Mar 12

    Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. IV domingo del tiempo cuaresmal, ciclo b.

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     Leer la palabra de Dios.

     

    paloma

    En las noticias que daban en la televisión me llamo la atención particularmente una de ellas. Durante el periodo de pandemia que estamos viviendo ha aumentado el caso de personas con ansiedad, depresiones e incluso una encuesta realizada mostraba un alto porcentaje de personas que habían llorado por dicha situación. Estamos viviendo tiempos difíciles eso nadie lo pone en duda. La muerte nos acecha a nuestro alrededor, muchos han perdido su sustento diario y otros están con la soga al cuello por las deudas. El futuro es incierto y no sabemos si nosotros o algún ser querido va a sufrir una desgracia... Nos ha tocado vivir un periodo que no es nuevo en la historia de la humanidad. El hombre desde que tiene conciencia ha enfrentado las dificultades de diversas maneras. Para los cristianos estas situaciones nos invitan a sentirnos acompañados por Dios. Y el evangelio hoy nos enseña que Dios no ha venido a hundirnos en la miseria, sino que por medio de su hijo ha venido a dar sentido pleno a nuestras vidas. Esto se traduce en nuestra situación actual en que debemos poner nuestras inquietudes, ansiedades depresiones e incertidumbres en Dios. Debemos confiar en Él. Y muchos dirán ¿Cómo? En la primera lectura del libro de las Crónicas el autor o autores ponían los acontecimientos en la voluntad de Dios. El destierro un castigo divino. La liberación del pueblo de Israel por parte del rey persa Ciro igual. Su cosmovisión del mundo les hacia entender que Dios actuaba en la historia y eran capaces de interpretar los signos por medio de los profetas. Hoy en día los cristianos mantenemos esta visión del mundo. Como antaño los profetas eran capaces de ver los signos de los tiempos hoy tenemos al Espíritu Santo que nos acompaña y nos ayuda a discernir lo que viene de Dios. No hay una fórmula mágica para tener fe. Lo que si, como una flor necesita agua para que no se marchite, la fe necesita de la Palabra de Dios y del encuentro con Dios. Es Él como dice San Pablo quien acude primero a nuestro encuentro. El nos da la fe y la capacidad para ver su actuar en nuestra vida y entorno.

    Estamos terminando el tiempo de Cuaresma. Pidámosle a Dios que nos de la fe. Que veamos este tiempo difícil a la luz del discernimiento del Espíritu Santo y descubramos que Jesús ha venido a dar sentido pleno a nuestra existencia.

     

    Mar 5

    III Domingo de Cuaresma - Jesús sabía lo que hay dentro de cada hombre.

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     Leer la Palabra de Dios

     

    paloma

    En el Antiguo Testamento Dios es muy celoso con su pueblo. No admite que el hombre ponga sus ojos en los ídolos. Les recuerda que él siempre es fiel y está cerca del sufrimiento como sucedió en Egipto. El pueblo debe tomar una decisión. La vida o la perdición. Si cumplen los mandatos que les ponen vivirán. Se convierten en la forma de vida para ser fieles a la alianza establecida por Dios en el Sinaí. El domingo pasado Abraham se presentaba como el padre de la Fe. Él es fiel e incluso en la entrega de lo más preciado de su vida. Hoy volvemos otra vez a recordar la fidelidad que tenemos que tener ante Dios. Dios o los ídolos. ¿Cuáles son los ídolos de nuestro tiempo? El Papa Francisco nos habla de los falsos profetas. Por medio de su verborrea juegan con los sentimientos para ofrecer una falsa felicidad. Nos pide que estemos atentos para no caer en sus redes. Y la mejor manera de descubrirlos es por medio de la oración y el ayuno. La oración nos pone en contacto con Dios. En ella experimentamos la verdadera voluntad de Dios para con nosotros. En el ayuno nos sale al encuentro la humidad. Nos hace valorar lo que realmente merece en la vida. Y en este domingo los mandamientos: No pronunciaras el nombre de Dios en falso, honra a tu padre y a tu madre, no cometerás adulterio… Los mandamientos de la ley de Dios nos salen al encuentro no como un fin, sino como un medio para acercarnos más a la voluntad de nuestro Padre Dios.

