DOMINGO VIGÉSIMO OCTAVO

DOMINGO VIGÉSIMO OCTAVO  ORDINARIO

1ªLct.:Sb.7,7-11:En comparación de la sabiduría tuve en nada la riqueza.
Sal.89,12-13.14-15.16-17:Sácianos de tu misericordia y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
2ªLct.:Hb.4,12-13:La Palabra de Dios juzga los deseos e intenciones del corazón
Evangelio: Mc.10,17-30:Vende lo que tienes y sígueme

Este hermoso canto a la sabiduría, al hombre sabio, a la vida con sabor, prudencia y equidad, transciende a lo que el corazón anhela en primera instancia:”la piedra preciosa””el oro””los cetros””los tronos”,”Tener”,”poder” y” ser”.El espíritu de sabiduría ,más que la salud y la belleza es una “luz cuyo resplandor no tiene ocaso” y guía al hombre sabio ,colmado, pleno, realizado, logrado, porque es dueño y no dominado por las apariencias de la felicidad.
“Sácianos de tu misericordia y toda nuestra vida será alegría y júbilo””Enséñanos a calcular nuestros años para que adquiramos un corazón sensato”.

El sannyasi(devoto musulman) había llegado a las afueras de la aldea y acampó bajo un árbol para pasar la noche. De pronto llegó corriendo hasta él un habitante de la aldea y le dijo:¡La piedra¡¿la piedra¡¡Dame la piedra preciosa¡
-¿Qué piedra?,preguntó el sannyasi.La otra noche y se me apreció en sueños el Señor Shiva, dijo el aldeano y me aseguraría que si venía al anochecer a las afueras de la aldea entraría a un sannyasi que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre
El sannyasi rebuscó en su bolsa y extrajo una piedra.”Probablemente se refería ésta, dijo mientras entregaba la piedra al aldeano”.
“La encontré en un sendero del bosque hace unos días .Por supuesto que puedes quedarte con ella. El hombre se quedó mirando la piedra con asombro.¡Era un diamante¡ Tal vez el mayor diamante del mundo pues eran tan grande como la mano de un hombre.
Tomó el diamante y se marchó. Pasó la noche dando vueltas en la cama totalmente incapaz de dormir. Al día siguiente al amanecer fue a despertar al sannyasi y le dijo:”DAME LA RIQUEZA QUE TE PERMTIE DESPRENDERTE CON TANTA FACILIDAD DE ESTE DIAMANTE”.
He aqu í la sabiduría de un hombre que se desprende de un tesoro con tanta facilidad y de quien aprecia “la libertad de corazón y espíritu” en este sabio hombre.
Esta sabiduría del hombre y de Dios tiene un nombre:La Palabra de Dios que llega al corazón del hombre.Quien se deja empapar por la Palabra de Dios comprende que es ”viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos” Así que beber del torrente de delicias que brotan de la Palabra de Dios, estar a solas con Dios, ser invadidos por el Espíritu de Sabiduría, de Consejo, de discernimiento es el camino para llegar a una vida lograda y feliz ”a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas” pues de Él hemos recibido “gracia tras gracia”.

Esta sabiduría y Palabra de Dios encarnada nos ofrece un ejemplo singular en la vida de Jesús y en la vida de la iglesia. Este hombre que se acerca a Jesús, conocido como “el joven rico del evangelio”, llamándole “maestro bueno”, se manifiesta como alguien encantado por la personalidad radiante de Jesús. Se siente tan cautivado por Jesús que le invade la curiosidad de saber qué ha de hacer para ser como El o semejante a El.
El joven rico le formula la pregunta:¿qué haré para heredar la vida eterna?.Siente nostalgia de lo que verdaderamente nos hace felices. Por un lado lo desconoce y por otro lo anhela como verdaderamente real.”No lo buscaríamos si al mismo tiempo no lo conociéramos ”(San Agustín).San Juan de la Cruz expresa el seguimiento enamorado de la esposa en busca del amado con ”Un no sé qué que queda balbuciendo”.
El buen sentido de aquel joven le ha llevado a una vida ordenada, moralmente buena. Practica los mandamientos, es una “buena persona”.Dice el evangelio que “Jesús se le quedó mirando con cariño” y con un rayo de luz potente le descubre lo que le faltaba:”Vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres y luego sígueme”.
Porque Jesús mismo es la respuesta a su pregunta, Jesús es el tesoro por quien vivir sufrir, amar y morir. Entrar en el ámbito u hogar de Jesús implica conocerlo, caminar con El, entregar la vida y aceptar ser moldeado por El. Y lo que nos impide completar esta feliz aventura iniciada por Dios, por el Señor, todos lo sabemos: es la riqueza con tantos nombres: poder, lujo, placer, vanagloria, apariencia, egotismo. Todos nos sentimos como muy apegados a la riqueza que suplanta y ocupa el lugar de Dios, de Jesucristo.
El encuentro con Dios, con Jesucristo que por puro don, pura gracia se nos ofrece como plenitud y felicidad lleva consigo soportar “una poda” “un desasimiento””una muerte” pues “si el grano de trigo no cae en tierra y muerte no pude dar fruto pero si muere da fruto abundante”.Además es preciso consentir que “el Padre pode las ramas para que los sarmientos de la vid den más fruto” .
No se trata de que abandonemos nuestras actividades, los bienes del mundo, las riquezas, las cualidades y talentos y nos vayamos al desierto. Algunos son llamados a ir al desierto, otros a seguir de una manera especial al Señor. Y también en el desierto, y en la dedicación especial al Señor s han de recibir pruebas, podas, denuncias. A veces pensamos que hacemos cosas a favor de Dios y sucede que nuestro ego afectado es el Dios a quien adoro.
Dice también san Pablo, quien esté casado como si no lo estuviera, quien posee riquezas como si no las poseyese Todo es transitorio y llevamos semillas de lo eterno ,de lo imperecedero, de lo esencial .Lo definitivo es el Reino de Dios y su justicia y lo demás por añadidura
Fácilmente pudiéramos movernos entre el desprecio de los bienes del mundo y la absolutización de los mismos. Y con sentido común y sensatez es fácil deducir que “nadie se lleva algo al otro mundo”.
En estos días he leído una carta al director del periódico de un paciente de Depresión quien después de haber sufrido mucho siendo defraudado por personas de las que más esperaba reconoce que se han acercado a ella otras personas anónimas a las que da gracias de corazón. Se siente como nueva, ha encontrado la alegría de vivir y da gracias por su enfermedad y por las personas que la han ayudado y también por quiens le han defraudado.
Un multimillonario holandés con un cáncer incurable recibe por intercesión de un grupo de cristianos el signo de su curación y ordena que parte de sus riquezas sean dirigidas a potenciar un proyecto de Evangelización 2000 a través de los medios de comunicación.
Descubrimos a hombres y mujeres prudente y sabios, llenos de luz, ricos en hondura, a veces con grandes fortunas pero con el orden de Dios.
Como Pedro podemos preguntar y a nosotros¿que nos vas a dar? Responde Jesús ,yo mismo soy tu premio.
Señor, que tu gracia nos preceda y acompañe siempre de manera que estemos dispuestos a obrar siempre el bien””que así como nos alimentas con el cuerpo y sangre de tu Hijo, nos hagas participar de su naturaleza divina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *