La luz del Evangelio - XXVI domingo de tiempo ordinario - Ciclo A

    bibliaicon1Leer la palabra de Dios.

     

    ¿Cuál es la voluntad de Dios? Encontramos la respuesta en el Reino de Dios. Conocerlo parte de escuchar meditar y llevar a la práctica la Palabra Revelada. El que muchas personas no conozcan a Dios hace que la iglesia tenga como principal misión enseñar el mensaje de la buena noticia.

    Practicar el derecho y la justicia leemos en el libro de Ezequiel. En el evangelio Jesús pone el ejemplo de los publicanos y las prostitutas que creen en el camino de la justicia que predica Juan en contradicción a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo. Llevar el mensaje significa que la fidelidad es el tronco en el que se sustenta la veracidad del mensaje. Si la iglesia se aleja de las enseñanzas reveladas será como los sumos sacerdotes y ancianos que creían que agradaban a Dios. Y este es un peligro que siempre esta presente. El Papa Francisco ha sido muy duro en el estilo ostentoso de muchas instituciones eclesiales invitando a que las periferias y “mancharse de barro” sea su referente y práctica. Pero no solo las instituciones todos los bautizados estamos puestos a prueba un sinfín de veces. Hacer el bien y lo correcto no lo realizamos. Por eso de todas estas deficiencias la iglesia se convierte en una fuente de esperanza. Su mensaje debe predicar con valentía que ningún hijo de Dios se puede perder. La conversión es el camino en el que Dios sale al encuentro del pecador y lo restaura, lo transforma, le da sentido a su vida y hace que la luz del evangelio vuelva otra vez a brillar en su vida.

    El Reino de los Cielos es una llamada de Jesús y de la iglesia a entrar en Él. Es la misión principal. Que todo el mundo conozca que el Hijo de Dios es el soberano del mundo y ese el camino, la verdad y la vida.

    Hoy se necesitan personas fieles, sinceras que sean luceros y heraldos del evangelio. Y cada vez que se convierte un pecador hay una gran fiesta en el cielo. Pues Dios vino al mundo para que todos tuviéramos vida plena. Y esa vida es un regalo para todos.