TRIGÉSIMO PRIMER DOMINGO ORDINARIO

TRIGÉSIMO PRIMER DOMINGO ORDINARIO.

1ªLct.:Malaquías 1,14b-2,2b.8-10:Os Apartasteis del camino y habéis hecho tropezar a muchos en la ley.

Sal.130,1.2.3.:Guarda mi alma en la paz junto a ti,Señor.

2ªLct.:ITes.2,7b-9.13:Deseábamos no solo entregaros el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas.

Evangelio: Mt.23,1-12: No hacen lo que dicen.

No cesa S. Pablo de dar gracias a Dios porque “al recibir la Palabra que os predicamos la acogisteis no como palabra de hombre sino como Palabra de Dios que permanece operante entre vosotros los creyentes”.

San Pablo se asombra de la transformación experimentada en aquellos hombres que “cambiaron sus costumbres, sus ídolos” “por un Dios vivo”(1ªTs.1,7).Se sintieron llenos del Espíritu de Dios y eso les llevó a una nueva vida.

Se pone de manifiesto que Dios, la Palabra Dios, la persona de Dios ,no es un asunto irrelevante o intrascendente, cuya afirmación o negación queda relegada a un debate de pensadores o charlatanes que no tienen otra cosa que hacer. La fe en Dios de aquellos tesalonicenses se hizo “operante en su vida de creyentes”.La Palabra de Dios contenida en la frágil palabra humana es como el nardo en un frasco de cristal que se destapa y libera un  perfume embriagador en el ambiente.

Seguramente que alguna ocasión algún fragmento de la Sagrada Escritura que quizá hayamos escuchado muchas veces de pronto nos sugiere y comunica un raudal de sabiduría y hasta exclamamos “Dios está aquí””Dios me ha iluminado”.Este ha de ser un ejercicio de fe al leer o al escuchar la Palabra de Dios:”acojo esta palabra no como palabra de hombre sino Palabra de Dios”.

Escuchando a Pablo, apóstol de Cristo, mediación humana, percibieron en su palabra, en su entrega personal, el evangelio de Dios…Es aquí Pablo un paradigma o ejemplo de Apóstol. Transformado por Jesucristo anuncia el evangelio de la gracia “en medio de luchas y la alegría del Espíritu Santo”.Es la Palabra de Dios palpitante y eficaz.

Lo contrario es lo que denuncia  el profeta Malaquías sobre los sacerdotes(encargados del culto).Pesa una tremenda denuncia.”no guardan los mandatos del Señor y realizan acepción de personas en la aplicación de la ley”.El Señor asocia a su persona el despojo del prójimo:”¿por qué el hombre despoja a su prójimo profanando la alianza de nuestros padres?”.Recordad que el domingo pasado en la lectura del Ex.22,21-27: “si los explotas y ellos gritan a mi los escucharé porque soy compasivo”.El daño hecho al prójimo es como si se lo hiciésemos al mismo Señor.

Jesús, paciente y misericordioso muestra aquí en el evangelio una actitud enérgica y de denuncia contundente frente a algunas autoridades religiosas de Israel como los escribas y fariseos. Siendo encargados de transmitir la doctrina de la vida se hacen mediadores insoportables y altaneros. Por eso Jesús dice.”Haced lo que os digan pero no hagáis lo que ellos hacen”.

Constituidos en autoridad o en ministerio, todos estamos tentados por la acepción de personas. En tantas ocasiones nos sentimos tentados de aparentar y simular .Pero la palabra de Dios es siempre palpitante y actual:”La verdad os hará libres”.

Sabemos que la gracia de los sacramentos no supone la santidad de los ministros pues cuando alguien bautiza, confiesa…es Cristo quien bautiza; pero es grave que nuestro ministerio o autoridad no se realice con la actitud que pide Jesús:”el que quiera ser el primero sea vuestro servidor”

Sí, hoy la Palabra de Dios se no dirige de algún modo especial a cuantos ejercemos el ministerio o servicio presbiteral dentro de la Iglesia y tenemos una oportunidad de discernir nuestras actitudes pues también hemos de arrepentirnos de nuestras negligencias, omisiones, acepciones de personas. Nuestras pobrezas y pecados también son objeto de la misericordia y del perdón por eso le pedimos ”que este sacrificio, Señor, se para ti una ofrenda y para nosotros una generosa efusión de tu misericordia”.

Seguramente que la falta de vocaciones al ministerio sacerdotal  y a la vida consagrada ha de ser motivo de un sereno y sincero examen de conciencia de nuestros testimonios

como sacerdotes y religiosos así como  también para que las comunidades cristianas se interesen por sus ministros.

Personalmente doy gracias a Dios por cuantos sacerdotes y seglares- unos más directamente que otros- acompañan la actividad pastoral. Todos hemos de tener muy claro que lo importante en nuestra actividad pastoral y en nuestra vida cristiana es que sea proclamada y celebrada la Palabra de Dios, que se extienda el Reino de Dios. El es el único Señor y MAESTRO.

Se cuenta que un sacerote americano de New York en su visita a Roma, al entrar en una parroquia  se la sorprendió al ver a la puerta de la iglesia un mendigo que le recordaba a un sacerdote compañero de estudios en Roma y ordenado el mismo día. Había perdido la fe y la vocación y vivía de las limosnas. Aquel sacerdote americano iba a asistir a una misa privada con el papa y al saludarlo le pidió rezara por un sacerdote amigo. Al día siguiente recibió una invitación del Vaticano para que junto con su amigo acudiera a cenar con el papa que quería ver al mendigo. El papa se confesó con él y el mendigo con el papa .Lo nombró encargado de la atención a los mendigos en aquella parroquia.

Señor de poder y de misericordia concédenos caminar sin tropiezos hacia los bienes que nos prometes, que alimentados con esos sacramentos tu gracia nos disponga a recibir las promesas con que los enriqueces”.

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