La buena noticia

Los cristianos tenemos un mensaje que ofrecer. La buena noticia esta llena de esperanza, paz y alegría. El bautizo nos hace que Dios nos haya elegido para ser mensajeros.

Jesús conoce a la gente. Sabe cuales son sus miedos, desesperanzas, anhelos… y quien puede vencerlos. A sus discípulos les enseña y les hace experimentar la cercanía de Dios. Los convierte en auténticos portadores del poder de Dios, que los espíritus se les sometan, es decir, el poder del enemigo. Están preparados para la misión. Pero les recuerda que lo más importante es hacer la voluntad de Dios que comienza en la humildad de reconocer que es el autentico protagonista.

La voluntad comienza con la escucha de la buena noticia. Ella nos lleva a experimentar la cercanía de Dios: El miedo es vencido por la fe, el egoísmo por el altruismo, el odio por el amor, la desesperanza por la esperanza en Dios, el orgullo por la humildad, la inseguridad por la paz del espíritu.

Desde nuestro bautismo somos mensajeros de Dios. El mundo necesita conocer la verdad. Experimentar el poder de Dios. Nuestra misión es llevar dicho mensaje. Sabiendo que Dios es el protagonista.

Cuando dejamos actuar a Dios, el mensaje se hace vivo. En nuestra propia vida se muestra el verdadero poder: Cambiar los corazones de las personas. El cambio los lleva a vivir la vida en la esperanza y la caridad. El reino de Dios ya habita entre nosotros.