DOMINGO DECIMOCTAVO ORDINARIO

DOMINGO DÉCIMOCTAVO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

1ªLct.: Eclesiastés 1,2;2,21-23:¡Qué saca el hombre de todo su trabajo¡

Sal. 94:Escucharesmos tu voz,Señor..

2ªLct.: Colo.3,1-5.9-11:Buscad los bienes de allá arriba donde está Cristo.

Evang.: Lc.12,13-21:Lo que has acumulado ¿de quién será?

        

  NUESTRA VIDA ESTÁ ESCONDIDA CON CRISTO EN DIOS

El autor sagrado del Qohelet o libro del Eclesiastés se pone en la piel de un racionalista extremo que llega a la conclusión de que todo es vaciedad , nada, inconsistencia, soplo, sin sentido hasta este colmo: ”Hay quien trabaja con destreza, habilidad y acierto y tiene que legarle su porción al que no la ha trabajado”. Y esta reflexión puede llevar a la persona una actitud pasota, nihilista, escéptica o malvada  : “A vivir que son dos días¡¡Carpe diem¡:vivir el momento, disfruta los placeres de la vida…o puede abrirse a la luz de la Palabra de Dios es viva y eficaz ,más cortante  que espada de doble filo”Hb.4,12) y así desafiar al escéptico para que salga de su ambigüedad y se decida: ”Ojalá fueras frío o caliente pero como eres tibio te vomito”(Ap.3,15-17).

Una conversa rusa de  nuestros días, Tatiana Goricheva, confiesa que bajo la dictadura comunista soviética, ella atea y otros leyeron a Nietzche, Sartre, Camús, una filosofía rebelde y tan cercana a nosotros. En los cafés y en los autobuses la intelectualidad discutía los problemas de una existencia absurda y contradictoria Ahondamos y descubrimos los valores imperecederos de la cultura ,la historia y la ética y acabamos              familiarizándonos con Dios y la Iglesia. Pese al impío Sartre y al orgulloso Camus, a pesar a toda su antirreligiosidad Sartre pudo conducirnos a la frontera de la desesperación en que empieza la fe. Su idea es la de que el hombre es libre y tiene que tomar una decisión libre que es de hecho una idea cristiana.

Traer a nuestra reflexión las agudas palabras del Eclesiastés es un acicate para tomar con seriedad y también con sentido esperanzador nuestra vida que se nos ha regalado para vivirla en plenitud pues ” vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” como nos ha dicho S.Pablo.De ahí que desde la nueva vida en Cristo, hemos de  romper nuestras rutinas, frivolidades, vacíos, apariencias, vanidades  para llegar al hondón de nuestro ser :”Señor, enséñanos a calcular nuestros años y danos un corazón sensato” ”Si hoy escuchas su voz no endurezcáis el corazón”

Jesús por medio de la parábola del  rico nos índica la situación de otro hombre para  quien lo bienes son todo y de manera calculadora almacena más y más para decirse:¡Hombre, túmbate, como, bebe y date buena vida” Se trata de un agnóstico,vive como si Dios no existiera, es un ateo práctico de un exagerado realismo a quien, sin embargo se le ha escapado una variable de la existencia con la que no    contaba:” Esta noche te van a exigir la vida”.

Nuestra cultura actual dominada por lo inmediato, lo técnico y científico, por el tener, poder y placer, mitos e ídolos modernos, se cierra a la verdad trascedente y última, al sentido último de la vida y de la muerte y bajo la sonrisa aparente de felicidad vive un miedo pavoroso ante la enfermedad el dolor y la muerte cerrándose a esta gran noticia: “Buscad los bienes de arriba, vuestra vida está escondida con Cristo en Dios .Dad muerte a todo lo terreno (malvado, perverso) y revestíos de la nueva condición cristiana,

Es verdad que en ocasiones las noticas de muertes sin sentido, calamidades, desgracias,persecuciones nos entristecen y desconciertan Pero continúa habiendo personas que muestran un corazón de bondad y solidaridad y se despiertan energías dormidas en que se muestra que “este mundo también tiene un sentido más profundo y el alma anhela sentido amor, humanidad sana, tiene necesidad de Dios que ilumine el sufrimiento y la desdicha.  

“Renueva y protege la obra de tus manos en favor de los que te alaban  como creador y como guía” ”Acepta la ofrenda de este sacrificio espiritual y a nosotros transfórmanos en oblación perenne” ”A quienes has renovado con el pan del cielo, protégelos y no ceses de reconfortarlos”. 

 

 

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