Dic 4

    Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos (2° domingo de adviento)

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    Que grandeza saber más del Espíritu Santo. El profeta Isaías nos dice sus cualidades: Sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia y temor del Señor. Estas cualidades están al servicio del pueblo y ellas propician la armonía y el señorío de Dios. Este señorío nos remite a la creación. Si ahora sufre, esta convulsa y violentada, cuando el Señor reine se dará la transformación: “El cabrito, el ternero y el león comerán juntos, la vaca pastara con el oso...

              En el tiempo de adviento revivimos que el Señor vino y habito entre nosotros. San Pablo lo valora de la siguiente manera: Para los judíos Dios cumple las promesas hechas a su pueblo y en los paganos pueden alabar a Dios por su misericordia. Por lo tanto, estamos en un tiempo propicio para la conversión. El profeta Juan nos llama e interpela: “Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos”.

              Preparar el camino es tomar conciencia de la gracia de Dios, darse cuenta de la actuación del Espíritu Santo. Allanar sus senderos es acoger al Hijo de Dios, acoger su palabra y cumplirla. Estamos ya en el segundo domingo de adviento alabemos al Señor nuestro Dios por medio de nuestra entrega.

    Nov 27

    El tiempo es acuciante (1° domingo de adviento)

     

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     logonavidad1El Señor esta en lo más alto de la tierra. Así nos describe Isaías la importancia de Dios. Utiliza la simbología de la montaña. En ella han acontecido los acontecimientos más relevantes: Abraham recibe la promesa de una descendencia como las estrellas. Moisés descubre al Dios de Abraham y le dan las tablas de la ley por la cual se regirá su pueblo y la promesa de la tierra prometida. Todos los pueblos están llamados como Abraham y Moisés a encontrarse con Dios. Este encuentro restablecerá la paz y la armonía, pues el Señor será el árbitro.

                Isaías nos pone de manifiesto que Dios es la esperanza para este mundo. El es el único que puede traer la paz. En nuestra vida hay muchos momentos para la inquietud, la angustia, el miedo... esto nos hace perder la armonía. “Caminar a la luz del Señor” es un buen comienzo para este adviento. Dios viene a nosotros. Quiere colmar nuestra vida de sentido y esperanza. Aceptar que Dios sea el juez de nuestras vidas implica que traerá la paz a nuestra existencia.

                San Pablo nos recuerda que nos demos cuenta en que momento vivimos. Estamos en adviento. Es un tiempo fuerte para la conversión. Dejar las obras de las tinieblas y revestirnos con las armas de la luz.

                No sabemos el día ni la hora cuando volverá el Señor Jesús. Por lo tanto, el tiempo es acuciante. Ahí que estar preparado. Aceptar a Dios como juez y revestirnos del Señor Jesucristo. Que este adviento sea propicio para ello.

    Dic 7

    Preparamos nuestro corazón

    El adviento es un buen tiempo para preparar nuestro corazón. La salvación de Dios ya se manifiesta en nuestras vidas por medio de las buenas obras. Debemos reflexionar nuestro actuar. Analizar nuestras acciones y cambiar aquellas que no hacen el bien. Este es el verdadero espíritu.
    Juan el bautista se nos presenta como un hombre humilde, toda su confianza la pone en Dios. Es el vocero que proclama el cambio para un pueblo que ha encontrado gracia. El tiempo ha llegado. ¡Prepárense!
    ¿Cómo debemos prepararnos? Estar cerca del evangelio, escuchar la palabra de Dios. Por medio de ella el Altísimo pondrá una semilla que florecerá con las buenas obras. No nos olvidemos de asistir a la eucaristía los domingos. Celebrar la fe en comunidad y con la familia nos hace verdadero pueblo de Dios. Tanto la escucha como la celebración debe estar acompañada de una actitud de “recogimiento”. Buscar espacios para el silencio y desde el dejar al Espíritu para que nos mantenga en alerta. Despiertos para caminar y llegar a la navidad con un corazón limpio.
    Podríamos añadir más acciones, el rezo del rosario, el calendario de adviento… todas ellas nos deben llevar a vivir desde la esperanza y la alegría de que el niño de Dios quiere estar con nosotros. Tengamos presente esa acogida.

    El evangelio para los niños

    humidios

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    Dic 5

    María, “Dichosa tu que has creído” (Lc 1, 45)

    “Dichosa tu que has creído” (Lc 1, 45) Creer exige confianza. Dar una parte de ti y saber que será guardada y cuidada. Participar de la seguridad de que lo que lo confiado está en “buenas manos”.
    La desconfianza es lo contrario a la confianza y es uno de los distintivos de nuestra sociedad. En una sociedad competitiva el fiarse en el otro no tiene cabida. Desde la tierna infancia aprendemos a ver al otro como alguien que nos “puede quitar algo”. A medida que crecemos “ese algo” toma forma en el trabajo, dinero, prestigio…
    En la navidad la gente siempre es más sensible a las necesidades de los demás. Uno en estas fechas toma conciencia de que “puede dar algo” al prójimo. Son unas fechas donde uno despierta por un momento y es plenamente consciente de la realidad. Pero luego vuelve otra vez el sueño.
    ¿Qué es lo que sucede? ¿La sociedad en estas fechas hace un “parón ante la competitividad”? ¿Es una manera de purgar nuestros males para tener la conciencia tranquila?
    Antes de venir Jesús al mundo los pueblos vivían en la oscuridad. Y entre ellos el pueblo Judío. Solo la esperanza en un mesías era capaz de vencer a la oscuridad. La gente ante esto tomaba conciencia de la realidad: Dios no podía abandonar a su pueblo. Esto hacia que en la sociedad surgieran movimientos de renovación, como el de Juan el Bautista: “Preparar el camino al Señor”, donde muchas personas cambiaban su vida desordenada.
    Esta esperanza también estaba en el corazón de una joven de Nazaret, María. Ella también aguardaba la liberación prometida por los profetas. Pero lo maravilloso de María es que fue capaz de creer que esto se cumpliría de la manera menos esperada: Dios haciéndose hombre. María dio una parte de si a Dios. Su confianza plena de que se cumpliría según lo había dicho el ángel.
    Por lo tanto estas fechas son un tiempo propicio para despertar, ver en el prójimo no a un extraño si no alguien al que le “podemos dar algo”. Así nos asemejaremos a Dios que nos da a su hijo. Cuando damos confiamos y María nos enseña que la confianza es la puerta para que las cosas maravillosas se cumplan.

    flores

    Tags: ADVIENTO

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