TERCER DOMINGO DE ADVIENTO

  III DOMINGO DE ADVIENTO

ME HA ENVIADO PARA DAR LA BUENA NOTICIA
1ªLect.:Is.61,1-2a.10-11:Desbordo de gozo con el Señor
Sal.Lc.1,46-48.49-50.53-54:Se alegra mi Espíritu en Dios mi Salvador
2ªLect.:1ªTs.5,16-24:Estad siempre alegres.

Evangelio:Jn.1,6-8.19-28:En medio de vosotros hay uno que no conocéis

En este tiempo litúrgico de Adviento, la Palabra de Dios ,ofrecida por nuestra Madre la Iglesia, nos advierte a los creyentes que nuestra vida ,orientada hacia el futuro, ha de estar atenta y vigilante porque viene el Señor. Con la Palabra de Dios recordamos su venida en el tiempo ”encarnándose y naciendo de María Virgen” y su venida al final de los tiempos ”para juzgar a los vivos y a los muertos”
Nuestra esperanza en la venida del Señor, el Mesías, el Cristo, el Ungido, se une a la esperanza del pueblo judío que después de tantas vicisitudes y sufrimientos persiste en esperar un Mesías, un Liberador, un Ungido.
¿Qué Mesías, ungido, Cristo, esperaban los judíos? Distintas sensibilidades acentuaban uno u otro carácter diferenciador. Tendría que ser Mesías político o guerrero para liberarlos definitivamente de la opresión de los pueblos extranjeros. Pero el fragmento del profeta Isaías que se ha proclamado el Mesías o Cristo aparecerá bajo la condición de Siervo de Yahvé,”enviado para dar la buena noticia a los pobres, a los que sufren”,consolando, liberando, curando hasta desbordar los corazones con el gozo y la exultación jubilosa porque “El Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos”.
En tiempos de Juan Bautista, en el pueblo judío, continuaban las mismas expectativas ante la venida de un Mesías prometido y el mismo Juan predicando y bautizando con la coherencia de una vida sobria y exigente y a contracorriente despertaba inquietudes e interrogantes sobre su identidad.¿No serás tú el Mesías?.Yo no soy ni Elías, ni El Mesías .Así de rotunda y veraz era su respuesta. Mi vocación, mi misión es predicar:”Allanad el camino del Señor”
Y continuaba diciendo” En medio de vosotros hay uno que no conocéis, existía antes que yo y no soy digno de desatar la correa de su sandalia
¿Cómo nos imaginamos al Mesías, al Cristo, la Ungido, a Jesús a quien recordamos nacido de María de Nazareth y viniendo en la etapa final de la historia?
Cuentan que una aldea fue ocupada por el ejército invasor y se la halló culpable de un delito que nadie reconocía haber cometido .Los jefes militares llamaron al alcalde y al sacerdote de aquella aldea para comunicarles que alguien tenía que pagar por aquel delito. Recientemente también había legado a aquella aldea un hombre bueno y honrado .Durante toda una noche el alcalde y el sacerdote estuvieron dilucidando y sopesando el asunto hasta que decidieron que aquel hombre recién llegado tendría que pagar por todos. Le pidieron perdón y disculpas y aquel  hombre aceptó aquella peligrosa elección. En la noche siguiente todo el pueblo oyó los gritos de dolor de aquel hombre torturado.
Varios años después pasó otro hombre por aquella aldea y dirigiéndose al alcalde y al sacerdote les reprochó aquella trágica elección. Ellos se defendieron diciendo que habían estado toda la noche consultando las sagradas escrituras y al final encontraron la frase:”conviene que alguien muera por el pueblo”.Sí- respondíó el anónimo personaje-mirasteis en las escrituras pero no mirasteis a sus ojos.
Mirar al Mesías, al que viene, mirar a Jesucristo, conocer a Jesucristo “que está en medio de vosotros y lo desconocéis”.
De este mirar, esperar, conocer e intimar con Jesucristo, con constante oración, con acción de gracias,”guardándonos de toda maldad”,brotará como fruto el gozo, la alegría, el júbilo de quien se siente colmado por en su espíritu por el don de Dios”.
En el camino creyente en este adviento de 2017 voy a decidir acercarme más a Jesucristo, mirarle a los ojos, escuchar su Palabra y pedir con la Iglesia: Concédenos llegar a la Navidad-fiesta de gozo y salvación-y poder celebrarla con alegría desbordante

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