LIBRO III

LIBRO  III

AMAR Y SER AMADO

Amar y ser amado era para mí una dulce ocupación sobre todo si lograba disfrutar del cuerpo de la persona amada. Lo que  hacía pues era mancillar el manantial de  la amistad con las impurezas de la pasión y empañar su tersura con las corrientes tartáreas de mi pasión carnal .Feo y deshonesto sentía un orgulloso regodeo ante el hecho de que me consideraran como un personaje elegante y hombre de mundo. Por fin caí también en las redes del amor, que era mi trampa favorita. Dios mío y misericordia mía, ¡qué bueno fuiste cl rociar de tanta hiel aquella suavidad.  Porque mi amor fue correspondido y llegué a disfrutar de un enlace secreto.<La mar de contento ,me iba atando con lazos angustiosos. Pero como era de esperar ,pronto siguieron los azotes de varas de hierro candente ,provocados por celos, sospechas ,temores ,corajinas y peleas

(III,1,1)

LECTURA DEL HORTENSIO

...Me di de manos a boca con un libro de un tal Cicerón , cuyo lenguaje todos admiran, no así su talante .Contiene una exhortación a la filosofía lleva por título Hortensio .Su lectura realizó un cambio en mi mundo afectivo. También encaminó mis oraciones hacia ti ,Señor, e hizo que mis proyectos y deseos fueran otros .De golpe toda mis expectativas de frivolidad perdieron crédito y con increíble ardor de mi corazón ansiaba la inmortalidad de la sabiduría ..Y comencé a levantarme para iniciar el retorno a ti.

¡Qué ardor sentía ,Dios mío ,qué ganas de tenía e retomar el vuelo hacia ti desde las realidades terrenas sin darme realmente cuenta de que lo que estabas  haciendo conmigo.

Lo único que aguaba en mí aquella hoguera tan grande era el no hallar en aquel libro el Nombre de Cristo .Porque este nombre, Señor ,este nombre  de mi Salvador, de tu Hijo ,lo había mamado piadosamente mi tierno corazón con la leche de mi madre ,lo había mamado por tu misericordia y lo tenía profundamente grabado .por eso ,aunque este libro fuera una obra literaria bien escrita y seria en el fondo no acababa de entusiasmarme del todo

(III,4,7-8)

ÍNTIMO A MÍ MISMO

Pero tú me eras más íntimo que mi propia intimidad y más alto que lo más alto de mi ser (III,6,11)

VERDADERA JUSTICIA

Tampoco tenía idea de la verdadera justicia interior que no emite dictamen a base a criterios basados en las costumbres, sino según la ley rectísima el Dios omnipotente, reguladora de las pautas de comportamiento los distintos países y épocas y acomodada a estos países y épocas, ley que es idéntica siempre y n todas partes ,no en una parte una y en otra parte otra (III,7,13)

DECÁLOGO

Salterio de diez cuerdas que es tu decálogo, Dios altísimo y dulcísimo (III,7,16)

SUEÑO DE MÓNICA

Lo que vio en sueños es que ella se encuentra sobre una regla de madera y que un joven resplandeciente ,alegre y risueño se le acerca a ella ,llena de tristeza y amargura .Al preguntarle este joven por los motivos de su tristeza y  y de sus lagrimas  de cada día, no con ánimo de enterarse como ocurre de ordinario, sino con intención de aconsejarla y al responderle ella que lloraba mi perdición .,le mandó que se tranquilizase y que observara con detenimiento que donde ella estaba ahora ,allí estaba yo también .Cuando ella fijó su vista en este punto ,me vio a su lado de pie sobre la misma regla

…Recuerdo que al contarme mi madre esa visión y tratar yo, por mi  parte de convencerla de que no perdiera las esperanzas de que un día ,andando el tiempo , ella sería lo que yo era en la actualidad, al momento sin dudar lo más mínimo me respondió :No me dijo que yo donde está él también estarás tú ,sino al revés, donde estás tú .,allí estará también él…Me impresionó más su respuesta que el sueño mismo con que  anunciaste a esta piadosa mujer, con tanta antelación y para consolar sus inquietudes ,lo que había de realizarse ,pero mucho más adelante

(III,11,19-20)

HIJO DE TANTAS LÁGRIMAS

Volviste a darle otra respuesta esta vez por conducto de un sacerdote tuyo ,obispo por más señas, nutrido en tu Iglesia e instruído en tus escrituras

Déjale como está –dijo .Limítate a pedir al Señor por él .El mismo en sus lecturas irá viendo personalmente en qué errores y en qué clase de impiedad se halla metido.(III,12,21)

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