Creer - XXI domingo de tiempo ordinario - Ciclo A

    bibliaicon1Leer la palabra de Dios.        

      La pregunta que Jesús hace a sus discípulos esta muy relacionada con la confianza que tenían en Él. La respuesta de Pedro afianza esa fe en su persona. Este interrogante se ha realizado a lo largo de los siglos: ¿Quién es Jesús?

             A Jesús se le ha representado de muchas maneras. Las diferentes denominaciones cristinas en sus teólogos tienen a veces ideas controvertidas. Lo que tienen en común es la fe en su persona. Y esto se debe a que a Jesús como hijo de Dios lo conocemos por medio de la fe. Y ella esta sustentada en la Palabra Revelada. Fruto de la experiencia de personas tocadas por la gracia de Dios.

             Hoy creer en lo que no se ve es muy difícil. La tecnología nos hace experimentar todo al instante. El ritmo de vida que llevamos da poco espacio para la contemplación. El ocio se ha convertido para muchos en tener sensaciones al momento... El momento vivido de esta manera como diría San Pablo nos ha dejado en el hombre viejo, donde las sensaciones corporales no dan posibilidad a lo que estamos llamados en la persona del hijo de Dios.

    La fe lleva un proceso de maduración. La vida de los santos nos enseña a que se puede romper la cadena que nos aprisiona. San Agustín vivió parte de su vida intentando satisfacer sus pasiones. El encuentro con Jesús por medio de la palabra revelada le hace entrar en el camino de la fe. San Francisco de Asís también vivió intentando satisfacer su ideales caballerescos hasta que descubre a Dios en los pobres por medio de la Palabra. Edith Stein vivió desde su filosofía intentando dar sentido a su existencia y entorno hasta que en los escritos de Santa Teresa de Jesús descubrió la fe.

    ¿Quién es Jesús? Escucha y lee la palabra de Dios. Ella te guiara en el proceso de maduración de la fe. Dejaras al hombre viejo que solo aspira a las cosas terrenas y te abrirás a la gracia de lo que estamos llamados a ser: Verdaderos hijos de Dios.

    San Pablo hace una alabanza a Dios. Lleno del Espíritu Santo nos revela ciertas cualidades de nuestro Creador: Generoso, Sabio, inescrutable y poderoso. Termina con una afirmación que nos lleva a la confianza y a perder el miedo: “Él es el origen, guía y meta”. Sabemos que en el mundo en el que vivimos muchas acciones están lejos de la voluntad de Dios. Pero debemos no quedarnos en nuestra limitada visión de la realidad. La fe en Dios nos llevará a descubrir que el habita en nosotros y nos dará las fuerzas necesarias para afrontar las contrariedades y abrirnos a la gracia.

    Vivamos este domingo desde la certeza de la fe en Jesús, el hijo de Dios.