CICLO A

    Nov 19

    «Si reconocieras tú también en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está escondido a tus ojos».

    paloma¿Somos capaces de reconocer a Jesús? A lo largo del día surgen muchas vivencias. Ellas nos van definiendo. Dios actúa en nuestras vidas en el silencio, en la suave brisa de las personas con las que nos encontramos. Jesús hoy nos previene con la expresión “escondido a tus ojos”, en su tiempo muchos no supieron ver la presencia de Dios hecho hombre. Hoy la mayoría viven en la misma situación. Los placeres, los afanes, las disputas, las borracheras... les impiden ver lo que realmente importa. Y ¿Qué es? Conocer a Dios. Y como dice la Primera Carta de Juan “Quien no ama no ha conocido a Dios. Pues Dios es amor.” El camino del amor puede romper con la ceguera.

    Meditemos las vivencias que tenemos durante el día. ¿Qué actitud es la que nos anima a actuar? ¿Impera el desprendimiento o el interés? El interactuar con el prójimo siempre conlleva un interés profundo que hay que descubrir. Unas veces es claro, pero otras oculto y de una manera inconsciente aflora. El amor es un proceso que nos ayuda analizarnos si realmente actuamos como lo describe San Pablo en 1 corintios. Dice Jesús: “dichosos los limpios de corazón, pues ellos verán a Dios”. Tener un corazón puro es vivir desde el desprendimiento de amar al prójimo como lo hacía Jesús. Y lo sabemos muy bien, pues cuando cogemos la biblia y hacemos oración afloran en nosotros esos sentimientos que nos hacen buscar lo mejor de nosotros mismos al querer imitarlo lo más posible.

    ¿Somos capaces de reconocer a Jesús?...

     

    Nov 18

    “Al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”.

    ¿Qué puedo ofrecer a los demás? Con esta pregunta podemos comenzar esta pequeña reflexión. Jesús cuenta a sus contemporáneos una parábola donde un hombre noble deja sus tierras y se marcha a sacar su título de rey. Deja a sus empleados la hacienda para que la administren. Cuando vuelve con el titulo premia a los sirvientes que han sido fieles y castiga al que ha sido holgazán. En el trasfondo de esta enseñanza esta la responsabilidad que Dios da a sus hijos para que administren bien su vida. Y ahí es desde donde vamos a partir nuestra reflexión.

    El Altísimo nos regala la vida. Nos da plena libertad para que la administremos. Pero al final de ella nos pedirá cuentas. Por lo tanto, nuestra vida tiene mucho que ver con las decisiones que tomemos. Jesús pone como primera norma la ley que está en el antiguo testamento: “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti.” Esta actitud le lleva a que sus enseñanzas siempre estén impregnadas del trato que se hace al prójimo. Por lo tanto ¿Qué puedo ofrecer a los demás? La vida desde que nos levantamos hasta que nos acostamos es una ofrenda de buenas acciones para el Creador. Cada vez que miramos al otro como hermano y con los ojos de alguien que nos complementa por medio del amor seremos como los criados fieles que hacen lo que tenían que hacer. Decisión nuestra es como vivamos nuestra vida. Si aceptamos lo que Dios nos da estaremos forjándonos un lugar en el libro de la vida.

    Nov 18

    «Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa».

    La historia de Zaqueo es la historia de todo cristiano que busca algo más. El encuentro con Jesús hace que la vida tenga un sentido más profundo. El cumplir sus palabras llevan a la salvación. Pero estas palabras que salen de la boca del Señor son como las semillas de la parábola. No siempre la semilla cae en buena tierra. Y esto hace que muchas veces uno se desanime y caiga en el error de no sentirse amado por Dios.

    El hijo de Dios fue paciente con sus discípulos. Fijémonos en Pedro, acepto la palabra con ilusión y alegría, pero más adelante la rechazo cuando lo negó. Este suceso no lo llevo a seguir en su negación, sino que la gracia de Dios lo restauro. Y lo mismo sucede con nosotros. Cuando sentimos la alegría de cumplir las palabras del Señor tenemos que tener presente nuestra debilidad. Esta debilidad nos debe llevar a confiar en Dios y dejarnos empapar de su gracia por medio del Sacramento de la Penitencia y la oración. Piensa como el Padre Celestial acoge siempre al hijo prodigo con los brazos abiertos.

