VIGÉSIMO QUINTO DOMINGO ORDINARIO

DOMINGO VIGÉSIMO QUINTO DEL TIEMPO ORDINARIO

1ªLct.:Isaías 55,6-9:Mis planes no son vuestros planes.
Sal.144,2-3.8-9.17-18:Cerca está el Señor de los que lo invocan
2ªLct.:Filipenses.1,20c-24.27ª.:Para mí la vida es Cristo.
Evangelio: Mt.20,1-16: ¿Vas a tener tú envidia porque soy bueno?

Reconocemos que en ocasiones nos sucede lo mismo que a los obreros de la primera hora. Protestaron no por el salario que habían recibido según el convenio, sino porque a los últimos les dieron el mismo salario.
Nuestras reacciones impulsivas, primarias, afectadas por los prejuicios, nos impiden captar los detalles y necesitamos aprender a mirar, escuchar, oler, tocar…
¡Qué bueno y hermoso que alguien nos enseñe a mirar un cuadro o una obra de arte o a escuchar una obra musical ¡El detalle de las lágrimas de S. Pedro pintado por el Greco, o el movimiento de la rueda en las Hilanderas de Velásquez o el efecto de la tormenta que produce la orquesta en la sinfonía de Beethoven. Todo ello nos eleva a un plano grandioso del esplendor de la vida iluminada.
Jesús en el anuncio del evangelio del Reino de Dios se sirve de un instrumento valioso como es la parábola: narración sencilla de un acontecimiento real o ficticio de la vida ordinaria que nos ilustra llevándonos a un plano más denso de la vida.
Jesús cuya preocupación es que los hombres acojan el Reino de Dios, el rostro de Dios como Padre bueno y misericordioso a través de esta parábola nos enseña a mirar la vida desde la gratuidad, la alegría y la abundancia de Dios y no desde la fragilidad del hombre que actúa por el mérito, la recompensa, el precio o el reconocimiento.
Mirar la vida desde Dios misericordioso y gratuito implica activar en nosotros el deseo de “buscar al Señor mientras se le encuentra”,”porque mis planes no son vuestros planes”.
Mirar con ojos nuevos es lo mismo que convertirnos, dejarnos llevar por Dios a donde nos resistimos porque implica morir a los espejismos y prejuicios de nuestro “ego”.Hemos de entregar la vida para recuperarla. Hemos de modular y liberar nuestras resistencias y apegos para recibir el aire fresco de la gracia.
San Pablo convertido al Señor de su riguroso fariseísmo, entregado al anuncio del evangelio entre los gentiles con ardor y entrega ,enamorado de Jesucristo, es capaz de expresarse así:”por un lado deseo partir para estar con Cristo y por otro quedarme en es ta vida por vosotros.”. Lo importante es que llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo.
Decidamos caminar con el Señor, deseemos al Señor, oremos incesantemente para recibir la luz de la vida. Dice S. Agustín: tu oración es tu deseo .Y tu deseo de estar y vivir con Dios dilata tu capacidad para recibir todo bien”.
“Señor, concédenos cumplir tus mandamientos para llegar así a la vida eterna””Que tu pueblo alcance en el sacramento eucarístico los bienes en que ha creído por la fe”.
“Cerca está el Señor de los que lo invocan”

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