SOLEMNIDAD DE SAN AGUSTÍN

SOLEMNIDAD DE SAN AGUSTIN

1ªLct.:Hech.2,47-47:Vivían todos unidos y lo tenían todo en común

Sal.83,2-6.11.:Dichosos los que viven en tu casa ,Señor.

2ªLvct.:2ªTim.4,1-8:Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo.

Evangelio. Jn.10,7-18:El buen pastor da la vida por las ovejas

 Confiesa S.Agustín que le atraían más los relatos de los clásicos griegos con sus héroes y heroínas que los relatos de la Biblia. Era un hombre ávido de verdad pero dominado todavía por los límites de la razón, llámese maniquea, académica o escéptica que le dejaban siempre insatisfecho pues el corazón humano ha sido creado para la verdad, la bondad y la belleza que es el Dios amado manifestado en Cristo Jesús que “ha derramado su amor y el Espíritu Santo en nuestros corazones (Rm.5,5,).

Cuenta S.Agustín que Genadio un médico de Cartago dudaba de la existencia del más allá hasta que en un sueño un joven le dice: sígueme. Llegaron a una ciudad donde comenzó a oír una melodía, un canto d dulzura superior. El joven le explicó: son los himnos de los bienaventurados.

Para ahondar en esta sabiduría de los sueños refiere S.Agustín: a la noche siguiente el joven se aparece a Genadio que había grabado en su memoria el sueño de la noche anterior.  Y este joven le dice ahora:.-¿Dónde está ahora tu cuerpo?.-En la habitación de dormir-responde Genadio.-Sábete-le dijo-tus ojos están cerrados e inoperantes en tu cuerpo y a pesar de todo ves.-¿Con qué ojos? No sabiendo qué responder Genadio calla. pero el joven continúa:  los ojos de tu cuerpo mientras duermen en el lecho están inoperantes. Tienes otros ojos con los que me contemplas y gozas de la presente visión. Cuando hayas terminado tu vida terrena  los ojos de tu cuerpo serán inoperantes pero serás dotado de una vida que te permitirá vivir y sentir. No dudes más de la persistencia de tu vida. A aquel hombre se le habían disipado las dudas.¿Quién se lo enseñó sino la misericordia divina? (Ep.159,4-19)

La lectura del libro El Hortensio de Cicerón  y de los libros neoplatónicos  le sitúan en  un nuevo plano de la realidad que no se reduce la materia que perciben nuestros sentidos .Se asoma la dimensión del espíritu, de lo invisble. Sorprendido por la gracia, renovado por el poder del Espíritu Santo,”revestido de nuestro Señor Jesucristo” , derramado en lágrimas de liberación y renovación; ampliados los límites de la razón por la luz de la fe y la visión S.Agustín emprenderá un itinerario creyente concentrado en esta expresión tan de su agrado: “la obra mayor del hombre en esta viva consistirá en curar lo ojos del corazón para ver a Dios”.

A nosotros cristianos, seglares, religiosos y sacerdotes, con tanta gracia recibida y en este momento de nuestra historia personal S.Agustín pude ayudarnos también a una renovación profunda en nuestra vida.

Una pasión dominante de Agustín se movía en el terreno de la afectividad y sexualidad. Allí se sabía de sus caídas y debilidades.”Y sentía el clamor de sus apetencias que le pedían no las abandonase”.El mismo Agustín en sus confesiones nos describe su lucha interior y su ambigüedad pues se expresaba así: “Señor, dame castidad y continencia pero no hoy”.

Cada uno de nosotros seguramente hemos de dar un golpe o cambio audaz en nuestra vida, en algo que nos domina.

Cuenta el gran filósofo y predicador danés Sören Kierkegaard que un jugador también mantenía una lucha entre seguir jugando o abandonar. Una noche se levantó y le dijo al Señor:

  -Señor, mira, esta noche va a  ser la última noche que juego. Ayúdame a abandonar definitivamente este vicio.

Pero la voz del Señor nos se hizo esprar:

-Mira, amigo, hoy no vas a jugar más. Decídelo por esta noche y después podrás jugar tolo que quieras.

Renovemos este ejercicio de la fe en el Señor que nos da la gracia de convertirnos y activemos la decisión capaz de nuestra voluntad libre.

San Agustín que había sido llorado por la madre Mónica creyente, acompañado por el obispo Ambrosio y aleccionado por los magistrados cristianos, descubrió el sentido eclesial de su fe. No sería creyente si la iglesia no me hubiera entregado la fe .Así que ahí está la raíz de porqué sus monjes han deservir en el apostolado. En ocasiones de berán abandonar la contemplación para atender a sus hermanos.

El caso de Vitorino (retórico de Roma).No se avergonzó de se siervo de Cristo. Leía la Sagrada Escritura y le decía a su amigo Simpliciano, no en público sino en lo secreto: ¿Sabes que ya soy cristiano?. A lo que Simpliciano le replicó :No lo creeré ni te contaré entre los cristianos si tu no te veo en la iglesia de Cristo. A lo que respondió burlándose:¿Acaso las paredes hacen cristianos?(Confe.8,2).Es lo que Benedicto XVI ha dicho a los jóvenes en la Jornada Mundial de Jóvens 2011 en Cuatro vientos(Madrid): no podéís ser cristianos “por libre”, necesitáis sentir, vivir y compartir en la iglesia, cuerpo de Cristo.

“¡Oh belleza siempre antigua y siempre nueva, cuán tarde te conocí y cuán tarde te amé…¡Dejemos que nos conmueva la belleza y hermosura de Dios, estemos listos para contemplar, disfrutar  y gozar de Dios. Como Agustín y Mónica en la tarde de Ostia Tiberina que tocados por la sabiduría de Dios, gustaron de la deliciosa eternidad. Tocar la sabiduría no con brevedad sino con eternidad. Como Agustín y Mónica gustaron y hablaron de eternidad así los creyentes predican y hablan del futuro del hombre como horizonte de amor gozoso y eterno de Dios cuando los sea todo en todos.”Creo en la vida eterna”

“Renueva el espíritu que infundiste en S.Agustín, para que nosotros sedientos de sabiduría nunca cesemos de buscarte, fuente de viva de amor eterno”.”Que este sacramento de amor se signo de unidad y vínculo de caridad”

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