Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Epifanía del Señor

    bibliaicon1Leer la palabra de Dios.

     

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    Necesitamos recuperar la alegría de la vida. Para ello necesitamos la esperanza. Algo que nos mueva a levantarnos cada mañana con un verdadero sentido de nuestra existencia. Hoy celebramos la manifestación del Señor. A unos Magos les hace dejar su tierra y encaminarse por medio de una estrella a descubrir a Dios hecho hombre.

    Debemos preparar nuestro viaje. Escoger muy bien lo que vamos a llevar para el camino. Dejar aquellos fardos pesados que no nos dejan avanzar. Los Magos llevaron lo mejor que tenían para ofrecérselo. Oro, incienso y mirra ¿Qué le podemos ofrecer nosotros? Un gran ofrecimiento es lo que el profeta Juan pregonaba: La conversión. Durante todo el tiempo de adviento ha sido el mensaje principal. Preparar nuestra vida al gran acontecimiento. Por lo tanto, para el camino llevemos el silencio para entrar dentro de nosotros mismos. La conciencia para saber lo importante del acontecimiento. El corazón contrito y humillado para reconocer nuestra humildad y debilidad. Y Por último nuestra esperanza que nos iluminara en los momentos oscuros de nuestro camino.

    Los Magos se encontraron con dificultades en su travesía. El rey Herodes también quiere conocer al futuro rey de los judíos. Sus intenciones son bien distintas. Un oráculo les hace que se alejen de Él y vallan a por otro camino. En el viaje necesitamos estar atentos. No distraernos. La oración nos hace descubrir nuestros oráculos por medio del Espíritu Santo. Una vela en medio de la oscuridad que nos muestra como la estrella el verdadero rumbo de nuestra vida.

    Y los Magos se postran delante del niño y le ofrecen lo mejor que tienen. Su viaje ha llegado a su fin. La inmensa alegría les hace descubrir que sus vidas ya no van a ser lo mismo. Dios esta ya en medio de la historia de los hombres. El viaje que se ha comenzado llega a su fin cuando dejamos entrar a Dios en nuestras vidas. El como el alfarero va moldeando cada parte de nuestra existencia. También nuestras vidas ya no van a ser lo mismo. La inmensa alegría que sintieron los Magos es sentida por cada hombre que emprende el camino para descubrir que Dios habita en cada corazón que se deja abrir a su gracia.