    Muchos cristianos caen en el error de que no son dignos de ser ciudadanos del Reino de los Cielos. Sus acciones pecaminosas los llevan a sentirse que no son lo suficientemente fuertes para vencerlas. Y todo ello debido a que solo miran con sus propias fuerzas y en un Dios severo que no tiene la capacidad de perdonar. La historia de Zaqueo nos enseña que Dios no mira las apariencias de la sociedad. No juzga con los ojos críticos de los que se sienten puros y enseña que la salvación esta para aquel que quiera acogerlo en su casa.

    Oct 22

    Amor a Dios y al prójimo. XXX domingo del tiempo ordianrio - Ciclo A

    bibliaicon1Leer la Palabra de Dios.

     

    El Nuevo Testamento está impregnado de la palabra “amor”. En ella se define a Dios y muestra como se debe comportar el hombre con su prójimo. Por lo tanto, en este domingo la idea principal y lo que nos va a llevar la reflexión es nuestra relación con Dios y el prójimo. Partimos como nos dice Jesús que en Dios y en el prójimo se fundamenta la ley y los profetas cuando se profesa el amor. Comencemos con la palabra amor. En ella como cristianos tenemos la mejor descripción del que lo procesa como nos lo describe San Pablo:

    “El amor es comprensivo y servicial; el amor nada sabe de envidias, de jactancias, ni de orgullos. No es grosero, no es egoísta, no pierde los estribos, no es rencoroso. Lejos de alegrarse de la injusticia, encuentra su gozo en la verdad. Disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites. El amor nunca muere”. 1 CORINTIOS 13:4

    Vivir en el amor es entrar en el camino de Dios. Como nos dice la Primera carta de San Juan:

    "Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor." I Juan, 4,8

    Entremos en nuestra vida, interioricemos y hallemos como tenemos la llama encendida de nuestro corazón. Para ello comencemos analizando cual es nuestra relación con Dios: ¿Cuánto tiempo dedico a la oración personal? La oración comunitaria, ¿asisto a las celebraciones dominicales? En el trasfondo de estas preguntas esta la idea ya muy trabajada en la biblia: La fidelidad a Dios o el olvido de Él. Cuando le somos fieles podemos tomar las palabras de la segunda lectura. En ellas están impregnadas el ejemplo para los otros hermanos, la fidelidad al Dios vivo y la esperanza a la vuelta del Hijo de Dios.

    Pero el prójimo se convierte en la mejor manera de practicar el amor. Y la primera lectura nos recuerda cual debe ser el trato: No oprimirás, no vejaras, no explotaras, no serás un usurero, serás justo... y es que el trato que hagamos con el hermano será escuchado por Dios. Un Dios compasivo, misericordioso y que su definición es amor. De ahí que si somos verdaderos cristianos debemos vivir el amor con el prójimo desde el amor que profesamos a Dios.

    En conclusión, amemos a Dios y al prójimo. Seamos luz para los que la necesitan y llevemos la esperanza de Dios que premiará aquellos que viven según su voluntad y se compadecerá de aquellos que se arrepienten con un corazón sincero.

    Oct 17

    La voluntad de Dios. XXIX domingo tiempo Ordinario - Ciclo A

    bibliaicon1Leer la palabra de Dios

     

    ¿Quién conoce los caminos del Señor? ¿Cuál es su voluntad? ¿Son los profetas sus voceros? Isaías siente la llamada de Dios. Predice la liberación de su pueblo de la mano del rey Ciro por voluntad de Dios. La fe es la llave para comprender la voluntad del Creador. Y esa fe es la que lleva al pueblo de Israel afirmar que solo hay un Dios. De la lectura del profeta Isaías descubrimos que Dios sigue actuando en la historia. Esta afirmación nos debe llevar a la confianza. Aprender a vivir desde la fe. Y esto significa que en las circunstancias de nuestra vida encontramos la seguridad y la paz de sentirnos acompañados.

    La fe, la esperanza y la caridad son los pilares de la vida cristiana. Vivir acorde a estos pilares nos hace sentirnos elegidos por Dios. De ello da cuenta el Espíritu Santo. Él nos anima y nos da la fuerza necesaria para hacer la voluntad de Dios. Y entonces, ¿Cuál es su voluntad en mi vida? Qué creamos en Él. Le ofrezcamos frutos de bien, dándole a Dios lo que le corresponde.