Feb 22

    Cuidemos a nuestro prójimo.

    bibliaicon1 Leer la palabra de Dios (Haz clic aquí) 

     

              Dios es Santo, perfecto. Dichas cualidades están relacionadas con el prójimo. El camino para llegar a ellas pasa por como nos comportamos con el Hermano. Dios le dice a Moisés que no odie a su hermano ni le guarde rencor, sino que le ame. Jesús añade que recemos por los que nos persiguen, es decir por los que no nos aman. En el trasfondo de las lecturas están las relaciones que tenemos con los otros. Hay muchas maneras de interactuar, de lo que vamos a tratar es de la profundidad que implica lo que hoy las lecturas nos proponen. 

              El sistema social imperante en nuestro tiempo nos invita a la superficialidad en la relación con el otro. Esta superficialidad esta muy unida a la economía. Según el estatus social que tengas te relacionaras con una persona u otras, unido a los ambientes que puedes acceder. El apóstol Santiago ya en su tiempo escribía del peligro que implica el ver aun hombre bien vestido y a otro harapiento y el trato que se le daba a uno y a otro. No es nada nuevo lo que estamos hablando, pero debemos ser conscientes de la realidad en la que vivimos. Otro aspecto de nuestro tiempo es la solidaridad encubierta que va muy unida a la manipulación, los sentimentalismos e intereses de los grandes sectores que manejan el poder global (Gobiernos, multinacionales...). Sectores de poder que crean mucho de los grandes problemas medio ambientales, sociales, económicos son los que se erigen como bandera de dar la solución al sufrimiento que han causado. Pero la causa más dolorosa de la interactuación con el otro es la competencia deshumanizadora, que hace ver al otro como un enemigo al que hay que vencer. Las oposiciones aun puesto de trabajo, la lucha de poder donde se imponen los intereses personales a los comunitarios.
              Estamos insertos en esta sociedad. Los primeros cristianos ya se diferenciaban del sistema social imperante. Dios nos interpela a ser Santos y Perfectos como Él. Debemos ser una luz en este mundo. En el día a día cuidar nuestro trato con el prójimo. Tener un mismo Dios implica tener un mismo Padre que nos ha creado. Esto nos lleva a que nadie debe estar por encima de nadie. Amar conlleva indignarse ante el que hace daño, pero sobre todo perdonar y rezar por ellos. En la coherencia podremos demostrar que los seguidores de Cristo vivimos en el mundo, pero no con sus valores sino con los valores que nos hacen más humanos y nos asemejan a nuestro Creador.

    Oct 6

    La fe

               Cuando alguien que esta pasando por una mala situación nos viene a que le animemos seguro que nos enfocamos a que tenga fe en un futuro más prometedor. La fe forma parte de nuestra vida. Ella nos lleva a que tengamos esperanza. Cuando cogemos el autobús, el tren, el avión tenemos fe en que llegaremos sanos y seguros a nuestro destino. A Jesús le piden los apóstoles que les aumente la fe. Y es llamativo los ejemplos que pone Jesús. Sobre todo, el segundo. Analicémoslo.

                Empieza Jesús poniendo a los Apóstoles como señores que tienen siervos. Luego la acción pasa al trabajo que realiza el siervo en el campo. Para volver al señor que llega por la noche a casa. Y Jesús hace una pregunta: ¿El señor dirá al siervo que se siente en la mesa y coma con él o hará que primero le sirva y luego coma? Y por último les ordena que hagan lo que tienen que hacer.

                Para Jesús la fe está unida a la buena nueva del evangelio. Entre mayor compromiso por el reino de Dios mayor será la fe. Esto en nuestra vida se traduce a llevar una vida según el Espíritu como nos dice San Pablo:

    La lectura asidua de la palabra de Dios es fundamental. Ella nos va moldeando, nos hace comprender que nosotros somos coparticipes de su voluntad.

    La humildad nos hace comprender que según Dios actúe en nosotros, realizaremos su voluntad. El es el sostén y apoyo de nuestra Fe.

    La formación y enseñanza por parte de la iglesia nos ayuda a ser fieles a la misión.

    Vivamos según el evangelio y descubriremos al Dios de Jesús que quiere compartir con nosotros su reino.

    Sep 8

    Romper el círculo

                  Hoy sale de la boca de Jesús la palabra “renuncia”. Renunciar significa dejar algo voluntariamente. El nos pide que rompamos las cadenas que no nos dejan descubrir la verdadera voluntad de Dios. El libro de la Sabiduría hace una súplica a Dios. Pide que Dios envié su Espíritu para que el hombre ande por el camino correcto. Entonces, ¿Cuáles son las cadenas que nos atan? En una entrevista que le hacían al Papa Francisco sobre los muros que están construyendo los países ricos, recalcaba que todo muro que uno construye termina siendo prisionero de él.

                Nuestra vida esta llena de acciones que nos llevan a la esclavitud: Egoísmo, celos, envidias, alcoholismo, lujuria, vagancia... poco a poco nos van encerrando en un circulo. Jesús quiere que estas acciones no sean lo más importante de nuestra vida. Pide que rompamos este círculo. Y ¿Cómo podemos romperlo? Realizando las acciones que quiere Dios para nuestra vida: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.

