candle1° Domingo de adviento

Dic 7

Preparamos nuestro corazón

El adviento es un buen tiempo para preparar nuestro corazón. La salvación de Dios ya se manifiesta en nuestras vidas por medio de las buenas obras. Debemos reflexionar nuestro actuar. Analizar nuestras acciones y cambiar aquellas que no hacen el bien. Este es el verdadero espíritu.
Juan el bautista se nos presenta como un hombre humilde, toda su confianza la pone en Dios. Es el vocero que proclama el cambio para un pueblo que ha encontrado gracia. El tiempo ha llegado. ¡Prepárense!
¿Cómo debemos prepararnos? Estar cerca del evangelio, escuchar la palabra de Dios. Por medio de ella el Altísimo pondrá una semilla que florecerá con las buenas obras. No nos olvidemos de asistir a la eucaristía los domingos. Celebrar la fe en comunidad y con la familia nos hace verdadero pueblo de Dios. Tanto la escucha como la celebración debe estar acompañada de una actitud de “recogimiento”. Buscar espacios para el silencio y desde el dejar al Espíritu para que nos mantenga en alerta. Despiertos para caminar y llegar a la navidad con un corazón limpio.
Podríamos añadir más acciones, el rezo del rosario, el calendario de adviento… todas ellas nos deben llevar a vivir desde la esperanza y la alegría de que el niño de Dios quiere estar con nosotros. Tengamos presente esa acogida.

El evangelio para los niños

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Dic 5

María, “Dichosa tu que has creído” (Lc 1, 45)

“Dichosa tu que has creído” (Lc 1, 45) Creer exige confianza. Dar una parte de ti y saber que será guardada y cuidada. Participar de la seguridad de que lo que lo confiado está en “buenas manos”.
La desconfianza es lo contrario a la confianza y es uno de los distintivos de nuestra sociedad. En una sociedad competitiva el fiarse en el otro no tiene cabida. Desde la tierna infancia aprendemos a ver al otro como alguien que nos “puede quitar algo”. A medida que crecemos “ese algo” toma forma en el trabajo, dinero, prestigio…
En la navidad la gente siempre es más sensible a las necesidades de los demás. Uno en estas fechas toma conciencia de que “puede dar algo” al prójimo. Son unas fechas donde uno despierta por un momento y es plenamente consciente de la realidad. Pero luego vuelve otra vez el sueño.
¿Qué es lo que sucede? ¿La sociedad en estas fechas hace un “parón ante la competitividad”? ¿Es una manera de purgar nuestros males para tener la conciencia tranquila?
Antes de venir Jesús al mundo los pueblos vivían en la oscuridad. Y entre ellos el pueblo Judío. Solo la esperanza en un mesías era capaz de vencer a la oscuridad. La gente ante esto tomaba conciencia de la realidad: Dios no podía abandonar a su pueblo. Esto hacia que en la sociedad surgieran movimientos de renovación, como el de Juan el Bautista: “Preparar el camino al Señor”, donde muchas personas cambiaban su vida desordenada.
Esta esperanza también estaba en el corazón de una joven de Nazaret, María. Ella también aguardaba la liberación prometida por los profetas. Pero lo maravilloso de María es que fue capaz de creer que esto se cumpliría de la manera menos esperada: Dios haciéndose hombre. María dio una parte de si a Dios. Su confianza plena de que se cumpliría según lo había dicho el ángel.
Por lo tanto estas fechas son un tiempo propicio para despertar, ver en el prójimo no a un extraño si no alguien al que le “podemos dar algo”. Así nos asemejaremos a Dios que nos da a su hijo. Cuando damos confiamos y María nos enseña que la confianza es la puerta para que las cosas maravillosas se cumplan.

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Tags: ADVIENTO
Nov 25

“Todo el que es de la verdad escucha mi voz”

Vemos la televisión, internet, cuando vamos paseando por la calle nos fijamos en los anuncios, escuchamos la radio mientras estamos en el coche o el transporte público. Palabras, imágenes, sonidos… intentan mostrarnos la verdad. Los cristianos en este mundo tenemos la misión de descubrirla y mostrarla al mundo. La verdad para nosotros es Jesús, el hijo de Dios. Sus palabras son el lucero del discernimiento. Necesitamos leer y meditar la biblia. Dejar que Dios nos hable, moldee nuestro corazón y que en medio de este mundo seamos antorchas de la verdad.

         En tiempos de Jesús el imperio Romano tenía su propia verdad. El poder y el sometimiento eran signo de grandeza. Muchos pueblos sufrieron la esclavitud y la humillación, entre ellos los judíos. El gobernador Poncio Pilato y el virrey Herodes gobernaban con mano dura, los dirigentes (Saduceos y fariseos) llenaban al pueblo de normas legales, los zelotes derramaban la sangre de sus enemigos y los esenios se sentían puros. Jesús se presenta como el anatema. Ante el poder, la humildad. Las normas, la libertad. El odio, el amor. La pureza, la acogida. Él se convierte para nosotros en la verdad absoluta. Seguir su ejemplo nos hace vivir una vida de coherencia. Dicha coherencia se transforma en luz y sal para el mundo.

         Seamos testigos de la verdad y vivamos según ella. Nos hará libres y portadores de la esperanza que necesita este mundo.

El evangelio para los niños

 

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Nov 6

Dios quiere...

¿En que se fija Dios? ¿En las mejores vestimentas? ¿Los mejores puestos? ¿Quién le da lo que le sobra? Todos conocemos la respuesta. Jesús nos la responde observando a la viuda. ¿Qué le ofrezco yo a Dios? Pregunta muy personal y directa: ¿El tiempo que me sobra, el dinero para dejar la conciencia tranquila…? La viuda dejo todo lo que tenía. Esto agrado a Dios.
“Amaras al Señor con todo el corazón, con toda el alma…” leíamos hace unos domingos. Dios quiere que nuestro pensar y actuar estén de acorde con Él. Es tiempo de pensar en Dios. Entregarle nuestra vida y romper con el “hombre viejo” ese hombre que se guía por el placer, el egoísmo, el rencor…
La sociedad, la que abandera los primeros puestos, el éxito, la belleza superficial… más que nunca esta en nuestra manera de pensar. Muchos sucumben a ella y la ponen como norma de vida: Para ser feliz debes tener mucho dinero, Si tienes buena ropa y buen “porte” te dan privilegios, un trabajo perfecto es el que sale en las series, películas… Si no tienes nada de esto eres un fracasado. Triste, pero si hicieran una encuesta…
¿Se es feliz? Cuando a Dios se le dan las migajas es imposible ser feliz. Muchos confunden la felicidad con el placer. Lo que la sociedad nos propone es placer. Dios nos propone felicidad. Despertemos y pongamos a Dios en nuestro pensar y actuar. “Amaras al Señor con todo el corazón, con toda el alma…”
El apóstol San Pablo estuvo muy preocupado por el Sacerdocio, pues los judíos le daban mucha importancia al templo y los sacrificios que se hacían en el. Los sacerdotes del templo tenían que hacer año tras año sacrificios de animales para tener “contento” a Dios. Jesús es el verdadero Sacerdote, dice San Pablo, ¿por qué? Por que Él a la vez es Sacerdote y victima delante de Dios. Sacerdote por que intercede por nuestros pecados y victima ya que su sacrificio en la cruz es reconciliación y redención. Ya no se necesitan más sacrificios.
Hoy ya no hacemos sacrificios de animales, pero si hacemos sacrificios sin contar con Dios. A ver como me explico, un ejemplo. “Yo todos los años voy a la romería de la virgen, al Cristo, estoy en una hermandad… pero durante el año no piso la iglesia y por lo tanto no voy a misa, no medito la biblia…” Jesús quiere que estemos a bien con Dios. Por eso se sacrificó por nosotros. Su sacrificio exige en nosotros la misma actitud que tuvo la viuda. Le dio todo.
No le demos las migas a Dios, Démosle nuestra vida.

Nov 1

Deseo tu rostro, Señor.

“No estas lejos del reino de Dios” le dice Jesús al maestro de la ley. Dos condiciones: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Encontrarse con el prójimo exige humildad. Una humildad que hace descubrir lo que realmente importa en la vida. Esta humildad a veces se ve oscurecida por el orgullo. Ella hace que el ego sea el centro y el motor del pensar y actuar.

¿Qué albergo en mi interior? ¿Qué es lo que realmente deseo? El día a día es una lucha interior. Vivimos en un mundo de tentaciones. Jesús nos enseña que la mejor arma es estar lo más cerca posible de Dios. Y ¿cómo podemos estar cerca? Amar a Dios sobre todas las cosas. Si, Amar a Dios sobre todas las cosas. Esto implica vivir según su Palabra. Y la palabra es una espada de doble filo como decía San Pablo. Esta espada de doble filo hace que estemos en lucha. San Pablo ya tenía la experiencia de esta lucha cuando escribía: “Cuando quiero hacer lo bueno, me encuentro inevitablemente con lo malo en las manos”. Todos seguro que hemos experimentado lo mismo que San Pablo. Solo la gracia de Dios nos puede ayudar. Y esta gracia viene por medio de la oración. En ella descubrimos la fortaleza que es Dios en nuestra vida.

Uno de los problemas principales para orar es la distracción. El mundo en el que vivimos tenemos muchas cosas superficiales que nos hacen que perdamos nuestro mundo interior. Hay que recuperar esa interioridad empezando a buscar durante el día momentos para estar con Dios. Pero, para ello necesitamos también el deseo que nos pone el Espíritu Santo. Una vez que entramos en la dinámica poco a poco descubrimos que nuestro mundo interior se va enriqueciendo, pues como una planta se beneficia de los nutrientes de la tierra el hombre se beneficia de estar lo más cerca de Dios.

Estemos cerca de Dios, busquemos momentos para estar con Él y vivamos según su palabra.

El evangelio para los niños

 

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