                Una de las dificultades que tenían las primeras comunidades cristianas era que la predicación en el Cristo crucificado producía rechazo tanto al pueblo judío como a los paganos. Esto hace que el apóstol Pablo tenga que justificar la muerte de Cristo. Parte de la humildad. Dios solo puede actuar cuando el hombre se deja abrir a la gracia. Para ello debe romper con sus prejuicios y abrirse a la sabiduría de Dios. San Agustín antes de su conversión vio la biblia como historias que no llevaban a la verdad. Solo cuando empezó a verlo con los ojos de la fe y rompió con los prejuicios empezó el camino. La humildad es muy importante en nuestra vida. Ella nos lleva al misterio de Dios. En este camino nos encontramos con la fe. Vimos que lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

                Jesús sabía lo que hay dentro de cada hombre. Las apariencias son uno de los mayores males de nuestro mundo. Detrás esta la mentira. Se intenta ocultar la realidad y como dice el papa Francisco surgen los falsos profetas. Jesús nos invita a vivir desde la autenticidad. El templo era el lugar más importante del pueblo judío. Era la casa de Dios. El lugar más sagrado donde el hombre va a su encuentro. Jesús ve que la función del templo, lugar de oración, esta siendo sustituida por la codicia y la avaricia de los vendedores y cambistas. Él quiere volver a restituir otra vez esa relación perdida de Dios con el hombre. Si el templo no cumple su función, el hijo de Dios sí. Jesús quiere que el hombre tenga una relación intensa y sincera con su Padre Dios. El nos enseña el camino. Nos pide que seamos sinceros con Dios. Ir a la iglesia es entrar en un lugar sagrado. En él está Jesús sacramentado, que nos espera.

    Feb 23

    “Este es mi hijo amado; escuchadlo” II domingo de tiempo cuaresmal, ciclo b.

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     Leer la palabra de Dios

     

    paloma

     

    Hay un dicho que dice que Dios a prieta pero no ahoga. Abrahán descubre en sus propias carnes lo que significa la fidelidad a Dios. Lo que más quiere en el mundo, su hijo. Dios se lo pide. Abraham en un acto de confianza y fe se lo da. La relación con Dios pasa por esta prueba vital. En nuestra vida espiritual siempre tenemos la tentación de dejar a Dios en un segundo plano. El trabajo, el ocio, la familia… siempre buscamos escusas. Si queremos tener una relación sincera con Dios hay que pasar por esta prueba.

                El tiempo de Cuaresma es un buen momento para reflexionar que es lo que más quiero en esta vida y descubrir si estoy esclavizado a ello. Hay personas que viven para el trabajo y cuando llega la enfermedad y no pueden trabajar se derrumban, otros viven esperando el fin de semana para divertirse y pasan la mitad de la semana amargados e incluso hay aquellos que lo que más quieren lo ponen en las cosas materiales y cuando no pueden tenerlas se deprimen. Podríamos seguir poniendo un montón de ejemplos más, en todos ellos vemos el sin sabor de la vida. De ahí que Dios cuando quiere que le entreguemos lo que más queremos no es para hacernos sufrir, sino para que descubramos la verdadera felicidad a la que estamos llamados.

                A lo largo de la historia del cristianismo muchas personas han buscado el desapego de las cosas mundanas para llenarse de Dios. Los Padres del desierto, lo buscaban en la soledad, lejos de las tentaciones. Las ordenes mendicantes como los Franciscanos, Agustinos… lo buscaban en el desapego de las cosas materiales. Y los Santos ponían el evangelio como norma y actuar de su vida. Es importante no mirar para atrás como nos dice Jesús. Tenemos que coger nuestra cruz y descubrir que cuando le entregamos a Dios nuestra vida encontramos más de lo que damos. Hasta que no le hallamos dado a Dios lo que más queremos no podremos ser felices. San Agustín decía que es más feliz el que menos tiene pues su corazón esta desprendido de las preocupaciones del acumular. Demos a Dios lo que es de Dios y lo que es de Dios es su creación. Dentro de ella lo más precioso, Nosotros.