                Esto implica que todo lo que este en contra de dicha acción hay que posponerla. ¿Amo realmente a Dios? Uno ama a Dios cuando ama al prójimo. No se entiende si no se parte de las necesidades del prójimo. El prójimo se convierte en el termómetro que nos dice si realmente tenemos a Dios en el centro de nuestra existencia. Pero, para amar al prójimo se necesita el Espíritu Dios. El hombre por naturaleza e instintito siempre tiende a su propia comodidad. De ahí que sea Dios quien nos inflame en nuestro interior el deseo de buscarle. Este deseo como el fuego que se le echa leña para que no se apague, necesita de la oración. En ella el hombre encuentra el consuelo y la fortaleza.

    San Pablo en sus cartas nos narra como para el Cristo lo es todo. En Él encuentra la fuerza necesaria para vencer las tentaciones y contrariedades de este mundo. Nosotros también estamos llamados a vencer al mundo. Todas las riquezas de este mundo no tienen comparación ni ganancia con la dicha de tener a Dios.

    Jul 29

    La vida no depende solo de los bienes

    Jesús conoce muy bien a Dios. Sabe lo que le agrada y lo que no le agrada. Que pongamos nuestra vida en el solo poseer no le agrada. Es más, las riquezas no tienen la capacidad de salvar. Hoy la enseñanza es clara solo en Dios podemos hallar la salvación o lo que es lo mismo la plenitud de la vida tanto aquí en la tierra como en el cielo.

    Seguro que conocemos amigos, familiares o compañeros de trabajo que su sueño es tener mucho dinero y dejar de trabajar. Nadie niega que el dinero facilita la vida y más donde la sanidad no es tan publica como sucede en algunos países. Jesús no esta en contra de las riquezas, sino que nos previene del egoísmo que produce en muchas personas. Las convierten en valores absolutos y son incluso capaces de traicionar, engañar, robar, estafar...

    La creación creada por Dios es para que este en armonía con el hombre. Ella nos da el sustento para vivir dignamente. Es triste ver como el egoísmo de grandes empresas la destruyen por el mero hecho de sacar beneficios. En la selva de la Amazonia Peruana las petroleras llevan años explotando los recursos naturales de una manera irracional y destructiva. Se pone por encima el beneficio antes que al hombre y lo que produce es hambre, enfermedad y recursos naturales que han convivido durante siglos con el hombre están desapareciendo.

    Jesús es tajante ante esta actitud de ciertas personas, sino cambian, su destino esta fijado, la condenación. Pusieron su confianza en las riquezas, en algo perecedero. Por lo tanto, es bueno tener riquezas. Lo importante es que esas riquezas no gobiernen nuestras vidas. Que seamos capaces de prescindir de ellas para compartirlas con el que las necesita. Acordémonos de la pobre viuda. Ella va al templo y Jesús y sus discípulos están mirando como dejan las ofrendas. Echa dos denarios y Jesús se fija y les dice: Esa mujer ha echado más que los demás, pues los demás echaban lo que les sobraba mientras que ella ha echado lo que tenía para vivir. Para Dios lo importante es que pongamos todo nuestro Ser en Él.

    Preguntas para la reflexión:

    • ¿Cómo administro los bienes que Dios me ha dado?
    • ¿Soy solidario con los que tengo a mi alrededor?

    humidios

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    Jul 4

    La buena noticia

    Los cristianos tenemos un mensaje que ofrecer. La buena noticia esta llena de esperanza, paz y alegría. El bautizo nos hace que Dios nos haya elegido para ser mensajeros.

    Jesús conoce a la gente. Sabe cuales son sus miedos, desesperanzas, anhelos… y quien puede vencerlos. A sus discípulos les enseña y les hace experimentar la cercanía de Dios. Los convierte en auténticos portadores del poder de Dios, que los espíritus se les sometan, es decir, el poder del enemigo. Están preparados para la misión. Pero les recuerda que lo más importante es hacer la voluntad de Dios que comienza en la humildad de reconocer que es el autentico protagonista.

    La voluntad comienza con la escucha de la buena noticia. Ella nos lleva a experimentar la cercanía de Dios: El miedo es vencido por la fe, el egoísmo por el altruismo, el odio por el amor, la desesperanza por la esperanza en Dios, el orgullo por la humildad, la inseguridad por la paz del espíritu.

    Desde nuestro bautismo somos mensajeros de Dios. El mundo necesita conocer la verdad. Experimentar el poder de Dios. Nuestra misión es llevar dicho mensaje. Sabiendo que Dios es el protagonista.

    Cuando dejamos actuar a Dios, el mensaje se hace vivo. En nuestra propia vida se muestra el verdadero poder: Cambiar los corazones de las personas. El cambio los lleva a vivir la vida en la esperanza y la caridad. El reino de Dios ya habita entre nosotros.

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