TERCER DOMINGO DE PASCUA

TERCER DOMINGO DE PASCUA

 

1ºLct.: Hechos 5,27b-32: Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo.

Sal.29,2.4.5.6.11.12ª y 13b: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

2ªLct.:Apocalipsis 5,11-14: Digno es el Cordero degollado de recibir el poder y la alabanza.

Evangelio: Jn.21,1-19: Jesús se acercó, tomo el pan y se lo dio; lo mismo el pescado

 

 

EXULTANTES DE GOZO Y ALEGRÍA EN LA RESURRECCIÓN DE   CRISTO

 

 

De nuevo en estos relatos de los Hechos de los Apóstoles se nos refiere la sustancia de la primera predicación o kerigma:”El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús a quien vosotros matasteis colgándolo de un madero””Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo que Dios da a los que le obedecen”.Este testimonio les complica la vida pues como Jesús fue signo de contradicción ahora la comunidad cristiana, la iglesia, la prolongación del Señor glorioso, experimenta la persecución.

La fortaleza que muestran los apóstoles en medio de la persecución por “enseñar en nombre de ése(Jesús) es percibido por ellos mismos como regalo de Dios pues “se sienten contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús”.Es lo que hace poco confesaba un sacerdote católico hindú: doy gracias porque el Señor me ha encontrado digno de haber sufrido por El.

Con el salmista, con los apóstoles perseguidos, con lo que  anuncian a Jesucristo, con los perseguidos por la verdad y la justicia, con los que se sienten atribulados decimos:”Te ensalzaré ,Señor porque me has librado y cambiaste mi luto en danzas, te daré gracias por siempre “

Este mismo tono pascual y exultante es el que sostiene la visión del discípulo amado, Juan, en el Apocalipsis:”Digno es el Cordero degollado gloria y alabanza””Al que se sienta en el trono y al cordero la alabanza, el honor la gloria y el poder por los siglos””Y los ancianos se postraron ante el que vive por los siglos de los siglos”

También el evangelista S.Juan en el fragmento evangélico que hemos escuchado nos refiere otro encuentro con Jesús resucitado. Ocurre en el ejercicio de su tarea de pescadores en el lago de Tiberíades. Aparece Jesús y a sus ojos es un desconocido hasta que a Juan, el discípulo amado, le dilata la visión,le amplía e ilumina la mirada y asombrado le dice a Pedro: “Es el Señor”.¡Qué maravilloso balbuceo el de Juan para referirnos el encuentro con el resucitado y lleno de gloria, al que van reconociendo poco a poco entre la sorpresa y el estupor¡”Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quien era, porque sabían que era el Señor”.El amor de Jesús resucitado reaviva las brasas de la fe y amor de los discípulos amortiguados y ocultos bajo la ceniza de la tristeza por su muerte ignominiosa. Jesús resucitado se ha infiltrado por las rendijas de la vida ordinaria no agotada en la desesperación .Jesús se ha dejado ver por sus discípulos a quienes ha dilatado los “ojos de la fe”.Desde “no sabían que era Jesús” hasta “ninguno se atrevía a preguntarle quien era porque sabían bien que era el Señor” hay un recorrido de gracia y conocimiento en el que tiene la iniciativa Jesús.

Hace bastantes años un amigo y hermano en la fe cayó gravemente enfermo ,soportando varias operaciones y estando al borde de la muerte. Superó aquella situación y un día se presentó en mi despacho sonriente aunque pálido y demacrado por las secuelas de la reciente enfermedad. Nos quedamos sin palabras para expresar lo que sentíamos ahora y habíamos sentido con toda su familia durante el desarrollo de aquella grave enfermedad que amenazaba su vida. Ahora dábamos gracias a Dios por su restablecimiento pero hubiéramos agradecido al Señor lo que hasta ese momento le había concedido en la vida en el caso que se lo hubiese llevado con El.¡Sorpresa y estupor en nuestra vida ,a veces tan rutinaria y monótona¡   

En relato nos llama la atención el que Jesús haya preparado la comida:”Al saltar a tierra, ven unas  brasas con un pescado puesto encima y pan .Jesús les dice: traed de los peces que acabáis de coger”

Es Jesús glorificado , que en el signo de la pesca milagrosa, ofrece su cuerpo eucarístico como alimento abundante que sacia. a todo aquel que tenga hambre y sed, de vida plena..

Ahora Jesús, el Señor glorioso , prolongado  en la Iglesia, nos ofrece la celebración eucarística como actualización de su  vida, pasión, muerte y resurrección. Por la fuerza del Espíritu Santo nos encontramos con el resucitado que nos da a comer y a beber su cuerpo y sangre glorificados.

Nos sentimos contentos de ser miembros de la “Iglesia exultante de gozo pues en la resurrección de Cristo nos diste motivo de tanta alegría”.”Concédenos participar del gozo eterno””Que tu pueblo exulte siempre  al verse renovado y rejuvenecido en el espíritu y que la alegría de haber recobrado la adopción filial afiance su esperanza de resucitar gloriosamente”

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *