por encima de las fuerzas humanas”

Para una nueva evangelización necesitamos una renovación de nuestra fe y un poder de convicción para anunciar la buena noticia del evangelio.Y también hoy el Señor reviste de un toque especial de su Espíritu a algunos cristianos con palabras llenas de fe,autoridad y poder Hoy aquí, en la presencia del Señor ,al hacer la confesión de fe con toda la Iglesia le decimos al Señor:”Auméntanos la fe”,haz que sea viva,ardiente,generosa,libre y se manifieste en las obras del amor

“Señor, libra nuestra conciencia de toda inquietud y concédenos aun aquello que no nos atrevemos a pedir” ,”santifica a los que tu mismo has redimido” “que de tal manera saciemos nuestra hambre y nuestra sed en estos sacramentos que nos transformemos en lo que hemos recibido”

 

 

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