La corrección – XXIII domingo de tiempo ordinario - Ciclo A

    bibliaicon1Leer el evangelio

     

    El que esté libre de pecado que tire la primera piedra, dice Jesús. Esta afirmación nos pone con el texto evangélico que nos ofrece hoy la iglesia. Todos necesitamos sanación. Y ella pasa por el prójimo. Si tu hermano peca repréndelo para que valla por el buen camino. San Pablo aboga por la ley principal. El amor. Y el evangelio de San Juan nos lo recuerda en su comienzo. Dios nos quiere mucho, su misión salvarnos. El amor es el que nos motiva a corregir al prójimo. ¿Cómo podemos corregirlo?

    Tenemos ya claro que por medio del amor. Pero al amor hay que llevarlo a la práctica. Los primeros cristianos ya se lo plantearon en sus comunidades. El hermano que peca hay que tratarlo desde la discreción en lo que se pueda. Como último recurso se pondrá en conocimiento de la asamblea siempre mirando el bien de todos. ¿Cómo podemos llevar esto a nuestra vida actual?

    Partamos de la siguiente pregunta ¿Cuál es mi intención? Jesús fue muy duro con los que tenían un corazón de piedra. Juzgaban a los demás e intentaban corregirlos desde sus prejuicios. Si queremos corregir a alguien debemos tener bien claro cuales son nuestros propósitos. Discernir aquellos que vienen de Dios. Solo así encontraremos el momento, el lugar y las palabras adecuadas.

             Durante esta semana reflexionemos nuestras intenciones. Que el amor sea el principal motor y mirar siempre el bien del prójimo sea nuestro actuar.