CANTOS DE MIGUEL MANZANO

Miguel Manzano Alonso nace en Villamor de Cadozos, Zamora, un 13 de febrero de 1934. A partir de 1946 cursó los 12 años de estudios eclesiásticos en los seminarios diocesanos de Salamanca y Zamora. Estudió Solfeo, Piano, Órgano y Armonium con el maestro Arabaolaza. Cursó los estudios musicales oficiales en el Conservatorio Profesional de Valladolid (Solfeo, Canto Coral y Guitarra) y los finalizó en el Real Conservatorio Superior de Madrid (Musicología). En la Escuela Superior de Música Sagrada de Madrid cursó estudios de Ritmo y Modalidad Gregoriana, Armonía y Polifonía Religiosa con los Profesores T. Manzárraga, L. Urteaga, A. Sánchez Fraile y Samuel Rubio. En 1957 ganó por oposición el cargo de organista de la catedral de Zamora, que desempeñó hasta su renuncia en 1968, a la vez que el oficio de maestro de coro en el Seminario Mayor de Zamora.

ACLAMA AL SEÑOR

ALABA ALMA MÍA

ALELUYA.EL SEÑOR ES NUESTRO REY

ALMA MÍA

A TI LEVANTAO MIS OJOS

CON VOSOTROS ESTÁ

DESDE LO HONDO

EL ASUCILIO ME VIENE

ESTE ES EL DIA

¿HASTA CUANDO SEÑOR?

HIJOS DE DIOS

LEVANTO MIS OJOS

QUE ALEGRÍA (Salmo 121)

QUE EL SEÑOR NOS CONSTRUYA LA CASA

SI EL SEÑOR NO CONSTRUYE LA CASA

TU REINO ES VIDA

1 QUE ALEGRÍA (Salmo 121)

RE                                    LA7                          Sim

Qué alegría cuando me dijeron:

LA7

“Vamos a la Casa del Señor”.

RE              RE7                                 SOL

Ya están pisando nuestros pies

RE                    LA7 LA RE

tus umbrales, Jerusalén.


RE                                    Sim

Jerusalén está fundada

Mim                                LA

como Ciudad bien compacta.

RE    RE7                      SOL

Allá  suben las tribus,

RE           LA7    RE

las tribus del Señor.

Según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor;

en ella están los tribunales de justicia,

en el palacio de David.


Desead la paz a Jerusalén.

Vivan seguros los que te aman,

haya paz dentro de tus muros,

en tus palacios seguridad.


Por mis hermanos y compañeros,

voy a decir: “La paz contigo”.

Por la Casa del Señor, nuestro Dios,

te deseo todo bien.

Salmo 12
2.SÚPLICA DEL JUSTO QUE CONFÍA EN EL SEÑOR.
¿Hasta cuando, Señor, seguirás olvidándome?
¿Hasta cuando me esconderás tu rostro?
¿Hasta cuando he de estar preocupado,
con el corazón apenado todo el día?
¿Hasta cuando va a triunfar mi enemigo?
Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío;
da luz a mis ojos
para que no me duerma en la muerte,
para que no diga mi enemigo: «le he podido»,
ni se alegre mi adversario de mi fracaso.
Porque yo confío en tu misericordia:
alegra mi corazón con tu auxilio,
y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.


Salmo 28
3.MANIFESTACIÓN DE DIOS EN LA TEMPESTAD.

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
La voz del Señor sobre las aguas,
el Dios de la gloria ha tronado,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica,
la voz del Señor descuaja los cedros,
el Señor descuaja los cedros del Líbano.
Hace brincar al Líbano como un novillo,
al Sarión como a una cría de búfalo.
La voz del Señor lanza llamas de fuego,
la voz del Señor sacude el desierto,
el Señor sacude el desierto de Cadés.
La voz del Señor retuerce los robles,
el Señor descorteza las selvas.
En su templo un grito unánime: «¡gloria!»
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno.
El Señor da fuerza a su pueblo,
El Señor bendice a su pueblo con la paz.

 

4.TU REINO ES VIDA

TU REINO ES VIDA, TU REINO ES VERDAD,

TU REINO ES JUSTICIA, TU REINO ES PAZ,

TU REINO ES GRACIA, TU REINO ES AMOR,

VENGA A NOSOTROS  TU REINO, SEÑOR. (bis)


1. Dios mío, da tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

para que rija tu pueblo con justicia

a tus humildes con rectitud. (bis).


2. Que los montes traigan la paz,

que los collados traigan la justicia;

que él defienda a los hijos del pobre;

que él defienda a los humildes del pueblo,

y quebrante al explotador.


3. Librará al pobre que suplica,

al afligido que no tiene protector;

se apiadará del humilde e indigente,

y salvará la vida de los pobres;

salvará de la violencia sus vidas,

pues su sangre es preciosa ante sus ojos.


4. Que su nombre sea eterno,

que su fama dure tanto como el sol,

que sea bendición para los pueblos,

que las naciones lo proclamen dichoso:

“Bendito eternamente su nombre,

que su gloria llene la tierra”.



 

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