SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

ASCENSIÓN DEL SEÑOR A LOS CIELOS

 

1ªLct.:Hch.1,1-11:Se elevó a la vista de ellos.

Sal.46,2-3.6.7.8-9:Dios asciende entre aclamaciones, el Señor al son de trompetas.

2ªLct.: Ef.1,17-23:Lo sentó a su derecha en el cielo.

Evangelio: Lc.24,46-53:Mientras los bendecía iba subiendo al cielo.

 

DIOS ASCIENDE ENTRE ACLAMACIONES

“El Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén”.

En la persona de Jesús de Nazareth confluyen dos tonalidades significativas de su vida que constituyen la gran noticia salvífica propagada por sus apóstoles: A Jesús, el crucificado Dios lo ha resucitado. Los relatos evangélicos nos ofrecen el testimonio de sus apóstoles y discípulos ,hundidos en el desconcierto y la tristeza por la muerte de Jesús, y poco a poco rescatados y fortalecidos por su resurrección. Una explosión de paz y alegría contenida se difunde entre los discípulos que confiesan haber “visto al Señor”, ”no todos sino muchos de los que vivieron con él”. Confiesan haber visto al Señor entre la sorpresa y el estupor pues “aparece estando las puertas cerradas” ,”come con ellos” “no lo reconocen hasta que Juan dice: Es el Señor” o lo reconocen después de haber partido el pan como les sucedió  a los de Emaús .Se pone en relieve en estos encuentros que la iniciativa la lleva Jesús que vive  gloriosamente.” Él se deja ver”, aparece y desaparece. No es fruto ni de la fantasía, ni de la ilusión de unos hombres y mujeres a quienes les ha cambiado la vida y balbucean este acontecimiento que les supera y les llena de admiración y estupor.

Hoy el relato de los Hechos y del Evangelio presenta a los apóstoles dando testimonio del  momento solemne y especial en que Jesús resucitado: deja de manifestarse visiblemente, ascendiendo al cielo. Decir  resurrección, glorificación,   exaltación de Jesús,  Ascensión al cielo  para estar sentado a la derecha del Padre, es confesar que vive gloriosamente .El prólogo del evangelio de S. Juan así lo expresa   ”El Verbos e hizo carne, habitó entre nosotros y hemos contemplado su gloria”

Nos relatan los apóstoles la Ascensión del Señor con un sobriedad y alegría exquisitas:” Lo vieron levantarse hasta que una nube se lo quito de la vista…Mientras miraban fijos  al cielo, viéndole irse…”

Recordáis la transfiguración en el monte Tabor. Pedro , Juan y Santiago quedaron admirados al contemplar transfigurado a Jesús en su diálogo con Moisés y Elías y exclamaron:¡Qué bien se está aquí¡¡hagamos tres tiendas¡ .Sin embargo Jesús les impuso silencio hasta que resucitara.

Jesús durante estos cuarenta días continuó  realizando una excelente pedagogía, prolongación de la que había realizado durante los tres años de vida pública. Les ha dado “espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo” para unir estos dos extremos de su persona: Siervo doliente y Señor glorificado. Ha iluminado los ojos del corazón para comprender “cual es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria y la eficacia poderosa que desplegó Cristo resucitado y sentado a la derecha el Padre en el cielo”

Más todavía, ahora los apóstoles y discípulos , la iglesia, la comunidad cristiana han recibido de Jesús un poder: ”todo lo puso bajo sus pies y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos”. Ahora  la Iglesia sobre el fundamento de los apóstoles va a prolongar la acción evangelizadora de Jesús por todo el mundo.Jesús sigue presente en su Iglesia desplegando su salvación. A ella le ha conferido anunciar, celebrar administrar los misterios de Dios. Se van a poner en acción las palabras de Jesús: ”Dentro de uno poco me veréis ,dentro de toro poco no me veréis”, ”no se entristezca vuestro corazón” ,”Me voy pero volveré de nuevo a vuestro lado” ,”Ahora volveos a la ciudad hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto” y “ellos se volvieron con gran alegría”  

Así que ,Señor,” concédenos exultar de gozo y darte gracias en esta liturgia de alabanza porque la Ascensión del Señor de Jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria. Nos ha precedido la cabeza y esperamos llegar como miembros de su Cuerpo” ”Que la participación de este misterio eleve  nuestro espíritu a los bienes del cielo” ”Haz que deseemos vivamente estar junto a Cristo en quien nuestra naturaleza humana ha sido tan extraordinariamente enaltecida que participa de tu misma gloria”.

 

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