                El sufrimiento es parte de la vida. Siempre lo hemos escuchado y cuando lo experimentamos descubrimos la verdad de esa afirmación. Hay muchas maneras de vivir el dolor. Desde la soledad, la compañía, la adicción a una droga… Y también desde la fe. San Pablo nos pide que la vivamos desde esta última posición. Nos dice: ¿Si Dios está con nosotros? ¿Quién está contra nosotros? Dios entrego a su hijo Jesús por nosotros. Para San Pablo esta es la mayor justificación del amor de Dios hacia nosotros. El dolor no se debe vivir en soledad, hay que compartirlo con Dios. Dios quizá no nos lo quite, pero sí estará a nuestro lado. Uno de los sufrimientos que todos hemos pasado es ver algún familiar enfermo y que ya no tiene cura. Oímos comentarios de como Dios puede permitir esto… Si Dios existiera no permitiría tal sufrimiento… No hay palabras, ni discursos, para consolar aquellos que lo dicen. Pero uno en el interior siente que Dios esta hay. No nos corresponde a nosotros justificar el actuar la manera de Dios, pero sí que el silencio de nuestras palabras se convierta en acciones de comprensión y empatía hacia el que sufre.

                El evangelio de este domingo siempre me ha hecho cierta gracia, sobre todo la actitud de Pedro de lo bien que estaba en la montaña. En la iglesia actual también pecamos de lo bien que estamos. ¿y por que lo digo? Se ha metido entre los católicos una espiritualidad desligada de la realidad. Todos conocemos hermanos, e incluso nosotros, que viven una doble vida de fe. Van a misa, rezan el rosario, hacen adoración delante del Santísimo, cumplen con el sacramento de la confesión… y luego fuera de estos actos viven ajenos a las enseñanzas del evangelio. Pedro tuvo que enfrentarse a la realidad cuando bajo de la montaña. Y en la iglesia actual ¿Se ha bajado de la montaña? La tentación del hombre siempre ha sido buscar la comodidad e incluso las instituciones. Jesús nos dice que hay que bajar si queremos ser verdaderos discípulos. Los discípulos no entendían eso de resucitar. Lo comprendieron después. Antes hay que pasar por la cruz. Hoy necesitamos personas proféticas que pongan la realidad en la oración, que la oración los lleve a vivir los valores evangélicos. Instituciones que promuevan los valores evangélicos desde una espiritualidad encarnada.

                Jesús se nos presenta como el Hijo de Dios. Él es el camino, la verdad y la vida. En esta cuaresma bajemos de la montaña, cojamos nuestra cruz y presentémosla a Dios como hijos que confiamos plenamente en Él.

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    Feb 10

    «Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija».

    El evangelio de hoy


    bibliaicon1Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,24-30):

    En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse. Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. Él le dijo: «Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella replicó: «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños». Él le contestó: «Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija». Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

    Palabra del Señor trigo1

    La fe en Jesús traspasa las fronteras del pueblo judío. Jesús no hace distinción. Solo pide que tengan fe. La fenicia confía y cree. Esto le lleva a que su hija sane.

    La fe exige no dudar. En una sociedad cada vez mas técnica muchos ponen su confianza en los avances. Pero una enfermedad llamada coronavirus nos ha vuelto otra vez hacer reflexionar que la ciencia no llena plenamente al hombre. La humildad nos hace recapacitar y mirar más allá de nuestra realidad. Nos abre a la presencia de un Ser cercano y dispuesto a estar con nosotros hasta el final.

    • Como cristiano. Sinceramente, ¿Pongo mi fe en Dios?
    Feb 9

    «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».

    El evangelio de hoy

     

    Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,14-23):

    bibliaicon1En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre». Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo: «También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina». (Con esto declaraba puros todos los alimentos). Y siguió: «Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

    Palabra del Señor

    trigo1

    Tenemos que conocer bien el contexto para entender el evangelio de hoy. Seguimos con que hace puro e impuro al hombre. Hoy Jesús nos lo explica bien claro. La impureza viene de tener un corazón frío que se traduce en obras ajenas al evangelio.

    Debemos mirar nuestro corazón. ¿Qué sentimientos albergamos? Aquellos que van en contra de las buenas obras nos hacen impuros. Es decir, nos alejan de Dios y nos introducen en el pecado. Hacer daño movido por el odio, desear movido por la envidia, mirar con lascivia movido por la lujuria... Es misión nuestra esforzarnos por trabajar nuestro interior. Eliminar nuestros sentimientos negativos a la luz del evangelio.

    • ¿Qué sentimientos albergamos?

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