CICLO A

    Nov 27

    El tiempo es acuciante (1° domingo de adviento)

     

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    Leer la palabra de Dios (Haz clic aquí)

     logonavidad1El Señor esta en lo más alto de la tierra. Así nos describe Isaías la importancia de Dios. Utiliza la simbología de la montaña. En ella han acontecido los acontecimientos más relevantes: Abraham recibe la promesa de una descendencia como las estrellas. Moisés descubre al Dios de Abraham y le dan las tablas de la ley por la cual se regirá su pueblo y la promesa de la tierra prometida. Todos los pueblos están llamados como Abraham y Moisés a encontrarse con Dios. Este encuentro restablecerá la paz y la armonía, pues el Señor será el árbitro.

                Isaías nos pone de manifiesto que Dios es la esperanza para este mundo. El es el único que puede traer la paz. En nuestra vida hay muchos momentos para la inquietud, la angustia, el miedo... esto nos hace perder la armonía. “Caminar a la luz del Señor” es un buen comienzo para este adviento. Dios viene a nosotros. Quiere colmar nuestra vida de sentido y esperanza. Aceptar que Dios sea el juez de nuestras vidas implica que traerá la paz a nuestra existencia.

                San Pablo nos recuerda que nos demos cuenta en que momento vivimos. Estamos en adviento. Es un tiempo fuerte para la conversión. Dejar las obras de las tinieblas y revestirnos con las armas de la luz.

                No sabemos el día ni la hora cuando volverá el Señor Jesús. Por lo tanto, el tiempo es acuciante. Ahí que estar preparado. Aceptar a Dios como juez y revestirnos del Señor Jesucristo. Que este adviento sea propicio para ello.

    Dic 29

    La Sagrada Familia

                  Estamos terminando el año. Leyendo y reflexionando las lecturas que nos ponen este domingo me hacen reflexionar sobre el tema de la conciencia, de la cual nos habla el Apóstol San Pablo. Para Él la conciencia está unida a los mandamientos de Jesús y tienen como eje principal el amor mutuo de los prójimos que nos hace estar cerca de Dios.

                Estar cerca de Dios. Pero para ello hay que saber discernir. Escuchamos a mucha gente, nos distraemos con muchas cosas: Televisión, Internet, fiestas, futbol… rigen nuestra vida y nuestra manera de vivir. Podríamos decir que lo que alimentamos en nuestro interior es lo que nos hace vivir de un modo o de otro. De ahí la importancia de poner a Dios en el centro de nuestros pensamientos. Para ello necesitamos la oración. Sin ella es imposible que Dios gobierne en nuestro interior.

                La verdadera oración nos saca lo mejor de nosotros mismos: Nos hace vivir con alegría, esperanza, nos acerca al prójimo, da la sabiduría necesaria para discernir correctamente... Nos crea la conciencia necesaria para conocer las cosas de Dios.

                También necesitamos la Palabra de Dios que va íntimamente unida a la oración. Ella es consuelo, fortaleza, consejera y sobre todo la revelación del amor de Dios.

                Y una última necesidad para que Dios gobierne nuestro interior es el actuar del Espíritu de Dios en las personas. También se necesita el discernimiento del magisterio de la iglesia y los devocionales que mantienen viva la llama de querer estar cerca de Dios.

                Un buen propósito para este nuevo año: Vivir según los mandamientos que nos enseña Jesucristo.

                No podemos terminar esta pequeña meditación sin hablar de la familia. Tanto la primera lectura como el evangelio tienen algo en común: Ir a la “Casa de Dios” en familia. Una buena enseñanza el no perder nunca este valor de vivir la fe en familia.

    El evangelio para los niños

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