La cizaña crece junto a la buena semilla.

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     Leer la palabra de Dios

    Las noticias que me llegaron de la ciudad más importante de la amazonía peruana, Iquitos, cuando el virus estaba atacando muy duramente fue que no había medicinas suficientes. Pasado unas semanas leía en las redes sociales que la fiscalía había confiscado una cantidad de medicamentos que eran vendidos ilegalmente a un precio altísimo. Como es normal, me vino una indignación tremenda ¿Cómo podía haber personas que se lucran a costa de las vidas que esas medicinas podrían haber salvado?

    La cizaña crece junto a la buena semilla nos dice la lectura de este domingo. En otro pasaje también sale la idea de que Dios llueve sobre justos y pecadores. El mal es algo que forma parte de esta vida. Ahora bien, por el hecho de que exista y de que podamos sufrirlo o realizarlo, Jesús nos dice que hay que tomar una decisión a la luz del Reino de los Cielos. Y tomar dicha elección exige coger el buen camino y ello exige hacer lo correcto. Y lo correcto es hacer el bien y no el mal. El libro de la Sabiduría anima a la persona que vive en la maldad a cambiar y escoger lo bueno. Con todo esto descubrimos a un Dios que Jesús ya nos lo recuerda que quiere que todos los hombres se conviertan y se salven. Pero también no quitemos la gravedad de las palabras que el evangelio hoy nos dice de aquellos que no se quieren convertir y se deleitan en la malicia.

    Y. ¿entonces? Debemos decidir en el día a día. Si tomamos el camino del bien brillaremos como las obras del Reino de los cielos y nos asemejaremos a nuestro Padre Dios. Por el contrario, si nos deleitamos en la maldad y persistimos en no cambiar nuestro destino quedara sellado “en el llanto y rechinar de dientes”. Pero aun en el mal camino hay alguien que vela por nosotros. El Espíritu Santo. San Pablo nos anima y exhorta a no olvidarlo. Pues el Espíritu sabe lo que nos conviene y es un buen aliado ante nuestro Padre Dios. Existe el mal y ello nos debe mantener en alerta. Debemos guiarnos según las obras del Reino de los cielos, pues la justicia prevalecerá ya que tenemos un Dios, como nos dice la sabiduría “...tu poder es el principio de la justicia”.