Hallar el tesoro.

           bibliaicon1 Leer la palabra de Dios

    Pídeme lo que quieras, le dice Dios a Salomón. Y, ¿Si recibiéramos la misma pregunta? El Libro de los Reyes reflexiona sobre lo que Dios quiere para su pueblo. Y nosotros ¿Qué queremos para nuestras vidas? Responder a la pregunta que nos hace, nos es fácil de responder. Para contestarla tenemos que saber lo que necesitamos y lo que nos conviene. Que es lo mismo que conocerse a uno mismo. San Agustín daba mucho valor a la interioridad. En ella el hombre encontraba su relación con Dios y llegaba a su propio conocimiento de la existencia. Trabajar nuestro interior es esencial. Los cristianos para entrar en este camino tenemos que partir de la oración. Este encuentro se da en lo más intimo de nosotros. El orar nos quita el velo de nuestras debilidades, superficialidades y nos hace estar dispuesto a la escucha y la propuesta de Dios. Él sale primero a nuestro encuentro nos pone en nuestro Espíritu el deseo de amarle como nos expresa la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos. El anhelo hace que le agrademos. Ello se convierte en buenas obras que se asemejan a las de Jesús.

             Descubrimos como nos dice la parábola del evangelio, un tesoro. Nos hace descubrir el Reino de los Cielos. Los valores del bien. Donde uno se convierte en servidor, el amor se transforma en encuentro, la humildad en camino, la piedad en comunicación con Dios, las obras en misericordia y la esperanza en una fe inquebrantable en la promesa dada por Cristo.

             Es misión nuestra el hallar y entrar en el Reino de Dios. Para ello debemos tener presente: Dios siempre nos esta llamando. No debemos sentirnos que no somos dignos a este llamado. Él siempre esta con los brazos abiertos para el que quiera recibirlo. Este encuentro nos lleva a vivir una vida según los valores del evangelio. El prójimo se convierte en el espacio para practicarlos. La oración en el alimento que nos hace tomar conciencia de la realidad. En este domingo hallemos el tesoro y apostemos por él.