Nov 25

    “Todo el que es de la verdad escucha mi voz”

    Vemos la televisión, internet, cuando vamos paseando por la calle nos fijamos en los anuncios, escuchamos la radio mientras estamos en el coche o el transporte público. Palabras, imágenes, sonidos… intentan mostrarnos la verdad. Los cristianos en este mundo tenemos la misión de descubrirla y mostrarla al mundo. La verdad para nosotros es Jesús, el hijo de Dios. Sus palabras son el lucero del discernimiento. Necesitamos leer y meditar la biblia. Dejar que Dios nos hable, moldee nuestro corazón y que en medio de este mundo seamos antorchas de la verdad.

             En tiempos de Jesús el imperio Romano tenía su propia verdad. El poder y el sometimiento eran signo de grandeza. Muchos pueblos sufrieron la esclavitud y la humillación, entre ellos los judíos. El gobernador Poncio Pilato y el virrey Herodes gobernaban con mano dura, los dirigentes (Saduceos y fariseos) llenaban al pueblo de normas legales, los zelotes derramaban la sangre de sus enemigos y los esenios se sentían puros. Jesús se presenta como el anatema. Ante el poder, la humildad. Las normas, la libertad. El odio, el amor. La pureza, la acogida. Él se convierte para nosotros en la verdad absoluta. Seguir su ejemplo nos hace vivir una vida de coherencia. Dicha coherencia se transforma en luz y sal para el mundo.

             Seamos testigos de la verdad y vivamos según ella. Nos hará libres y portadores de la esperanza que necesita este mundo.

    El evangelio para los niños

     

    humidios

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    Nov 6

    Dios quiere...

    ¿En que se fija Dios? ¿En las mejores vestimentas? ¿Los mejores puestos? ¿Quién le da lo que le sobra? Todos conocemos la respuesta. Jesús nos la responde observando a la viuda. ¿Qué le ofrezco yo a Dios? Pregunta muy personal y directa: ¿El tiempo que me sobra, el dinero para dejar la conciencia tranquila…? La viuda dejo todo lo que tenía. Esto agrado a Dios.
    “Amaras al Señor con todo el corazón, con toda el alma…” leíamos hace unos domingos. Dios quiere que nuestro pensar y actuar estén de acorde con Él. Es tiempo de pensar en Dios. Entregarle nuestra vida y romper con el “hombre viejo” ese hombre que se guía por el placer, el egoísmo, el rencor…
    La sociedad, la que abandera los primeros puestos, el éxito, la belleza superficial… más que nunca esta en nuestra manera de pensar. Muchos sucumben a ella y la ponen como norma de vida: Para ser feliz debes tener mucho dinero, Si tienes buena ropa y buen “porte” te dan privilegios, un trabajo perfecto es el que sale en las series, películas… Si no tienes nada de esto eres un fracasado. Triste, pero si hicieran una encuesta…
    ¿Se es feliz? Cuando a Dios se le dan las migajas es imposible ser feliz. Muchos confunden la felicidad con el placer. Lo que la sociedad nos propone es placer. Dios nos propone felicidad. Despertemos y pongamos a Dios en nuestro pensar y actuar. “Amaras al Señor con todo el corazón, con toda el alma…”
    El apóstol San Pablo estuvo muy preocupado por el Sacerdocio, pues los judíos le daban mucha importancia al templo y los sacrificios que se hacían en el. Los sacerdotes del templo tenían que hacer año tras año sacrificios de animales para tener “contento” a Dios. Jesús es el verdadero Sacerdote, dice San Pablo, ¿por qué? Por que Él a la vez es Sacerdote y victima delante de Dios. Sacerdote por que intercede por nuestros pecados y victima ya que su sacrificio en la cruz es reconciliación y redención. Ya no se necesitan más sacrificios.
    Hoy ya no hacemos sacrificios de animales, pero si hacemos sacrificios sin contar con Dios. A ver como me explico, un ejemplo. “Yo todos los años voy a la romería de la virgen, al Cristo, estoy en una hermandad… pero durante el año no piso la iglesia y por lo tanto no voy a misa, no medito la biblia…” Jesús quiere que estemos a bien con Dios. Por eso se sacrificó por nosotros. Su sacrificio exige en nosotros la misma actitud que tuvo la viuda. Le dio todo.
    No le demos las migas a Dios, Démosle nuestra vida.

    Nov 1

    Deseo tu rostro, Señor.

    “No estas lejos del reino de Dios” le dice Jesús al maestro de la ley. Dos condiciones: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Encontrarse con el prójimo exige humildad. Una humildad que hace descubrir lo que realmente importa en la vida. Esta humildad a veces se ve oscurecida por el orgullo. Ella hace que el ego sea el centro y el motor del pensar y actuar.

    ¿Qué albergo en mi interior? ¿Qué es lo que realmente deseo? El día a día es una lucha interior. Vivimos en un mundo de tentaciones. Jesús nos enseña que la mejor arma es estar lo más cerca posible de Dios. Y ¿cómo podemos estar cerca? Amar a Dios sobre todas las cosas. Si, Amar a Dios sobre todas las cosas. Esto implica vivir según su Palabra. Y la palabra es una espada de doble filo como decía San Pablo. Esta espada de doble filo hace que estemos en lucha. San Pablo ya tenía la experiencia de esta lucha cuando escribía: “Cuando quiero hacer lo bueno, me encuentro inevitablemente con lo malo en las manos”. Todos seguro que hemos experimentado lo mismo que San Pablo. Solo la gracia de Dios nos puede ayudar. Y esta gracia viene por medio de la oración. En ella descubrimos la fortaleza que es Dios en nuestra vida.

