VIGÉSIMO SEXTO DOMINGO

DOMINGO VIGÉSIMO SEXTO ORDINARIO

 

1ªLct.:Nm.11,25-29:¡Ojalá todo el pueblo del Señor sea profeta¡

Sal.18,8.10.12-13.14:Los mandatos del Señor alegran el corazón

2ªLct.:Santiago 5,1-6:Vuestra riqueza está corrompìda

Evangelio: Mc.9,37-42.44.46-47:El que no está contra nosotros está a favor nuestro

 

La lectura del libro de los Números nos sugiere que así como el pueblo veía en Moisés a un hombre de Dios que hablaba con Dios y les hablaba de Dios ahora es también un grupo de ancianos reunidos por Moisés quienes también llenos del espíritu de Dios, como Moisés, hablan, exhortan, consuelan o denuncian con la autoridad de Dios.

 Incluso alguien, asombrado, detecta   que dos de los ancianos que no están reunidos con Moisés, Eldad y Medad ,les ha dado también por profetizar.

El Espíritu de Dios desborda la capacidad humana y “ se derrama sin medida”, no tiene límites

Y Moisés replica: ¡Ojalá¡ todo el pueblo de Dios fuera profeta y recibiera el espíritu de Dios. Somos cristianos, ungidos, pueblo de sacerdotes, reyes y profetas. Somos profetas de Dios y urgidos a ser sus profetas. Hoy necesitamos hombres y mujeres, solteros, casados, sacerdotes, seglares, que  nos hablen de Dios con espíritu profético, con la potencia de Dios que atraviese la debilidad de la palabra y de la voz humana. Yo he visto en la Catedral de Zaragoza a multitud de gente rodeando a un profeta de nuestros días, el P.Emiliano Tadif, canadiense a quien el Señor le había ungido con un carisma especial de curación acompañando el anuncio del evangelio. Todo el mundo quería tocarlo y había que rodearlo .Con mucha sencillez había gente que decía;¡Este hombre un profeta de Dios porque al predicar el evangelio con signos de curación la gente quedaba prendida de de una palabra :Jesús está vivo y continúa con nosotros.

Esta manifestación profética que consuela, instruye, cura, a veces también denuncia. Este ejercicio es el que realiza Santiago:¡Ay de vosotros…ricos.. vuestra riqueza está corrompida…el jornal defraudado a los obreros está clamando contra vosotros, os habéis cebado para el día de la matanza”.

En “Un hombre para la eternidad” sobre la figura de Tomás Moro, injustamente martirizado, hay un epílogo que resume el final de sus acusadores

Un narrador entona el epílogo

La cabeza de Tomás Moro quedó clavada en la Puerta del traidor durante un mes. Luego su hija, Margaret, la quitó de allí y la conservó hasta su muerte. Cromwell fue decapitado por alta traición cinco años después de Moro. El arzobispo fue quemado en la estaca. El duque de Norfolk tenía que haber sido ejecutado por alta traición pero el rey murió de sífilis la noche antes. Richard Rich se convirtió en Canciller de Inglaterra y murió en su lecho.

Y se continúa ejerciendo este profetismo:”el misionero irlandés que en Tailandia sale por la noche a liberar a niños del comercio sexual, el médico Dr.Poveda que se manifiesta ante clínicas abortivas para ofrecer otra solución a la mujer   

En el evangelio de los domingos pasados Jesús preguntaba a sus discípulos:¿Quién dice la gente que soy yo? Y contestaban: Moisés, Elías, Jeremías o uno de los profetas. La gente veía en Jesús a un gran profeta a alguien que venía de Dios.,que hablaba con Dios y hablaba de Dios.

El tono profético, la fuerza de la palabra llena de fuego de Jesús en el evangelio que hemos escuchado, descansa en dos acentos: en su propia persona que realiza signos de poder y en aquellos que aún no siendo sus discípulos lo ejercen en su nombre: quien no está contra mi está a mi favor, quien diere un vaso de agua por ser mi discípulo no quedará sin recompensa. Dar un vaso de agua a alguien que no es cercano a mis familia, mis intereses, es toda  una actitud  de solidaridad y altruismo, de dar la vida como Jesús. El Espíritu Santo se derrama superabundantemente

Y una palabra profética y ardiente que denuncia : quien escandalice a un niño, quien le haga mal, le induzca al mal sea arrojado fuera.

El viernes santo de 2005 el Papa Juan Pablo II no pudo asistir ,como todos los años ocurría,al Via Crucis en el Coliseo. Se le pudo ver sólo de espaldas rezando en su capilla. Las meditaciones y oraciones las redactó el cardenal Ratzinger .Un ejercicio de profetismo, quemando como la sal, pues en la tercera caída hace alusión al sufrimiento  por su misma Iglesia: ¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar completamente entregados a él! … La traición de los discípulos, la recepción indigna de su Cuerpo y de su Sangre es ciertamente el mayor dolor del Redentor, el que le traspasa el corazón. No nos queda más que gritarle desde lo más profundo del alma: Kyrie, eleison – «Señor, sálvanos» (cf. Mt 8,25).

 Si algo te induce al mal córtalo: las riquezas corrompidas, vuestros bienes herrumbados ,el jornal defraudado y tantas miserias humanas…. Porque  lo definitivo, lo importante es el Reino de Dios.

Ricos, pobres, empresarios, trabajadores, sacerdotes, seglares , profesionales todos, imbuyamos nuestra actividad con los criterios del reino de Dios: amor, paz, justicia, caridad.

Como nunca terminamos de convertirnos  y estamos en camino siguiendo a Jesús junto a las denuncias que el Señor hace de  nuestras mediocridades y  pecados ponemos la súplica de nuestra madre la iglesia quien se dirige así: Señor, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la  misericordia, renueva nuestro cuerpo y nuestro espíritu para que participemos de la herencia gloriosa de tu Hijo”

 

 

 

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