    Uno de los problemas principales para orar es la distracción. El mundo en el que vivimos tenemos muchas cosas superficiales que nos hacen que perdamos nuestro mundo interior. Hay que recuperar esa interioridad empezando a buscar durante el día momentos para estar con Dios. Pero, para ello necesitamos también el deseo que nos pone el Espíritu Santo. Una vez que entramos en la dinámica poco a poco descubrimos que nuestro mundo interior se va enriqueciendo, pues como una planta se beneficia de los nutrientes de la tierra el hombre se beneficia de estar lo más cerca de Dios.

    Estemos cerca de Dios, busquemos momentos para estar con Él y vivamos según su palabra.

    El evangelio para los niños

     

    humidios

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    Oct 23

    Tu fe te ha curado

    Lectura del libro de Jeremías (31,7-9), Lectura de la carta a los hebreos (5,1-6), Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,46-52)

    “Tu fe te ha curado” la fe es sinónimo de confianza. Es poner la vida en las manos del otro. También de esperanza. Saber que encontrarás lo que esperas. Jesús se convierte para el ciego Bartimeo en la persona que confía y espera. El pueblo de Israel exiliado en tiempos del profeta Jeremías encuentra también palabras de consuelo y esperanza. Y ¿Nosotros? En la época en la que vivimos ¿Encontramos también palabras de consuelo, esperanza y esa fe que tenía Bartimeo y el profeta Jeremías?

    San Pablo nos dice que Dios siempre llama a la gente y le da la potestad de realizar la función a la que ha sido llamado. Siempre va a ver personas que lleven esas palabras de esperanza y consuelo. Por lo tanto, esa fe que tenían Bartimeo y el pueblo de Israel también se da hoy. Nos toca a nosotros tener los ojos y los oídos bien abiertos. Discernir lo que viene de Dios. Los cristianos católicos tenemos la suerte de tener el magisterio de la Iglesia. Años de experiencia de muchos católicos movidos por el Espíritu Santo. Queda ya por sentado la lectura de la Palabra de Dios. Los dos factores anteriores tienen que ir acompañados del testimonio.

    Vivimos en la era de la comunicación: Televisión, cine, internet (Facebook, Twitter, WhatsApp…) La información en tiempo real la tenemos de cualquier parte del planeta. Los cristianos debemos ser una luz que este llena de esperanza y consuelo. Y eso se da en la vida que llevemos. El testimonio y el poder transmitirlo es fundamental.

                Seamos testigos del Señor Resucitado. Que nuestra vida no sea lugar para el escándalo, sino luz que de vista aquellos que buscan un verdadero sentido a sus vidas.

    Dediquemos un tiempo para leer las lecturas de este domingo. Busquemos un lugar fuera del ruido y la distracción. Y respondamos a las siguientes preguntas:

    • ¿Qué personas de mi entorno llevan esperanza y consuelo?
    • ¿Soy testimonio para los demás?
    • ¿Como utilizo el internet (Facebook, Twitter, WhatsApp, páginas web)?

    El evangelo para los niños

    humidios

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    Oct 16

    Es tiempo de Servir

    Is 53, 10-11; Hb 4,14-16 ; Mc 10, 35-45

    Acerquémonos a Jesús. Su gracia nos dará la fuerza suficiente para afrontar las debilidades. San Pablo nos ánima a poner nuestras miserias. Conocedor por propia experiencia. Pero ¿Qué sucede cuando nos acercamos a Jesús? Fijémonos en Santiago y Juan. Se acercan a Jesús y le piden nada menos que estar a su izquierda y a su derecha en el trono. Jesús descubre sus intenciones y le da pie para corregirlos. El encuentro con nuestro Señor por medio de la oración y la escucha de la Palabra hace también que descubramos nuestros pecados y el pueda corregirlos.

                Orgullo, altanería, egoísmo, soberbia, rencor, odio, ante el encuentro con Dios son descubiertas. Jesús conocía muy bien lo que pensaba la gente. El escudriñaba el corazón de cada uno: La viuda que dio todo lo que tenía, Como le alababan en el templo, el joven rico, la negación de Pedro… Sabía que el hombre cuando pone su debilidad ante los ojos de Dios se redime y encuentra el verdadero sentido de su vida. Nos enseña que el encuentro con la divinidad debe ser sincero y para ello hay que tener un corazón desprendido de las pasiones que nos esclavizan.

                Santiago y Juan tras la corrección descubrieron lo que significa estar cerca de Dios: Ser el servidor de todos. Incluso si te cuesta la vida como les sucedió. Todos sabemos que la vida de Jesús fue un vivir para los demás. El maestro se convirtió en el servidor de todos y con ello instituyo un nuevo orden: Dios no mira con los ojos de los hombres, ni cuánto dinero tienes, si eres el jefe de una compañía… Él observa cómo te portas con el hermano.

                En el hermano nos jugamos nuestra salvación o condenación. Ahora estamos en el tiempo de servir, de abrir nuestros ojos a las necesidades del otro, de amarlo como Jesús lo ama. Si hacemos esto estaremos en el trono de Dios por que estaremos participando de su propia bondad. Todos tenemos debilidades, pero sabemos a quien acudir.

                Dediquemos un tiempo a la lectura de la Palabra y escucha. Nos pueden ayudar las siguientes preguntas:

    • ¿Cuánto tiempo dedico para estar con el Señor?
    • El prójimo ¿Se quién es? ¿Le ayudo? (Piensa en la parábola del Samaritano)

    🙏🙏🙏

    El evangelio para los niños

    humidios

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